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miércoles, julio 25, 2012

Interpretar África comparativamente



Imagen del blog y de la entrada en cuestión
Cuando en el verano de mi recién lustrada licenciatura en Ciencias Políticas acometí la lectura de África Camina de Patrick Chabal y Jean-Pascal Daloz sus páginas supusieron todo un reto. Cada argumento de estos africanistas demostraba que existía un continente que retaba a cualquier concepto de la Ciencia Política que había aprendido a lo largo de mis estudios. La política comparada adquirió un nuevo enfoque para mí y desde entonces me enfrento a cualquier texto con la imagen del continente a la cabeza y la voluntad de comparar realidades. Hay que tener cuidado sí, como decía Sartori, para no comparar aquello que es incomparable. Pero en general es una “prueba del algodón” que sirve para estirar las ideas y sacarlas a pasear un poco. A ver si aguantan el trote del común de los mortales.

Traigo esto a colación de este artículo (enlace) del genial periodista en África, José Naranjo. En el blog colectivo del diario El País, “África no es un país”, publicó el pasado 10 de julio una crónica del conflicto de la Casamance, en Senegal –últimamente no paramos de hablar de esta región. La lectura que de él se desprende es la de una población, los diola, oprimidos por aquellos que dominan el aparato del Estado, los wolof. A pesar de todo el saber hacer periodístico de Naranjo, el artículo desprende una simpatía hacia el movimiento rebelde de la Casamance frente a la estructura estatal wolof. Y vuelven a sonar en mis oídos aquella frase de mi primer profesor de Ciencia Política: “Qué manía tienen Uds. con identificarse siempre con los grupos más pequeños”. La debilidad, entendí más tarde, es una cualidad que cae simpática… siempre que el débil no te esté incordiando a ti.

Porque el artículo de Naranjo aporta una serie de características que bien podríamos trasladar al escenario catalán o vasco y que seguramente serían muy contestadas en los comentarios del blog y en las redes sociales.

De entrada Naranjo habla de conflicto de baja intensidad, aunque ha producido 5.000 muertes en 30 años. El Ministerio de Interior habla de 829 muertos provocados por ETA. Cada muerte es una tragedia en sí misma pero, parafraseando a Stalin, si las juntas todas es sólo estadística. La violencia se suma a otros episodios comunes en las relaciones Senegal-Casamance y España-Euskadi, como la retirada de banderas, las manifestaciones, la voluntad de los secesionistas de resolver el conflicto en el ámbito internacional o la larga duración de las penas de cárcel.

Entre las causas del conflicto, además de las raíces históricas, Naranjo menciona el control político por parte de una identidad frente a la otra, así como una profunda diferencia “no sólo lingüística sino también cultural”. Se creó así un “sentimiento discriminatorio” en la población subyugada al Estado que está en la base de este conflicto. Y todo lo que hemos dicho en este párrafo puede ser aplicado tanto para la integración de la Casamance en Senegal como para la integración de Cataluña y Euskadi en España. Y nuevamente todo lo que se ha dicho en este párrafo podría ser discutido y ser cuestión opinable, sobre todo desde cada trinchera en la que nos encontremos.

Por último, y aunque Naranjo es optimista afirmando que el diálogo aún es posible, el artículo nos señala como una de las causas del bloqueo del mismo la innegociabilidad de las partes respecto a la indivisibilidad del territorio estatal de Senegal (o España) y respecto a la voluntad de los secesionistas de reconocer el derecho a la independencia de la Casamance (o de Cataluña, o de Euskadi).

Las interpretaciones maniqueas de la realidad, que siempre y a todos se nos escapan de entre los dedos para llegar a nuestros artículos o a nuestras discusiones (académicas o de bar), no suelen aportar nada al debate, salvo más debate en sí mismo. Ser conscientes de esto permite no rasgarse las vestiduras cuando alguien dice algo incómodo del conflicto en el cual nos sentimos inmersos. Pero también nos obliga a realizar un esfuerzo en la interpretación de los hechos que queremos narrar o analizar. No podemos caer en la tentación de idealizar cualquier tipo de lucha ajena a nuestros propios intereses por el mero hecho de ser la parte más débil de un conflicto que no nos afecta. Resulta mucho más fácil ser secesionista cuando el secesionismo no ataca nuestra identidad política que cuando éste forma parte de nuestro marco estatal. 

miércoles, julio 11, 2012

Buscando al rey de Oussouye


¿Quién no ha estado en Oussouye? De un tiempo a esta parte es hablar con alguien que haya viajado por turismo, vacaciones, trabajo o investigación a Senegal y casi siempre sale a colación el genial pueblo de Oussouye, en la región de Casamance. Somos muchos los que hemos ido a comer tortilla o pollo en el pequeño restaurante de Odette –avisando previamente, claro- y quienes conocemos a “PèreJo”.

Pero lo que se nos escapa a muchos de los que por allí hemos andado es que, además de la realidad que vemos y que disfrutamos cuando paseamos por sus caminos, existe otra oculta a los ojos del forastero. No estamos hablando de ilusiones mágicas ni nada por el estilo, sino de reinados no evidentes. Oussouye tiene un rey. Un rey del que muchos son familiares, y del que otros no te quieren hablar.

Los compañeros de GESA, el Grupo de Estudio sobre las Sociedades Africanas, con sede en la Universidad de Barcelona, se han propuesto darnos luz sobre el asunto. En este mes de Julio han iniciado dos acciones para una de las cuales nos piden ayuda.

La primera de las acciones les ha llevado al propio Oussouye a realizar todos los preparativos necesarios para el rodaje de un documental sobre dicho rey y su papel de interlocutor en el conflicto de la Casamance. Ese que parece reverdecer ahora.

La segunda de las acciones es la búsqueda de financiación para el documental. Ya cuentan con una parte importante, 9.600€ financiada por el ICIP (Institut Català Internacional per la Pau), pero necesitan otros 4.300€ como mínimo para asegurar el correcto transporte del equipo de rodaje a la Casamance.

Para obtener estos 4.300€ han recurrido a la microfinanciación, o crowdfunding, tan de moda últimamente y que permite evaluar el apoyo social a una iniciativa de este tipo. Es muy fácil hacer click en un botón de Me gusta. O compartirlo a través de un twitt. Es muy fácil apoyar iniciativas de palabra. Pero más complicado es encontrar el momento para realizar la apuesta económica por un proyecto. Los del GESA te lo ponen fácil: puedes apoyarles con 300€, pero también con 5€. Todo euro es válido. Y entre esas cantidades te ofrecen varias por las que, además de saber que estás apoyando un proyecto interesante sobre la Casamance, también recibirás contraprestaciones –como la descarga gratuita del documental en HD- y agradecimientos.

Puedes apoyarles económicamente a través de la red Verkami, siguiendo el enlace de abajo. Te animo a ello.


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ACTUALIZACIÓN A 24 DE JULIO

El documental ya ha conseguido los 4.300€ que se habían propuesto. Van ya por 5.280€. Con los casi mil euros de más –de momento- que han conseguido pretenden realizar mejoras al proyecto básico. Como subtítulos o difusión del documental. El mínimo ya lo tienen, hay que ir a por más.