Ya casi tenemos aquí Agosto, el mes de las vacaciones españolas por excelencia. El mes en el que todos hacemos de turistas. Nadie nos identificamos con esa palabra. Nosotros somos viajeros, no turistas. Pero la realidad es que cada vez más gente nos comenta ilusionada, a quienes trabajamos de alguna manera sobre el continente, que se marchan de viaje a “conocer África” –curiosamente nunca van a conocer tal o cual país, pero esa es otra historia. Son ellos, los turistas, los que hacen crecer esta industria en el continente. Pero a pesar de los cacareados beneficios económicos que parecen llevar, nadie ha dado con la fórmula para que no reproduzca los prejuicios coloniales y para que no ayude a reforzar la explotación de los africanos y de las africanas.
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martes, julio 25, 2017
Viajar por África: Cuatro modos de hacer turismo y sentirte como un absoluto imbécil
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Fernando Díaz | elsituacionista
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jueves, septiembre 22, 2016
Arde Congo, arde Etiopía… ¿dónde está la nueva política?
No me pararé aquí a
analizar, de nuevo, si
África importa o no importa a los medios de comunicación españoles. Tampoco
me pararé para enfadarme ni frustrarme sobre si la (mínima) cobertura mediática
se hace
contextualizando los conflictos, analizando sus causas y sin asquerosas
herencias de alianzas políticas, económicas y mediáticas –Kabila, nuestro
gran pacificador; Etiopía, nuestro nuevo mercado emergente-, o si se cubre la
noticia de la manera más morbosa y tópica posible. Y no haré nada de esto
porque este no es un artículo sobre cómo se cubre África ni sobre las causas
–políticas, internas e internacionales- de cada uno de estos conflictos. Hoy,
los periodistas no son los protagonistas de este blog. Lo son las ONGD y los
movimientos sociales por el desarrollo internacional.
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Fernando Díaz | elsituacionista
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sábado, octubre 31, 2015
La nueva vida del Panafricanismo
Entre el 15 y el 21 de Octubre de 1945, la ciudad de Manchester acogió una reunión que resultaría fundamental en el final de la colonización europea. Se trató del 5º Congreso Panafricano, una reunión en torno a una ideología procedente del siglo XIX que hoy está más viva que nunca.
A aquel congreso de Manchester no pudo llegar con vida Marcus Garvey, uno de los líderes ideológicos del movimiento en aquellos días. Garvey, fallecido sólo cinco años antes, defendía un movimiento político contra la esclavitud de los pueblos negros. Nació en Jamaica, jamás pisó África, pero tenía la convicción de que las naciones negras podían no tener una Historia compartida, pero estaban vinculados por un futuro que les sería común e inevitable.
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Fernando Díaz | elsituacionista
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viernes, junio 12, 2015
África made in China
La
presencia china en África Subsahariana
se está convirtiendo en el tema por excelencia de los comentaristas sobre
África. El interés de Pekín por los países al sur del Sahara no es nuevo, y sus
relaciones han pasado por las mismas etapas que la política exterior
china en general.
Pero la intensificación de las relaciones
chino-africanas durante la última década, logrando desbancar a EEUU como
primer socio comercial en el continente, han atraído la atención de muchos
observadores por lo interesante del fenómeno y el cambio del modelo de comercio
y cooperación.
Cada
tres años, desde el 2000, y con sedes alternas entre China y el continente
africano, se celebran los Foros China-África (FOCAC), el mayor exponente de
estas relaciones. Que China tiene una manera diferente de entender las
relaciones diplomáticas y comerciales se evidenció en uno de los Foros
China-África que se consideran clave a la hora de atender estas relaciones, el
de 2006. Hasta allí llevó, con todos los
honores, a un Robert Mugabe que por entonces estaba siendo arrinconado en la escena
internacional. El discurso de Mugabe se
endulzó con las palabras que a China le gusta recordar en cada relación
diplomática con África: cooperación mutua, desarrollo común, asociación
estratégica.
Foto de Jimmy Baikovicius
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Fernando Díaz | elsituacionista
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sábado, mayo 30, 2015
Africaye, un blog colectivo sobre África Subsahariana
Este blog, este viejo blog, tiene ya casi diez años. El año que viene se
cumplirá una década desde que comencé a obligarme a escribir al menos una vez
al mes, sobre África Subsahariana primero, y sobre Relaciones Internacionales después. El compromiso ha ido variando, de constante, a efímero, pero
siempre ha perdurado. Y, estad tranquilos, que perdurará.
Pero también hace tiempo
que pensé que uno sólo no puede conseguir lo que se propone. Quizás es una
querencia derivada de ser hijo único.
Sabes jugar solo, pero con amigos es más divertido. Necesitas a tu lado gente
más inteligente que tú, y que esté igual de loca (o más) para poder construir
juntos un carro y tirar de él.
Por suerte, hace poco
menos de un mes nos juntamos unos cuantos locos y locas por África Subsahariana.
Oscar Mateos, Albert Caramés, Iñigo Macías, Iván Navarro, Celia Murias y, desde la distancia
de Madrid, Elsa González. De aquella reunión surgieron varias ideas, pero
una primera que podía ser fácilmente realizable. La idea de levantar juntos un blog sobre África.
Y surgió un nombre: Africaye. “Mi
África”, en amhárico. Nuestra África.
Así que desde el pasado
día 23 de Mayo, dos días antes del Día de África, ya está aquí Africaye. Pretendemos ser un espacio de debate y de
contextualización sobre lo que pasa en África Subsahariana. Explicar historias
que ayuden a interpretar la realidad social, política o económica. Ayudar a
normalizar todo lo que allí pasa.
Veremos a dónde nos lleva.
Estamos seguros de que será divertido.
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Fernando Díaz | elsituacionista
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sábado, abril 11, 2015
África en los medios, el debate recurrente
![]() |
| Foto Jon S |
A raíz de los sucesos de Garissa y la poca repercusión
mediática que han tenido las 147 víctimas mortales, se ha vuelto a encender un
debate un tanto recurrente sobre si está África suficientemente representada en
los medios de comunicación occidentales. Una redactora del Diari ARA se propuso
escribir un artículo
sobre que se publica hoy, y para ello me solicitó que le explicara mi
opinión sobre el tema. Lógicamente el artículo no refleja sólo mi punto de
vista ni, evidentemente, muestra absolutamente todo lo que le dije. Para esas
cosas está este blog, y en este artículo desarrollo aquello que le expliqué a
la periodista del ARA.
Resulta obvio decir que África no tiene el espacio que
política, poblacional, económica, social y culturalmente se merece en el
periodismo español. Son pocos los medios que se hacen repercusión sobre lo que
en África Subsahariana pasa, y para entender qué ha llevado a esta situación,
es interesante comprender dos motivos.
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Fernando Díaz | elsituacionista
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sábado, septiembre 20, 2014
África en el ciclismo mundial
![]() |
| Foto de Flowizm |
África, en general,
aparece poco por la gran pantalla de los deportes de élite. Sólo el fútbol o el
atletismo se han acostumbrado a encontrar grandes individualidades africanas.
Pero en cuanto a las competiciones de equipo, como las selecciones, las
participaciones africanas son observadas más como una cosa exótica que como una
candidatura a hacerse con la victoria final. Es más, aún existen especialidades
que parecen vetadas para deportistas negros o africanos. Si uno hace memoria,
quizás pueda recordar un par de tenistas negros, pero ninguno africano. Otro
tanto pasaba con el ciclismo, hasta
ahora. Poco a poco el ciclismo de élite se está abriendo, hasta el punto de
que, guste reconocerlo o no, África
ya cuenta con un ganador de la general del Tour
de Francia.
Christopher Froome, ese
insolente chaval de pedalear heterodoxo, se hizo con la victoria de la ronda
francesa en 2013. Por entonces se hablaba de dominio británico en Francia, ya
que tanto el ganador del 2012, Bradley Wiggins, como su equipo, el SKY, venían de más allá del canal de La
Mancha. A esta lista se pretendía sumar a Froome, y la oficialidad le sumó. Sin
embargo Christopher nació en Kenia, con cuya selección llegó a correr algún
campeonato del mundo, y creció en Sudáfrica. Sin duda animado por las mayores
opciones de relevancia en un Mundial, y por ser la nacionalidad de sus padres,
Froome decidió renunciar al equipo keniata para correr con el británico. Pero
eso no quita para que Froome fuera el
primer ciclista africano en ganar el Tour de Francia. Eso sí, Froome no fue
el primer ciclista africano en vestir el maillot amarillo de líder. Curiosamente
ese honor recae en Daryl Impey, ciclista
sudafricano que se lo enfundó sólo dos días antes que Froome, también en la
edición de 2013.
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jueves, marzo 20, 2014
El conflicto minero en Sudáfrica
![]() |
| Fotografía de Julien Harneis |
El principal sindicato de la oposición minera
sudafricana, ACMU, está manteniendo una huelga indefinida en las minas de la
región de Rustenburg.
Reclama subidas salariales para unos mineros que viven en pésimas condiciones y
cuyas ganancias son ridículas si se las compara con las de los directivos y sus
empresas. Con una economía históricamente muy vinculada a las exportaciones de
platino y unas caídas en la valoración mundial de este mineral, Sudáfrica se
juega gran parte de su futuro en este conflicto.
En el momento en que se
escriben estas líneas, Sudáfrica
vive un nuevo episodio de un conflicto
de –no tan- baja intensidad que tiene en las minas a su principal protagonista.
Una huelga indefinida de mineros que
se alarga ya cinco semanas y que está causando enormes pérdidas,
comprometiendo, según el gobierno, las inversiones extranjeras en el país.
Las condiciones de los
mineros en Sudáfrica han sido, ya desde la época del Apartheid, extremadamente
deplorables. Más aún si se tiene en cuenta la creciente importancia de la
minería en la economía nacional sudafricana. Se calculaba que el 90% de los
trabajadores de las minas eran negros, de los cuales más de la mitad provenían
de los países vecinos como Lesoto y Suazilandia. El régimen racista del
Apartheid promovía la migración, en unas condiciones severísimas, para
facilitar el control de una mano de obra en su industria clave.
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Fernando Díaz | elsituacionista
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martes, febrero 11, 2014
El sueño liberal en África Subsahariana, de Itziar Ruiz-Giménez Arrieta (ed.)
Ocurre
con el africanismo español que gira en torno a un polo madrileño que se ha
labrado su fama. No estamos hablando de una competencia férrea, sino de un
grupo de investigadores formados al calor del Máster
en Relaciones Internacionales y Estudios Africanos de la UAM que aúnan
conocimientos, trabajo y capacidad de cooperación con otros grupos e
instituciones. Así, en apenas tres años hemos visto cómo el Grupo de Estudios Africanos de la UAM
ha liderado el octavo Congreso Ibérico de Estudios Africanos y la publicación
de dos buenos libros sobre los conflictos en África Subsahariana. Vale que el
que suscribe se formara en el seno del doctorado que dio paso al Máster antes
mencionado, pero es que los chicos valen
su peso en oro.
En 2012
nos ofrecieron, en su Más
allá de la barbarie y la codicia, una recopilación de análisis sobre
las causas de las guerras en África Subsahariana. Explicaron lo inexplicable:
que en África las guerras y los conflictos son políticos, no atávicos. Que los
actores que intervienen en ella no son locales, sino globales y glocales.
Con
este reciente El sueño liberal en África
Subsahariana. Debates y controversias sobre la construcción de la paz
tienen como punto de vista analizar las diferentes implementaciones de la Paz
Liberal en la intervención en conflictos subsaharianos. Los proyectos de
reconstrucción de una paz normalizada
a través de la amalgama de actores locales y globales, pero especialmente de
estos últimos.
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Fernando Díaz | elsituacionista
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jueves, noviembre 14, 2013
Guinea Ecuatorial Vs. España. O la lógica del boicot
| La foto es, como tantas otras veces, de Eva |
Los boicots políticos han
afectado al deporte en muchas ocasiones. Desde los boicots de ida y vuelta que
se hicieron la URSS y Estados Unidos durante los Juegos Olímpicos de Moscú 80 y
Los Ángeles 84, hasta el boicot norcoreano a los Juegos de Seúl en el 88. Sin embargo cuando pensamos en el boicot
deportivo por excelencia giramos nuestra visión hacia el caso de Sudáfrica,
quien no pudo competir desde 1964 hasta 1992 en los Juegos Olímpicos. Hasta que
el régimen del apartheid finalizó.
Una característica común
a todos los boicots deportivos es que vinieron acompañados de decisiones
políticas de peso. No sólo fueron decisiones deportivas. La protesta contra la
invasión soviética de Afganistán. El clima de tensión de la Guerra Fría. Las
sanciones políticas y económicas contra la Sudáfrica del apartheid. O el inacabable conflicto en la península de Corea.
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viernes, octubre 18, 2013
Cafè Zoo, de Ana Moya
Acostumbrado a tener
familia escritora he desarrollado con los años un pequeño reparo a leer lo que
ellos escriben. Otro tanto de lo mismo cuando se trata de amigos. Ninguno de
ellos es Dickens, pero eso no significa que sean malos. Sencillamente es que
una coma mal puesta, cuando el que la pone es alguien conocido, duele más que
si la escribe un completo desconocido. El dolor se hace más intenso cuando lo
que falla no son las comas, sino los argumentos. Con todo, siempre venzo ese pequeño
reparo y me lanzo hacia la aventura de la lectura en la que seguramente puedo
encontrar muchas más referencias ocultas que en las del mismísimo Dickens. No
hay nada como conocer datos del autor que se lee en cada momento.
Por eso cuando me
encontré con Cafè Zoo, ganadora del Premio Literario de la Ciudad de
Barcelona y del Premio Literario Països
Catalans – Solstici d’Estiu, y escrito
por Ana Moya, a quien conozco porque los dos colaboramos en el Centro de
Estudios Africanos de Barcelona, me atreví a vencer el reparo y me animé a
leerlo con detenimiento.
Esta primera novela de
Ana, camuflada como presunto libro de cuentos, nos narra las historias de un
personaje central de Windhoek, la capital de Namibia. Se trata del homónimo
Café Zoo, un viejo café al uso de las costumbres europeas de comienzos del
siglo XX y que aún hoy atestigua el pasado colonial de esa ciudad. El mapa que
figuran las mesas y las sillas del café nos trasladará a menudo a otros
rincones de la ciudad o del país, paseándonos por su historia política y
social.
Las relaciones entre la
población blanca y negra, sus cambios de estatus económicos y sociales, la
permanencia de las divisiones raciales aun informalmente o los ecos de las
luchas por la independencia se trasladan a estas páginas color café y nos hacen
partícipes del pulso de una ciudad tan lejana de los estereotipos y lugares comunes
cuando hablamos de África. Los personajes se nos describen desde su propio y
complejo interior y en ocasiones muestran el pulso de la convivencia propia de
la sociedad africana.
Una novela recomendable,
en definitiva, incluso para quienes no están acostumbrados a leer en catalán.
Esperamos que pronto algún editor en castellano se atreva con ella para que
aumentemos su potencial público. A ver si así conseguimos entre todos llenar
las sillas libres que quedan en el Café Zoo.
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Fernando Díaz | elsituacionista
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lunes, septiembre 30, 2013
Westgate o el posible fin de una forma de hacer diplomacia
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| Foto de strupler |
En el momento de escribir estas líneas Westgate ya está evacuado y las labores de las fuerzas de seguridad keniatas consisten, esencialmente, en las tareas de recuento de heridos y fallecidos. 175 y 67 respectivamente. Es el primero de los días de luto oficial declarados por el presidente Kenyatta. El día después de que éste dijera que Al-Shabaab, milicia somalí que se ha hecho acreedora del ataque, no podrá romper los estrechos lazos de la comunidad intercultural de Kenia. Interesante comentario para quien está siendo investigado por la Corte Penal Internacional por promover y liderar los enfrentamientos étnicos que se sucedieron a las elecciones de 2008, y que en las elecciones de 2013 también azuzó a unas comunidades contra otras.
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Fernando Díaz | elsituacionista
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jueves, abril 18, 2013
Ndiyo tunaweza. La política de Obama en África Subsahariana
![]() |
| Imagen de dellhunk |
Pero la negritud
de Obama ha resultado no ser tal. A pesar de que nada más
llegar a la presidencia Obama visitara El Cairo y Accra y contagiara así su
optimismo, la realidad de la intervención de Washington en el continente
durante estos años es otra. Obama tardó casi un año en fijar su política frente
a la Unión Africana, y casi cuatro en lograr publicar un documento de política
sobre África Subsahariana. Su política de gestos que no se ha traducido en
documentos o acciones de impacto.
La misma estrategia para África Subsahariana que, de haber perdido Obama contra Romney nunca
habría podido implementar, establece cuatro ejes de actuación –democratización,
oportunidades económicas, paz y seguridad y desarrollo- que en el fondo se
traducen en dos. Y es que Obama sitúa a África Subsahariana como un actor
fundamental en la economía y la seguridad de la comunidad internacional.
En la guerra económica, Washington ha perdido protagonismo como inversor en
el continente. Hasta el punto de que desde 2009 China supera a Estados Unidos
como mayor inversor. Esta pérdida de protagonismo ha venido acompañada de la
implementación de la African
Growth and Opportunity Act (AGOA), creada por la Administración Clinton en 2000, potenciada por Bush
durante su mandato y que ahora Obama pretende reformar. Esta herramienta
promueve la inversión estadounidense en África Subsahariana, y no ha tenido
impacto a la hora de convertir ésta en una inversión más sostenible y que
promueva el crecimiento interno.
En cuanto a la guerra militar, el puesto de mando para África Subsahariana,
el AFRICOM, nunca ha estado del todo desarrollado. Atrapado en la política
militar de un Estado que ha tenido dos guerras abiertas, el AFRICOM se ha
dedicado a formar y armar a los ejércitos locales con el combate a los grupos
terroristas como principal objetivo. El reciente acuerdo de Washington con
Níger para establecer una base africana de drones
responde a la coyuntura actual en Mali, pero también a la fuerza que está
tomando Boko-Haram en Nigeria.
Frente al abandono escénico al que, durante sus primeros cuatro años, Obama
ha sometido al continente la Secretaria de Estado Hillary Clinton se ha puesto
manos a la obra. La ofensiva de Clinton por recuperar la imagen de Estados
Unidos en el exterior y trazar nueva alianzas diplomáticas la ha llevado a
visitar 23 de los 54 países del continente. Entre sus hitos está el apoyo al
nuevo gobierno de Somalia, reconociéndole como legítimo –hecho que no pasaba
desde 1993- y apoyando su
indivisibilidad frente a las regiones secesionistas. También ella ha sido
decisiva en el proceso que finalizó con la división de Sudán en dos Estados y
deja el camino encauzado para que el conflicto en la fronteriza región de
Abiyei se resuelva formalmente con otro referéndum.
Clinton ya tiene nombrado sucesor, el excandidato a la presidencia John
Kerry, quien a priori debería mostrar cierta sensibilidad hacia África al estar
casado con una mozambiqueña formada en universidades sudafricanas. Kerry tendrá
que lidiar con la sombra de Clinton y una figura presidencial que, poco a poco,
parece querer priorizar su presencia en la política africana estadounidense.
Estos días hemos visto cómo Obama sedirigía a la nación keniata, de donde era originario su padre, para pedir
unas elecciones presidenciales sin violencia.
Estamos tan sumergidos en el día a día de la crisis global que hemos
consumido una legislatura de las dos de Obama casi sin darnos cuenta. Y no ha
surgido un verdadero cambio del orden global. Los problemas son los mismos que
en el mandato Bush, las respuestas se le parecen, y no conseguimos quitarnos la sensación de
estar perdiendo muchas oportunidades. El cambio de halcones por palomas no ha
sido suficiente.
La gestión de la política interna, principal mandato de Obama, no debería
servir de justificación para evaluar el impacto de las nuevas acciones
estadounidenses en África Subsahariana.
Las segundas legislaturas, especialmente el final de éstas, son
habitualmente utilizadas por los presidentes para intentar modificar la imagen
exterior que se tenía de ellos. Obama finalizará en 2016, un año después de la
fecha límite para diversas metas internacionales y todo apunta a que las buenas intenciones de Barack terminarán
por imponer un nuevo pacto blanco
como el pacto del Milenio que, pensado para ser incumplido, sitúe a África
Subsahariana en el foco de una política espectáculo internacional que no tenga
verdadero impacto en el día a día de los africanos y las africanas. Al final el
profesor Ake puede volver a tener razón: la prioridad no es el desarrollo del
continente, por muchos documentos estratégicos que nos encarguemos de diseñar.
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Fernando Díaz | elsituacionista
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Estados Unidos,
Negritud,
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Política sobre África
viernes, marzo 22, 2013
El acceso al agua y al saneamiento en África Subsahariana
Es 22 de Marzo y como cada año se celebran por todo el mundo multitud de
actos en conmemoración al Día Mundial del Agua anunciando prioridades,
objetivos y logros en este campo.
![]() |
| Foto de Rémi Kaupp |
El suburbio de Kibera, cerca de Nairobi, es como otros muchos suburbios del
mundo. Sin embargo hay una cosa por la que destaca en los informes de expertos
y los anecdotarios periodísticos. Allí la falta de saneamiento adecuado ha sido
solucionada por su población con la creación de una herramienta: los flying toilets. Éstos consisten en
defecar dentro de una bolsa de plástico, que es lanzada después por los aires,
ya sea en zonas de desechos en mitad del suburbio, ya sea en mitad de la calle.
La anécdota, el chiste fácil y escatológico, oculta tras de sí una realidad
dramática que se lleva por delante muchas vidas a lo largo del año en forma de
enfermedades fácilmente mitigables.
El saneamiento es el hermano pobre de los organismos y los departamentos
encargados del agua en el mundo. Siempre ha sido más fácil encontrar
financiador para inaugurar un pozo que unas letrinas. A pesar de ello entró
dentro de la Resolución 64/292 de la Asamblea General de Naciones Unidas por la
que ésta reconocía el Derecho Humano al Agua y al Saneamiento.
La Resolución se tomó allá por 2010, a cinco años de la fecha límite de
cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Fue quizás por eso que
hoy justo hace un año, el 22 de Marzo de 2012, en el Día Mundial del Agua, Ban Ki-moon anunciaba que la meta del Milenio de
reducir la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable y a
servicios básicos de saneamiento se había cumplido. El tiempo apremiaba y los
anuncios de éxito en las políticas globales de agua y saneamiento se debían de
comenzar a realizar… incluso si se tenía que pasar por encima de las cifras.
Lo que en realidad decía el informe en el que Ban Ki-moon se basaba era que se había conseguido aumentar la
proporción de personas que acceden a una fuente mejorada de agua potable. Entre
fuente mejorada y acceso sostenible, que implica una fuente segura, existe una
gran diferencia que el departamento de prensa del Secretario General decidió
omitir. Cifras más realistas hablan de entre 1.000 y 4.000 millones de personas
que no tienen acceso al agua potable segura actualmente. El Banco Mundial habla
sin tapujos de 3.000 millones (¡la mitad de la población mundial!). En
cualquier caso, se utilicen las cifras que se quieran utilizar, las de Ban
Ki-moon, las del Banco Mundial o las de otros estudios, todos coinciden en
afirmar que África Subsahariana es la región donde más gente se ve privada del
agua potable y de un saneamiento adecuado cada día.
Si nos sentamos a analizar las causas de esta situación más allá del
Sahara, el imaginario colectivo nos llevará a pensar que es la imposición de
políticas del norte sobre el sur lo que impide que África Subsahariana implemente
alternativas al modelo neoliberal. Sin embargo la realidad no es ésta. Los gobiernos africanos no están
interesados, en general, en ofrecer una alternativa al modelo, sino en sumarse
al mismo. La solicitud de
éstos es, en general, de falta de financiación o de coordinación con los fondos
de ayuda al desarrollo existentes. Esto hace que la respuesta que buscan para
solucionar el conflicto por los recursos hídricos se encamine hacia los modelos
privados.
Sin embargo los resultados de la apuesta por el modelo liberalizador no son
elocuentes. A pesar de su predisposición a contar con capital privado los
gobiernos africanos no logran movilizar la inversión necesaria. Y eso que el
mercado privado internacional de los proyectos medioambientales está en alza y
que se calcula que la producción de las diez cuencas más pobladas del planeta
se prevé aportará en 2050 un cuarto de la producción global.
Los motivos van más allá de la voluntad de apostar por un modelo público o
privado de agua. Los gobiernos africanos están llevando a cabo acciones
paralelas al sistema de agua y saneamiento que hacen peligrar el acceso de la
población en general a éste. Uno de los mayores riesgos viene de la cesión de
tierras para la gran industria agrícola. En lo que se ha dado en llamar un
suicidio hidrológico, los gobiernos africanos ceden tierras
propias a otros países para el cultivo, eliminando recursos tradicionales de
agua para la población. En
Mali, se calcula que las aguas del río Níger que pasan por el país podrían
irrigar 250.000 hectáreas. Sin embargo el gobierno democrático de antes del
actual conflicto había asignado 470.000 hectáreas de tierra cultivable a
compañías principalmente de Libia, China, Reino Unido y Arabia Saudí.
Podemos comprobar, por tanto, que el mercado privado no está interesado en
invertir en agua y saneamiento en el continente. Tampoco existe una verdadera
voluntad política de priorizar las inversiones públicas en agua y saneamiento,
ni a nivel de los donantes ni a nivel de los gobiernos africanos. La Agencia
Española de Cooperación al Desarrollo (Aecid) dedicó en 2008 el 46% de la ayuda
en agua y saneamiento a la construcción de pozos, cuyo impacto en el acceso al
agua es extremadamente bajo.
Las prioridades políticas están en la evolución de unas más que
cuestionables cifras. Pero en lugar de preocuparnos por cuántos africanos y
africanas carecen de acceso al agua y al saneamiento y de cómo podemos
maquillar las cifras o establecer objetivos técnicos, carentes de contenido
político, deberíamos asumir que es un problema de desigualdad económica. El 20%
más pobre tiene una probabilidad veinte veces mayor de defecar al aire libre
que el 20% más rico. Queda claro, pues, que el acceso al agua y al saneamiento
depende de lo desigual que es una sociedad. Que la necesidad más acuciante
consiste en la construcción de una democracia de base y la necesidad de
realizar un reparto de la riqueza a través del cual el Derecho Humano al agua y
al saneamiento sea posible.
Este artículo fue publicado originalmente en El Europeo.
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Fernando Díaz | elsituacionista
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jueves, febrero 28, 2013
Elecciones en Kenia: la política formal contra la real
Con este artículo comienzo mi colaboración con la web El Europeo.
![]() |
| Foto de Demosh |
Samuel Kivuitu era el responsable de la Comisión Electoral Keniata en 2007. Pocos días antes de las elecciones presidenciales que se encargaba de coordinar afirmó que éstas se celebrarían en un ambiente de calma y que la transición política se realizaría de manera suave y ordenada. Sin embargo la realidad le tenía reservada una sorpresa tanto a él como a toda la comunidad internacional, a quienes la violencia política desatada tras el conflicto electoral entre Odinga y Kibaki les pilló a contrapié.
Desde diciembre de 2007 hasta febrero de 2008 murieron 1.200 personas y cientos de miles expulsadas de sus hogares en el conflicto resultante de las elecciones presidenciales. Kibaki se autoproclamó ganador por un margen muy estrecho. Odinga respondió acusándole de fraude electoral, y las milicias en las calles obtuvieron la orden de estrechar el cerco sobre su rival.
Fueron varias semanas de conflicto abierto por todo el país que se saldó con una solución de coalición: Kibaki fue nombrado Presidente y se creó la figura de Primer Ministro para Odinga. Paralelamente se inició un proceso de reforma constitucional que pretendía situar a Kenia como un país referente en la política moderna de África Subsahariana.
La Constitución aprobada en 2010 establece una división territorial del país en 47 regiones, con su gobernador particular y su propio parlamento. Además, introduce la novedad de los debates presidenciales obligatorios en periodo electoral, y otras medidas dinamizadoras de la democracia, como las consultas populares o la transparencia en la información.
De esta manera llegamos al periodo electoral en el que Kenia se encuentra inmersa. Por primera vez en la historia ha habido un debate presidencial televisado con hasta ocho candidatos (siete hombres y una mujer) a presidir el país.
Las elecciones, cuya primera ronda presidencial será el 4 de marzo, se celebran en el 50º aniversario de la independencia. La formalidad de la campaña, su occidentalización, ha hecho que multitud de medios de comunicación internacionales se vanaglorien del éxito de reconversión de la democracia keniata. Voces que han sido potenciadas con la participación de Barack Obama en la campaña del que fue país de nacimiento de su padre.
El ensimismamiento de estos medios contrasta con las voces que desde el terreno están realizando diversas organizaciones de la sociedad civil. La política formal, edulcorada por la Constitución de 2010, hace vivir la ficción de que se trata de unas elecciones estandarizadas, donde el debate de las ideas prevalece sobre cualquier otro. Sin embargo, un pequeño seguimiento de la campaña permite demostrarnos que nada ha cambiado en Nairobi.
En 2007, como ahora, la política keniata estaba dominada por el debate identitario de carácter étnico. La etnia ha sido la herramienta social utilizada para facilitar o limitar el acceso a la tierra o a las oportunidades políticas y está en la base de la desigualdad social keniata. Los dos candidatos más fuertes, el Primer Ministro Odinga y el recién llegado a la política, Keniata, vienen de familias políticas fuertes, protagonistas del proceso de independencia. Ambos tienen una fuerte identidad étnica (Luo y Kikuyu respectivamente) que explotan políticamente y que movilizan frente a un ataque político. Keniata, además, está acusado por la Corte Penal Internacional de crímenes durante el conflicto de 2007.
En Kenia, a pesar de la estandarización de la política formal, continua existiendo un debate fuera de los focos que tiene a la identidad como eje fundamental. Los motivos que provocaron el conflicto en 2007 siguen abiertos. En 2012 se relataron hasta 400 muertes por violencia política. El paro juvenil es muy elevado, y los indicadores de pobreza no mejoran. Todo esto, unido al alto nivel de corrupción de las estructuras del Estado, hace que se augure un posible escenario de violencia si la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, programada para abril, se resuelve por un margen muy corto de votos o si se percibe poca transparencia en el proceso electoral. Y sin olvidar que las elecciones en cualquiera de las 47 regiones también puede servir de mecha.
Los jóvenes profesionales keniatas, aquellos que podrían estar trabajando fuera del país en cualquier ciudad global, están furiosos con esos partidos políticos etnificados que continúan un debate que no aporta soluciones a las desigualdades sociales del país. Ven como imprescindible un cambio en las élites políticas del país. Pero el líder anticorrupción John Githongo ya lo advirtió: “El nuevo mundo está naciendo, pero el viejo aún no ha muerto”.
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miércoles, enero 30, 2013
Reproducir Afganistán en Mali
![]() |
| Foto CC de jedalani |
Desde entonces la población malí ha sobrevivido como ha podido a la
inseguridad alimentaria, a la inexistencia de una Administración pública
descabezada por un Golpe de Estado militar y a la espera de que los actores
internacionales decidieran intervenir de una manera u otra. La manera escogida
ha sido la de una intervención militar unilateral, retrotrayéndonos a los
momentos más estelares de 2001. Hemos escuchado a François Hollande –la última
esperanza blanca europea para el Estado de Bienestar- decir que Francia
permanecerá –intervendrá- Mali hasta que las tropas islamistas hayan sido
derrotadas. Y hemos escuchado a David Cameron –la esperanza y ejemplo de la
Europa liberal- afirmando que está en peligro “nuestro modo de vida”. El
terrorismo ha vuelto a constituirse como el leitmotiv
oficial de la política exterior de los estados occidentales. George Bush
Jr., te esperamos impacientes.
Cuando en 2012 se escenificó la inoperancia del gobierno militar malí para
hacer frente al reto secesionista de Azawad las reservas –económicas y
militares- de los países de la OTAN estaban bajo mínimos tras la intervención
de Libia –origen de estas tempestades. Todas las miradas apuntaban a una
intervención delegada realizada a través de los países que forman la CEDEAO
(ECOWAS). Una intervención africana para un conflicto africano. El problema es
que los más de diez años de programa de formación y cooperación militar de los
países de la Unión Europea y EEUU con los países del Sahel no habían terminado
de dar frutos. Se necesitaba una formación más adecuada y, por tanto, tiempo
para llevarla a cabo. Naciones Unidas, en un informe de hace pocos meses, ya
hablaba de una posible fecha de intervención conjunta africana: Septiembre de
2013.
Sin embargo a comienzos de Enero de este año los movimientos islamistas
realizaron movimientos de acercamiento a Konna, desde donde la llegada a
Bamako, la capital, era franca. Esto precipitó la decisión francesa que ha
provocado la creación de un Afganistán a
poco más de 6.000 km de París –y 4.900 de Madrid. Porque esto, la creación de
un problema militar de difícil solución y el enquistamiento de la situación en
la región, está fuera de toda duda.
Si alguien piensa que las tropas islamistas no van a llamar a la acción
internacional de sus bases, igual que se realizó en Afganistán o en otros
tantos lugares, no conoce la voluntad de Al-Qaeda por invertir esfuerzos en el frente de África del Norte. La expulsión
de estas fuerzas sólo puede suponer su instalación, y consecuente
desestabilización, de otro país. Puede que los países occidentales no estén en
guerra contra el Islam, pero a fe que lo parece. Se han pasado diez años
secuestrando, torturando, asesinando, bombardeando, invadiendo y ocupando países
de mayoría musulmana (Afganistán, Iraq, Libia, Pakistán, Somalia). Más leña al
fuego que se encargan de avivar constantemente las fuerzas islamistas.
Cuando nos centramos en los porqués de la intervención francesa es muy
tentador fijarse en sus intereses económicos en la región. Francia interviene
porque es la que más tiene que perder con la pérdida de Mali. Sus empresas
tienen los contratos más jugosos de extracción de uranio. Pero además no se
puede olvidar que París tiene el gatillo fácil. En nombre de la razón, la
protección de nuestro modo de vida o de la democracia global, Francia ha
intervenido en África tanto como ha querido desde el final de la Guerra Fría.
Estos antecedentes de defensa de sus intereses económicos –o de sus empresas-
en el continente conforman una explicación completamente coherente. China ya
les está haciendo mucho daño con su guerra comercial –y silenciosa- en África
Subsahariana. Demasiado como para perder piezas por el camino. El
intervencionismo francés es común a las diferentes fuerzas de gobierno,
traspasa colores, genera intereses económicos en las empresas cercanas al
Eliseo e intereses militares entre los altos mandos del ejército de la
República.
El Reino Unido o Estados Unidos no van a dejar sola a París. A pesar de los
gritos desesperados de algunos políticosfranceses que
antes se denominaban pacifistas y contrarios a la intervención, el resto de
países de la Unión Europea a duras pena tiene suficiente con aguantar la crisis
económica y los continuos ataques al Euro. Londres, a través del apoyo
logístico aéreo, y sobre todo Washington también están jugando sus cartas. Obama ha firmado un pacto de última hora
con Níger para poder operar desde este país con los famosos drones. Si yo fuera líder de Boko Haram
iría dándome por aludido.
Tendremos por tanto una intervención francesa que poco a poco se irá
retirando –nunca del todo, pues es un territorio demasiado extenso- a favor de
una posible fuerza de ocupación africana –se habla de tropas de Burkina y, en
especial de Nigeria- que necesitará tiempo para terminar de formarse y hacerse
con el control operativo de las instrucciones dictadas por el Eliseo. Y
alrededor de esta intervención terrestre, una operación más quirúrgica de
asesinato selectivo organizada por el Pentágono a través de las operaciones no
tripuladas.
La intervención iniciada por Hollande complica la solución del puzle de
Mali al internacionalizar el conflicto en sí mismo. Frente a una posible
solución negociada y arraigada en el control que sobre el territorio tienen las
fuerzas tuareg –que podrían haberse transformado en aliadas de Bamako a través
de mecanismos de reconstrucción del Estado malí y de la ingeniería
constitucional desde la base- París ha impuesto la visión guerra contra el terror, un escenario donde los movimientos
islamistas se mueven mejor que nadie y donde consiguen más ventajas al mantener
el fuego de su lucha encendido. A partir de ahora todo lo que haga Francia, la
Unión Europea o las propias Naciones Unidas será interpretado por los
movimientos islamistas como una afrenta más al Islam o una derrota de los
valores occidentales, sirviendo la intervención de Francia como amplificador
del discurso y, por tanto, escondiendo el resto de sus complejidades.
La ruta de la democracia interna, que permitiera a los malienses controlar
sus recursos minerales y económicos, no se contempla. Ellos son sólo víctimas
de los movimientos de estos dos actores globales.
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viernes, diciembre 28, 2012
Etiopía, Egipto y las guerras por el Nilo
![]() |
| Foto CC de S J Pinkney |
Pero la historia de esta frase va más allá de la premonición perpetrada por
un aparentemente avezado político egipcio. No, lo que Boutros-Ghali estaba
haciendo no era un análisis en prospectiva, sino una declaración de intenciones
por parte del gobierno al que entonces representaba.
La cuenca del Nilo es compartida por nueve países africanos: Egipto, Sudán
(del Norte), Etiopía, Kenia, Uganda, Ruanda, República Democrática del Congo
(RDC), Tanzania y Burundi. Su gran caudal hace que sea de gran importancia para
la supervivencia económica y vital de cientos de miles de personas a lo largo
de todo su curso. Sin embargo, no todos pueden utilizar sus aguas.
Un acuerdo firmado entre las diferentes administraciones coloniales
británicas de la cuenca del Nilo reconocía a la administración británica de El
Cairo la facultad de decidir en exclusiva sobre sus aguas. Y un tratado firmado
entre Egipto y Sudán, repartiéndose entre ellos toda el agua que llevara el
Nilo. El primero firmado en 1929, el segundo en 1957. Bajo estos dos paraguas
legales, Egipto se ha considerado dueño histórico de las aguas del Nilo y ha
amenazado militarmente durante décadas la construcción de cualquier obra que
afectara al caudal. A su fuerza legal se añadían dos fuerzas más, la
diplomática –utilizada para bloquear cualquier intento de financiación
internacional de obras hidráulicas Nilo arriba- y la militar –constituyéndose
en el ejército dominante de la zona tras los acuerdos con Washington.
Esta situación de conflicto se intentó reconducir hacia la cooperación
entre todos los países de la cuenca. Se creó la Iniciativa de la Cuenca del Nilo (Nile Basin Initiative), un
mecanismo de negociación entre los nueve estados ribereños para renegociar el
uso del caudal y dirimir cualquier conflicto sobre los diferentes proyectos de
construcción planificados. La iniciativa se llevaba presentando durante más de
una década como el paradigma de la cooperación multilateral sobre cuencas, y
sin embargo su fracaso era estrepitoso. Cansados de toparse contra el muro
egipcio, que seguía ejerciendo su influencia diplomática y exhibiendo su
poderío militar, seis de los nueve países de la cuenca decidieron constituir un
mecanismo paralelo, el Acuerdo Marco de
Cooperación (Cooperation Framework Agreement), a través del cual se
repartirían de una manera equitativa los usos del caudal del Nilo y se
debatirían los proyectos que afectaran al caudal de otros estados ribereños. Se
trataba de la rebelión de Kenia, Uganda, Ruanda, Tanzania, Burundi y Etiopía,
encabezada por esta última y a la que probablemente se añada en un futuro la
RDC.
De este modo Etiopía reventaba el statu quo de la cuenca, ofreciéndose a
liderar el cambio que los otros países reclamaban. Addis Abeba ha sido capaz de
generar un cambio en la hegemonía de esta región a través del modelo económico
y político del difunto Meles Zenawi. Un modelo económico que combina la fuerte
Inversión Extranjera Directa (IED) de facilidades fiscales a la inversión y un
redireccionamiento de ésta hacia los sectores que más le interesan al Estado. Y
un modelo político que hace caso omiso de los llamamientos al respeto de los
Derechos Humanos, que continua con los desplazamientos forzosos de poblaciones
afectadas por obras hidráulicas o ventas de tierra y que, con mayor relevancia
internacional tras las elecciones de 2005, acalla la oposición a través de la
represión política y el exilio.
Al calor de la “guerra contra el terror”, Etiopía se ha convertido en eje
de la política de Washington en el Cuerno de África, interviniendo directamente
en Somalia y comprometiendo fuerzas de paz etíopes para el caso de una
intervención entre Sudán y Sudán del Sur o para el conflicto de la RDC. Todo
esto ha convertido a Etiopía en el país que mayor AOD recibe del África
Subsahariana, segundo en todo el mundo, a establecer planes para convertirse en
un país de renta media hacia mediados de la próxima década o a poseer un
ejército con una mayor capacidad de despliegue.
La fortaleza de Etiopía, tanto militar como diplomática y financiera, le ha
permitido anunciar la inminente construcción de una presa en el Nilo Azul. La
denominada presa del Renacimiento, situada casi en la frontera con Sudán del
Norte, será construida por empresa italiana que ya realizó el proyecto de la
presa del río Om –con desplazamiento forzoso y mal compensado de población
autóctona. El anuncio de esta construcción se realizó a mediados del año 2011,
aprovechando el momento de debilidad política interna de Egipto.
Sin embargo El Cairo, aun mermado, pudo reaccionar ganando tiempo y
solicitando la creación de un comité de expertos –una parte egipcios, otra
parte etíopes y otra parte independiente- que diriman si la presa del
Renacimiento afectaría a los caudales medioambientales y productivos del Nilo a
su paso por Egipto. Fuera de toda duda, se calcula que dichos caudales
tardarían de 3 a 5 años en recuperarse del impacto de la presa, pero la duda
está en qué pasará más allá, cuando la construcción ya sea un hecho y la
dependencia de El Cairo de las aguas del Nilo sea un arma controlada por Addis
Abeba.
Meles Zenawi, antes de su fallecimiento en agosto de este año, ya advirtió
que con informe positivo o negativo de la comisión de expertos –que ha de
resolver su discusión en los próximos meses- la presa del Renacimiento se
realizará de todas maneras. Etiopía considera el proyecto fundamental para su
desarrollo, en tanto en cuanto es una obra encaminada a la generación de
energía eléctrica, y no parece que el sucesor de Zenawi, Hailemariam Dessalgn,
vaya a hacerse a un lado ante las batallas que le plantee Egipto.
Sea como sea, el proyecto de la presa del Renacimiento constata el hecho
del cambio de hegemonía en la región a favor de Etiopía. El apoyo externo, pero
también la transición interna tras la muerte de Zenawi –pausada, a pesar de
contar con unos índices inflacionarios muy elevados y un elevado descontento de
la población- han permitido robarle terreno a Egipto tanto en el terreno
militar como en el diplomático. El Cairo, por su parte, realiza esfuerzos
diplomáticos para que la Comunidad Internacional interprete la construcción
unilateral de la presa como una agresión a los intereses vitales de Egipto y,
por tanto, pueda consentir la respuesta militar ante el proyecto. La debilidad
de Morsi, la necesidad de encontrar cohesión social en el Egipto de las
protestas –qué mejor que buscar un buen enemigo-, y la vinculación de la
construcción de la presa con la afectación de los intereses más vitales de cada
egipcio –el agua-, pueden terminar probando antes de tiempo la capacidad
militar de Etiopía para responder al reto de su hegemonía regional. Sería el
tiempo de desempolvar –por fin- la maldita frase de Boutros-Ghali y comenzar a
tomarse en serio los cientos de conflictos abiertos por las privatizaciones
salvajes del agua a lo largo y ancho de todo el mundo. Sería el tiempo de las
guerras por el agua.
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Fernando Díaz | elsituacionista
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miércoles, noviembre 21, 2012
Call for Papers: Sistemas Políticos Comparados de África Subsahariana (ECAS 2013)
El pasado mes de
Junio de 2012, en el marco del Congreso Ibérico de Estudios Africanos, la
Profesora Gema Sánchez Medero y yo dirigimos un grupo de trabajo titulado Sistemas Políticos Africanos. La
valoración que hicimos, tanto profesional como personal, fue muy positiva. Como
ya comenté en su día, tanto la calidad como la cantidad de ponencias
presentadas fueron superiores a las expectativas iniciales. Aún más si añadimos
el éxito de asistencia de público y de los debates que generaron.
Aquel panel se
dividió en dos sesiones, una enfocada a las revoluciones árabes y otra hacia
los sistemas políticos subsaharianos.
Ahora,
aprovechando la 5ª Conferencia Europea de Estudios Africanos (ECAS) que se
celebrará en Lisboa durante el mes de Junio de 2013, pretendemos seguir con el
trabajo inicial. Para esta nueva tarea hemos añadido al equipo al Profesor de
Ciencia Política, Rubén Sánchez Medero. Entre los tres nos encargaremos de crear
el espacio y generar el debate necesario para que este nuevo grupo de trabajo
sea bien recibido por la comunidad científica y para que sus resultados puedan
ser trasladados a todos los interesados en el tema.
En esta ocasión
centraremos la atención en los sistemas políticos de África Subsahariana,
dejando de lado la política africana al norte del desierto. Las primaveras
árabes han sido ya muy discutidas y, por otra parte, la aún elevada volatilidad
de sus sistemas políticos impiden un debate sereno y reflexivo sobre los mismos.
Pero además de
centrarnos en los sistemas políticos subsaharianos, lo intentaremos realizar
desde una perspectiva comparada. Giovanni Sartori decía que la Ciencia Política
o es comparada o no es. Aunque no seamos tan categóricos, si podemos considerar
que el estudio de los sistemas políticos es, en esencia, una tarea comparativa.
Y por este camino vamos.
La ECAS se
celebrará en inglés, por tanto, aunque el resumen del proyecto lo pongo aquí en
castellano, si te animas a participar deberás hacerlo en inglés. Si quieres ver
el resumen original, sólo tienes que ir a este enlace.
Fecha de celebración de la ECAS
2013: Del 26 al 28 de Junio de 2013.
Fecha límite para presentar
propuestas: 16 de Enero de 2013.
Cada propuesta debe constar de:
-
Título
-
Resumen breve (300 caracteres máximo)
-
Resumen largo (250 palabras máximo)
-
Requerimientos audiovisuales para la presentación
Idioma del panel: inglés.
Presentación vía web: [link] Por favor, no enviar las propuestas por correo
electrónico.
Fecha de notificación de la
aceptación: 26 de Enero de 2013.
Inscripción en ECAS 2013: A
partir del 27 de Febrero de 2013.
Sistemas Políticos Comparados de África Subsahariana.
Factores endógenos y exógenos en la construcción del
marco político.
En los procesos
de desarrollo político de los distintos Estados que conforman la realidad de
África Subsahariana han intervenido diversos factores que han condicionado la
construcción de sus sistemas políticos. Entre ellos no podemos obviar la
importancia de los factores exógenos como una variable interviniente del
proceso. La presencia de los actores coloniales o de diversos organismos de
carácter internacional, han ejercido una influencia, en mayor o menor medida,
en la construcción institucional y política de los sistemas políticos de esta
región. A menudo importando fórmulas consolidadas en Europa o América del
Norte, que, al menos aparentemente, tienen un difícil encaje en la realidad
africana. Es por ello por lo que estos Estados se han sometido, en estos
procesos de construcción, a una fricción entre estos elementos externos y una
serie de factores endógenos que describen la realidad de cada país y que
necesitaban participar del proceso de la creación del sistema político. Esta
relación imperfecta, entre unos y otros factores, es la que ha dado lugar al
establecimiento y desarrollo de una serie de sistemas políticos específicos en
el área subsahariana.
El estudio
clásico de los sistemas políticos, sus tipologías y características, han pasado
por alto, en la mayor de las ocasiones, los casos de África Subsahariana. Este
hecho es quizás debido a que las interpretaciones del Estado africano terminan
centrándose en el neopatromonialismo, las estructuras híbridas, la debilidad
del Estado africano o directamente en la concepción de éste como una entidad
ajena a la realidad del continente. Un esfuerzo analítico habitual en las
ciencias sociales, que provoca una desviación de la observación del objeto de
estudio, derivando la discusión en cuestiones como la buena gobernanza o la
dependencia de los Estados africanos del sistema político mundial.
Por lo tanto, y
en virtud de lo expuesto anteriormente, este panel tiene por objetivo el
estudio de los sistemas políticos africanos y sus diferentes categorías o
aspectos relacionados desde una perspectiva comparada y analítica, bien
comparando casos del área subsahariana, bien a través de la comparación de
casos subsaharianos con otros ajenos a la región.
Dirigen el Panel:
Fernando Díaz
Alpuente – www.srkurtz.com
Gema Sánchez
Medero – Universidad Complutense de Madrid
Rubén SánchezMedero – Universidad Carlos III de Madrid
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Fernando Díaz | elsituacionista
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sábado, octubre 13, 2012
La inexsistencia de la excepcionalidad africana
Como cada tres meses, sale el nuevo boletín del Centro de Estudios Africanos en el cual colaboro con un artículo. Ésta es mi contribución a un boletín de Septiembre que podéis consultar en su nueva versión mediante este enlace.
Llevamos apenas nueve meses de este 2012 y África Subsahariana está teniendo una actividad efervescente en cuanto a la política interior de muchos países. Senegal ha vivido unas elecciones que podrían haber sido traumáticas. Somalia ha padecido dos nuevas conferencias internacionales que no han hecho sino reforzar a los actores de la opresión frente a los actores de base. Pero sobre todos los acontecimientos destacan dos: el Golpe de Estado en Guinea-Bissau y el también Golpe de Estado de Malí y la posterior declaración de independencia de Azawad.
![]() |
| Foto de austinevan |
Los discursos hegemónicos, tanto mediáticos y académicos, sobre estos dos golpes tienden a confluir en la lastimosa ruptura de la democracia y de la estabilidad política en estos países, como si estos sucesos, por repetitivos, fueran intrínsecamente africanos y, en cierto modo, inevitables en según qué latitudes. Estos discursos son no ya completamente ahistóricos, sino gravemente eurocéntricos y paternalistas por más sentimiento de solidaridad o indignación que alberguen. Se declara la excepcionalidad africana y la debilidad de sus democracias.
Sobre la existencia de la violencia política en África Subsahariana el profesor Patrick Chabal señala que ésta se ha convertido históricamente en un recurso político y, por tanto, en una herramienta más de las que tienen a su alcance diversos grupos políticos africanos. No es tanto un determinismo histórico, en la medida en que el hecho de que la violencia se haya utilizado en el pasado no implica que se utilice en el futuro. Los ciclos de la violencia política se pueden romper, recuperar, volver a suspender y volver a recuperar. Son los pueblos los que hacen su historia, no la historia la que hace a los pueblos.
Sin embargo este uso político de la violencia no es objeto sólo de los países subsaharianos. No existe una excepcionalidad africana y no hace falta ir muy lejos para comprobarlo. Aquí en España, hasta finales del siglo XX, vivíamos en el continuo ir y venir de golpistas, rebeliones militares y dictaduras Reales y fascistas. Y aún hoy, en estos últimos 34 años, hemos vivido la transformación de la violencia política en un régimen neopatrimonial de mascarada liberal, el cual ha permitido que todo siga igual que durante la dictadura franquista, donde una élite política y económica mantiene sus privilegios, bloquea la participación de la ciudadanía en la agenda política y evita las investigaciones sobre las violaciones de Derechos Humanos en territorio español.
Podríamos seguir afirmando excepciones, y hacer referencia a que España –como los Balcanes- es una excepción dentro de Europa. Pero si nos acercamos a preguntar a los ciudadanos europeos qué opinan de sus regímenes políticos, hoy más que nunca, encontraremos muchas similitudes entre las opiniones sobre los regímenes africanos y los estados modernos de Europa. No creo que hoy nadie pueda negar la debilidad de la democracia europea, la necesidad de las élites de aliarse entre sí para manejar el ámbito político frente al deseo de la ciudadanía.
No veo diferencias esenciales, por tanto, entre la violencia política que se ejerce y se ha ejercido en países como Grecia, Ucrania, Rusia, Estados Unidos, España, Portugal o Irlanda –por citar algunos de los ejemplos más actuales- y la que se ejerce al sur del Sahara. Aunque sí es cierto que hay matices, y que no se pueden comparar escenarios de enfrentamiento militar abierto, como Somalia, con escenarios donde el discurrir de la vida se hace compatible con esta violencia política.
Pero junto a estos matices encontramos muchas similitudes. El neopatrimonialismo campa a sus anchas por una Europa que coloca a los hijos de la crisis económica en los sillones presidenciales. Grecia, Italia o España son ejemplos claros hoy día de la existencia de un neopatrimonialismo europeo. La extroversión es otro punto de similitud. Todos los dirigentes políticos desde el segundo bloque europeo en adelante –el primero lo formarían Reino Unido, Francia y Alemania- buscan su legitimidad en la capacidad de captar recursos del exterior, ya sea en forma de créditos de instituciones internacionales, ya sea mediante la calma de “los mercados”, esos entes.
Y si a Ud. le hablan del Estado africano lo siguiente que harán será nombrarle el sinfín de identidades que sus ciudadanos priorizan por encima de la estatal. Los Estados africanos, lo sabe Ud. bien porque lo dice la Ciencia Política normalizada, se caracterizan por no tener a una ciudadanía que los legitime internamente. Y los Estados occidentales tampoco. A la lista de movimientos secesionistas africanos que The Guardian está sacando estos días podríamos añadir los movimientos secesionistas europeos –escoceses, galeses, catalanes, vascos, gallegos, bercianos, flamencos, irlandeses, italianos… Por no hablar de los movimientos de desobediencia civil estadounidenses que ya desde los tiempos de H. D. Thoreau luchan contra la imposición de la norma escrita por el Estado. Hoy día, en la campaña presidencial del Partido Republicano podemos ver lemas y programas encaminados a reducir la fuerza de la Administración estatal y favorecer la libertad individual frente al musulmán socialista de Barack Obama y su intento de crear un Estado del Bienestar más inclusivo.
La excepcionalidad africana a la hora de ejercer la violencia política es esencialmente igual a la que se ejerce en otros ámbitos de occidente. Como también es esencialmente la misma que se ejerció en nuestro pasado más inmediato. Los regímenes políticos son procesos de imposición violenta de un sistema social frente a otro, y el vencedor termina por configurar la identidad de todo el grupo. Francia no hablaba francés hasta que se impuso desde el gobierno en pleno siglo XIX. España no dejó de condenar a muerte por motivos políticos hasta hace sólo 37 años. La Unión Europea no está dispuesta a tolerar gobiernos combativos con su modelo liberal más allá de la socialdemocracia actual.
Considerar a África Subsahariana como la excepcionalidad, a nivel mundial y a nivel histórico, es no tener claro los orígenes de nuestro sistema político. Podrán cambiar los actores, las relaciones y los procesos, pero la constante humana de la violencia política es transversal a todos los sistemas políticos con que nos hemos dotado como especie animal. No existe una excepcionalidad africana, es sólo nuestra manera de interpretar y justificar los hechos lo que convierte al continente en excepcional.
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Fernando Díaz | elsituacionista
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miércoles, julio 25, 2012
Interpretar África comparativamente
| Imagen del blog y de la entrada en cuestión |
Traigo
esto a colación de este artículo (enlace)
del genial periodista en África, José Naranjo. En el blog colectivo
del diario El País, “África no es un
país”, publicó el pasado 10 de
julio una crónica del conflicto de la Casamance, en Senegal
–últimamente no paramos de hablar de esta región. La lectura que
de él se desprende es la de una población, los diola, oprimidos por
aquellos que dominan el aparato del Estado, los wolof. A pesar de
todo el saber hacer periodístico de Naranjo, el artículo desprende
una simpatía hacia el movimiento rebelde de la Casamance frente a la
estructura estatal wolof. Y vuelven a sonar en mis oídos aquella
frase de mi primer profesor de Ciencia Política: “Qué manía
tienen Uds. con identificarse siempre con los grupos más pequeños”.
La debilidad, entendí más tarde, es una cualidad que cae simpática…
siempre que el débil no te esté incordiando a ti.
Porque
el artículo de Naranjo aporta una serie de características que bien
podríamos trasladar al escenario catalán o vasco y que seguramente
serían muy contestadas en los comentarios del blog y en las redes
sociales.
De
entrada Naranjo habla de conflicto de baja intensidad, aunque ha
producido 5.000 muertes en 30 años. El Ministerio de Interior habla
de 829 muertos provocados por ETA. Cada muerte es una tragedia en sí
misma pero, parafraseando a Stalin, si las juntas todas es sólo
estadística. La violencia se suma a otros episodios comunes en las
relaciones Senegal-Casamance y España-Euskadi, como la retirada de
banderas, las manifestaciones, la voluntad de los secesionistas de
resolver el conflicto en el ámbito internacional o la larga duración
de las penas de cárcel.
Entre
las causas del conflicto, además de las raíces históricas, Naranjo
menciona el control político por parte de una identidad frente a la
otra, así como una profunda diferencia “no sólo lingüística
sino también cultural”. Se creó así un “sentimiento
discriminatorio” en la población subyugada al Estado que está en
la base de este conflicto. Y todo lo que hemos dicho en este párrafo
puede ser aplicado tanto para la integración de la Casamance en
Senegal como para la integración de Cataluña y Euskadi en España.
Y nuevamente todo lo que se ha dicho en este párrafo podría ser
discutido y ser cuestión opinable, sobre todo desde cada trinchera
en la que nos encontremos.
Por
último, y aunque Naranjo es optimista afirmando que el diálogo aún
es posible, el artículo nos señala como una de las causas del
bloqueo del mismo la innegociabilidad de las partes respecto a la
indivisibilidad del territorio estatal de Senegal (o España) y
respecto a la voluntad de los secesionistas de reconocer el derecho a
la independencia de la Casamance (o de Cataluña, o de Euskadi).
Las
interpretaciones maniqueas de la realidad, que siempre y a todos se
nos escapan de entre los dedos para llegar a nuestros artículos o a
nuestras discusiones (académicas o de bar), no suelen aportar nada
al debate, salvo más debate en sí mismo. Ser conscientes de esto
permite no rasgarse las vestiduras cuando alguien dice algo incómodo
del conflicto en el cual nos sentimos inmersos. Pero también nos
obliga a realizar un esfuerzo en la interpretación de los hechos que
queremos narrar o analizar. No podemos caer en la tentación de
idealizar cualquier tipo de lucha ajena a nuestros propios intereses
por el mero hecho de ser la parte más débil de un conflicto que no
nos afecta. Resulta mucho más fácil ser secesionista cuando el
secesionismo no ataca nuestra identidad política que cuando éste
forma parte de nuestro marco estatal.
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Fernando Díaz | elsituacionista
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