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martes, febrero 11, 2014

El sueño liberal en África Subsahariana, de Itziar Ruiz-Giménez Arrieta (ed.)

Ocurre con el africanismo español que gira en torno a un polo madrileño que se ha labrado su fama. No estamos hablando de una competencia férrea, sino de un grupo de investigadores formados al calor del Máster en Relaciones Internacionales y Estudios Africanos de la UAM que aúnan conocimientos, trabajo y capacidad de cooperación con otros grupos e instituciones. Así, en apenas tres años hemos visto cómo el Grupo de Estudios Africanos de la UAM ha liderado el octavo Congreso Ibérico de Estudios Africanos y la publicación de dos buenos libros sobre los conflictos en África Subsahariana. Vale que el que suscribe se formara en el seno del doctorado que dio paso al Máster antes mencionado, pero es que los chicos valen su peso en oro.

En 2012 nos ofrecieron, en su Más allá de la barbarie y la codicia, una recopilación de análisis sobre las causas de las guerras en África Subsahariana. Explicaron lo inexplicable: que en África las guerras y los conflictos son políticos, no atávicos. Que los actores que intervienen en ella no son locales, sino globales y glocales.  

Con este reciente El sueño liberal en África Subsahariana. Debates y controversias sobre la construcción de la paz tienen como punto de vista analizar las diferentes implementaciones de la Paz Liberal en la intervención en conflictos subsaharianos. Los proyectos de reconstrucción de una paz normalizada a través de la amalgama de actores locales y globales, pero especialmente de estos últimos.

miércoles, mayo 15, 2013

Political Theory and International Relations, de Charles Beitz

Asumir como asume Charles Beitz que el Estado debe satisfacer un elemento moral dado que somos los propios individuos los que legitimamos ese Estado, es asumir que en la actuación del ente estatal existe una moralidad impuesta por los individuos que lo forman. 

Hobbes y los realistas tratan de justificar la amoralidad del Estado en sus relaciones con los demás Estados, o al menos la no inclusión de los principios morales en las mismas, argumentando que la esfera interna del poder estatal es diferente a la exterior y, por tanto, la fundamentación de los actos ha de ser diferente. El concepto de Relaciones Internacionales como un mundo exclusivamente de relaciones estatales, la no supeditación de las mismas a un ente superior y junto con el principio del “propio interés” es claramente engañosa y limitada. 

Las Relaciones Internacionales, argumentará Beitz, serán relaciones entre individuos que, ocasional o históricamente, forman Estados. Y estos Estados han de estar supeditados a la manera de vivir la vida de los individuos que la forman. No pueden por tanto obviar que los individuos tienen una moral y unos principios. Sin embargo surge una duda al reinterpretar las palabras de Maquiavelo que destaca Beitz. El príncipe, decía Maquiavelo, ha de hacer todo lo posible para conservar su Principado. Hoy, el príncipe es el gobierno, y el Principado el Estado. Por tanto el gobierno habrá de realizar cualquier función que considere necesaria para la conservación de ese Estado. Sea la guerra, la cooperación, la alianza, etc. Si tenemos en cuenta que el Estado ha debido ser creado para asegurar un mínimo bienestar en las vidas de los ciudadanos que lo forman, y el modo de vivir de los mismos, el interés de ese gobierno será el asegurar ese Estado de bienestar, ése será el interés nacional. Tan sólo habrá que discutir cómo se desarrolla el interés nacional, quién lo da forma y con qué argumentos ya que dependiendo del mecanismo de formación y desarrollo, la actuación del gobierno girará hacia un lado o el otro. 

domingo, octubre 28, 2012

Destrucción masiva, de Jean Ziegler


Acodado en las estanterías más de moda de cualquier sección de ciencias humanas, el libro de Jean Ziegler se está convirtiendo en uno de los más difundidos del momento. La figura del que fuera Relator Especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación se ha transformado en una de las voces globales más críticas con el actual modelo de globalización. Estas voces ya existían hace tiempo, pero su popularidad es directamente proporcional a la profundización de la crisis sistémica de la Unión Europea y de sus economías nacionales.

Ziegler presenta en este libro un alegato a favor de aquellos que pasan hambre. No es un alegato furibundo, sino reflexionado, sosegado e impertérrito frente a los enemigos del Derecho a la Alimentación. Escrito desde una concepción socialdemócrata de la globalización, que el autor no tiene miedo de esconder, Destrucción masiva sitúa las diferentes realidades del hambre en el mundo y conecta con las diferentes prácticas, locales y globales, que hacen de éste un problema permanente.

La primera idea de Ziegler es sencilla, pero de su sencillez se levanta con fuerza y arrastra cualquier argumentación en contra: el hambre es un problema humano, y por tanto el hambre tiene solución. A partir de este argumento sólo nos queda entender cómo y quiénes impiden que la alimentación global de la humanidad sea posible.

Existe durante todo el discurrir del libro una defensa de las instituciones de las Naciones Unidas como herramientas absolutamente válidas para la consecución de la alimentación global y, sobre todo, como garantes del trabajo humanitario y de emergencia. En especial de la FAO y el PMA salen extremadamente reforzadas en sus páginas, frente al ataque que ambas instituciones sufren en el mainstream internacional.

Se combaten otras ideas hegemónicas, popularizadas por la caridad mal entendida y los medios de comunicación globales –vinculados éstos a fondos de inversión responsables en gran parte del estado del hambre a nivel global. Por ejemplo la idea malthusiana de que el problema del hambre es un problema de superpoblación, idea que se muestra impotente ante el análisis de la realidad que realiza Ziegler.

No se evitan temas actuales y polémicos como la promoción de los biocombustibles o la venta de tierras a gran escala en los países del Sur. De hecho, no salen bien parados algunos ídolos de la contrahegemonía global como el expresidente brasileño Lula da Silva quien por una parte ponía en marcha programas muy ambiciosos para doblegar el hambre nacional y global –en este caso apoyado por la presidencia de Rodríguez Zapatero- y por el otro fomentaba la dedicación de tierras de cultivo a la fabricación de biocombustibles.

El libro es principalmente un texto de divulgación política, y no un estudio especializado. Fruto de ello durante todos los capítulos se salpican anécdotas y experiencias vividas por el autor, que si bien aligeran la lectura, rompen un poco la marcha del argumentario y, en ocasiones, pierden al lector en tanto en cuanto no aportan nada o casi nada. Especialmente exasperante es, en este sentido, la descripción física de cada mujer que se encuentra en sus páginas. Por el contrario, la mayoría de las descripciones de los hombres terminan siendo puramente administrativas, elogiando a los personajes según sus encuentros y contradiciéndose en ocasiones, como en la figura de Abdoulaye Wade –expresidente de Senegal- quien recibe elogios genéricos –e inmerecidos- en unas páginas para ser masacrado unos cuantos capítulos más allá. 

No aporta mucho al debate global el libro de Ziegler aunque sí constituye un estupendo esfuerzo por difundir al público mayoritario la problemática del hambre. Es un libro de poca profundidad que otorga pistas al público no especializado para continuar rascando en el tema, identifica a los enemigos del Derecho a la Alimentación y, sobre todo, desmitifica el problema del hambre a nivel global, desculpabilizando a los hambrientos del mundo. Y deja claro que aún en el mundo actual de las tecnologías de la comunicación, a nivel global pero también a nivel local, la revolución continúa siendo una revolución por la tierra y los bienes de producción agrícola. Preciosa lección en estos tiempos postmodernos que nos recorren el cuerpo.

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Jean Ziegler, profesor de sociología en la Universidad de Ginebra y en la Sorbona de París, fue durante ocho años (2000-2008) Relator Especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación. 

lunes, julio 30, 2012

Bibliografía básica sobre Relaciones Internacionales (en castellano)


Ahora que se acerca el mes de agosto y uno tiene más tiempo para leer y reflexionar cualquiera puede sentirse atraído hacia la lectura sobre Relaciones Internacionales. He aquí una pequeña bibliografía, de libros clásicos y menos clásicos, sobre el tema. Para asegurar que sean de fácil acceso he procurado seleccionar sólo aquellos libros que han sido traducidos al castellano y editados en España. En principio, cualquier red de bibliotecas municipales más o menos grande contará con un ejemplar de estos libros. No digamos ya las bibliotecas universitarias. Algunos de ellos ya han sido comentados aquí. Otros lo serán en el futuro –procuraremos añadir los enlaces a esta misma entrada.

Si echas en falta alguno, sólo tienes que ponerte en contacto conmigo y ampliaremos la lista. Deja un comentario con el nombre del libro al final de la entrada o escribe un correo a info@srkurtz.com.

Ali,Tariq. (2002) El choque de losfundamentalismos. Alianza, Madrid.

Attina, Fluvio. (2001) El Sistema Político Global: una introducción a las relaciones internacionales. Paidós, Barcelona.

Barbé, Esther. (2007) Relaciones Internacionales. Tecnos, Madrid.

Beck, Ulrich (2004) Poder y contrapoder en la era global. Paidós, Barcelona.

Beck, Ulrich (2006) La mirada cosmopolita, o la guerra es la paz. Paidós, Barcelona.

Bull, Hedley. (2005) La sociedad anárquica. Un estudio sobre el orden en la política mundial. Catarata, Madrid.


Echart Muñoz, Enara. (2008) Movimientos sociales y relaciones internacionales. Catarata, Madrid.

Halliday,Fred. (2002) Las Relaciones Internacionales en un mundo en transformación. Catarata, Madrid.

Held,David. (1997) La democracia y el ordenglobal. Paidós, Barcelona.

Hobsbawm, Eric J. (2007) Guerra y Paz en el Siglo XXI. Crítica, Barcelona.

Merle, Marcel. (1995) Sociología de las relaciones internacionales. Alianza, Madrid.

Morgenthau, Hans. (2001) Escritos sobre política internacional. Madrid, Barcelona.

Peñas Esteban, Francisco J. (1997) Occidentalización, fin de la Guerra Fría y relaciones internacionales. Alianza, Madrid.

Peñas Esteban, Francisco J. (2003) Hermanos y Enemigos. Liberalismo y Relaciones Internacionales. Catarata, Madrid.

Pereira, Juan Carlos. (Coord.) (2009). Historia de las Relaciones Internacionales contemporáneas. Ariel, Barcelona.

Ruíz-Giménez,Itziar. (2005) La Historia de la intervención humanitaria. El imperialismo altruista. Catarata, Madrid.

Sotillo, José Ángel. (2011) El sistema de cooperación para el desarrollo. Actores, formas y procesos. Catarata, Madrid.

Strange,Susan. (2001) La retirada del Estado. La difusión del poder en la economía mundial. Icaria Editorial & Intermon Oxfam, Barcelona.

Truyol y Serra, Antonio. (1997) La Sociedad Internacional. Alianza, Madrid.

Zorgbibe, Charles. (1997) Historia de las Relaciones Internacionales. Vol. 1 & Vol. 2. Alianza, Madrid.

martes, enero 10, 2012

Historia de la Unión Soviética, de Carlos Taibo


Si existe un autor prolífico en el campo de las ciencias sociales en España ese es Carlos Taibo. Al menos durante los últimos años Taibo se ha caracterizado por ser capaz de sacar libros con una celeridad desconocida. No había llegado el verano de 2011 cuando ya encontrábamos en las librerías sus primeras reflexiones sobre el 15M. Este profesor de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid posee una capacidad de análisis que versa sobre diferentes temas. Ya sea el decrecimiento, los movimientos alternativos o altersistémicos o la política de la Europa del Este.

Es en este último campo en donde casi siempre nos lo hemos encontrado. Sus obras sobre el conflicto de Yugoslavia o la guerra de Kosovo –que él denominaba Kosova- constituyen certeros análisis de obligada referencia para quien se quiera acercar a la política yugoslava. Es por este motivo que en la preparación de un viaje a Rusia –a San Petesburgo- decidí incluir en la lista de libros y novelas sobre la URSS la recién publicada historia de Carlos Taibo. Su lectura se fue alternando con la La Historia de Rusia en el Siglo XX de Robert Service, de manera que se realizaba un barrido cronológico de los acontecimientos ocurridos en Rusia desde finales de siglo XIX hasta comienzos del XXI. Y fue esta alternancia la que terminó por aportar a ambas obras.

El libro de Taibo no es tan profuso en análisis concretos e hitos históricos como el de Service, pero aporta un punto de reflexión e interpretación política a cada época tratada que ayuda mucho a la hora de conocer la realidad de la URSS. Taibo terminó su Historia de la Unión Soviética tras una estancia estival en Moscú. Entiendo que en este periodo actualizó el análisis que ya había realizado años atrás y puso al día algunas de sus opiniones, tal y como realiza con algunas de sus obras.

Historia de la Unión Soviética es por tanto un libro de análisis y opinión política sobre los acontecimientos históricos que moldearon un gigante del siglo XX. No es tanto un libro a través del cual conocer la historia del país al detalle –como sí es el de Service- pero contextualiza los diferentes acontecimientos explicados de una manera correcta y sirve para hacerse una idea de sus complejidades políticas, económicas y sociales. Además todo esto lo realiza con una gran capacidad divulgativa que hace el libro accesible a diferentes públicos, desde los ya iniciados o muy motivados hasta aquellos meramente curiosos. Ofrece muchas cosas que ganar al lector interesado en la apasionante historia de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

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Carlos Taibo es profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid. Entre sus publicaciones se puede destacar La desintegración de Yugoslavia,  Guerra en Kosova, Rusia en la era de Putin o las más recientes El decrecimiento explicado con sencillez, El 15-M en sesenta preguntas y  Nada será como antes, también sobre el 15M.

domingo, junio 12, 2011

La crisis de los veinte años, de E. H. Carr

Obra clásica e indispensable para el estudio de las Relaciones Internacionales, La crisis de los veinte años no es sin embargo la obra cumbre de su autor. Edward Hallet Carr, fue el dueño de la primera cátedra en Relaciones Internacionales tras haber podido ejercer durante muchos años en el Ministerio de Asuntos Exteriores británico. En el Foreign Office, Carr desempeñó varios cargos que le permitieron analizar la realidad de su tiempo desde una perspectiva crítica.

Fascinado por la Unión Soviética tras haber sido destinado a los países bálticos, Carr escribió una de las obras más importantes para el estudio de dicho ente político. Su Historia de la Unión Soviética supuso en su momento una obra cumbre de la sovietología, aún hoy difícilmente superable.

La crisis de los veinte años, sin embargo, es fruto de otra experiencia profesional distinta y en cierto modo alejada de su trabajo en la Unión Soviética. Participó como asesor en la Conferencia de París y, más adelante, en la Sociedad de Naciones. Vivió de cerca la política de un momento en el que el sistema mundial se estaba replanteando desde cero y donde, por primera vez, tuvieron voz y voto los defensores del idealismo político.

El idealismo político, enfrentado al tradicional realismo, era una corriente considerada progresista en su época y sin embargo defenestrada por esta obra de E. H. Carr. En ella, Carr critica la fe ciega de los políticos idealistas, en especial del presidente norteamericano Woodrow Wilson, en sus teorías políticas. En ellas veía el profesor inglés la necesidad de agarrarse a unos ideales aún cuando la realidad y los comportamientos de los actores demostraran lo contrario. Abrazando el concepto de Utopía, los idealistas pretendían ajustar la realidad a su visión mental del mundo y en caso de fallar en el resultado de sus acciones -las más de las veces- se cuestionaba el comportamiento irracional de los actores mal adheridos a la Utopía homogeneizante.

Subrayando la conflictividad inherente a cualquier política o proceso decisorio, Carr critica la visión liberal/idealista de su tiempo de interponer el poder de la razón frente a cualquier otra consideración en la resolución de conflictos en la escena internacional. Carr da voz a un pensamiento realista diferente del clásico cinismo hobbesiano, un realismo de aspecto crítico capaz de servir a ideales políticos a través del convencimiento de que los intereses, los conflictos de poder y las relaciones de autoridad importan más que los conceptos teóricos. Asume que la paz que el sistema internacional de su tiempo trata de imponer como lógica e irremplazable es, en realidad, el statu quo imperante de los poderosos, de los vencedores de la contienda del 18 y, por tanto, fruto de un momento histórico y de unas fuerzas de poder que continuamente están cambiando.

Pero al contrario que los autores realistas clásicos, el realismo crítico de E.H. Carr, aún asumiendo que los movimientos de los actores internacionales van, las más de las veces, encaminados hacia la consecución de un mayor poder, éstos pueden no desencadenar en un ataque violento. Frente a la idea clausewitziana de que los Estados se preparan para la guerra y buscan mejorar posiciones con el conflicto como meta de la carrera, y frente a la idea liberal que apelaba a la moral humana como rango sobre el cual edificar el mundo de política, Carr dibuja una política internacional donde las relaciones se dan en el marco de una comunidad plenamente constituida -aunque pueda no estar institucionalizada-, con unas características particularmente diferentes a las de las sociedades internas y, por lo tanto, con una moral internacional muy particular que indica qué cosas están permitidas o entran dentro de lo concebible, y qué cosas no.

Al asumir que existe una comunidad internacional específica, Carr rechazaba que ésta tomara la moral humana individual como marco de actuación propio, algo que hasta aquel momento era cuestión que no admitía discusión. Carr asevera la existencia de reglas, teorías, moral y otros tipos de características propias en la comunidad internacional que hace que los Estados actúen de una manera diferente en el plano externo e interno.

El libro de Carr contiene mucho de interpretación de la historia presente de su tiempo, pero el motivo de que se haya convertido en clásico de la literatura sobre Relaciones Internacionales es sencillamente que su marco de análisis aún es válido para interpretar las actuaciones en la escena internacional de hoy día. La lucha contra el pensamiento único instaurado desde las instituciones internacionales, así como desde la teoría política en boga comenzando por los preceptos de John Rawls.

La obra se puede leer como un ensayo clásico de teoría de las Relaciones Internacionales, pero también como un documento de análisis sobre un momento histórico que terminó por definir el mundo en el que hoy vivimos. Los años de entreguerras estuvieron llenos de decisiones que provocaron, de una manera u otra, la Segunda Guerra Mundial y las alianzas que en ella se produjeron, y Carr hace una interpretación absolutamente preclara de aquellos momentos. Sólo una cosa pareció escapársele en aquellos instantes, y es que Carr fue partidario de la política de apaciguamiento levada sobre Hitler y, como tal, defensor del Pacto de Munich. Sin embargo, las ediciones que hoy se manejan de la obra han eliminado convenientemente toda referencia a este apoyo, el cual no invalida los argumentos de E.H. Carr, pero sí contribuye a aumentar el mito de este libro.

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E.H. Carr (1892-1982), diplomático británico y director de la Cátedra “Woodrow Wilson” de Relaciones Internacionales en la Universidad de Gales. Curiosamente su mayor obra en esta disciplina La crisis de los veinte años, constituyó una crítica demoledora de los preceptos políticos del presidente Wilson. Carr es, sobretodo, conocido por sus obras históricas sobre la Unión Soviética así como por sus obras sobre teoría de la Historia.

jueves, mayo 12, 2011

Historia de Rusia en el siglo XX, de Robert Service

"El comunismo es el joven dios que fracasó; el capitalismo, una deidad más antigua, aún debe triunfar la mayor parte del tiempo a ojos de la mayor parte del mundo".
Robert Service


Son países que siempre han estado ahí, en el imaginario colectivo de todos y cada uno de nosotros. Durante nuestra infancia hemos visto perder siempre a los mismos, pertenecientes al reino de la bandera roja, doblegados ante el poderío e inteligencia del héroe de turno norteamericano -o británico-, indescifrables y ocultos ante su rocambolesco idioma.

Por eso, cuando se presenta la ocasión de conocerlo, uno no debe desaprovecharla en todos los sentidos. Hace unos meses que todo me pillaba planificando un viaje a la ciudad de los tres nombres. Sus ciudadanos nacieron en Petesburgo, crecieron en Leningrado y ahora se jubilan en San Petesburgo. Y entre toda esa planificación estaba, sin duda, la exigencia de conocer más de cerca una historia que, no por muchas veces narrada, deja de ser apasionante.

Historia de Rusia en el siglo XX, del profesor británico Robert Service, es un estupendo paseo por todos los rincones de un país cuyo legado histórico es más un análisis de psicología social que una enumeración de batallas ganadas o perdidas. Inmerso en la línea de estudiosos británicos sobre la historia de Rusia, la obra de Robert Service no tiene nada que envidiar, en cuanto al carácter divulgativo, al insuperable estudio de la historia soviética que realizó el ex-embajador británico en Moscú, E. H. Carr. Las dimensiones, y por tanto la manejabilidad, de la obra de Service hacen de este libro una lectura apta para estudiantes, expertos o simplemente lectores corrientes.

Service se adentra en la historia rusa desde finales del siglo XIX, explicando los motivos que conducen a la caída de los Romanov, hasta la reelección de Boris Yeltsin como Presidente de la Federación en 1995. Y lo hace siguiendo varios ejes de análisis en todos los periodos históricos bien definidos. Service nos muestra el estado de la economía, sociedad y las principales luchas políticas y legislativas de cada momento. Su obra es capaz de destilar el momento social que se vive ante cada acontecimiento, haciendo que el lector pueda percibir el sentir de la población como si se tratase de un personaje más de cualquier novela.

Pero además, escribir sobre Rusia es hacerlo sobre sus líderes. Pocos países han visto su política tan marcada por la personalidad de quienes representaban el más alto poder estatal en cada momento. Service nos ofrece un perfil personal, histórico y político de todos estos líderes, ya se apelliden Romanov, Kerensky, Lenin, Stalin, Jruschov, Brezhnev, Andropov, Chernenko, Gorbachov o Yeltsin.

Historia de Rusia en el siglo XX es un libro que se hace apasionante no sólo por los propios hechos históricos narrados, capaces por sí mismos de cambiar el discurrir del siglo XX en todo el mundo, sino también por el oficio de historiador. Service sabe cómo transmitir al lector desde la ilusión colectiva por el fin del Imperio y del zarismo como la angustia personal de un miembro del Soviet a punto de ser purgado.

La historia de Rusia, como decimos, ha sido capaz de marcar la historia de la humanidad durante todo un siglo. A través de los acontecimientos que ocurrían en un impenetrable -a los ojos occidentales- Moscú, las fronteras europeas, los líderes del Tercer Mundo o la fecha del fin del mundo cambiaban. Con la creación del primer Estado socialista, la invención del comunismo, el Gran Terror, la victoria sobre la Alemania de Hitler, el levantamiento del “telón de acero y la guerra fría, la distensión, la crisis energética, la carrera armamentística e informática y la desintegración del bloque de países que había conseguido controlar bajo su mandato, Rusia se hizo a sí misma protagonista del Mundo por pleno derecho. Un protagonismo que bien parece haber perdido en tanto en cuanto ha sido superada por alianzas y bloques económico-políticos que han conseguido limitar su otrora ilimitado poder institucional o militar.

Puede que Rusia hoy esté desplazada de ese centro político de poder internacional, si bien sigue presente por los derechos adquiridos. Sin embargo, aún es capaz de ejercer como potencia con plena autonomía, incluso sin cuestionar sus relaciones con el FMI, declarando guerras a otros estados aún más periféricos que él o manteniendo la dignidad diplomática que en otros momentos históricos no pudo mantener. Y esta nueva posición rusa sólo se entiende si se conoce su historia más reciente, la de aquellos años que la constituyeron como Estado moderno y formaron su cultura política de base. A través de este libro del profesor Robert Service cualquier lector podrá comprender otras obras más analíticas o centradas en un sólo acontecimiento histórico.

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Rober Service es profesor de Historia de Rusia en la Universidad de Oxford, Inglaterra. Formado en el King's College de Londres, ha estudiado en la Universidad de Essex y la Universidad de Leningrado. Entre sus obras se puede encontrar, además de esta Historia de Rusia en el siglo XX, una biografía de Lenin, otra de Stalin y una última de Trotski. Además, también ha publicado estudios sobre la década de los 90 en Rusia y una breve historia del comunismo. Fue uno de los primeros investigadores en acceder a la documentación de la URSS tras su desintegración.

jueves, marzo 24, 2011

La situación del mundo 2011: innovaciones para alimentar el planeta

En este blog ya han aparecido alguna vez los grandes compañeros de UNESCO Etxea. Junto con esta casa vasca de apoyo a la UNESCO, en el resto de España destaca también el grupo catalán. UNESCOCAT, si bien con otras fortalezas diferentes de UNESCO Etxea, realizan una labor de igual calidad y de gran repercusión política y social desde su sede en Barcelona.

El próximo lunes 28 de marzo nos invitan a la presentación del informe del WorldWatch Institute. Dicha institución estadounidense saca todos los años un informe sobre el estado del mundo, que centra en un eje temático. Si en 2009 fue el cambio climático y en 2010 el cambio cultural, en esta ocasión se centran en la agricultura mundial y las estrategias más eficientes de inversión agrícola con el objetivo último de luchar contra la pobreza.

Los informes del WorldWatch Institute son siempre interesantes. En castellano los puedes encontrar editados a través de la FUHEM, otra de esas instituciones que hace una gran labor en el trabajo sobre política internacional en España. UNESCOCAT se encarga de la edición en catalán, en cuya presentación intervendrán Daniel Nierenberg, codirectora del informe, y Carme Valls, del Consejo Asesor para el Desarrollo Sostenible (CADS) de la Generalitat de Catalunya.

Qué: Presentación del libro L'Estat del Mon 2011: innovacions que alimenten el planeta, del WorldWatch Institute.
Cuándo: Lunes 28 de marzo de 2011, 12:00h.
Dónde: Salón de Actos del Museo y Centro de Estudios del Deporte Melcior Colet, Barcelona. [ver plano]
Cuánto: gratuito pero con aforo limitado. Se ha de confirmar asistencia bien por teléfono al 93 363 38 67 o por correo electrónico a la dirección acads.vicepresidencia@gencat.cat.

viernes, enero 21, 2011

La democracia y orden global, de David Held

El libro de David Held trae un modelo de nuevo sistema internacional que, cuanto menos, se hace complicado de concebir.

Un sistema global basado en la democracia en todo rincón del mundo. Democracia entendida al estilo occidental, donde todos los actores de un Estado resulten comprometidos con los principios fundamentales del mismo y donde las divergencias se solucionen mediante un ejercicio democrático.

El “Sistema Held” de cosmopolitismo nos conduce a la organización del sistema internacional mediante un transplante del sistema democrático liberal interno al mundo de las relaciones internacionales. Con todos los beneficios que, en teoría, podría llevar también transplantaríamos todos los defectos que los sistemas internos sufren y padecen. La consideración de que todos los Estados son iguales y, por lo tanto, pueden decidir de la misma manera que otros, es también la legitimación del sistema de fuerza, del reparto de poder en el sistema internacional que exista en el momento de plasmarse en la realidad el proyecto de Held en la realidad.

Esta aceptación de un orden preestablecido perjudicará y beneficiará a unos y otros, como cualquier orden. Y también restará legitimidad para que aquellos Estados que actúen para subvertir el orden. De manera que las supuestas ventajas del modelo de Held quedarían socavadas.

La descripción de Held también nos hace entender que hay unos principios morales universales por los que cualquier Estado estaría dispuesto a luchar y que todos los Estados están dispuestos a compartir. Podemos presuponer, por ejemplo, que el acto político más cosmopolita que nos encontramos en las relaciones internacionales de hoy es la Declaración de Derechos Humanos. Sin embargo ésta es fruto de su tiempo. En ella sólo están presentes los derechos que quienes la redactaron estimaron oportuno. Son hijos de su tiempo pero, además, hijos de quienes detentaron el poder en aquellos días de 1945 y de quienes lo detentan ahora. Se flexibilizan y se amoldan, se recortan o se olvidan según la palabra de la superpotencia. Aquellos que tengan el poder de la palabra en cualquier momento son los únicos que pueden delimitar al sistema político que se cree, sea internacional o nacional.

Existe un cosmopolitismo que está extendido por el mundo. Una idea que, al igual de la idea imaginaria de Held, está presente en cada rincón del mundo y que se sigue extendiendo. Dentro del binomio que los Estados occidentales preconizan por donde quiera que tienen influencia, a saber “Democracia y Mercado”, es este último, el Mercado capitalista, el que realmente se está volviendo canalizador de la idea cosmopolita.

En lugar de la democracia occidental, se está extendiendo la idea de Mercado que occidente tiene, logrando que los Estados se ayuden unos a otros para la consecución de un gran mercado global. El orden económico (y ahora político) que en la actualidad existe y se extiende, tiene como todos los órdenes aquellos beneficiados y poderosos y aquellos perjudicados quienes, en cualquiera de los casos y a pesar de las posibles discrepancias, luchas o desacuerdos que se puedan dar, solicitan de los beneficiados y poderosos ayuda para poder integrarse mejor en el sistema. ¡El cosmopolitismo ha llegado!

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David Held es un sociólogo británico especializado en Relaciones Internacionales. Sus teorías sobre esta disciplina le han llevado a ser considerado como uno de los principales pensadores de la corriente del cosmopolitismo, que defiende la existencia de una sola comunidad mundial por encima de razas, religiones y demás diferencias y en favor de una moral universal compartida al estilo kantiano.

martes, julio 20, 2010

El retorno del capital africano

Durante años, cientos de miles de economistas han tratado de aventurar qué condiciones harían de África un continente valorado y capaz de generar su propio desarrollo sin dependencias económicas externas. Al menos, estas son las intenciones que dicen tener quienes, en el juego de la política económica, terminan por imponer el ajuste estructural y la reforma económica del Estado africano, aliviando su carga y potenciando al dios mercado como único generador de riqueza.

Pero el camino no funciona. Solución tras solución, los líderes del gobierno global hacen como que se sorprenden de su propio fracaso y dan paso a las mismas ideas en botes diferentes, en gran parte gracias al juego de las élites africanas, como bien señala Bayart. No hay plan económico que se pare a pensar cómo se desarrollaron a esas velocidades quienes hoy día dominan el mundo. En el ensayo Retirar la escalera, de Ha-Joon Chan, sí que se hace. En dicho ensayo, y sobre la base de investigar la Historia Económica de los países europeos, Chan defiende la necesidad de que los países pobres apliquen la misma serie de medidas estructurales –en esencia, aduaneras- que aplicaron los hoy dominadores, es decir, justo lo contrario que lo que pregona hoy día la OMC.

Sobre la base de un fuerte control aduanero, asegura Chan, los gobiernos serán capaces de proteger los mercados internos, primeros en generar riqueza, al tiempo que, a través del levantamiento del arancel, permiten la exportación de productos clave que su país no produce y necesita para seguir creciendo.

Pero no sólo de aduanas vive el crecimiento. Para que el mercado interno se desarrolle resulta imprescindible la generación de conocimiento. Chan nos cuenta la historia del robo de tecnologías entre los diferentes reinos europeos al inicio de la revolución industrial. Eran unos tiempos donde no existían las patentes mundiales que hoy existen, sino un férreo control sobre los pocos técnicos que conocían los avances. Así se generó, entre las coronas europeas, un comercio de expertos en telares y demás maquinaria vital para la economía nacional que llevó incluso al secuestro como si de la República de Corea del Norte y científicos japoneses se tratase.

Naturalmente, hoy el secuestro de expertos no estaría bien visto. Y en el comercio de éstos, es decir el mercado laboral, África no puede competir. África, por tanto, ha de generar su propio conocimiento o apoyarse en la generación de otros que, de manera solidaria, decidan aplicar la generación de tecnología a los problemas del desarrollo.

Las labores solidarias son importantes, sin duda, pero no generan cambios estructurales. O, al menos, éstos no han de depender exclusivamente de ellas. África, como decíamos, ha de ser capaz de generar su conocimiento propio y, aún más importante, ha de saber mantenerlo en casa.
Raro es el ámbito de las ciencias sociales, experimentales o matemáticas, o incluso en los ámbitos de la salud, la ingeniería o las humanidades, que no cuenten con una gran figura de origen africano. Lo que sí resulta raro es que esas figuras se hayan formado en Universidades africanas. Y lo que resulta casi imposible es que estas figuras decidan quedarse en su país de origen y formar a los nuevos estudiantes africanos.

El Día de África, el 25 de Mayo, en un discurso en el Instituto de Liderazgo que lleva su nombre, Tabo Mbeki pronunció una conferencia señalando a éste como el punto de partida para que África mejore. La creación de líderes científicos africanos en centros universitarios del continente y la capacidad de mantenerlos allí, en una época en la que no se estilan las prohibiciones de salir del país ni las retiradas injustificadas del pasaporte. Este es uno de los mayores retos que afrontan todos los países africanos y al que han de encontrar soluciones.

Dado que el derecho internacional de patente no va a ser derribado en un plazo de tiempo aceptable, pareciera que sólo a través de la generación de conocimiento propio se pueden forjar los ritmos de producción capaces de ser protegidos por una política aduanera agresiva y combativa con los preceptos de la OMC.

Desde fuera, además de apoyar cualquier iniciativa africana en este sentido, podemos hacer aún más. Además de los medios para investigar, uno de los motivos que fuerzan la salida de los investigadores africanos está en el prestigio profesional que residen en formar parte de una universidad europea, cualquiera que sea, en lugar de pertenecer a la mejor universidad africana. La comprensión de los ritmos del mundo universitario africano y la promoción de éstos como centros de investigación reconocidos puede suponer un cambio en la mentalidad del universitario africano y que éste vea la opción de quedarse en su universidad de formación como una alternativa atractiva aún a pesar de la limitación de medios que pudiera tener.

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Si te interesa más sobre este tema, no dudes en consultar el análisis de Alex de Waal en African Arguments. Aquí lo tienes.

viernes, julio 16, 2010

El choque de los fundamentalismos, de Tariq Ali

No hay como que un evento o problema de política internacional salga a la escena de los telediarios durante un par de meses para que, en pocas semanas, las estanterías de las librerías se llenen de miles de obras sobre el tema. La inmensa mayoría son traducciones, hechas con mejor o peor suerte, de libros que en su idioma original ya no pintan nada.

El polvo de las torres gemelas aún no se había asentado, ni sabíamos qué nos estaría esperando al pasar la tormenta, cuando aparecieron millones de obras sobre el Islam, el fin de la Guerra Fría, el terrorismo internacional y cualesquiera cuestiones que mínimamente tuvieran que ver. Uno siempre tiene menos tiempo para leer del que le gustaría y realiza compras de libros sobre actualidad internacional que termina leyendo muchos años más tarde, cuando esa actualidad ya está putrefacta para los medios de comunicación tradicionales y lo único que persiste es el interés personal. Hemos de añadir que estas compras se han de realizar afinando mucho porque si se falla en la elección de los libros, terminas acumulando papeles y más papeles que podrían denominarse infumable. A veces se gana y a veces se pierde. En el caso que hoy nos ocupa, se gana, ya lo creo que se gana.

Titulado de manera provocadora El choque de los fundamentalismos, en clara referencia al Choque de civilizaciones de Samuel P. Hungtinton, el libro de Tariq Ali nos traslada a la historia de Pakistán y, en su conjunto, de aquella región de Asia del Sur que ha sido el punto de partida de los problemas de terrorismo internacional y que aún juega un papel no poco importante en la seguridad global.

La tesis de Hungtinton nos situaba en un mundo en donde las identidades están en conflicto. Finalizado el conflicto ideológico-identitario con la victoria del capitalismo sobre el comunismo, Hungtinton nos situaba en un mundo en el cual los bloques internacionales se conformarían a través de las civilizaciones o identidades, entendidas como conjuntos amplios e integradores que tenían la voluntad de diferenciarse de las demás. Esta tesis fue publicada en 1993 y permaneció dormida durante mucho tiempo por su incapacidad para explicar los cambios internacionales tras el fin de la Guerra Fría. Sin embargo tuvo un largo recorrido y se la consideró explicativa de los atentados del 11 de Septiembre. En realidad fue la Administración Bush la que recurrió a esta teoría para justificar su doctrina sobre política exterior y dar una explicación simple y sencilla a sus seguidores. Se convirtió en tal predicamento que incluso aquellos que dicen representar la otra orilla en la política internacional han terminado por abrazarla sólo para llevarle la contraria en otro error de estrategia política.

Sea como fuere, Tariq Ali escribió este libro para proporcionar otra explicación de lo que había sucedido el 11 de Septiembre en EEUU. Y lo hizo como cabría esperar del editor de New Left Review, analizando las relaciones de poder y la manipulación de la política interna de los Estados de Asia del Sur por parte de los gobiernos de Washington.

Siguiendo su profesión de historiador, Tariq Ali nos muestra las diferentes agrupaciones políticas y tensiones existentes en la región que, a finales de los años 40, se independizó de su colonizador británico. Ali nos dibuja una región siempre supeditada a los designios o controles realizados por la potencia de turno. Mientras en el mundo que surge en el siglo XIX, y hasta mediados del XX, Gran Bretaña controla directamente los territorios, es en la segunda mitad del siglo pasado cuando EEUU se convierte en el nuevo colonizador.

La diferencia, nos insinúa Ali, está en que el control que ejerce EEUU es un control policial. Establece normas para la creación de gobiernos e incluso de países enteros en la región y proporciona apoyos definitivos a los grupos políticos internos que más le favorecen en determinado momento. La construcción del país, de las libertades o la garantía de los Derechos Humanos son pasadas por alto a cambio de que el gobierno de turno se deje dirigir por Washington. En actitudes que recuerdan a las de la transición Española, donde el gobierno socialista terminó por ceder en los 80 en todas las cuestiones fundamentales a cambio de permanecer en el poder y ser él quien resituara al Estado tras la dictadura, los gobiernos de Pakistán han vivido rodeados de la presión interna de sus ciudadanos y unos señores con chaqueta, corbata y pasaporte para salir del país en cuanto quisieran que hacían señales con la cabeza para permitir o impedir cualquier reforma.

No nos engañemos, el muy interesante libro de Ali pudiera parecer la historia de un solo país, de Pakistán, y como tal estaría muy bien explicada. Incluso, por momentos, pareciera la historia pakistaní contada desde su punto de vista y a base de experiencias personales. Sin embargo, lo que trasciende a la obra, la tesis del autor, consiste en la explicación de cómo EEUU ejerce un control sobre gobierno y oposición que modula a través de la concesión de su definitivo apoyo o repudio de según qué programa. Así, han sido los gobiernos de Washington, afirma Ali, los que terminaron apoyando a unos políticos que refugiaban en la identidad religiosa sus programas políticos de enfrentamiento y lucha armada a los políticos de carácter moderado pero reformistas. Fue el apoyo de Washington el que mantuvo a Pakistán como un Estado Feudal, el que jugó a dar espacios políticos a los clérigos radicales o al clan familiar de los Butho –cuyo control de la tierra cultivable en el país nada tiene que envidiar al de los Virreyes de las Américas de los siglos del Imperio Español. Han sido los mismos norteamericanos, en definitiva, quienes han ayudado a crecer a los grupos radicales que, organizados, han perpetrado acciones terroristas contra intereses económicos y ciudadanos estadounidenses.

Por último, Tariq Ali ve en esta forma de actuar una continuación de las tácticas capitalistas de utilización de los recursos del Estado en pos del mantenimiento comercial. Como si hubiera querido poner esta tesis de actualidad, el ya expresidente de la República Alemana, Horst Köhler, tuvo que dimitir por un comentario sobre la justificación económica de la presencia de tropas alemanas en Afganistán. Es todo esto lo que está consiguiendo el modo de actuar del capitalismo histórico, nos dice Ali, y es todo esto lo que provoca los problemas de seguridad que, a base de cañonazos y bonitos discursos, tratan de camuflar.

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Tariq Ali, pakistaní nacido en 1943, es historiador, aunque también se ha dedicado al cine y a la escritura de novelas. Habitualmente escribe en The Guardian o London Review of Books. Además, es editor y colaborador de New Left Review, una revista de carácter científico-social inspirada en la ortodoxia marxista. Su libro El choque de los fundamentalismos. Cruzadas, Yihad y Modernidad fue escrito en 2002 y publicado en España en el mismo año por Alianza Editorial.

martes, abril 27, 2010

Fred Halliday, 1946-2010

Ayer, 26 de Abril de 2010, falleció Fred Halliday, profesor de Relaciones Internacionales del Institut Barcelona d'Estudis Internacionals y de la London School of Economics. El profesor Halliday fue un renovador de la disciplina de las Relaciones Internacionales, proponiendo en su libro Rethinking International Relations [Las relaciones internacionales en un mundo en transformación] una nueva manera de acercarse a la realidad internacional en el mundo de la post-Guerra Fría. Desde una reinterpretación marxista, y sin miedo a traspasar el límite con la sociología política, muchos de sus planteamientos han sido abrazados por nuevos estudiantes y viejos profesores.

Además, Fred Halliday fue también un experto orientalista. Sus análisis de Irán y su Revolución, así como sobre los mitos orientales que tenemos en occidente, ayudan a interpretar la realidad de la región con una claridad de posiciones asombrosa. Interesante es también su obra traducida al castellano El Islam y el mito del enfrentamiento.

Hoy la disciplina, los interesados en la política internacional y, en general, la comunidad académica, está un poco más huérfana. Desde El Señor Kurtz, en nuestra vertiente de relaciones internacionales, os invitamos a conocer su obra, especialmente el ya mencionado Las relaciones internacionales en un mundo en transformación, colección de artículos en los que analiza diferentes posturas políticas del mundo internacional.

domingo, agosto 31, 2008

El Derecho Humano al Agua, de Mikel Mancisidor (DIr.)


Una extrañeza en este blog, el hablar de novedades editoriales. En Septiembre llegará a sus librerías un libro que tratará sobre un tema necesario: el derecho humano al agua.

Como hoy no llevo tiempo en los bolsillos, les reto a que se hagan con su ejemplar, se lo lean y, otro día, nos lo discutimos. Sin duda vamos a polemizar. Pero es que si no la vida carece de sentido.

Sobre los editores.

Sobre los que apoyan.

Sobre los que editan/venden el libro.

Sobre su presentación.

Sobre su otra presentación.

Y ya basta por hoy.