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jueves, septiembre 22, 2016

Arde Congo, arde Etiopía… ¿dónde está la nueva política?

No me pararé aquí a analizar, de nuevo, si África importa o no importa a los medios de comunicación españoles. Tampoco me pararé para enfadarme ni frustrarme sobre si la (mínima) cobertura mediática se hace contextualizando los conflictos, analizando sus causas y sin asquerosas herencias de alianzas políticas, económicas y mediáticas –Kabila, nuestro gran pacificador; Etiopía, nuestro nuevo mercado emergente-, o si se cubre la noticia de la manera más morbosa y tópica posible. Y no haré nada de esto porque este no es un artículo sobre cómo se cubre África ni sobre las causas –políticas, internas e internacionales- de cada uno de estos conflictos. Hoy, los periodistas no son los protagonistas de este blog. Lo son las ONGD y los movimientos sociales por el desarrollo internacional.

lunes, julio 18, 2016

El yihadismo ha venido para quedarse

Foto de Nacho Facello
Los atentados como el de la semana pasada en Niza, o los de París o Bruselas, entre otros, pueden parecer un hecho excepcional si nos conformamos con nuestra visión eurocentrista. Si lo hacemos, pensaremos que la única estrategia para combatir hechos como los que nos ocupan pasará por la guerra abierta y el conflicto militar directo. Hollande, presidente francés, lo ha hecho así. Imitando a Bush, ha elegido que la respuesta fallecidos por ataques yihadistas sean las imágenes de cazas franceses bombardeando Siria –y a quienes aún viven allí. Pero, por mucho que nos conmueva, los atentados como el de Niza no son un hecho aislado sino fruto de un problema global que está íntimamente relacionado con el sistema de relaciones internacionales que los gobernantes han ido construyendo a su paso. No se trata de halcones contra palomas, de realistas contra idealistas o de pragmatismo contra buenismo. Se trata de abordar los problemas en sus múltiples dimensiones. De no hacerlo así, el yihadismo y los atentados masivos, de alta o baja intensidad, han venido para quedarse en nuestras vidas. Ya podemos comenzar a asumirlo.

La búsqueda de soluciones para problemas complejos requiere de análisis complejos, y no cálculos demoscópicos sobre la imagen del presidente de turno. La respuesta al yihadismo tiene que ser holística, tiene que combinar acciones de carácter militar con acciones de carácter político, pero sobre todo tiene que modificar nuestra política exterior a la vez que cambia nuestros sistemas políticos. Europa Occidental no salió de la oleada de terrorismo de la segunda mitad del siglo XX gracias a una ofensiva militar y policial, sino a unos cambios políticos y sociológicos que deslegitimaron la lucha terrorista. En este sentido, aquí van algunas claves que aportar al debate.


viernes, junio 12, 2015

África made in China

La presencia china en África Subsahariana se está convirtiendo en el tema por excelencia de los comentaristas sobre África. El interés de Pekín por los países al sur del Sahara no es nuevo, y sus relaciones han pasado por las mismas etapas que la política exterior china en general. Pero la intensificación de las relaciones chino-africanas durante la última década, logrando desbancar a EEUU como primer socio comercial en el continente, han atraído la atención de muchos observadores por lo interesante del fenómeno y el cambio del modelo de comercio y cooperación.

Cada tres años, desde el 2000, y con sedes alternas entre China y el continente africano, se celebran los Foros China-África (FOCAC), el mayor exponente de estas relaciones. Que China tiene una manera diferente de entender las relaciones diplomáticas y comerciales se evidenció en uno de los Foros China-África que se consideran clave a la hora de atender estas relaciones, el de 2006. Hasta allí llevó, con todos los honores, a un Robert Mugabe que por entonces estaba siendo arrinconado en la escena internacional.  El discurso de Mugabe se endulzó con las palabras que a China le gusta recordar en cada relación diplomática con África: cooperación mutua, desarrollo común, asociación estratégica. 



domingo, febrero 08, 2015

La política exterior de China: okupar y resistir


Foto de Patrick Rodwell
¿Qué rol juega en el sistema internacional un país como China? Esta parece ser la cuestión sobre la que giran los grandes debates en Relaciones Internacionales. Hasta qué punto China será capaz cambiar el sistema actual y convertirse en la potencia hegemónica mundial. Los estudios se suceden, y se multiplican, anunciando que para tal o cual año China superará a Europa o a Estados Unidos en tal o cual competición. Su ascenso a dominador mundial parece inexorable. Pero pocos parecen hacerse una pregunta clave: ¿hasta qué punto quiere China ser esa potencia dominante que todos dicen que será?

Han pasado ya muchos años desde que Mao falleciera, pero el tono general de la política exterior china sigue siendo el mismo. China combina un poder blando (soft power) y una tremenda apuesta multilateralista. Parece querer evitar que se la identifique como la potencia dominante, incluso a costa de renunciar a algunos de sus intereses –firmó acuerdos con vecinos suyos desistiendo a aspiraciones territoriales que había mantenido durante décadas. Si Gran Bretaña empeñó su política del siglo XIX en evitar alianzas lo suficientemente fuertes que jugaran en su contra, la lógica de China ha sido siempre la de mantener un juego en el que nadie haga alianzas contra ella.

miércoles, marzo 12, 2014

Sarajevo en llamas, o bienvenidos a la #BosnianSpring


Foto de Carles Palacio
El pasado día 6 de Febrero Suad Zeljkovic, presidente del cantón de Sarajevo, declaraba que la población bosnia no se rebelaría frente al poder ya que no estaba muerta de hambre. Un día después la sede de su gobierno estaba ardiendo, y con ella otros dieciséis edificios gubernamentales por todo el país. Él se vería obligado a dimitir. Fue el inicio espectacular de la Primavera de Bosnia-Herzegovina que, frente a las imágenes de violencia que sacudieron la prensa y les equipararon con Ucrania, ha discurrido por cauces no violentos y efectivos.

Pero la #BosnianSpring no se inició en Sarajevo, sino en Tuzla. En esta ciudad de mayoría musulmana cada martes desde hace más de un año un grupo de trabajadores se reunían para protestar contra el cierre de empresas que anteriormente eran del Estado. Durante los tiempos de Tito y de Yugoslavia, dichas empresas empleaban a miles de empleados. Pero tras la guerra fueron privatizadas y vinculadas a la economía oligarca que caracteriza todo el país. Arruinadas, las empresas van cerrando y aumentando una tasa de paro que ronda un oficialista 27%.

martes, febrero 11, 2014

El sueño liberal en África Subsahariana, de Itziar Ruiz-Giménez Arrieta (ed.)

Ocurre con el africanismo español que gira en torno a un polo madrileño que se ha labrado su fama. No estamos hablando de una competencia férrea, sino de un grupo de investigadores formados al calor del Máster en Relaciones Internacionales y Estudios Africanos de la UAM que aúnan conocimientos, trabajo y capacidad de cooperación con otros grupos e instituciones. Así, en apenas tres años hemos visto cómo el Grupo de Estudios Africanos de la UAM ha liderado el octavo Congreso Ibérico de Estudios Africanos y la publicación de dos buenos libros sobre los conflictos en África Subsahariana. Vale que el que suscribe se formara en el seno del doctorado que dio paso al Máster antes mencionado, pero es que los chicos valen su peso en oro.

En 2012 nos ofrecieron, en su Más allá de la barbarie y la codicia, una recopilación de análisis sobre las causas de las guerras en África Subsahariana. Explicaron lo inexplicable: que en África las guerras y los conflictos son políticos, no atávicos. Que los actores que intervienen en ella no son locales, sino globales y glocales.  

Con este reciente El sueño liberal en África Subsahariana. Debates y controversias sobre la construcción de la paz tienen como punto de vista analizar las diferentes implementaciones de la Paz Liberal en la intervención en conflictos subsaharianos. Los proyectos de reconstrucción de una paz normalizada a través de la amalgama de actores locales y globales, pero especialmente de estos últimos.

miércoles, mayo 15, 2013

Political Theory and International Relations, de Charles Beitz

Asumir como asume Charles Beitz que el Estado debe satisfacer un elemento moral dado que somos los propios individuos los que legitimamos ese Estado, es asumir que en la actuación del ente estatal existe una moralidad impuesta por los individuos que lo forman. 

Hobbes y los realistas tratan de justificar la amoralidad del Estado en sus relaciones con los demás Estados, o al menos la no inclusión de los principios morales en las mismas, argumentando que la esfera interna del poder estatal es diferente a la exterior y, por tanto, la fundamentación de los actos ha de ser diferente. El concepto de Relaciones Internacionales como un mundo exclusivamente de relaciones estatales, la no supeditación de las mismas a un ente superior y junto con el principio del “propio interés” es claramente engañosa y limitada. 

Las Relaciones Internacionales, argumentará Beitz, serán relaciones entre individuos que, ocasional o históricamente, forman Estados. Y estos Estados han de estar supeditados a la manera de vivir la vida de los individuos que la forman. No pueden por tanto obviar que los individuos tienen una moral y unos principios. Sin embargo surge una duda al reinterpretar las palabras de Maquiavelo que destaca Beitz. El príncipe, decía Maquiavelo, ha de hacer todo lo posible para conservar su Principado. Hoy, el príncipe es el gobierno, y el Principado el Estado. Por tanto el gobierno habrá de realizar cualquier función que considere necesaria para la conservación de ese Estado. Sea la guerra, la cooperación, la alianza, etc. Si tenemos en cuenta que el Estado ha debido ser creado para asegurar un mínimo bienestar en las vidas de los ciudadanos que lo forman, y el modo de vivir de los mismos, el interés de ese gobierno será el asegurar ese Estado de bienestar, ése será el interés nacional. Tan sólo habrá que discutir cómo se desarrolla el interés nacional, quién lo da forma y con qué argumentos ya que dependiendo del mecanismo de formación y desarrollo, la actuación del gobierno girará hacia un lado o el otro. 

miércoles, enero 30, 2013

Reproducir Afganistán en Mali


Foto CC de jedalani
El pasado día 12 de Enero de 2013 fuerzas militares de la República Francesa atacaron desde las bases de Chad, por tierra y por aire, a las fuerzas rebeldes de Azawad. Hace casi un año, se lo contábamos aquí, tropas tuareg y de dos grupos islámicos de la zona habían iniciado un ataque desde la frontera con Libia que había llegado a expulsar al ejército de Mali de la parte norte del país. Finalmente, el 6 de abril, se declaró la independencia de Azawad, no reconocida por ningún organismo internacional ni ningún otro Estado.

Desde entonces la población malí ha sobrevivido como ha podido a la inseguridad alimentaria, a la inexistencia de una Administración pública descabezada por un Golpe de Estado militar y a la espera de que los actores internacionales decidieran intervenir de una manera u otra. La manera escogida ha sido la de una intervención militar unilateral, retrotrayéndonos a los momentos más estelares de 2001. Hemos escuchado a François Hollande –la última esperanza blanca europea para el Estado de Bienestar- decir que Francia permanecerá –intervendrá- Mali hasta que las tropas islamistas hayan sido derrotadas. Y hemos escuchado a David Cameron –la esperanza y ejemplo de la Europa liberal- afirmando que está en peligro “nuestro modo de vida”. El terrorismo ha vuelto a constituirse como el leitmotiv oficial de la política exterior de los estados occidentales. George Bush Jr., te esperamos impacientes.

Cuando en 2012 se escenificó la inoperancia del gobierno militar malí para hacer frente al reto secesionista de Azawad las reservas –económicas y militares- de los países de la OTAN estaban bajo mínimos tras la intervención de Libia –origen de estas tempestades. Todas las miradas apuntaban a una intervención delegada realizada a través de los países que forman la CEDEAO (ECOWAS). Una intervención africana para un conflicto africano. El problema es que los más de diez años de programa de formación y cooperación militar de los países de la Unión Europea y EEUU con los países del Sahel no habían terminado de dar frutos. Se necesitaba una formación más adecuada y, por tanto, tiempo para llevarla a cabo. Naciones Unidas, en un informe de hace pocos meses, ya hablaba de una posible fecha de intervención conjunta africana: Septiembre de 2013.

Sin embargo a comienzos de Enero de este año los movimientos islamistas realizaron movimientos de acercamiento a Konna, desde donde la llegada a Bamako, la capital, era franca. Esto precipitó la decisión francesa que ha provocado la creación de un Afganistán a poco más de 6.000 km de París –y 4.900 de Madrid. Porque esto, la creación de un problema militar de difícil solución y el enquistamiento de la situación en la región, está fuera de toda duda.

Si alguien piensa que las tropas islamistas no van a llamar a la acción internacional de sus bases, igual que se realizó en Afganistán o en otros tantos lugares, no conoce la voluntad de Al-Qaeda por invertir esfuerzos en el frente de África del Norte. La expulsión de estas fuerzas sólo puede suponer su instalación, y consecuente desestabilización, de otro país. Puede que los países occidentales no estén en guerra contra el Islam, pero a fe que lo parece. Se han pasado diez años secuestrando, torturando, asesinando, bombardeando, invadiendo y ocupando países de mayoría musulmana (Afganistán, Iraq, Libia, Pakistán, Somalia). Más leña al fuego que se encargan de avivar constantemente las fuerzas islamistas.

Cuando nos centramos en los porqués de la intervención francesa es muy tentador fijarse en sus intereses económicos en la región. Francia interviene porque es la que más tiene que perder con la pérdida de Mali. Sus empresas tienen los contratos más jugosos de extracción de uranio. Pero además no se puede olvidar que París tiene el gatillo fácil. En nombre de la razón, la protección de nuestro modo de vida o de la democracia global, Francia ha intervenido en África tanto como ha querido desde el final de la Guerra Fría. Estos antecedentes de defensa de sus intereses económicos –o de sus empresas- en el continente conforman una explicación completamente coherente. China ya les está haciendo mucho daño con su guerra comercial –y silenciosa- en África Subsahariana. Demasiado como para perder piezas por el camino. El intervencionismo francés es común a las diferentes fuerzas de gobierno, traspasa colores, genera intereses económicos en las empresas cercanas al Eliseo e intereses militares entre los altos mandos del ejército de la República.

El Reino Unido o Estados Unidos no van a dejar sola a París. A pesar de los gritos desesperados de algunos políticosfranceses que antes se denominaban pacifistas y contrarios a la intervención, el resto de países de la Unión Europea a duras pena tiene suficiente con aguantar la crisis económica y los continuos ataques al Euro. Londres, a través del apoyo logístico aéreo, y sobre todo Washington también están jugando sus cartas. Obama ha firmado un pacto de última hora con Níger para poder operar desde este país con los famosos drones. Si yo fuera líder de Boko Haram iría dándome por aludido.

Tendremos por tanto una intervención francesa que poco a poco se irá retirando –nunca del todo, pues es un territorio demasiado extenso- a favor de una posible fuerza de ocupación africana –se habla de tropas de Burkina y, en especial de Nigeria- que necesitará tiempo para terminar de formarse y hacerse con el control operativo de las instrucciones dictadas por el Eliseo. Y alrededor de esta intervención terrestre, una operación más quirúrgica de asesinato selectivo organizada por el Pentágono a través de las operaciones no tripuladas.

La intervención iniciada por Hollande complica la solución del puzle de Mali al internacionalizar el conflicto en sí mismo. Frente a una posible solución negociada y arraigada en el control que sobre el territorio tienen las fuerzas tuareg –que podrían haberse transformado en aliadas de Bamako a través de mecanismos de reconstrucción del Estado malí y de la ingeniería constitucional desde la base- París ha impuesto la visión guerra contra el terror, un escenario donde los movimientos islamistas se mueven mejor que nadie y donde consiguen más ventajas al mantener el fuego de su lucha encendido. A partir de ahora todo lo que haga Francia, la Unión Europea o las propias Naciones Unidas será interpretado por los movimientos islamistas como una afrenta más al Islam o una derrota de los valores occidentales, sirviendo la intervención de Francia como amplificador del discurso y, por tanto, escondiendo el resto de sus complejidades.

La ruta de la democracia interna, que permitiera a los malienses controlar sus recursos minerales y económicos, no se contempla. Ellos son sólo víctimas de los movimientos de estos dos actores globales.

domingo, septiembre 09, 2012

La furia del hombre blanco en América


Foto de euthman
El próximo mes de Noviembre Estados Unidos se marchará de elecciones presidenciales. Unas elecciones que, como muchas otras veces, han sido marcadas como las elecciones. Como si de una gira de los Rolling Stones se tratase –que siempre dicen que va a ser la última- las elecciones presidenciales tienen la costumbre de venderse como las decisivas para el definitivo establecimiento del país en uno u otro lado. En 2000, cuando ganó George W. Bush, por proclamación anticipada de FoxTV, los analistas las vendían como las últimas elecciones del pueblo norteamericano, en clara referencia a que ambas candidaturas habían recibido nada desdeñables aportaciones económicas de los mismos sectores empresariales. Si tienes dos caballos que pueden ganar, apuesta por los dos.

Pasó Bush Jr. y llegó el ciclón Obama. Nadie apostaba por una victoria de un negro –allí les gusta decir no-blanco para referirse a Obama- en las primarias, mucho menos en las presidenciales. Pero ganó contagiando a su campaña un aire de refundación de los Estados Unidos de América, el paso del país al siglo XXI tras los 8 años de estercolero religioso, conservador y corporativo en que se habían convertido las presidencias de Bush Jr.

Que un negro ganara la presidencia y que además propusiera el cambio del país hacia una línea más liberal hizo reactivarse a las bases más conservadoras norteamericanas, quienes a su vez terminaron por dar más luz a aquellos grupos extremistas que cuando salen en un vídeo de YouTube pueden parecer graciosos, pero que en realidad son lo más cercano al terrorismo interno que tiene Estados Unidos.

Es ese un país donde la vinculación de los ciudadanos con el Estado es muy frágil, a diferencia de Europa. La desobediencia civil es un concepto extendido desde hace siglos y una herramienta que utilizan una enorme multitud de grupos políticos muy heterogéneos. Esto puede favorecer la aparición de terroristas individuales o de grupos perfectamente legitimados por gran parte de la sociedad para hacer la guerra al Estado.

Estos grupos se entroncan con el ideario que salió a la luz el año pasado tras la masacre de Noruega perpetrada por Breivik, y su mediatización ha permitido popularizar el acrónimo RaHoWa para señalar su lucha: Racial Holy War. Esta nueva guerra por la supremacía blanca se basa en la organización desestructurada ya probada con éxito por Al-Qaeda la década pasada. Se trata de terroristas individuales que, en un país donde te regalan un arma al abrir una cuenta bancaria, sólo tienen que pensar el cuándo porque el cómo les resulta evidente. En esta línea se inserta la masacre en un templo sikh el Agosto pasado. Tener capacidad organizativa para perpetrar atentados de gran envergadura, como el de Oklahoma en 1995, sólo es cuestión de motivación y un poco de suerte en la organización.

Y es en el ámbito de la motivación donde el inicio oficial de la campaña electoral por la presidencia está contribuyendo. El Partido Republicano lanzó su convención con el sencillo eslogan “We built it” en referencia a que fueron ellos –el hombre blanco de América- quienes construyeron el sueño americano y fundaron los Estados Unidos de América. En esta misma convención, que proclamó a Mitt Rommey como candidato republicano a la presidencia, los asistentes abuchearon a la representante republicana de Puerto Rico cuando ésta subía al estrado para apoyar al candidato. Y lo hicieron con el determinante grito de “USA, USA, USA”. No se trata de ideas ni de partido, se trata de la raza.

Pero si el eslogan oficial de la convención ya decía mucho de la barrera que los Republicanos están montando en torno a la figura del hombre blanco americano, no se queda a la zaga el eslogan extraoficial “Defiende América. Derrota Obama” que estos días circula por los círculos republicanos. Alrededor de Obama ha crecido la teoría conspirativa de que en realidad es –agárrense- un musulmán socialista que desea acabar con los Estados Unidos de América. Es la entrega del país por parte de un infiltrado del que se cuestiona incluso su nacionalidad –más de la mitad de los votantes republicanos piensan que Obama no nació en Estados Unidos, y cerca de un 34% cree que es musulmán.

De manera que este es el camino que el Partido Republicano está cogiendo. “Take America Back”, borrar todo lo que ha hecho Obama durante estos últimos cuatro años –que tampoco ha sido tanto como parecía en un inicio- y prometer un nuevo milenarismo basado en la idealización de un pasado no muy lejano donde la crisis económica era sólo patrimonio de las clases bajas y no de los biempensantes republicanos (“Los hombres de bien” a los que por aquí también aluden Rajoy o Artur Mas).

La idea del posible atentado contra Barack Obama parece desaparecer del imaginario mediático, pero la guerra parece que no está acabada.

En los análisis sobre la Convención Demócrata de estos días se habla también de los posibles sustitutos de Obama de aquí a cuatro años. Hay dos que suenan con fuerza, pero cuyos momentos políticos son diferentes. Se trata de Hillary Clinton, la mujer del expresidente Bill, exsenadora del Estado de Nueva York y actual Secretaria de Estado. Ya luchó contra Obama en unas primarias extremadamente disputadas, aunque en contra tendrá la edad: 69 años en 2016. El otro nombre que suena con fuerza se trata de Julián Castro, alcalde de San Antonio con sólo 38 años de edad. Castro puede esperar a una batalla que pueda ganar, además de que aún necesita experiencia de gestión más contrastada, ya sea en la gobernación del Estado o como representante en el Congreso o en el Senado.

Si Ud. es capaz de imaginarse una presidencia norteamericana liderada por una mujer, puede que no recuerde que existe una frase en la política norteamericana que se dice de cualquier personaje político al que se quiera defenestrar “… es más liberal que Hillary Clinton”. Entendiendo el término “liberal” como aquí en España la derecha utiliza el término “comunista” o “socialista”. Una Presidenta de los Estados Unidos sería tolerable por la extrema derecha conservadora norteamericana. Pero una Presidenta Hillary Clinton haría que el Tea Party fuera encargando más cañones para su lucha mediática y política, secuestrando aún más al sector moderado del Partido Republicano.

En el mejor de los escenarios para los demócratas, Clinton podría ganar para 2016 y dar paso en 2020 a la oportunidad de Julián Castro. Un Presidente de los Estados Unidos apellidado Castro, latino educado en Harvard, que casi no habla castellano. Y un Partido Republicano más a la derecha que nunca en su historia, capaz de provocar la ruptura del gigante norteamericano y llevando la actual fractura mediática al ámbito social y político.

Con todo, los peligros futuros son los menos preocupantes que los de hoy. Vivimos en un mundo donde aquello que pasa en Estados Unidos marca de manera definitiva el devenir del resto del sistema político mundial. Las alas norteamericanas de la RaHoWa, junto con el caldo de cultivo de la crisis estafa económica actual, que provoca el aumento del racismo y la creación de la figura del furioso hombre blanco americano no son un fenómeno exclusivo de los Estados Unidos. Breivik en Noruega, Aurora Dorada en Grecia, Merah en Francia. Son muchos las señales que nos indican que estamos inmersos en otro reto global, menos espectacular que el mediático 11S, pero de similares dificultades y retos. Y no lo estamos entendiendo.

domingo, agosto 12, 2012

Polisemia del tiempo histórico desde las Relaciones Internacionales


Nuevo número -con éste hacen 20- de la Revista Académica de Relaciones Internacionales editada por los compañeros de la Universidad Autónoma de Madrid.

En esta ocasión la revista centra su atención en el aparato teórico sobre la interpretación de la historia. Una labor no exenta de importancia por muy teórica que pueda resultar al ojo no experto.

El nº 20 de la revista cuenta con un artículo de Francisco Javier Peñas Esteban, profesor de la UAM y padre de este grupo de internacionalistas y africanistas anclados en el Campus de Cantoblanco de Madrid. También con otro de Christian Reus-Smit, profesor en el Instituto Universitario Europeo y del que el propio Peñas Esteban ya reseñó un libro en otro número de la revista. También se cuentan con otros dos artículos sobre el tema central de la revista, escritos por el historiador Hugo Fazio y José María Hernández. La sección de reseñas y reviw-essays, siempre de gran interés, complementan la visión temática de los artículos centrales, así como los fragmentos de otras obras que siempre se recogen en cada número.

Por lo que respecta a la ventana social, desde la redacción de la revista se centran en el portal Madrilonia y realizan una interesante entrevista sobre su aniversario y el aniversario paralelo de las movilizaciones sociales del 15M madrileño.

lunes, julio 30, 2012

Bibliografía básica sobre Relaciones Internacionales (en castellano)


Ahora que se acerca el mes de agosto y uno tiene más tiempo para leer y reflexionar cualquiera puede sentirse atraído hacia la lectura sobre Relaciones Internacionales. He aquí una pequeña bibliografía, de libros clásicos y menos clásicos, sobre el tema. Para asegurar que sean de fácil acceso he procurado seleccionar sólo aquellos libros que han sido traducidos al castellano y editados en España. En principio, cualquier red de bibliotecas municipales más o menos grande contará con un ejemplar de estos libros. No digamos ya las bibliotecas universitarias. Algunos de ellos ya han sido comentados aquí. Otros lo serán en el futuro –procuraremos añadir los enlaces a esta misma entrada.

Si echas en falta alguno, sólo tienes que ponerte en contacto conmigo y ampliaremos la lista. Deja un comentario con el nombre del libro al final de la entrada o escribe un correo a info@srkurtz.com.

Ali,Tariq. (2002) El choque de losfundamentalismos. Alianza, Madrid.

Attina, Fluvio. (2001) El Sistema Político Global: una introducción a las relaciones internacionales. Paidós, Barcelona.

Barbé, Esther. (2007) Relaciones Internacionales. Tecnos, Madrid.

Beck, Ulrich (2004) Poder y contrapoder en la era global. Paidós, Barcelona.

Beck, Ulrich (2006) La mirada cosmopolita, o la guerra es la paz. Paidós, Barcelona.

Bull, Hedley. (2005) La sociedad anárquica. Un estudio sobre el orden en la política mundial. Catarata, Madrid.


Echart Muñoz, Enara. (2008) Movimientos sociales y relaciones internacionales. Catarata, Madrid.

Halliday,Fred. (2002) Las Relaciones Internacionales en un mundo en transformación. Catarata, Madrid.

Held,David. (1997) La democracia y el ordenglobal. Paidós, Barcelona.

Hobsbawm, Eric J. (2007) Guerra y Paz en el Siglo XXI. Crítica, Barcelona.

Merle, Marcel. (1995) Sociología de las relaciones internacionales. Alianza, Madrid.

Morgenthau, Hans. (2001) Escritos sobre política internacional. Madrid, Barcelona.

Peñas Esteban, Francisco J. (1997) Occidentalización, fin de la Guerra Fría y relaciones internacionales. Alianza, Madrid.

Peñas Esteban, Francisco J. (2003) Hermanos y Enemigos. Liberalismo y Relaciones Internacionales. Catarata, Madrid.

Pereira, Juan Carlos. (Coord.) (2009). Historia de las Relaciones Internacionales contemporáneas. Ariel, Barcelona.

Ruíz-Giménez,Itziar. (2005) La Historia de la intervención humanitaria. El imperialismo altruista. Catarata, Madrid.

Sotillo, José Ángel. (2011) El sistema de cooperación para el desarrollo. Actores, formas y procesos. Catarata, Madrid.

Strange,Susan. (2001) La retirada del Estado. La difusión del poder en la economía mundial. Icaria Editorial & Intermon Oxfam, Barcelona.

Truyol y Serra, Antonio. (1997) La Sociedad Internacional. Alianza, Madrid.

Zorgbibe, Charles. (1997) Historia de las Relaciones Internacionales. Vol. 1 & Vol. 2. Alianza, Madrid.

jueves, mayo 10, 2012

Terremotos electorales en Europa



Foto de gaelx
En los vaivenes de la política europea hace tiempo que no se avanzan dos pasos y se retrocede uno, como se acostumbraba en los 90. En esta Europa post referéndum de la Constitución Europea –ésa que aquí aprobamos dando palmas y que afortunadamente pararon holandeses y franceses- las élites políticas y económicas entendieron hace tiempo que es mejor no dejar la construcción del continente en manos de quienes no entienden de grandes proyectos. Aunque a éstos se les llame ciudadanos.

La construcción europea que vivimos hoy promueve cambios en las políticas más básicas que afectan a los Derechos Fundamentales, sin contar con la opinión de la ciudadanía y, por supuesto, sin hacer amago de abrir el debate a la agenda pública. Sólo así se explica el futuro Tratado sobre el déficit que ha impuesto Alemania o las increíbles medidas de ajuste estructural, propias del salvajismo del FMI en los 90, que se están aplicando en países como Irlanda, España, Italia, Portugal y, sobre todo, Grecia.

Ante este panorama es habitual que cada apertura de urnas signifique la caída del actual gobierno -8 de 8 llevamos de momento. Lo que no es tan habitual es que el nuevo gobierno resultante lleve en su programa efectivo –no el electoral- otra cosa que no sea profundizar en la política de ajuste y priorizar el pago de la deuda y de sus intereses –generalmente a bancos alemanes y franceses-, aún a sabiendas de que eso provocará el aumento de la pobreza en todo su país.

La anunciada victoria de FrançoisHollande en las presidenciales de Francia ha provocado un pequeño temblor en las élites políticas europeas por cuanto podrá significar de enfrentamiento entre el otrora bien avenido eje París-Berlín. O dicho de otro modo, si la expresión de moda en Bruselas hasta hace 20 días era “contención del déficit”, desde la primera ronda de las elecciones francesas no para de escucharse “crecimiento”. Ya no saldremos de la crisis conteniendo el gasto y dedicando nuestros recursos al pago de la deuda, sino aumentando el gasto, consumiendo, produciendo y, por tanto, generando beneficios para pagar la deuda.

De imponerse las tesis de Hollande podría darse la paradoja de que los ex-presidentes socialdemócratas europeos apoyaran en su día políticas de contención del gasto, y los nuevos gobiernos de derechas apoyen políticas de gasto público. El mundo al revés. Cosas de la política de estar a la expectativa y de la Europa de las dos velocidades –los que deciden y los que obedecen.

Pero el pequeño temblor Hollande no ha sido nada comparado con el terremoto Tsipras. Alexis Tsipras no ha ganado ningunas elecciones, es cierto. Pero el ascenso de la coalición que él dirige, Syriza, en un contexto de fuerte castigo a los partidos griegos hegemónicos -PASOK, socialdemócrata, y ND, conservador- ha provocado inquietud en esas élites constructoras de Europa.

De unas elecciones con 300 diputados en juego Syriza ha obtenido 52 (16% de los votos) convirtiéndose en la segunda fuerza política por encima del zaherido PASOK y por debajo de una ND que, con un porcentaje similar de votos (19%), obtiene 50 diputados. El hecho de que el ganador de las elecciones por número de votos se reparta 58 diputados (para quedarse el total del Parlamento en 350) ayuda a esta descompensación, donde ND tiene 108 diputados y Syriza 52.

Tsipras ha aumentado el número de votos y de escaños a través de un discurso calificado por los medios de comunicación oficiales de radical, pero que en esencia se mimetiza con propuestas como las de Izquierda Unida –que gobierna con el hegemónico PSOE en Andalucía- en España o las del candidato a la presidencia francesa Jean-LucMelechon, cuyo apoyo al socialdemócrata –y también hegemónico- Hollande ha posibilitado el cambio político en Francia. Es decir, que cuando los votos o el apoyo de esta radicalidad ayudan a gobernar, ya no lo son tanto. Pero cuando pueden liderar el gobierno, se avecina el caos y la Guerra Mundial.

Syriza no tiene opciones de gobernar, a día de hoy, en Atenas. Ningún partido lo tiene y el país parece abocado una nueva cita en las urnas. Pero en su intención de formar un gobierno de coalición ha sacado 5 propuestas que dinamitarían el proceso de descuartizamiento al que se viene sometiendo el Estado griego desde 2009. A saber:

La inmediata cancelación de las medidas de empobrecimiento de la ciudadanía griega, como los recortes en las pensiones y los salarios. 
La inmediata cancelación de todas las medidas que afecten a la pérdida de derechos laborales, como la abolición de los convenios colectivos. 
La inmediata abolición de la ley de inmunidad de los parlamentarios, reforma de la ley electoral y una revisión general del sistema político griego. 
La apertura de una investigación sobre los bancos griegos y la publicación inmediata de una auditoría independiente al sector bancario. 
La investigación, por parte de un comité internacional, de las causas de la deuda griega, con una moratoria sobre todo el pago de la misma hasta que se publiquen las conclusiones de esta auditoría.


Y todo manteniendo a Grecia en la Unión Europea e incluso en la Zona Euro. Nada que no hubiera firmado la Argentina pre-Kichner en su día. Nada que no hayan hecho ya en Islandia. Y míralas ahora, creciendo, vivos y con política propia en el escenario internacional.

En Bruselas no se han dado por aludidos. Desde Barroso hasta Van Rompuy han declarado que ven que peligre el paquete de las eufemísticas reformas griegas que la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI) ha impuesto en el país con el apoyo del PASOK y el ND.

Pero mirar para otro lado no arregla nunca nada. Este fantasma recorre Europa más allá de Grecia y aunque tiene más de keynesiano que de marxista, en el fondo contiene algo mucho más peligroso para el hegemonismo actual: la vuelta a una cultura donde son los ciudadanos europeos quienes deciden qué política se ha de aplicar y qué factura se tiene que pagar primero, si la de sus nóminas mensuales o la del recibo del Deutsche Bank.

lunes, abril 16, 2012

Decidir sobre Somalia sin los somalíes


Este texto formó parte de mi colaboración boletín del mes de marzo de 2012 del CEA.

En la misma mansión del West End de Londres donde la entonces Rhodesia, actual Zimbabue, negoció en 1979 su independencia del Reino Unido, el actual Primer Ministro David Cameron lideró la Conferencia de Londres sobre Somalia el pasado día 23 de febrero. La reunión pretendía ser un punto de inflexión en la gestión del conflicto somalí ahora que cuestiones como la piratería y la hambruna han vuelto a situar a Somalia en la agenda mediática internacional. Sin embargo cualquiera que vea el comunicado final y lea las crónicas de quienes asistieron se sentirá profundamente decepcionado con los resultados, a pesar de las sonrisas y las posturas de éxito que todos los mensajes oficiales transmitieron.

La Conferencia tuvo su prólogo con la decisión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas del 22 de febrero de pasar de 12.000 a 17.731 los efectivos militares de la misión militar para Somalia, AMISOM, y el bloqueo al comercio del carbón somalí, a través del cual se financia parte de Al-Shabaab. Esta decisión no hizo más que reforzar las temáticas sobre las que estaba planificado el encuentro: (i) seguridad y terrorismo; (ii) el futuro del Gobierno Federal de Transición; (iii) la AMISOM; y (iv) la piratería en el Índico.

La Comunidad Internacional, a pesar de la situación humanitaria que atraviesa Somalia, está volcada en resolver sus propios dilemas de seguridad en la región. El camino a seguir lo marcó la Secretaria de Estado de la Administración Obama, Hillary Clinton, al afirmar antes de la conferencia que Estados Unidos no negociaría con Al-Shabaab. Precisamente la relación de Al-Shabaab y Estados Unidos es la que ha conseguido cambiar el mapa político de Somalia en los últimos años.

Con la decisión de los servicios de inteligencia de la Administración Bush, en 2006, de convertir a los señores de la guerra en agentes antiterroristas en Somalia, se quebró el frágil pacto en los Tribunales Islámicos. Este nuevo orden, auspiciado por el fracaso norteamericano en su segunda intervención directa en el país, tuvo como consecuencia la inclusión de Al-Shabaab en la lista de organizaciones terroristas internacionales de Washington y la consiguiente retirada de fondos de ayuda –actualmente éstos son una octava parte de los de 2008. Además, la prohibición de realizar negocios con entidades somalíes ha llevado casi al cierre en diciembre de 2011 del actual sistema de envío de remesas, la hawala, poniendo en peligro los casi 100 millones de dólares que los somalíes de la diáspora envían a sus familiares cada año.

Tras el fracaso norteamericano de las intervenciones a través de los señores de la guerra somalíes, la nueva estrategia de Washington consistió en la extroversión militar del conflicto, implicando a Etiopía y Kenia. La inclusión de estos dos actores regionales ha hecho más fuerte a Al-Shabaab. Su discurso se ha dotado de una legitimidad de defensa del territorio frente a las potencias enemigas y ya se habla de una alianza con diferentes centros de Al-Qaeda. Aún a pesar de que su fuerza militar es débil, Al-Shabaab está preparando una ofensiva y aumentando sus bases de militancia entre los jóvenes somalíes.

Sin embargo el foco de la Conferencia no giró en torno a las causas globales de la situación actual en Somalia. Exclusivamente se centró en actores locales. Respecto al Gobierno Federal de Transición, cuyo mandato está actualmente prorrogado por un año, se determinó que ha fracasado en la consecución de todos sus objetivos, incluido el de aumentar su representatividad entre los diferentes clanes. Se decidió por tanto que en agosto de este año finalizará su mandato, tal y como estaba previsto, y se dará paso entonces a la celebración de una Asamblea Nacional con pretendida representatividad territorial. Todas las decisiones a este respecto fueron aplazadas para la reunión de Estambul, en junio de este año.

La preocupación del premier británico David Cameron pasaba por negociar soluciones a los problemas de la piratería en el Índico. Para el Reino Unido, contar con libertad de paso por esta zona es de máxima prioridad. Sin embargo las soluciones planteadas pasaron por un incremento de los fondos destinados a la lucha contra la piratería de manera local. Especialmente a través de Putland, dejando de lado el hecho de que varios centros de poder de este negocio se sitúan fuera de territorio somalí –se habla de Nairobi, Suez y hasta de la propia Londres. 

Las conclusiones de la Conferencia no podrían haber sido más decepcionantes. De hecho, unos días antes de la celebración se filtró un borrador de comunicado tan vacío de contenido que se esperaba hubiera sido cambiado tras la celebración de la misma. Finalmente el comunicado filtrado y el final fueron casi idénticos, constatando el fracaso de la Comunidad Internacional y de los agentes somalíes implicados en este proceso.

Resulta significativo que la Conferencia apenas tratara de cuestiones humanitarias, pero que dijera haber escuchado la voz de los somalíes. Más aún cuando seis meses después de la declaración de Somalia como estado de hambruna por Naciones Unidas se calcula en 325.000 niños y niñas los que sufren desnutrición aguda. Según datos de Oxfam 2,3 millones de personas necesitan acceso a ayuda humanitaria, encontrándose el 31% en situación crítica. Y sin embargo los países donantes continúan anclados en utilizar la ayuda humanitaria como una herramienta de seguridad más a su alcance. Obviando criterios humanitarios, presionan a las organizaciones humanitarias para que se garantice el acceso de las poblaciones “liberadas” de Al-Shabaab. Es decir, se quiere utilizar la ayuda humanitaria como un dividendo de la paz para que la población se enfrente a dicha organización, en lugar de atajar el desvío que el Gobierno Federal de Transición ha hecho de la misma –calculado en torno al 11% del total.

La Conferencia, por mucho que se vanaglorie de ello en su comunicado final, no ha escuchado las voces de los somalíes que sufren el conflicto. La fuerte y movilizada sociedad civil somalí no ha tenido acceso ni representación en esta reunión y sus soluciones a la violencia no están siendo escuchadas en ningún foro de importancia. La Comunidad Internacional, en connivencia con los autores de la violencia local, está promocionando la extensión de una receta para la paz que básicamente obliga a la creación de una estructura estatal sostenida por los represores de antaño y los de hoy día. Una receta que además prevé la implicación de actores privados internacionales en la reconstrucción de la nueva Somalia, siempre con cargo a la deuda estatal del país y, por tanto, siempre perpetuando las asimetrías de poder y las injusticias que perpetúan la situación de conflicto. 

Mientras el enfoque de este tipo de acuerdos para la paz continúe siendo el de perpetuar los modelos de paz liberal, centrados en promocionar los actores de la violencia local sin incidir en las redes globales implicadas en el conflicto, la situación no revertirá y la construcción de unas verdaderas bases para la paz en Somalia estarán cada día más lejos.



Enlaces de interés:



| González Aimé, E. (Coord.) (2011) Dinámicas políticas en torno al Cuerno de África. Revista Académica de Relaciones Internacionales. 

| Ruiz-Giménez, Itziar (2012). Más allá de la barbarie y la codicia. Ediciones Bellaterra. Barcelona.

| Challaghy, T. Kassimir, R. & Lantham, R. (Eds.) (2001) Intervention and Transnationalism in Africa: Global-Local Networks of Power. Cambridge University Press. Cambridge.

| Harper, Mary (2012). Getting Somalia Wrong. Zed Books. London.

miércoles, febrero 22, 2012

La ternera que provocará la Tercera Guerra Mundial


Fotografía F.Díaz

La cultura judía es el gran desconocido de las tres religiones surgidas de Oriente Medio. Al menos en mi caso. El hecho de que en nuestro país sea una minoría poco visibilizada, unido a la mediatización del holocausto judío, ha provocado un oscurantismo o reduccionismo hacia los ritos y tradiciones judías. En prensa escrita o televisión solemos visualizar el inicio del Ramadán, de la Semana Santa o de la visita a la Meca. Y sin embargo pocas veces se realizan noticias sobre la llegada del Yom Kippur o el Hanukka.

Este desconocimiento general sobre las tradiciones y creencias judías acaba afectando a nuestra interpretación de la colonización de Palestina por parte de Israel. Igual que sabemos qué tipo de condicionantes religiosos influyen en la política palestina, encabezada por Hamas y su ideología islamista, podríamos considerar a los ultraortodoxos judíos como secuestradores de una parte de la política del Estado de Israel. Y podríamos interpretar este secuestro si socialmente conociéramos un poco mejor las peculiaridades de su tradición y sus creencias. Al no conocerlo podemos caer en el error de interpretar que la política interna de Israel es semejante a la de muchos países europeos y propia de los Estados laicos, donde la influencia de los estamentos religiosos es nula.

Un poco por casualidad y otro poco por voluntad propia, en los últimos meses me he encontrado con novelas que hablan de la tradición judía más ortodoxa. En el libro chiste de Shalom Auslander Lamentaciones de un prepucio están relatadas, por ejemplo, las diferentes bendiciones sobre los alimentos que se han de realizar antes de comer. Éstas siguen un riguroso orden jerárquico establecido una vez que se ha puesto la mesa. También se hace referencia a otros ámbitos de la cultura judía ortodoxa que conforman su cultura política. Y en otra novela, en este caso novela gráfica, se encuentran las diferencias y matices de creencias entre las diferentes sectas del judaísmo ortodoxo –por ejemplo, quiénes esperan la llegada del mesías de forma pasiva, quiénes lo hacen de forma activa o quiénes consideran que Jesucristo era el mesías que estaban esperando. Elementos todos ellos muy significativos de los acontecimientos políticos que sacuden el día a día mediático del conflicto israelo-palestino.

En esta novela gráfica, titulada Crónicas de Jerusalén, Guy Delisle retrata un año de su vida en la ciudad. Un año en el que, curioseando por entre las calles de la ciudad santa, se encuentra con gente muy diversa que le lleva a conocer experiencias muy diferentes. Una de las experiencias que relata es la de la ternera que provocará la Tercera Guerra Mundial.

Jerusalén es el talón de Aquiles de cualquier acuerdo de paz entre palestinos e israelíes. Esta ciudad ha sido conquistada y reconquistada varias veces a lo largo de la historia para las religiones cristiana, judía y musulmana. Es la ciudad triplemente santa, allá donde esas tres religiones sitúan pasajes fundamentales para su creencia y, por tanto, aquella a la que todos quieren controlar. 

Un punto fundamental de disputa entre judíos y musulmanes es la explanada de las mezquitas. En este terreno se considera que se construyó el templo del Rey Salomón. Ese templo fue destruido por Nabuconodosor, pero 70 años después se reconstruye. Los romanos lo vuelven a destruir y siglos después se construye la actual mezquita, que durante un siglo también fue utilizada como iglesia. Está construcción abarca hoy día todas las vistas de Jerusalén. Del último templo sólo queda en pié el denominado muro de las lamentaciones, un muro que en la actualidad está fuertemente vigilado y cuya visita, por cierto, tiene un carácter especial que recomiendo a todo el mundo.

La explanada de las mezquitas está abierta a todos los visitantes durante sólo unas horas al día. El resto del tiempo es de uso exclusivo para la población musulmana. Sin embargo  el Gran Rabinato de de Israel prohibió a todos los judíos visitar la explanada. Y lo hicieron porque consideraron que al visitarla podrían pisar algún resto del Sancta Santórum, o arca de la alianza, que estaba guardada en el primer templo. Pisar el Sancta Santórum se consideraría pisar a dios, lo cual es una ofensa de difícil reparación. Por eso el único judío autorizado a entrar es el Sumo Sacerdote, aunque huelga decir que no todas las poblaciones judías hacen caso de esta prohibición religiosa y se puede observar a judíos en la explanada con relativa facilidad.

Pero la pregunta que le viene a la mente a cualquiera que conozca la capacidad motora del fundamentalismo religioso judío será ¿por qué no entran las fuerzas israelíes y construyen el templo sobre la mezquita que ahora se alza?

La solución también la da Delisle en su novela. La biblia ya anuncia la posibilidad de reconstruir el templo, pero previo paso por un ritual para el que se necesita agua purificada y las cenizas de una novilla roja. Una ternera de color rojo. Y no una ternera de color rojo cualquiera, sino una ternera roja que habrá de ser considerada kosher, o apta para los judíos, lo que en la práctica se traduce en que no deberá tener ningún mechón blanco durante los 3 primeros años de su vida, incluidas las pezuñas. 

Las novillas rojas, al parecer, no abundan -Delisle cuenta 9 desde los tiempos de Abraham. Pero en el siglo de la ingeniería genética, casi todo es posible. Hace unos años, ganaderos estadounidenses consiguieron cruzar varias terneras hasta dar con una completamente roja. Sin embargo a la ternera le salió un mechón blanco antes de cumplir la edad estipulada, con lo que no se consideró una señal. El día que se anuncie la llegada de una ternera roja kosher los ultraortodoxos judíos, como cualquier otro judío, podrán entrar en la explanada y cumplir con su intención de construir su nuevo templo y así esperar la llegada del mesías… justo en el mismo lugar donde ahora se levanta la cúpula de la roca desde donde la religión islámica cree que el profeta se elevó a los cielos.

Que los judíos ultraortodoxos tengan o no tengan capacidad para destruir la mezquita dependerá de muchos factores. Entre ellos el económico. Delisle también cuenta en sus aventuras las relaciones entre los colonos judíos en tierra Palestina y grupos de extrema derecha cristiana norteamericana, quienes creen firmemente que Jesucristo no regresará hasta que todos los judíos del mundo estén en tierra santa. El hipotético apoyo a la construcción del templo por parte de una administración norteamericana que pudiera estar influenciada por los grupos de presión pro-israelí y grupos ultras cristianos no es descabellado. Todos hemos sido testigos del secuestro por fundamentalistas cristianos de la vida política norteamericana durante los ocho años de la Administración Bush. Y actualmente el Partido Republicano está fuertemente atado a las tesis del Tea Party –extrema derecha política y religiosa. El apoyo exterior, según las circunstancias, podría existir.

En cuanto al apoyo interno, los ultraortodoxos son una comunidad con una presencia política propia en el Parlamento que incluso ha llegado a formar coalición de apoyo al Gobierno. Además, en un país con tanta raigambre religiosa las actuaciones de los grupos ultraortodoxos son condenadas públicamente y aprobadas en lo privado. Responden o coinciden con objetivos políticos de grupos laicos del Estado. 

La provocación, que evidentemente significaría la destrucción de la cúpula de la roca, tercer lugar sagrado del islam, rompería definitivamente el statu quo de la región. Con un Líbano eternamente inestable, los aprendizajes revolucionarios de las sociedades árabes tras las revueltas de 2011 o un Irán cada día más fuerte militarmente, el conflicto militar a gran escala estaría servido. Sin olvidar los rumores de ataque israelí a Irán para la primavera de este año.

Está claro que este texto es un ejercicio de política ficción, en tanto en cuanto no podemos prever qué pasará el día que nazca la ternera roja. Ni si quiera se podría llamar un análisis en prospectiva, pues los escenarios variarán de década en década hasta que nazca el ternero. Sin embargo existe un poso de posibilidad real en todos estos hechos que añade dramatismo a la situación política internacional. El que una posible contienda militar futura, que podría llevar el epíteto de mundial por cuantos países se vieran arrastrados a participar en ella, casi con garantía de empleo de armas nucleares, se desencadenara por un hecho tan nimio y ridículo como el azar biológico que supone el nacimiento de una ternera roja no deja de ser un indicador alarmante de cómo la religión domina gran parte de las relaciones internacionales. Dominio que parece evidente incluso aunque no se comparta la idea de Huntington sobre un enfrentamiento entre bloques civilizatorios-religiosos. 

Lo religioso actúa así como ideológico, llevando al ámbito de la política a tomar decisiones donde los intereses de las partes no son comparables ni reconciliables. Constituyendo la práctica de la política como un campo de batalla en donde sólo uno de los dos bandos puede permanecer sobre el otro y ninguna negociación es posible. Dios no se lo permite.

miércoles, noviembre 16, 2011

El retorno de Vladímir, el Afortunado

Iglesia de la Sangre del Salvador, San Petesburgo
Foto. Fernando Díaz
Hace poco menos de un mes asistimos a la notica de que el principal partido de la Federación Rusa, Rusia Unida, había tomado la decisión de presentar al actual Primer Ministro, Vladímir Putin, a la candidatura para la presidencia de la Federación. Se confirmaba así lo que en 2008 todo el mundo sabía: que el mandato de Dimitri Medvedev tenía fecha de caducidad. Por aquel entonces ambos líderes políticos ya habían hecho el cambio, de Presidente a Primer Ministro, debido a que la Constitución rusa impide ser reelegido para más de dos mandatos consecutivos a la presidencia. Nada afirmaba el texto constitucional sobre esta artimaña que nadie ha mantenido en secreto durante estos años –un chiste popular en la Rusia actual dice “vote por Putin dos veces y llévese un tercer mandato gratis”. La única duda era saber si Vladímir tenía la suficiente paciencia para aguantar dos mandatos de Medvedev al frente de la Presidencia de su país. 

La llegada de Putin al poder en el año 2000 vino acompañada de expectación y miedo. La debilidad del último mandato de Yeltsin hacía ver en la figura de Putin la inconfundible energía de la que adolecía por entonces el Kremlin al tiempo que afloraba el miedo a que un ex agente del KGB acumulara todo el poder político en Rusia. Económicamente, y tras la crisis económica que sufrió la Federación a mediados de los 90, Putin se encontró ante una bonanza que hacía girar la sociedad sin necesidad de ningún impulso político. Fue entonces cuando el sector de los servicios secretos terminó por conquistar el poder político ruso. Aprovechando la fuerte subida del petróleo y el gas –que son el 72% de sus exportaciones- Putin fue colocando en puestos claves a antiguos aliados suyos de los servicios secretos de San Petesburgo. Amiguismo que terminó por constituir una clase política y económica propia, con intereses particulares y de la que han dependido los sucesivos gobiernos de Putin y Medvedev.

Los atentados del 11S, la dependencia europea del gas ruso y el desarrollo de la política global hicieron de Putin el auténtico valedor del futuro de Rusia. Un líder incuestionable para otros países –no así para la sociedad civil - que se constituyó como el representante de la estabilidad, previsibilidad y prosperidad rusas.

Producción propia sobre la base del artículo
The Temporary Return of Putin Co.
de Lilia Shevtsova para Foreign Affairs
Internamente Putin construyó un mecanismo de control del estado que, como indica Lilia Setshova en un reciente artículo para Foreign Affairs, resultó un híbrido entre las bases del poder soviético y las del poder zarista. El régimen de Putin se basaba en un poder personalizado, un control de los activos rusos por parte de la corporación formada por sus leales de San Petesburgo y la creación de un espíritu neoimperialista ruso. En un país que ha sufrido la persecución de la población por parte de los servicios de seguridad, era la primera vez en la Historia que éstos conquistaban directamente el poder político, económico y social. La nueva clase política era capaz de desobedecer leyes y utilizar los activos públicos para sus intereses particulares.

El cambio de Putin por Medvedev supuso una ventana de esperanza internacional de encontrarse una Rusia menos agresiva, más abierta al diálogo en términos económicos, pero también sobre libertades políticas y democracia. A pesar de que Putin seguía en el poder –bajó al cargo de Primer Ministro- la llegada de Medvedev ayudó a cambiar la imagen de Rusia. El clima internacional que justificaba cualquier acción militar en aras de combatir el terrorismo cambió con la llegada de Barack Obama a la presidencia estadounidense. Y a pesar de que nada más llegar Medvedev tuvo que lidiar con el conflicto de Georgia, desde Washington se propusieron un acercamiento a Rusia en torno a la política nuclear iraní, la invasión de la OTAN en Afganistán y, como punto estrella, las negociaciones armamentísticas que derivaron en un nuevo tratado START para el control de armas nucleares en abril de 2010. Medvedev intentaba atraer a occidente con la insinuación de un proceso político de reforma más liberal y acorde con la nueva administración estadounidense.

Pero la Rusia de Medvedev sigue siendo la Rusia de Putin, aunque con una diferencia sustancial. Putin vivió una bonanza económica internacional, casi no tuvo que hacer nada para permitir que la economía rusa creciera –ganándose el apelativo de Vladímir, el Afortunado. Medvedev ha vivido todo su mandato junto con una crisis sistémica global que ha tocado profundamente la economía rusa.

La encuesta del Centro Levada que reseña Shevtsova muestra que más del 50% de la población ven la administración de Putin aún más corrupta que la de Yeltsin. Casi el 50% creen que Rusia va en la dirección equivocada. Los descontentos sociales aumentan con la crisis y un 25% cree que la gente saldrá a la calle para protestar, iniciativa en la que participaría, al menos, el 21%. Existe malestar social por los pocos o nulos servicios sociales que ofrece el sistema ruso. Medvedev ha presentado unos presupuestos para 2012 donde el 60% de los mismos se dedican al ejército y las agencias de seguridad. Además, los cálculos más optimistas indican que el barril de petróleo debería estar a 123$  para permitir el crecimiento de la economía rusa, cuando hace tiempo que se estancó en 80$. 

Crece el descontento social, pero sigue creciendo el nivel de corrupción de las clases altas. Rusia es un país dominado por una casta económica que ahora, desde la política, también copa los consejos de administración de las empresas y bancos más importantes. El nepotismo se ha convertido en el único medio para alcanzar la prosperidad. La inversión interna es nula. Los dirigentes tienen a su familia en países occidentales, igual que sus ahorros. Y el pacto social entre éstos y la sociedad, que permitía subsistir a los ciudadanos que no se metían en política, se ha quebrado con la crisis económica.

Medvedev no ha terminado de atajar esta quiebra, no ha dado respuesta a la demanda de más y mejores servicios sociales, no ha podido acabar con la dependencia de los precios del petróleo y el futuro de la economía rusa sigue el camino de los recortes sociales y las reformas económicas neoliberales. Medidas todas ellas que refuerzan la posición de las élites frente al resto de la sociedad. 

Putin no se va a encontrar una Rusia de Medvedev, sino la misma Rusia que él ha construido y sobre la que pesa la crisis más grave de las economías del G20. Un país que combina el incremento del malestar social, los privilegios de la élite y una constante y continúa migración de las clases medias –hasta 150.000 personas en sólo 3 años. Extraordinaria combinación que le va a obligar a seguir manteniendo su política de dura represión de la sociedad civil, aumentando el control sobre los ciudadanos no políticos. Putin depende, en exceso, del beneplácito de las élites rusas. Son ellas quienes lo han construido a él y quienes han levantado el imperio en torno al Zar Vladímir. Y no dudarán en buscarse otro hombre en caso de que éste no sirva ya a sus intereses. 

En este panorama de represión interna el futuro de la democracia rusa dependerá de en qué medida la diáspora rusa se organice y sea capaz de construir un contrapoder internacional que influya en los apoyos externos de Putin y tambalee la seguridad de las élites rusas actuales.

martes, octubre 18, 2011

Relaciones Internacionales descentralizadas y agua


Foto de Eva
Hace ya un año que la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó considerar el acceso al agua potable y al saneamiento como un Derecho Humano. Contrariamente a lo que se pueda pensar, el agua no está presente en la Declaración Universal de los Derechos Humanos o en los dos pactos que la desarrollan, con lo que no era constitutiva de un derecho humano exigible y reclamable. Ahora tampoco, puesto que una declaración de la Asamblea General no es más que un paso diplomático en el camino al establecimiento de un pacto internacional.

El agua, además, tiene claras referencias en la política internacional a través de la gestión de cuencas compartidas, la llamada agua virtual, el mercado internacional de servicios del agua o la necesidad de un acceso al agua potable y al saneamiento para poder disponer y avanzar en el desarrollo de los países empobrecidos. El agua es, por tanto, objeto de trabajo del sistema internacional y generador de dinámicas diplomáticas, comerciales y de cooperación internacional.

No son muchos los gobiernos que se muestran activos en la diplomacia del agua internacional, y muchas veces lo hacen en función de unos intereses geopolíticos o comerciales muy evidentes. Sin embargo las oportunidades de incorporarse al sistema internacional también están presentes a través de la diplomacia del agua.

El Gobierno de Euskadi se dio cuenta de ello hace unos años, cuando animado por la sociedad civil vasca –la importante labor de UNESCO Etxea en este caso no será nunca lo suficientemente reconocida-, incorporó al 2º Informe de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo un estudio de caso sobre las aguas del País Vasco. Este fue el pistoletazo de salida para la elaboración de una estrategia internacional que tuviera como elemento catalizador el agua. Así, durante el proceso de creación de la Agencia Vasca del Agua se le concedió a ésta un mandato internacional acorde con las iniciativas que en el ámbito del desarrollo ya había puesto en marcha el gobierno de Juan José Ibarretxe. A través de la creación de la Dirección de Relaciones Institucionales de la Agencia se pretendía colaborar con el desarrollo internacional y se decidió crear un instrumento nuevo para dicha colaboración, en el que personalmente estuve implicado desde diferentes ámbitos.

El instrumento en cuestión consistió en la vinculación del gasto de agua en el País Vasco con la contribución a proyectos de desarrollo en países empobrecidos. Se creó de esta manera un nuevo impuesto, de carácter solidario, sobre el agua vasca. Anunciado en Julio de 2008, el impuesto solidario de la Agencia Vasca del Agua permite que ésta dedique un pequeño porcentaje del monto recibido por los impuestos a colaborar en un proyecto del PNUD en África Subsahariana. Este instrumento aún no ha producido resultados efectivos en tanto en cuanto que el primer monto económico está siendo repartido en estos días hacia el proyecto del PNUD. Sin embargo sí que ha contribuido a la identidad vasca en la política internacional. Euskadi ha obtenido beneficios y reconocimiento al haber sido capaz de instalar un mecanismo de novedad en el ámbito internacional para la financiación de proyectos sobre agua y saneamiento. Ha contribuido a crear una serie de actores nuevos –las agencias de agua- en el marco de la cooperación internacional para el desarrollo. Está logrando cambiar su imagen exterior, fuertemente dañada en temas de agua tras diversos fracasos en la gestión privada del agua en el cono sur. Y también su imagen interior, promoviendo valores como el Derecho Humano al agua entre su población. Como consecuencia de este cambio de imagen y de un compromiso solidario real y no sólo cosmético, el País Vasco –tanto su iniciativa privada como pública- está comenzando a ser visto como un actor capaz de reforzar los elementos positivos de los proyectos de agua y saneamiento en el mundo.
La experiencia vasca puede ayudar a entender cómo un cambio de actitudes, seguido de un compromiso financiero fuerte –aunque no necesariamente elevado en el gasto- puede llevar a aumentar las oportunidades en tiempos de crisis. Es una experiencia de gran interés para gobiernos como el catalán que actualmente se encuentran en un intento de reformar la estructura impositiva del consumo del agua.

La necesidad de reformar el impuesto sobre el agua y encarecerlo viene derivada de la fuerte deuda en la que ha caído la Agencia Catalana de l’Aigua, empresa pública que gestiona el agua en todo el territorio catalán. Las negociaciones parlamentarias apuntan a la subida de un 9,5% del canon del agua en este mismo año. Algo que, según la prensa, se traduciría en un cargo de aproximadamente un euro en la factura del agua de los ciudadanos. 

La generación de un mecanismo solidario en torno al agua que vinculara el consumo interno con la elaboración de proyectos para el desarrollo en zonas de prioridad estratégica para la cooperación catalana podría ayudar a la ciudadanía a comprender la subida de su factura del agua, contribuiría a la generación de una conciencia solidaria y a la imagen internacional de Cataluña y reforzaría el compromiso de las instituciones catalanas con el Derecho Humano al Agua, consideración presente en el Plan de Cooperación de la Agencia Catalana de Cooperación para el Desarrollo (ACCD). Además, en el caso catalán, si no se dedicara ese dinero a organismos internacionales, como en el caso vasco, se podría reforzar el sector social de la cooperación en un momento en que los recortes públicos comprometerán los proyectos y programas de muchas ONGDs catalanas.