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jueves, marzo 29, 2012

4ª edición de los Premios de Ensayo Casa África



Un año más se lanza la convocatoria de Premios de Ensayo Casa África. Estos premios, poco a poco, se están convirtiendo en un pequeño referente del africanismo español, promocionando la investigación que ya se hace desde aquí sobre el continente. La oportunidad de visibilizar trabajos como el de Aloia Álvarez Feans u Óscar Mateos es impagable, sobre todo para unos estudios africanistas que quedan bastante fuera de las líneas de investigación de los grandes think tank españoles.

En esta edición, los Premios de Ensayo Casa África se dirigen hacia las y los periodistas. Como si nos hubieran escuchado cuando hablábamos esta misma semana de la relación de la prensa y África Subsahariana. Centrarán su atención todos aquellos trabajos presentados sobre Periodismo, Comunicación y Nuevas Tecnologías. O, como prefieren traducirlo en Casa África, aquellos trabajos que se centren en la comunicación sobre y desde África, ya sea desde el punto de vista tecnológico, como desde el periodismo clásico o de la comunicación desde las redes sociales.

El reto ya está planteado, y las condiciones son una extensión de entre 15.000 y 20.000 palabras en Arial 12 –que vienen siendo un poco más de 50 páginas. El premio, unos nada despreciables 4.000€ y la publicación del texto en la valiosa colección de Casa África en la editorial Los Libros de la Catarata. 

Quizás podría ser una buena oportunidad para aquellos ponentes del Congreso Ibérico de Estudios Africanos de Madrid que presentarán su ponencia en el grupo Media, Human Rights and the (De)construction of Public Opinion. O una buena oportunidad también para que alguien realice un estudio sobre blogs africanistas españoles, en cuyo caso mejor avisen para que salgamos guapos en la foto.

Qué: 4ª Edición de Premios de Ensayo Casa África.

Cuándo: del 26 de marzo al 13 de julio de 2012.


Más información: Casa África.

lunes, marzo 19, 2012

Sunyata o la epopeya mandinga, de Djibril Tamsir Niane


La originalidad de la historia europea consiste en que tiene todo absolutamente documentado. Tal cantidad de acontecimientos y tal cantidad de documentación que los refuerzan generan un debate ajeno y desviado de lo fundamental que se centra en el cuestionamiento de las fuentes. Lo mismo ocurre en la esfera global, que en realidad es la esfera europea extendida. La historia pasa así a ser una cosa sobre la cual discutir, y no una doctrina que permita extraer y analizar acontecimientos humanos.

En esta lucha cosificada y documentada, la historia de los pueblos de África lleva las de perder. Por indocumentada, la historia de África Subsahariana es reducida al nivel de leyenda y, por tanto, se le otorga un valor puramente simbólico en las realidades. Y a raíz de su documentación, es decir a raíz de la llegada del historiógrafo europeo, los libros se llenan de relatos de victoria, difusión de la civilización y, por fin, protagonismo del hombre negro de su propio presente. La historia de África comienza, por tanto, con la llegada del escriba europeo. Es a partir de ese momento en el que el académico se atreve a discutir tal o cual acontecimiento, a interpretar el presente respecto de sus raíces históricas. Antes de ese momento, es labor del antropólogo –una ciencia social considerada menor. 

Contra todo esto muchos historiadores africanos se rebelaron a mitad del siglo pasado. En esta nueva hornada de estudiosos africanos, formados en unas universidades occidentales que miraban levantando una ceja a la historia oral del África Subsahariana, se encontraba Djibril Tamsir Niane. Su proyecto consistió en escribir la historia del país Malinké a través de los relatos orales de un griot. Los griots eran relatores oficiales de la historia de un reino. Gracias a ellos, actuando como consejeros, los reyes podían conocer las tradiciones de su reino, la historia de las batallas que lo hicieron crecer o menguar y las leyes sobre las que reposaba su legitimidad y su poder. Eran ellos quienes creaban relatos de los cambios acometidos por su rey y quienes traspasaban su saber a los nuevos griots. Los griots, guardianes de la palabra y ninguneados por la historiografía, reproducen las historias tal y como les fueron narradas con la obligación de resultar interesantes para aquél que la está escuchando. Pero también con la obligación de callar todo aquello que no puede ser oído por gente profana.

Es así como Niane nos transmite la historia de Sogolon Yata, el más grande emperador del país del Manding, ubicado en lo que hoy sería Malí. Niane nos transcribe el relato de un griot del pueblo de Yeliba Koro. El antropólogo Jordi Tomàs, en el prólogo del libro editado por Casa África, afirma que de haber estado situado este reino en tierras americanas, Hollywood hubiera llenado metros de metraje con sus historias. Pero en lugar de allí el Manding se extendió por África Occidental, con referentes de grandes emperadores extranjeros, como Alejandro Magno. 

La historia de Sogolon Yata, o Sunyata, es la de aquel emperador de dos nombres que pacificó el Manding y propició un reino de riqueza a su paso. Es la historia de enfrentamientos entre diversos reyes y la unificación de varios en torno a la figura de un desheredado y exiliado príncipe que decide recuperar su reino. 

El relato está plagado de pequeños detalles novelescos que enganchan al lector. La historia no volverá a ser aburrida. Como esos pequeños en la escuela que cantan la tabla de multiplicar, que se piensan que están cantando cuando en realidad están aprendiendo, el libro de Niani permite sumergirse en la realidad de ese tiempo y adquirir conciencia de que mientras en Europa estábamos descubriendo el mundo, el mundo giraba por su cuenta sin necesidad del engranaje blanco. 

El libro se puede leer como una novela y lleva al lector hacia aquellos días en los que la historia era aquello que podía contar un abuelo o un padre a sus hijos. Una Historia, con mayúsculas, emocional y vertiginosa, y en absoluto imparcial.

Es curioso comparar este libro con otro de Kapuscinsky, El emperador. Ambos se dedican a transcribir la historia narrada sin apenas intervención del escritor, que se sitúa fuera de plano. Sin embargo, mientras que el libro de Kapuscinsky, y toda su obra, se exalta como ejemplo de la narración social, del reporterismo comprometido y rebelde, libros de historia africana como el de Niani no pasan de pequeños círculos de difusión y son ninguneados por el ámbito académico al que pertenecen. Es este, por tanto, un buen libro para recuperar.

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Djibril Tamsir Niani, historiador del África Negra nacido en Conakry, participó en la monumental obra Historia General de África editada por la UNESCO. Es el autor de Sunyata, o la epopeya mandinga editada por Edicions Bellaterra y Casa África. 

viernes, marzo 16, 2012

Debatiendo con Adams Bodomo sobre la IED en África

Foto: Warrensky
Existen muchos motivos por los que alguien se abre un blog. Hay quien abre un blog para promocionarse a sí mismo. Hay quien lo abre para desahogarse de la realidad. Otros lo abren pensando en alguna persona determinada. Y hay quienes lo abren simplemente para compartir y discutir. Es esta última la voluntad que siempre ha tenido este blog sobre relaciones internacionales y África Subsahariana. No siempre son suficientes 140 caracteres. 

Pero cuando uno escribe una reseña sobre un libro –en especial cuando escribe una reseña bastante crítica-  tampoco espera que el autor vaya a buscarle, llamar a su puerta y discutirle su crítica. Más aún si el autor vive en la otra parte del mundo, pongamos en Hong Kong por ejemplo. Pero a veces pasa, y en esta ocasión el Sr. Adams Bodomo, autor del libro “La globalización de las inversiones en África”, de la colección de Casa África, no sólo quiso contestarme los argumentos con los que criticaba su obra, sino que además tuvo la gentileza de permitirme hacer dicha conversación pública. Es por eso que en la entrada de hoy, rompiendo cualquier vano intento de mis herederos por publicar mi correspondencia inédita, se publican la réplica de Adams Bodomo a mi reseña (que puedes leer “aquí”), mi contrarréplica y su última contestación. Les invito a participar en el debate.

Y para que sea más legible, lo he colgado todo en un PDF que se pueden descargar en el siguiente enlace: 

lunes, febrero 06, 2012

La globalización de las inversiones en África, de Adams Bodomo

Uno de los grandes temas del desarrollo consiste en definir hasta qué punto deben o no protagonizarlo entidades privadas, es decir empresas. Desde el ámbito de las ONGD, las instituciones con ánimo de lucro no son bien vistas. Y no lo son porque se les presume una voracidad financiera y una necesidad de beneficios a corto plazo incompatibles con los procesos enraizados de desarrollo. Dicha presunción está basada, huelga decirlo, en años y años de experiencias en el terreno.

Los promotores de las inversiones privadas en el extranjero han gozado de grandes facilidades históricas. Al menos si nos referimos a los flujos de inversión Norte-Sur. Los primeros procesos de desarrollo, entendidos como los entendemos ahora, fueron iniciados a raíz de las experiencias descolonizadoras de los 50 y 60. En esa época fue el libre comercio y la necesidad de invertir en los nuevos Estados-Nación lo que pensaba que libraría al mundo de su pobreza. En concreto, los estados africanos, recién llegados al panorama internacional independiente, contaban con ambiciosos planes de desarrollo entendido como construcción de grandes infraestructuras que, generalmente, estaban liderados por los grandes gurúes del nacionalismo y del panafricanismo. Sin embargo esta política de la libre circulación y de la promoción de la especialización de los países en el marco de la economía internacional fue un sonoro fracaso que, a pesar de él, siguió constituyendo el dogma de fe de instituciones como el FMI y el Banco Mundial.

Con el tiempo el concepto de desarrollo fue girando desde aquel que entendía que había que construir carreteras a aquel otro que se centraba en el crecimiento de la economía nacional. Por entonces volvieron a empezar los conflictos entre aquellos que defendían un crecimiento autocentrado -el Plan de Acción de Lagos- y aquellos que volvían a sostener la inversión privada y la especialización nacional. La Inversión Extranjera Directa (IED) se ha consolidado, como se puede ver, como una de las herramientas del centro político internacional para “desarrollar” a los países africanos. E incluso los propios países africanos han terminado por aceptar y potenciar este paradigma de la IED, creando herramientas organizativas como el NEPAD, pensado para potenciar las relaciones económicas Norte-Sur.

El libro de Adams Bodomo se ajusta a esta línea de pensamiento donde la IED no tiene más que ventajas para un país en desarrollo, para un país africano. Eso sí, siempre y cuando dicho país sepa controlar la IED, algo que según él requiere casi exclusivamente de voluntad política.

El libro de Bodomo concibe la IED como una herramienta intrínsecamente positiva para África Subsahariana. Y ahora que, en tiempos de crisis, todos miran hacia África como el lugar donde realizar inversiones, parece que todo el mundo le da la razón. Los flujos de IED aumentan en volumen y, lo que es más significativo, en orígenes. Ahora, más allá de los tradicionales flujos Norte-Sur, también existen otros Sur-Sur e incluso triangulares. Todos quieren participar de este festín que es la IED en África.

Bodomo nos explica también que la IED tiene virtudes tales como la promoción del desarrollo de infraestructuras, la formación de recursos humanos autóctonos y la implantación de nuevas tecnologías en los países en desarrollo. También ve a la IED como estabilizadora de los sistemas democráticos y, ahí es nada, como una gran fuente de desarrollo social a través de los programas de Responsabilidad Social Corporativa.

La sencillez del panorama que dibuja sobre la IED alerta a cualquier lector con un mínimo de espíritu crítico. Bodomo parece haber omitido deliberadamente la historia económica del desarrollo occidental y algo que ya explicó muy bien el profesor Ha-Joon Chang en su conocido Retirar la escalera, y es que los países ricos se hicieron ricos gracias al proteccionismo de sus economías y al desarrollo de su demanda interna, por encima de las posibles inversiones foráneas.

La realidad contrasta con los argumentos de Bodomo al observar que la IED, en cuanto a constructora de infraestructuras desarrolla aquellas inherentemente relacionadas con su actividad económica, y por tanto no siempre las más adecuadas para el desarrollo económico y social de los países. Además, y en esto la experiencia en IED China es paradigmática, la formación de recursos humanos africanos es poco menos que anecdótica por cuanto el personal cualificado -e incluso en muchas ocasiones el menos cualificado- es exportado desde el país de origen de la inversión. Tampoco funciona como transmisora de tecnología y, cuando lo hace, dicha tecnología desarrolla soluciones para problemas del país de origen, que no tienen por qué ser los mismos que los del país receptor de la IED. 

Los aspectos políticos y sociales de la IED, tales como la supuesta estabilización democrática o la responsabilidad social corporativa son también de fácil contraste con la realidad. En un continente como el africano, con múltiples experiencias dictatoriales o poco control de los aparatos estatales por parte de la población en general, no resulta fácil encontrar casos extrapolables de acuerdos entre juntas militares o gobiernos corruptos con grandes grupos empresariales para desarrollar el país. Tampoco la responsabilidad social de una empresa de IED ha de ser generalizada pues son más los casos en los que dicha inversión finiquita los modos de producción y de vida locales en favor del ambiente favorable a sus industrias, con lo que los programas de responsabilidad social terminan siendo un lavado de cara a gusto del consumidor.

Pero más allá de la definición de la IED, Bodomo se dedica a analizar las diferentes inversiones de los actores más importantes en África. Su análisis de los actores europeos es el que más destaca por lo acertado del mismo. Si la IED europea -la más numerosa y extensa en el tiempo- no ha creado desarrollo es sencillamente porque sus características han ido en contra de los intereses africanos. Pero a pesar de que Bodomo señala temas como la condicionalidad europea a la IED en África, lo cierto es que si la inversión europea no ha creado mejores condiciones de vida en el continente sólo ha sido por una cuestión de diferencias estructurales de poder y de capacidades de decisión. 

Su análisis de la IED china en África, el más interesante, peca de excesivo optimismo al tiempo que de ceguera -entendemos que autoinflingida- al no saber ver en el gigante asiático un actor sin escrúpulos ni moral ninguna a la hora de negociar los acuerdos comerciales. China no busca “el interés duradero de ambas partes partes”, como Bodomo define la IED, sino que busca sostener su ritmo de crecimiento aunque sea a través de la promoción de regímenes autoritarios en diversas partes del mundo. Y no es posible criticar y condenar la división del mundo de la Guerra Fría en bloques de intereses, y pensar al tiempo que tras la no condicionalidad de China no se esconde el frío pensamiento de sostener a un hijo de puta, sea cual sea, mientras sea el nuestro.

Con todo, el libro de Bodomo es un ágil y divulgativo ensayo, bien documentado y apoyado en datos de actualidad, que cuanto menos propone una reflexión sobre la estructura actual de la promoción de la IED en África. Si bien Bodomo propone una estructuración de ésta donde cada país africano pueda negociar, bilateralmente, con cada inversor extranjero y así optimizar sus resultados, no se puede dejar de pensar que un simple análisis de poder estructural nos llamará la atención sobre la indefensabilidad de ciertos argumentos africanos para dirigir la IED ante países con la influencia internacional de China o India, por ejemplo. Un paso más allá de Bodomo sería proponer, como él, una ruptura del marco triangular -Europa + China + África- pero encaminado hacia el multilateralismo africano. Es decir, a que en la mesa negociadora se sentaran cada vez un representante del país europeo de turno y otro de un organismo intraafricano capaz de negociar según las necesidades del propio continente, y no según las oportunidades del inversor. 

domingo, diciembre 04, 2011

África en los medios de comunicación

Siempre es polémica la manera en como los medios de comunicación de masas occidentales tratan al continente africano, especialmente a la región subsahariana. Los mitos y lugares comunes que se han ido difundiendo, a veces interesadamente, y otras casi sin quererlo, actúan como limitante a la hora de acercarse a conocer la realidad subsahariana.

¿Quién no ha oído comentar el caos y la violencia que reina más allá del Sahara? ¿Quién no se ha encontrado con quien piensa aún en los salvajes, pero sin ser racista? ¿Quién no se topa con cualquier hombre África que afirma que más allá del Sahara "siempre están recibiéndote con una sonrisa"? ¿O que allí con poco haces mucho?

Para conocer cómo se habla de África Subsahariana y cómo ven en África que se habla de ellos, se ha organizado un debate el próximo 13 de diciembre en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Casa África y Periodismo Preventivo invitan a participar en lo que promete ser un intenso debate entre periodistas en formación, periodistas en activo y diferentes colectivos africanos.

También desde Casa África han editado el volumen Si hablas de nosotros, donde 11 periodistas africanos reflexionan sobre la inserción de África en los medios de comunicación, las buenas y malas prácticas y los caminos de futuro.

Qué: Presentación y debate del cuaderno Si hablas de nosotros.
Dónde: Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid [mapa].
Cuándo: 13 de diciembre de 2011 a las 18:00h.  
Cuánto: Gratuito, tanto el debate como el cuaderno, que lo puedes descargar aquí [pdf].
Quiénes: Casa África y Periodismo Preventivo.

miércoles, septiembre 15, 2010

India en África

Tres instituciones, de esas que uno respeta y admira por sus diversos trabajos, se han unido para darnos una perspectiva sobre la presencia India en África Subsahariana. Tanto Casa África como Casa Asia realizan una gran labor de difusión y discusión sobre las cuestiones clave de estos continentes, además de la presencia española y las oportunidades de encuentro político, económico, social y cultural entre nosotros. La tercera en discordia, el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Ayuda Humanitaria de Madrid (IECAH), es un centro de investigación y asesoría de gran prestigio en el mundo español de las relaciones internacionales.

En el Seminario India en África, que se celebrará el próximo 22 de Septiembre en el centro de Casa Asia de Madrid, intervendrán expertos en relaciones internacionales y especialistas en asuntos africanos bien interesantes. India, potencia emergente, ha aumentado durante esta década su inversión en África Subsahariana y se está convirtiendo en un actor de gran importancia. ¿Qué beneficios pueden sacar ambas partes de esta relación? ¿Se está convirtiendo India, como China, en una nueva potencia neocolonial capaz de ejercer cambios en la política subsahariana? Sin duda muchas preguntas para los ponentes.

Si estás por Madrid ese día, no te lo pierdas -y así haces las preguntas por mí.

Qué: Seminario India en África.
Dónde: Centro Casa Asia en Madrid [ver mapa].
Cuándo: Miércoles 22 de Septiembre a las 18:00.
Más información: pdf.

Y si te interesa estos temas pero no puedes asistir, puedes ir leyendo el artículo de Peter Kragelund para el Instituto Elcano [pdf] o el libro editado por los investigadores del Nordic Arica Institute, Fantu Cheru y Cyril Obi, titulado The Rise of China and India in Africa.

viernes, enero 29, 2010

Petróleo en Casa África

La diplomacia española hace años que se fijó en África Subsahariana y comenzó a desarrollar un plan para posicionar al gobierno en la política del continente. Las relaciones de España con los países al sur del Sahara no son muy longevas pues, aunque se tuvieron colonias, la historia y al desinformación han categorizado a la región como un ente alejado y ajeno al contexto español. Dentro de lo que se llama la diplomacia pública, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España promovió la creación de Casa África. Una institución dedicada a vehiculizar las relaciones políticas, económicas, sociales y culturales entre España y África Subsahariana.

Pues bien, dentro de esta Casa África surgen los premios para ensayos africanistas de diversos tipos, de cuya convocatoria de 2008 nos hicimos eco. Ahora sale la noticia de la resolución de los premios de 2009 y para mi sorpresa lo ha ganado un ensayo titulado Olibri. La paradoja petrolera en el estado postcolonial nigeriano, de la periodista y africanista Aloia Álvarez Feáns, con quien coincidí en un tribunal académico hará unos meses. Supongo que la base de este ensayo será aquel trabajo que presentaba en la misma convocatoria que yo y que realmente me pareció muy interesante. A ver si Casa África nos anuncia pronto su publicación para que lo podamos leer a fondo e incluso reseñarlo en este espacio.

Por último, un dato curioso. Tanto en la edición de 2008 como en la de 2009, el tribunal ha declarado desierto uno de los dos premios de ensayos. Creo -de memoria- que el año anterior fue el convocado sobre las relaciones África-España-Canarias y en la presente edición el de las relaciones económicas España-África Subsahariana. Quizás habrían de replantearse la temática de los premios, pues no es normal, y además resulta contraproducente, que se convoquen en áreas en las que no se investiga en España. Una lástima, habiendo tantos y tantos temas relevantes sobre los que sí se investiga, como la agricultura o la antropología, que se quedan fuera. Estaremos atentos a la edición de 2010.

Actualización a 7 de Mayo de 2010.

La editorial Catarata, en su colección Casa África, ha publicado el ensayo de Aloia Álvarez Feáns bajo el título Nigeria. Las brechas de un petroestado.

miércoles, abril 22, 2009

El filamento de la resistencia

Durante estos días de Abril se he celebrado un encuentro internacional en Casa África relacionado con la cooperación española y los problemas del agua en África Subsahariana. El evento está organizado por la institución que lo acoge y por la Oficina de Naciones Unidas para el Decenio Internacional del agua. Hay representantes de varios países africanos, de la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo, de la sociedad civil española y africana, de gobiernos autonómicos y de varios programas de Naciones Unidas dedicados a los asuntos del agua. Un buen lugar, en definitiva, para tomar el pulso a estos debates sobre el agua y para enfrentar posiciones que la apariencia de lo políticamente correcto hace pensar amistosas, pero que el desarrollo y la profundidad del mismo termina por mostrar lo no evidente.

Quienes primero tomaron la palabra fueron los representantes de gobiernos africanos. Había delegaciones de Senegal, Mauritania, Angola, Cabo Verde, Etiopía, Guinea Ecuatorial, Mali y Namibia. En la lista de países invitados destacaba sobretodo la persistente voluntad del gobierno de España de contar para absolutamente todo con Guinea Ecuatorial. Los intereses económicos de la ex-metrópoli en el país dirigido por el dictador Obiang priman sobre cualquier debate posible. Y los dirigentes ecuatoguineanos, sabedores de ello, actúan con cierta prepotencia y notable cinismo a la hora de pasearse por los salones de los actos a los que han sido invitados. Ya fue notable el tremendo gasto de EXPO Zaragoza 2008 para que este grupo de dictadores tuviera un pequeño tenderete en la feria del agua celebrada el año pasado, pero la invitación de éstos a debatir asuntos de verdadero calado no hace más que mostrar que los tiempos en los que se exigía respeto por los Derechos Humanos pasaron hace tanto como remordimientos por haber abandonado a la ciudadanía ecuatoguineana.

En conjunto, los países africanos actuaron en bloque aunque sin estar coordinados por nadie. De ellos, no cabe duda, se esperaba la más ácida crítica hacia un sistema de cooperación al desarrollo que prima la visibilidad de un pozo -el 46% de los proyectos de la AECID en agua son para pozos, es decir para proyectos de poco o nulo calado- frente a la tremendamente importante labor de asistir en la gobernabilidad del agua. Es decir, que prima la foto con el niño bebiendo agua al trabajo de calado y menos visible. Sin embargo los africanos no asistieron a esta llamada. Todo lo contrario. De sus presentaciones sólo se desprendió una exigencia: más dinero. ¿Para qué? Para lo que sea, faltaría más, pero el único problema existente es el de la financiación. Los países africanos sólo presentaban cifras de posibilidades de negocio en temas de agua. Es decir, lo que falta es financiación y lejos de solicitarla de entidades públicas financiadoras los modelos que están dispuestos a aplicar -y que aplican- son los modelos comerciales de explotación de los servicios. Es decir: que el más pobre se pague todo su agua y el que no pueda, que se busque la vida.

Paradigmática pareció la situación en Cabo Verde. Un país con poca precipitación en términos generales que tiene una pequeña reserva de agua subterránea. La solución técnica que se ha buscado han sido las desaladoras. Como todo el mundo sabe, este sistema encarece el metro cúbico de agua, pero aparentemente en Cabo Verde no hay más a donde agarrarse. La cosa podría funcionar tirando a bien si no fuera porque el gobierno caboverdiano se plantea que el agua cara -la de las desaladoras- ha de ser destinada a consumo humano mientras que el agua subterránea -sensiblemente más barata- habrá de ser consumida por la agricultura. Así, los ciudadanos caboverdianos pagan unos 5$ por metro cúbico de agua. ¿Saben Uds. cuánto pagan por su agua? Con impuestos y todo mi última factura me ha salido por 2,5€ por metro cúbico. Calculen.

En definitiva, la propuesta de los países africanos viene por el camino de la inversión privada y el traspaso de los costos a los ciudadanos, tengan el estatus económico que tengan. Estas propuestas además son engañosas. En la mayoría de países africanos, la red de suministro de aguas -esa por la que los caboverdianos pagan 1,7€ más que un ciudadano de Barcelona en términos corrientes- no abastece a una importante cantidad de la población debido a que la infraestructura está creada sólo en los núcleos urbanos que pertenecieron a los agentes colonizadores y, por tanto, el agua que llega a la mayoría de la población lo hace sobre todo por transportistas privados que suben el precio del agua a tanto como les interese a partir de esos 5$.

Mientras, nos pasamos la vida aquí en Occidente reclamando una gestión pública del agua. Anunciando que las privatizaciones en África no harán sino ridiculizar el papel de los gobiernos nacionales, que empeorarán cualquier otro servicio, que endeudarán aún más al país, que condenarán a varias generaciones a no salir del ciclo de la pobreza. Y todo por una absurda manía del Occidente capitalista de ver a la compañía privada como más eficaz y eficiente que un gobierno africano. En definitiva, quienes escribimos, penamos o trabajamos en temas de agua, lo hacemos siempre con el convencimiento de que la resistencia hacia lo privado en África nos enlaza con esas visiones no occidentales de la gestión y permite que el desarrollo de los países subsaharianos sea más real y más autocentrado que si el liberalismo campara por doquier. Y sin embargo, los gobiernos africanos no hacen más que solicitar este liberalismo. ¡Más madera, que es la guerra! Crítica hacia el sistema neoliberal que nos da de comer, ninguna. Propuestas innovadoras, en el tintero. Y análisis profundos, los justos. Esto es un problema de dineros, ¿qué se había pensado Ud.?

Del resto de ponentes cabe destacar la tozudez del sistema de Naciones Unidas en cuanto a seguir sosteniendo que sólo y exclusivamente la Gestión Integral de los Recursos Hídricos -si alguien la conoce, que me la presente que aún no tengo el gusto- podrá salvarnos del cataclismo. En promocionar esto llevan ya casi 20 años y han conseguido algo milagroso: que todos los asistentes miren para otro lado cuando se la menciona. Todos a la vez, oigan. También de Naciones Unidas, del departamento de UN-DESA en particular, destacó la tibieza por un lado y el desconocimiento total y absoluto de los asuntos del agua por otro cuando se mencionó la reclamación internacional del Derecho Humano al agua. La postura de UN-DESA en esta mesa no fue otra que el afirmar que los Derechos Humanos no sirven para nada, y que conseguir declarar el agua -y el saneamiento- como un Derecho Humano no evitaría las pérdidas de vidas humanas. Se nota que en Nueva York les ponen garrafas embotelladas, claro.

[Foto de Eva]

miércoles, junio 18, 2008

Premio para Ensayos Africanistas

La Casa África, localizada en Las Palmas de Gran Canarias, ha lanzado un premio para ensayos que hablen sobre diversos temas africanistas. En concreto, los ensayos no han de superar las 50 páginas ni tener menos de 40, y versarán sobre relaciones entre España y África Subsahariana; situación económica de África Subsahariana y relaciones económicas con España; las relaciones de cooperación entre España y África Subsahariana con especial atención hacia Canarias; y la evolución de los procesos de consolidación democrática en África Subsahariana. Hay de plazo hasta el 30 de Septiembre de 2008 y el premio consiste en 4.000€ y la publicación de los ensayos en formato de libro conjunto. Les pondría un enlace hacia más información sobre los mismos, pero me temo que la web de Casa África no está actualizada y sólo he encontrado la convocatoria del año pasado -en la que, por cierto, el importe del premio ascendía a 6.000€-, así que si alguien está interesado o interesada que me escriba y le remito la convocatoria oficial en formato pdf.