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martes, febrero 11, 2014

El sueño liberal en África Subsahariana, de Itziar Ruiz-Giménez Arrieta (ed.)

Ocurre con el africanismo español que gira en torno a un polo madrileño que se ha labrado su fama. No estamos hablando de una competencia férrea, sino de un grupo de investigadores formados al calor del Máster en Relaciones Internacionales y Estudios Africanos de la UAM que aúnan conocimientos, trabajo y capacidad de cooperación con otros grupos e instituciones. Así, en apenas tres años hemos visto cómo el Grupo de Estudios Africanos de la UAM ha liderado el octavo Congreso Ibérico de Estudios Africanos y la publicación de dos buenos libros sobre los conflictos en África Subsahariana. Vale que el que suscribe se formara en el seno del doctorado que dio paso al Máster antes mencionado, pero es que los chicos valen su peso en oro.

En 2012 nos ofrecieron, en su Más allá de la barbarie y la codicia, una recopilación de análisis sobre las causas de las guerras en África Subsahariana. Explicaron lo inexplicable: que en África las guerras y los conflictos son políticos, no atávicos. Que los actores que intervienen en ella no son locales, sino globales y glocales.  

Con este reciente El sueño liberal en África Subsahariana. Debates y controversias sobre la construcción de la paz tienen como punto de vista analizar las diferentes implementaciones de la Paz Liberal en la intervención en conflictos subsaharianos. Los proyectos de reconstrucción de una paz normalizada a través de la amalgama de actores locales y globales, pero especialmente de estos últimos.

viernes, octubre 18, 2013

Cafè Zoo, de Ana Moya

Acostumbrado a tener familia escritora he desarrollado con los años un pequeño reparo a leer lo que ellos escriben. Otro tanto de lo mismo cuando se trata de amigos. Ninguno de ellos es Dickens, pero eso no significa que sean malos. Sencillamente es que una coma mal puesta, cuando el que la pone es alguien conocido, duele más que si la escribe un completo desconocido. El dolor se hace más intenso cuando lo que falla no son las comas, sino los argumentos. Con todo, siempre venzo ese pequeño reparo y me lanzo hacia la aventura de la lectura en la que seguramente puedo encontrar muchas más referencias ocultas que en las del mismísimo Dickens. No hay nada como conocer datos del autor que se lee en cada momento.

Por eso cuando me encontré con Cafè Zoo, ganadora del Premio Literario de la Ciudad de Barcelona y del Premio Literario Països Catalans – Solstici d’Estiu, y escrito por Ana Moya, a quien conozco porque los dos colaboramos en el Centro de Estudios Africanos de Barcelona, me atreví a vencer el reparo y me animé a leerlo con detenimiento.

Esta primera novela de Ana, camuflada como presunto libro de cuentos, nos narra las historias de un personaje central de Windhoek, la capital de Namibia. Se trata del homónimo Café Zoo, un viejo café al uso de las costumbres europeas de comienzos del siglo XX y que aún hoy atestigua el pasado colonial de esa ciudad. El mapa que figuran las mesas y las sillas del café nos trasladará a menudo a otros rincones de la ciudad o del país, paseándonos por su historia política y social.

Las relaciones entre la población blanca y negra, sus cambios de estatus económicos y sociales, la permanencia de las divisiones raciales aun informalmente o los ecos de las luchas por la independencia se trasladan a estas páginas color café y nos hacen partícipes del pulso de una ciudad tan lejana de los estereotipos y lugares comunes cuando hablamos de África. Los personajes se nos describen desde su propio y complejo interior y en ocasiones muestran el pulso de la convivencia propia de la sociedad africana.

Una novela recomendable, en definitiva, incluso para quienes no están acostumbrados a leer en catalán. Esperamos que pronto algún editor en castellano se atreva con ella para que aumentemos su potencial público. A ver si así conseguimos entre todos llenar las sillas libres que quedan en el Café Zoo.