AVISO

viernes, junio 29, 2012

El fin de la cooperación catalana


Foto de Perrimoon
Ayer, cautivo pero no desarmado el ejército social de la cooperación catalana, el Gobierno de la Generalitat de Cataluña escenificó su punto y final a una política pública que ha costado más de 25 años en levantar. En tan sólo dos años, sin dar explicaciones y promoviendo el fin de las entidades sociales de cooperación, el Govern de Artur Mas ha logrado finiquitar la cooperación catalana.

La escenificación del fin de la política pública de cooperación vino acompañada de una acampada delante (y en el interior) del edificio de Presidencia de la Generalitat de Cataluña, en Vía Layetana nº 14. Desde las 11 de la mañana, y hasta las 4 de la madrugada, varias decenas de trabajadores y trabajadoras de ONGD catalanas se presentaron allí demandando una entrevista con el President que ya llevaban reclamando hace tiempo por carta. El motivo de tal acción es doble. Por un lado la Generalitat de Cataluña debe 15 millones de euros a las ONGD catalanas. Esta deuda, contraída mediante concurso de subvención pública, ha obligado a las organizaciones a ejecutar los proyectos para los que fueron concedidas las subvenciones sin cobrar el dinero de éstas. Se han visto obligadas a contraer préstamos con entidades financieras para cubrir los fondos comprometidos por la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (ACCD).

El otro motivo de la movilización es el ataque del Gobierno de la Generalitat hacia el mundo de la cooperación. Desde la entrada del ejecutivo de Artur Mas, la ACCD ha visto cómo era la primera agencia pública en realizar un ERE. Además, el presupuesto de la Generalitat en cooperación ha descendido un 81%, de 49 millones de euros en 2010 a 9,5 para 2012. Este porcentaje aumenta al 93% si nos fijamos en el monto dedicado a subvenciones para ONGD.

Además, la ACCD dirigida por el equipo de Artur Mas ha modificado la política de cooperación que se tenía hasta ahora. Se continúa sacando convocatoria de subvenciones –aún a pesar de la deuda contraída- para justificar su existencia presupuestaria y su existencia física. Sin embargo, desde la primera convocatoria de la “era Mas”, la ACCD ha fijado como criterio de valoración que las ONGD concurran a la subvención auspiciando a una empresa privada catalana. Es decir, se utiliza la cooperación al desarrollo como una herramienta directa de financiación para la internacionalización de la empresa catalana. Pareciera que el Gobierno de la Generalitat se haya olvidado que las ONGD son en realidad entidades privadas, exactamente igual que las empresas, pero que en realidad cumplen una función social de manera activa y que, al no tener ánimo de lucro, reinvierten sus beneficios en su proyecto social y organizacional, no mediante beneficios a los accionistas.

El ataque pormenorizado hacia las ONGD catalanas ha llevado a que, según la Federació Catalana d’ONG per alDesenvolupament (FCONGD), al menos dos tercios de éstas tengan un grave problema de liquidez que se está llevando por delante puestos de trabajo y proyectos, así como la imagen catalana en muchos países del Sur. La misma FCONGD se ha visto obligada a despedir a la mayor parte de su plantilla debido a la quiebra de ONGD federadas.

La situación en el sector es crítica. Pero el Gobierno de la Generalitat no quiere verlo, y con la excusa de la falta de financiación va abriendo brecha en el tejido asociativo catalán. Una falta de financiación que no ha impedido a los poderes públicos abrir una convocatoria de 10 millones de euros para que empresas catalanas puedan participar en bolsa, o gastarse la friolera de 23 millones en licencias informáticas de Microsoft –que alguien instale Ubuntu en el ordenador del Molt honorable, por favor- o nada más y nada menos que 35 millones de euros en financiar el Circuit de Catalunya para que corran Fernando Alonso, Marc Márquez, Dani Pedrosa y otras personalidades patrocinadas por los bancos y cajas rescatados por los ciudadanos y ciudadanas.

La ruptura de la cooperación catalana deja en manos de las empresas del país la representación internacional. Y mientras al President se le llena la boca al hablar de solidaridad internacional en actos sobre Japón, otros terremotos de otras latitudes dejarán de contar con la ayuda catalana tan valorada hasta el momento. Adiós Cooperación al Desarrollo. Adiós Ayuda Humanitaria. Adiós sector social. Bienvenidos al neoliberalismo por la gracia de Sant Jordi.

PD. Puedes seguir el debate sobre la cooperación catalana desde Twitter, a través de la etiqueta #MasNoPaga.

viernes, junio 22, 2012

La cooperación de Japón en África Subsahariana


Son tiempos estos en donde la cooperación al desarrollo de los países de la OCDE se reduce presupuestariamente y en los que hablar en la Unión Europea de pobreza mundial es poco menos que predicar en el desierto. Son tiempos en los que los intereses de quienes estudian las dinámicas de la ayuda se están centrando tanto en la presencia china e india en el continente africano como en los flujos de cooperación sur-sur. Aparece así la imagen de una África Subsahariana como refugio de capitales, algo insospechado hace no más de 5 años. Del concepto de ayuda se ha pasado al concepto de oportunidad para las inversiones españolas, europeas y mundiales. 

En todos los análisis que estudian estas dinámicas, un actor pasa desapercibido, quizás camuflado aún en esa categoría de Estado pasivo (Reactive State) que en los años 80 acuñó el politólogo Ken Calder. Se trata de Japón, un actor a medio camino entre los donantes del norte y los nuevos actores de la cooperación del sur y que actualmente es el cuarto donante en África Subsahariana.

La política exterior de Japón vino marcada desde el final de la Segunda Guerra Mundial por las consecuencias de ésta. Apartada de la diplomacia internacional y con las consiguientes reparaciones económicas que realizar a sus vecinos asiáticos, la política exterior japonesa terminó por estar encaminada a la reconversión de las éstas hacia la política de expansión comercial. 

Sin embargo a comienzos de los 70 la relación entre Japón y el África negra comienza a estrecharse. Por una parte Tokio siente la necesidad de diversificar su suministro petrolífero a raíz de la crisis del 73, y por otra los jóvenes estados africanos significan votos para Japón en el seno de Naciones Unidas, en donde se encuentra aislado por sus vecinos asiáticos, en su intento de lograr un asiento permanente en el Consejo de Seguridad. 

Desde entonces Japón se ha puesto manos a la obra en la cooperación al desarrollo con África Subsahariana, y lo ha hecho desde los mismos principios que le condujeron a iniciar la cooperación en Asia desde 1956, cuando aún recibía ayuda del Banco Mundial: prioridad del préstamo frente a la ayuda; cooperación sólo a demanda; y principio de autoayuda.

Los porqués de la aplicación de estos principios se pueden encontrar en la misma historia de desarrollo de Japón tras la Segunda Guerra Mundial. Tokio marca el mismo camino de disminución de la dependencia y de  condicionalidad de la ayuda que le llevaron a ser una superpotencia económica 40 años después del desastre de la contienda. Por eso sólo se implica en proyectos que hayan sido presentados por los gobiernos de cada país (a demanda) y sólo asume el compromiso en la financiación inicial del mismo, asumiendo el país receptor toda la gestión y financiación en el desarrollo del proyecto (autoayuda). Sólo el principio de priorización de préstamos sobre la ayuda directa ha sido modificado en el desembarco de la cooperación japonesa en África Subsahariana. En términos históricos, la relación Japón-África ha visto incrementar la AOD japonesa gracias a la implicación nipona en la Ayuda Humanitaria, sector que no se adapta a la política de préstamos. Fuera de este sector, Japón se ha convertido en un actor importante en el ámbito de infraestructuras y del sector comercial.

La agencia de cooperación japonesa, JICA, ha abierto hasta 31 oficinas en África Subsahariana. Y aunque África Oriental es la zona de mayor presencia, el enfoque territorial japonés se basa en la colaboración con países, y no con regiones. Son Kenia, Tanzania y Sudán sus socios más importantes en el continente. E incluso ahora que Sudán se ha dividido en dos, su colaboración con el nuevo Sudán del Sur se ha materializado con la reconstrucción del puerto de Juba por parte del ejército japonés.

Japón se sitúa por tanto a medio camino entre los agentes del Norte y los agentes del Sur tan interesados en cooperar con África Subsahariana. Sus principales intereses en la región son de seguridad y de suministro de recursos y a pesar de las críticas que siempre se le han hecho de buscar un interés cortoplacista en su relación con los países subsaharianos, Japón está demostrando una visión más a largo plazo. Sólo así se explica la creación de las Conferencias Internacionales para el Desarrollo de África realizadas en Tokio, TICAD por sus siglas en inglés, que nacidas en 1993 están a punto de celebrar su quinta reunión. O la posterior creación del Foro África-Japón, asociado a las TICAD. 

Si durante los 80 Japón pasaba por jugar un rol pasivo en las relaciones internacionales y en la política de cooperación con África, el cual tuvo su punto álgido cuando sólo las fuertes presiones internacionales lograron finalizar el apoyo de Tokio al régimen sudafricano del apartheid, en la actualidad su compromiso con el sistema de cooperación está resultando mucho más fuerte en el continente. África Subsahariana sigue siendo la segunda región mundial con presencia de la JICA, pero programas importantes de la cooperación japonesa, como el programa de Japoneses Voluntarios de Cooperación en el Extranjero (JOCV), ya cuentan con más presencia en África Subsahariana que en Asia.

En la medida en que Japón logre agilizar su burocracia ministerial –que constituye un grupo de poder interno de gran fuerza- en su relación con los gobiernos su presencia en África Subsahariana será más importante. Lo que en los 80 se interpretó como pasividad internacional del país nipón se está transformando en una cooperación y una diplomacia con los países de África Subsahariana silenciosa pero estrecha y efectiva. Las consecuencias de la recuperación del país tras el terremoto y el tsunami de 2011 pueden hacer bajar la capacidad japonesa de vincularse con los países africanos, pero sólo de manera temporal. El puente entre ambas regiones parece tendido y viendo los estrechos vínculos económicos y sus consecuencias que Japón ha logrado establecer con muchos países de Asia a través de su cooperación internacional, convendría no perder la pista a la aventura nipona al sur del Sahara.

martes, junio 19, 2012

Sistemas Políticos Africanos en el VIII CIEA


Asistentes al VIII CIEA atienden una ponencia
En el marco del VIII Congreso Ibérico de Estudios Africanos se desarrolló el Panel sobre Sistemas Políticos Africanos que me he encargado de coordinar junto con la Profesora Gema Sánchez Medero.



El panel estaba dedicado a estudios de caso sobre países africanos y la explicación de sus sistemas políticos. En concreto, el descriptor del panel era el siguiente:




Las interpretaciones sobre el estado africano más comunes en el ámbito de la Ciencia Política consisten en una (i) interpretación neopatrimonial del mismo; (ii) la conceptualización de una estructura híbrida, donde el estado y la sociedad civil se ven afectadas por normas surgidas de la vida colonial y normas tradicionales; y (iii) el rechazo a un supuesto trasplante de las estructuras coloniales al territorio africano.

Dichas posturas de análisis pasan por encima de las estructuras políticas africanas, restándoles valor y sentido. En el ámbito del estudio de los sistemas políticos, África Subsahariana no ha sido un área geográfica que aglutine grandes estudios en parte por las mencionadas interpretaciones y en parte porque los estudios se han centrado más en cuestiones como la debilidad o fortaleza de los estados africanos, el patriominialismo, la buena gobernanza o la dependencia de los sistemas políticos africanos del sistema político mundial.

El presente panel se centrará en el estudio de los sistemas políticos africanos, poniendo en valor sus estructuras, valores e instituciones. Y lo hará tanto desde el estudio de casos africanos individuales como desde una perspectiva comparada que tome en consideración sólo casos africanos o casos africanos junto con otros de áreas geográficas diferentes.
Se presentaron 14 ponencias, de las que seleccionamos 10, y de las que luego se disculpó un ponente. Al final organizamos dos sesiones, una sobre sistemas políticos del Mediterráneo y otra con aquellas ponencias relacionadas con sistemas políticos de África Subsahariana. La relación fue la siguiente:

Sistemas políticos del Mediterráneo.

La segunda Yamahiriya libia: una estrategia de supervivencia fracasada. Por Jesús Jurado Anaya.

El sistema político de la República de Túnez: instituciones, actores y procesos. Por Rubén Tamboleo.

El sistema político de Marruecos y la reforma constitucional de 2011. Un nuevo enfoque preventivo frente a las primaveras árabes. Por Paloma González Gómez del Miño.

El mapa político de Egipto tras la caída de Mubarak. El papel del estamento militar y de los islamistas en el escenario de la transición. Por Borja Fontalva Cabeza.

Sistemas políticos de África Subsahariana.

El boom de las infraestructuras y los sistemas políticos africanos. Por Iván Cuesta Fernández.

¿Constitucionalismo africano vs. Regímenes políticos? Por Juan Álvarez Cobelas.

Poder civil y poder militar. Las dificultades de una histórica tensión en el estado postcolonial africano. El caso de Nigeria. Por Eduardo Carreño Lara.

El sistema político del nuevo Malawi. ¿La continuidad de la “cultura política del camaleón”? Por HildaVarela Barraza.

Cuotas y democracias: la participación de la mujer en los parlamentos latinoamericanos y africanos. Por Gema Sánchez Medero.

Fueron nueve ponencias, todas ellas muy interesantes, que ayudan a entender un poco más procesos constituyentes como los de Marruecos, las revueltas árabes de 2011 y sus consecuencias, la relación cívico-militar en África o las raíces de las constituciones subsaharianas.

El pequeño éxito que para nosotros, los dos coordinadores, supuso recibir tal cantidad y calidad de ponencias se vio acompañado de un éxito aún mayor que es en gran parte culpa de los ponentes y de sus propuestas de comunicación. Y es que el Panel recibió una afluencia de público que no es la habitual en este tipo de congresos científicos donde normalmente sólo están los ponentes, los coordinadores y una o dos personas interesadas. En nuestro caso recibimos con agrado la sorpresa de que asistió mucho público independiente del panel, con interés en África y sus sistemas políticos, que hicieron propio el turno de preguntas y ayudaron a mantener un debate que sólo se acabó porque llegó la hora de cerrar el Congreso. Hasta 32 personas se pasaron por la primera de las sesiones. Y hasta 45 personas por la segunda, dejando claro que un aula de la Facultad de Filosofía y Letras de la UAM puede quedarse pequeña. Un gran número de asistentes, en definitiva, al que hay que sumar su calidad pues muchos de ellos eran conocidos profesores o investigadores de la realidad africana.

La organización, huelga decirlo, fue impecable y tuvo también gran parte de culpa de que este CIEA supusiera un éxito. La gente del Grupo de Estudios Africanos de la Universidad Autónoma de Madrid sabe organizar bien las cosas. Aunque eché de menos que el Congreso no se celebrara en su casa, en la Facultad de Derecho o el vecino Edificio de Ciencias Jurídicas, Económicas y Políticas donde hemos realizado tan interesantes debates.

Ya sólo nos queda esperar al siguiente CIEA, de aquí a dos años si la periodicidad continúa y la crisis de la deuda en los países mediterráneos nos lo permite. Allá nos volveremos a ver, con una iniciativa semejante a ésta o con iniciativas nuevas que podamos realizar con el fin de fortalecer los Estudios Africanos desde España y Portugal.

Para ver los resúmenes de las ponencias, sigue este enlace.

domingo, junio 03, 2012

Trabajar en Naciones Unidas (2012)

Foto de US Mission Geneva
Un año más se abre el concurso para que ciudadanos y ciudadanas de nacionalidad española puedan incorporarse a Naciones Unidas en el denominado Young Professional Programme (YPP). Los requisitos para quienes deseen participar en este concurso son los siguientes.

Ser menor de 32 años el 31 de Diciembre de 2012.
Tener un título universitario de grado.
Excelente nivel de inglés y francés.
Tener nacionalidad española (en el caso de los exámenes y puestos que se concursan en España).


El concurso afecta a 40 puestos de diversas áreas temáticas:

Arquitectura.
Asuntos Económicos.
Asuntos Políticos.
Asuntos Sociales.
Producción de radio (portugués y suajili).
Tecnologías de la información.

El plazo de presentación de solicitudes está abierto desde el 13 de julio al 12 de septiembre de 2012 y los exámenes se celebrarán el día 5 de diciembre de 2012 en Madrid. 

Por último, en la selección se tendrán en cuenta los siguientes criterios:

Idiomas (excelente conocimiento de otros idiomas oficiales de Naciones Unidas, como árabe, chino, español o ruso).
Titulación superior en el área convocada.
Experiencia laboral en el área convocada.

Del proceso de selección se responsabiliza el Departamento de Recursos Humanos de Naciones Unidas. En su web se puede encontrar información sobre otras convocatorias del YPP que afecten a otras nacionalidades.

domingo, mayo 27, 2012

Curso de Verano: Realidades del África Negra


Del 11 al 13 de Julio de 2012 se celebrará en Girona el curso “Realidades del África Negra”, coordinado por el Centro de Estudios Africanos en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad de Girona.

Los profesores del curso son reconocidos africanistas, como Ferran Iniesta, Lola López, Jordi Tomàs, Artur Colom, Rafa Crespo y Remei Sipi. A este gran grupo de profesorado me añadiré yo, responsabilizándome de la sesión sobre Estado, conflicto y gobernabilidad en África Subsahariana el próximo 12 de Julio.

Este es un nuevo reto, después de que en el mes de febrero tuviera el placer de participar en el ciclo de conferencias que se realizó en el Centro Cívico de la calle Urgell, de Barcelona, también organizado por el CEA y donde también intervine sobre conflicto y gobernabilidad en África Subsahariana.

El programa de este curso de verano de la Universidad de Girona es más que interesante:

África clásica, trata negrera y colonización. 
Historia contemporánea de África. 
Estado-nación africano. 
Conflicto y Gobernabilidad. 
África en la economía mundial. 
Migraciones y desarrollo. 
Economía popular urbana. 
Movimientos sociales femeninos en África.

El horario del curso será de 10 de la mañana a 3 de la tarde y tiene un costo de 100€. Existe un descuento del 50% para miembros acreditados de la Coordinadora de ONG Solidarias de Girona. Te puedes matricular aquí.

El Centro de Estudios Africanos también colabora en otros dos cursos de verano, en Tarragona y Lleida. Puedes encontrar más información en su página web.

Qué: Curso de verano Realidades del África Negra.
Cuándo: Miércoles 11, Jueves 12 y Viernes 13 de Julio de 2012. De 10h. a 15h.
Dónde: Facultad de Letras de la Universidad de Girona, Plaza Ferrater Mora 1, Girona [mapa]
Cuánto: 100€.
Cómo matricularse: Hasta el XX de Junio en la página web de la Fundació UDG [Enlace]
Más información: [web]

Foto de Timefornurses

jueves, mayo 10, 2012

Terremotos electorales en Europa



Foto de gaelx
En los vaivenes de la política europea hace tiempo que no se avanzan dos pasos y se retrocede uno, como se acostumbraba en los 90. En esta Europa post referéndum de la Constitución Europea –ésa que aquí aprobamos dando palmas y que afortunadamente pararon holandeses y franceses- las élites políticas y económicas entendieron hace tiempo que es mejor no dejar la construcción del continente en manos de quienes no entienden de grandes proyectos. Aunque a éstos se les llame ciudadanos.

La construcción europea que vivimos hoy promueve cambios en las políticas más básicas que afectan a los Derechos Fundamentales, sin contar con la opinión de la ciudadanía y, por supuesto, sin hacer amago de abrir el debate a la agenda pública. Sólo así se explica el futuro Tratado sobre el déficit que ha impuesto Alemania o las increíbles medidas de ajuste estructural, propias del salvajismo del FMI en los 90, que se están aplicando en países como Irlanda, España, Italia, Portugal y, sobre todo, Grecia.

Ante este panorama es habitual que cada apertura de urnas signifique la caída del actual gobierno -8 de 8 llevamos de momento. Lo que no es tan habitual es que el nuevo gobierno resultante lleve en su programa efectivo –no el electoral- otra cosa que no sea profundizar en la política de ajuste y priorizar el pago de la deuda y de sus intereses –generalmente a bancos alemanes y franceses-, aún a sabiendas de que eso provocará el aumento de la pobreza en todo su país.

La anunciada victoria de FrançoisHollande en las presidenciales de Francia ha provocado un pequeño temblor en las élites políticas europeas por cuanto podrá significar de enfrentamiento entre el otrora bien avenido eje París-Berlín. O dicho de otro modo, si la expresión de moda en Bruselas hasta hace 20 días era “contención del déficit”, desde la primera ronda de las elecciones francesas no para de escucharse “crecimiento”. Ya no saldremos de la crisis conteniendo el gasto y dedicando nuestros recursos al pago de la deuda, sino aumentando el gasto, consumiendo, produciendo y, por tanto, generando beneficios para pagar la deuda.

De imponerse las tesis de Hollande podría darse la paradoja de que los ex-presidentes socialdemócratas europeos apoyaran en su día políticas de contención del gasto, y los nuevos gobiernos de derechas apoyen políticas de gasto público. El mundo al revés. Cosas de la política de estar a la expectativa y de la Europa de las dos velocidades –los que deciden y los que obedecen.

Pero el pequeño temblor Hollande no ha sido nada comparado con el terremoto Tsipras. Alexis Tsipras no ha ganado ningunas elecciones, es cierto. Pero el ascenso de la coalición que él dirige, Syriza, en un contexto de fuerte castigo a los partidos griegos hegemónicos -PASOK, socialdemócrata, y ND, conservador- ha provocado inquietud en esas élites constructoras de Europa.

De unas elecciones con 300 diputados en juego Syriza ha obtenido 52 (16% de los votos) convirtiéndose en la segunda fuerza política por encima del zaherido PASOK y por debajo de una ND que, con un porcentaje similar de votos (19%), obtiene 50 diputados. El hecho de que el ganador de las elecciones por número de votos se reparta 58 diputados (para quedarse el total del Parlamento en 350) ayuda a esta descompensación, donde ND tiene 108 diputados y Syriza 52.

Tsipras ha aumentado el número de votos y de escaños a través de un discurso calificado por los medios de comunicación oficiales de radical, pero que en esencia se mimetiza con propuestas como las de Izquierda Unida –que gobierna con el hegemónico PSOE en Andalucía- en España o las del candidato a la presidencia francesa Jean-LucMelechon, cuyo apoyo al socialdemócrata –y también hegemónico- Hollande ha posibilitado el cambio político en Francia. Es decir, que cuando los votos o el apoyo de esta radicalidad ayudan a gobernar, ya no lo son tanto. Pero cuando pueden liderar el gobierno, se avecina el caos y la Guerra Mundial.

Syriza no tiene opciones de gobernar, a día de hoy, en Atenas. Ningún partido lo tiene y el país parece abocado una nueva cita en las urnas. Pero en su intención de formar un gobierno de coalición ha sacado 5 propuestas que dinamitarían el proceso de descuartizamiento al que se viene sometiendo el Estado griego desde 2009. A saber:

La inmediata cancelación de las medidas de empobrecimiento de la ciudadanía griega, como los recortes en las pensiones y los salarios. 
La inmediata cancelación de todas las medidas que afecten a la pérdida de derechos laborales, como la abolición de los convenios colectivos. 
La inmediata abolición de la ley de inmunidad de los parlamentarios, reforma de la ley electoral y una revisión general del sistema político griego. 
La apertura de una investigación sobre los bancos griegos y la publicación inmediata de una auditoría independiente al sector bancario. 
La investigación, por parte de un comité internacional, de las causas de la deuda griega, con una moratoria sobre todo el pago de la misma hasta que se publiquen las conclusiones de esta auditoría.


Y todo manteniendo a Grecia en la Unión Europea e incluso en la Zona Euro. Nada que no hubiera firmado la Argentina pre-Kichner en su día. Nada que no hayan hecho ya en Islandia. Y míralas ahora, creciendo, vivos y con política propia en el escenario internacional.

En Bruselas no se han dado por aludidos. Desde Barroso hasta Van Rompuy han declarado que ven que peligre el paquete de las eufemísticas reformas griegas que la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI) ha impuesto en el país con el apoyo del PASOK y el ND.

Pero mirar para otro lado no arregla nunca nada. Este fantasma recorre Europa más allá de Grecia y aunque tiene más de keynesiano que de marxista, en el fondo contiene algo mucho más peligroso para el hegemonismo actual: la vuelta a una cultura donde son los ciudadanos europeos quienes deciden qué política se ha de aplicar y qué factura se tiene que pagar primero, si la de sus nóminas mensuales o la del recibo del Deutsche Bank.

lunes, mayo 07, 2012

Sobre sentencias, conflictos y procesos de paz



Foto de Ragnar1984
La semana pasada el Tribunal Especial para Sierra Leona consideró culpable al ex-Presidente de Liberia, Charles Taylor, de crímenes de guerra. Su condena se conocerá el próximo día 30 de mayo, pero en cualquier caso Taylor se sumará a la extrañamente pequeña lista de Jefes de Estado condenados por crímenes de guerra. La lista la componen Karl Dönitz y él. Slobo no pudo añadirse a la lista porque falleció en la cárcel durante el juicio.

Taylor, además, será seguramente encarcelado en Reino Unido, mientras que otros condenados por el mismo Tribunal cumplen sus condenas en territorio africano. Chema Caballero insinúa en su excelente artículo que este trato de favor es el pago por los servicios prestados para la diplomacia occidental.

La condena de Taylor es una buena noticia porque con ella se da un mensaje claro a todos los criminales de guerra pasados, presentes y futuros: tus crímenes tendrán consecuencia… si pierdes la guerra.

El modelo hegemónico de construcción de paz en el sur viene siempre acompañado de dos herramientas fatales para el restablecimiento de la justicia y la compensación a las víctimas. Se trata de las mesas abiertas de negociación y de la reinserción gratuita de los combatientes. 

Por mesas abiertas de negociación nos referimos al principio de intervención occidental en los países del sur que pretende sentarse a negociar con criminales sin tener en cuenta esa condición. Habitualmente las negociaciones ofrecen una ventana de legitimidad a criminales que sólo descansan su poder en la violencia ejercida contra las personas. Esta legitimidad de interlocución se transforma en legitimidad política cuando las mesas de negociación terminan por repartir ministerios en supuestos gobiernos de concentración nacional que más tarde se encargarán de realizar las primeras elecciones constituyentes y los primeros textos fundacionales del nuevo país postconflicto.

A las mesas no se accede por prestigio personal, sino por cantidad de violencia ejercida. Esto provoca que pequeños líderes/criminales se dispongan a aumentar su nivel de violencia en los albores de un proceso de paz liderado por organismos internacionales. Es decir, se contribuye al ejercicio de la violencia, a su aumento, y se le propone un pacto de legitimidad que incluye la ecuación “cese de la violencia = recompensa política”. Son los réditos por la paz que obtienen los grandes jefes de la violencia.

La otra herramienta que se utiliza, la reinserción de los continentes, aunque en esencia es positiva, su habitual mala utilización provoca la continuidad del conflicto. Se trata de desmovilizar a las tropas o a los ejecutores de la violencia, hasta ahí bien. Habitualmente su desmovilización –su entrega de las armas- viene recompensada con un escaso importe en metálico y un breve cursillo de reinserción en la sociedad. El ex-combatiente, frecuentemente joven que lleva mucho tiempo de su vida involucrado en el conflicto y por tanto carece de formación profesional e incluso de hábitos sociales al uso, termina por quedarse indefenso entre la sociedad y con el recurso fácil al delito debido a que su único conocimiento es el de las armas.

En ocasiones se promueve la creación de tribunales tradicionales de compensación y de reparación. Como las Gacacas (pronunciado “Gachacha”) de Ruanda. Pero en muchos otros casos, y como tan bien apunta Chema Izquierdo en su blog, los criminales conviven con las víctimas en un acuerdo tácito de paz.

Estos tres elementos –el juicio contra Charles Taylor, las mesas abiertas y las reinserciones tan mal hechas- son claras pistas del sistema político internacional que tenemos hoy día. Mientras a los criminales de guerra vencidos de países del sur podemos encausarlos y condenarlos, a los criminales de guerra vencidos de países del norte los colocamos en consejos de administración o como enviados especiales para Oriente Próximo. Por supuesto, si eres un criminal de guerra vencedor los tribunales los verás desde lejos, por televisión, y sólo recibirás apoyos políticos –Kabila lo sabe muy bien. Y si eres un criminal de guerra vencedor del norte, siempre podrás presentarte a la relección.

lunes, abril 16, 2012

Decidir sobre Somalia sin los somalíes


Este texto formó parte de mi colaboración boletín del mes de marzo de 2012 del CEA.

En la misma mansión del West End de Londres donde la entonces Rhodesia, actual Zimbabue, negoció en 1979 su independencia del Reino Unido, el actual Primer Ministro David Cameron lideró la Conferencia de Londres sobre Somalia el pasado día 23 de febrero. La reunión pretendía ser un punto de inflexión en la gestión del conflicto somalí ahora que cuestiones como la piratería y la hambruna han vuelto a situar a Somalia en la agenda mediática internacional. Sin embargo cualquiera que vea el comunicado final y lea las crónicas de quienes asistieron se sentirá profundamente decepcionado con los resultados, a pesar de las sonrisas y las posturas de éxito que todos los mensajes oficiales transmitieron.

La Conferencia tuvo su prólogo con la decisión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas del 22 de febrero de pasar de 12.000 a 17.731 los efectivos militares de la misión militar para Somalia, AMISOM, y el bloqueo al comercio del carbón somalí, a través del cual se financia parte de Al-Shabaab. Esta decisión no hizo más que reforzar las temáticas sobre las que estaba planificado el encuentro: (i) seguridad y terrorismo; (ii) el futuro del Gobierno Federal de Transición; (iii) la AMISOM; y (iv) la piratería en el Índico.

La Comunidad Internacional, a pesar de la situación humanitaria que atraviesa Somalia, está volcada en resolver sus propios dilemas de seguridad en la región. El camino a seguir lo marcó la Secretaria de Estado de la Administración Obama, Hillary Clinton, al afirmar antes de la conferencia que Estados Unidos no negociaría con Al-Shabaab. Precisamente la relación de Al-Shabaab y Estados Unidos es la que ha conseguido cambiar el mapa político de Somalia en los últimos años.

Con la decisión de los servicios de inteligencia de la Administración Bush, en 2006, de convertir a los señores de la guerra en agentes antiterroristas en Somalia, se quebró el frágil pacto en los Tribunales Islámicos. Este nuevo orden, auspiciado por el fracaso norteamericano en su segunda intervención directa en el país, tuvo como consecuencia la inclusión de Al-Shabaab en la lista de organizaciones terroristas internacionales de Washington y la consiguiente retirada de fondos de ayuda –actualmente éstos son una octava parte de los de 2008. Además, la prohibición de realizar negocios con entidades somalíes ha llevado casi al cierre en diciembre de 2011 del actual sistema de envío de remesas, la hawala, poniendo en peligro los casi 100 millones de dólares que los somalíes de la diáspora envían a sus familiares cada año.

Tras el fracaso norteamericano de las intervenciones a través de los señores de la guerra somalíes, la nueva estrategia de Washington consistió en la extroversión militar del conflicto, implicando a Etiopía y Kenia. La inclusión de estos dos actores regionales ha hecho más fuerte a Al-Shabaab. Su discurso se ha dotado de una legitimidad de defensa del territorio frente a las potencias enemigas y ya se habla de una alianza con diferentes centros de Al-Qaeda. Aún a pesar de que su fuerza militar es débil, Al-Shabaab está preparando una ofensiva y aumentando sus bases de militancia entre los jóvenes somalíes.

Sin embargo el foco de la Conferencia no giró en torno a las causas globales de la situación actual en Somalia. Exclusivamente se centró en actores locales. Respecto al Gobierno Federal de Transición, cuyo mandato está actualmente prorrogado por un año, se determinó que ha fracasado en la consecución de todos sus objetivos, incluido el de aumentar su representatividad entre los diferentes clanes. Se decidió por tanto que en agosto de este año finalizará su mandato, tal y como estaba previsto, y se dará paso entonces a la celebración de una Asamblea Nacional con pretendida representatividad territorial. Todas las decisiones a este respecto fueron aplazadas para la reunión de Estambul, en junio de este año.

La preocupación del premier británico David Cameron pasaba por negociar soluciones a los problemas de la piratería en el Índico. Para el Reino Unido, contar con libertad de paso por esta zona es de máxima prioridad. Sin embargo las soluciones planteadas pasaron por un incremento de los fondos destinados a la lucha contra la piratería de manera local. Especialmente a través de Putland, dejando de lado el hecho de que varios centros de poder de este negocio se sitúan fuera de territorio somalí –se habla de Nairobi, Suez y hasta de la propia Londres. 

Las conclusiones de la Conferencia no podrían haber sido más decepcionantes. De hecho, unos días antes de la celebración se filtró un borrador de comunicado tan vacío de contenido que se esperaba hubiera sido cambiado tras la celebración de la misma. Finalmente el comunicado filtrado y el final fueron casi idénticos, constatando el fracaso de la Comunidad Internacional y de los agentes somalíes implicados en este proceso.

Resulta significativo que la Conferencia apenas tratara de cuestiones humanitarias, pero que dijera haber escuchado la voz de los somalíes. Más aún cuando seis meses después de la declaración de Somalia como estado de hambruna por Naciones Unidas se calcula en 325.000 niños y niñas los que sufren desnutrición aguda. Según datos de Oxfam 2,3 millones de personas necesitan acceso a ayuda humanitaria, encontrándose el 31% en situación crítica. Y sin embargo los países donantes continúan anclados en utilizar la ayuda humanitaria como una herramienta de seguridad más a su alcance. Obviando criterios humanitarios, presionan a las organizaciones humanitarias para que se garantice el acceso de las poblaciones “liberadas” de Al-Shabaab. Es decir, se quiere utilizar la ayuda humanitaria como un dividendo de la paz para que la población se enfrente a dicha organización, en lugar de atajar el desvío que el Gobierno Federal de Transición ha hecho de la misma –calculado en torno al 11% del total.

La Conferencia, por mucho que se vanaglorie de ello en su comunicado final, no ha escuchado las voces de los somalíes que sufren el conflicto. La fuerte y movilizada sociedad civil somalí no ha tenido acceso ni representación en esta reunión y sus soluciones a la violencia no están siendo escuchadas en ningún foro de importancia. La Comunidad Internacional, en connivencia con los autores de la violencia local, está promocionando la extensión de una receta para la paz que básicamente obliga a la creación de una estructura estatal sostenida por los represores de antaño y los de hoy día. Una receta que además prevé la implicación de actores privados internacionales en la reconstrucción de la nueva Somalia, siempre con cargo a la deuda estatal del país y, por tanto, siempre perpetuando las asimetrías de poder y las injusticias que perpetúan la situación de conflicto. 

Mientras el enfoque de este tipo de acuerdos para la paz continúe siendo el de perpetuar los modelos de paz liberal, centrados en promocionar los actores de la violencia local sin incidir en las redes globales implicadas en el conflicto, la situación no revertirá y la construcción de unas verdaderas bases para la paz en Somalia estarán cada día más lejos.



Enlaces de interés:



| González Aimé, E. (Coord.) (2011) Dinámicas políticas en torno al Cuerno de África. Revista Académica de Relaciones Internacionales. 

| Ruiz-Giménez, Itziar (2012). Más allá de la barbarie y la codicia. Ediciones Bellaterra. Barcelona.

| Challaghy, T. Kassimir, R. & Lantham, R. (Eds.) (2001) Intervention and Transnationalism in Africa: Global-Local Networks of Power. Cambridge University Press. Cambridge.

| Harper, Mary (2012). Getting Somalia Wrong. Zed Books. London.

jueves, marzo 29, 2012

4ª edición de los Premios de Ensayo Casa África



Un año más se lanza la convocatoria de Premios de Ensayo Casa África. Estos premios, poco a poco, se están convirtiendo en un pequeño referente del africanismo español, promocionando la investigación que ya se hace desde aquí sobre el continente. La oportunidad de visibilizar trabajos como el de Aloia Álvarez Feans u Óscar Mateos es impagable, sobre todo para unos estudios africanistas que quedan bastante fuera de las líneas de investigación de los grandes think tank españoles.

En esta edición, los Premios de Ensayo Casa África se dirigen hacia las y los periodistas. Como si nos hubieran escuchado cuando hablábamos esta misma semana de la relación de la prensa y África Subsahariana. Centrarán su atención todos aquellos trabajos presentados sobre Periodismo, Comunicación y Nuevas Tecnologías. O, como prefieren traducirlo en Casa África, aquellos trabajos que se centren en la comunicación sobre y desde África, ya sea desde el punto de vista tecnológico, como desde el periodismo clásico o de la comunicación desde las redes sociales.

El reto ya está planteado, y las condiciones son una extensión de entre 15.000 y 20.000 palabras en Arial 12 –que vienen siendo un poco más de 50 páginas. El premio, unos nada despreciables 4.000€ y la publicación del texto en la valiosa colección de Casa África en la editorial Los Libros de la Catarata. 

Quizás podría ser una buena oportunidad para aquellos ponentes del Congreso Ibérico de Estudios Africanos de Madrid que presentarán su ponencia en el grupo Media, Human Rights and the (De)construction of Public Opinion. O una buena oportunidad también para que alguien realice un estudio sobre blogs africanistas españoles, en cuyo caso mejor avisen para que salgamos guapos en la foto.

Qué: 4ª Edición de Premios de Ensayo Casa África.

Cuándo: del 26 de marzo al 13 de julio de 2012.


Más información: Casa África.

miércoles, marzo 28, 2012

El asfixiante verano maliense



Foto de Alfred Weidinger
Pasa muy por encima de las hojas de los periódicos. Las redacciones de telediarios ni siquiera desean oír hablar de ellos. Los politólogos o expertos en la zona, junto con las ONGD, ponen el grito en el cielo. Pero da igual. Sea como sea, hacerse con los motivos de un Golpe de Estado es complicado. Son muchas las razones y, sobretodo, son muchos –tantos- los Golpe de Estado en África Subsahariana que se puede tender a analizar la repetición y obviar los efectos graves del Golpe de ahora. Podemos, incluso, asumir entre líneas que los Golpes de Estado son inevitables en la zona.

Y es cierto que la manera en cómo se ejerce el poder en África Subsahariana tiene, como en todos los lugares del planeta, una raíz histórica. Se reproducen los momentos autoritarios porque hubo momentos autoritarios en el pasado reciente. Y decir esto no es hablar de determinismo histórico, es comprender la política como un proceso que está vivo, pero que viene de un pasado determinado.

En Malí, sin embargo, parecía que no existía este pasado de romper con la democracia. Sin embargo la semana pasada comenzó un Golpe de Estado que aún está por acabar. En enero de 2012 tropas tuareg del Movimiento Nacional de Liberación Alzawad (MNLA) comenzaron una ofensiva al norte del país. La oportunidad de dicho despliegue la propició la llegada de arsenales y combatientes procedente de la Libia de Gadafi. El difunto líder libio se servía de combatientes nómadas frente a los rebeldes apoyados por la OTAN –bajo bandera de Naciones Unidas. Una vez finalizada la defensa de Gadafi, los líderes del MNLA pusieron sus ojos en la posibilidad de oponerse al ejército de Malí. Junto a ellos, otros actores que ya estaban en armas por la zona. Al-Qaeda del Magreb Islámico, la organización famosa por el secuestro de blancos –esos intocables- en la región, a los que se les añadió otra facción controlada sorprendentemente por el hombre fuerte del gobierno de Bamako en la negociación de los rescates, que se ha hecho con el control de una parte del ejército.

Frente a ellos, Amadou Toumani Touré, presidente maliense con fama de amable y bonachón. Su posición fue firme, a la vez que responsable. Ningún maliense tomará las armas contra otro maliense. Mientras que el ejército le exigía armas para combatir la rebelión tuareg, Toumani recurría a las organizaciones internacionales, la CEDEAO y la UA, para intentar negociar con los rebeldes. También intentó recurrir a la potencia colonial, Francia, que ve cómo se le caen diversos naipes africanos justo en mitad del proceso electoral. Pero las negociaciones no terminan de fructificar y mientras la rebelión tuareg, armada hasta los dientes, asedia y masacra a las tropas del mal armado ejército de Malí.

En este panorama una manifestación de soldados rasos por las calles de Bamako termina ocupando la televisión pública, derivando pocas horas después en el actual Golpe de Estado. Un Golpe sin organización, realizado por soldados sin formación que una vez que están en la silla presidencial no están teniendo la capacidad de organizar la resistencia a la rebelión. A pesar de las llamadas a altos oficiales del ejército por parte de los golpistas para que se les unan, lo cierto es que está habiendo una negativa entre gran parte de éstos. Como consecuencia el país se encuentra sin Administración central, con una rebelión de varias fuerzas en el norte del país y un enemigo más mortífero que está asomando, pero que está por venir.

Desde hace un par de meses se viene advirtiendo de que el Sahel sufrirá una hambruna durante este año similar a la del año pasado de Somalia. Las alarmas venían acompañadas de un llamamiento a la acción rápida de los países donantes y una coordinación con el gobierno de Bamako. Ahora que Malí está pendiente de los acontecimientos del Golpe militar, el país se puede encontrar con la falta de ayuda internacional para luchar contra la hambruna que viene.

La responsabilidad de los propios malienses sobre el Golpe de Estado, en especial en la figura de un presidente en parte confundido entre la ética de las responsabilidades –procurar armas suficientes para no masacrar a los soldados rasos mientras se intenta negociar- y la ética de las convicciones –evitar una Guerra Civil- no debe ocultarnos las responsabilidades de unos líderes europeos que ni siquiera han mencionado el Golpe de Estado. Ya correrán a hacerse la foto cuando haya que ofrecer ayuda alimentaria de emergencia. Europa y EEUU intervinieron en Libia para garantizar la defensa de sus intereses y bajo el paraguas humanitario del Consejo de Seguridad. La regionalización del conflicto de Libia se ha producido y las tropas de la OTAN que intervinieron sobrevolando Libia y permitiendo el flujo de armas hacia los rebeldes son directamente responsables de que hoy en Malí se viva el verano más asfixiante tras la primavera más caliente.