AVISO

martes, marzo 29, 2011

Cinco preguntas sobre Libia

Desde que la coalición de Estados occidentales, liderada por Francia y EEUU, comenzó la intervención en Libia has sido varias las incógnitas que me han planteado diversos amigos sobre el conflicto. Este es un humilde intento por contestar algunas de ellas.


Una de las cosas que han llamado la atención han sido la cantidad y el tipo de arsenal militar del que disfrutan los miembros de la resistencia. Para entender esto debemos primeramente observar quiénes constituyen la resistencia.

El clima de protestas y rebeliones que respira el mundo árabe tras la caída de Túnez y Egipto, sumado a la voluntad de Gadafi de reprimir violentamente cualquier manifestación en su contra, provocó que cierta parte del ejército libio abandonase su disciplina militar y se sublevara. Esto explicaría una parte del arsenal con que cuenta la milicia y las imágines de ésta siendo aleccionada e instruida por personas de uniforme.

Pero además se ha de contar con que Libia era una de las puertas de entrada del tráfico de armas para los conflictos africanos. Un informe del Grupo de Investigación e Información sobre la Paz y la Seguridad (GRIP) con sede en Bruselas informaba en 2008 de que las armas empleadas en conflictos como el de la República Democrática del Congo señalaba a Libia como una de las plataformas del tráfico ilegal de armas. De ahí que la primera resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre Libia, 1970 (2011), fuera en el camino de endurecer las medidas para evitar el tráfico ilegal de armas y, por tanto, limitar los arsenales oficiales y rebeldes.


La bandera que enarbolan los rebeldes y que tan ampliamente han difundido los medios de comunicación occidentales como bandera monárquica es, en realidad, la primera bandera del país. Libia fue el primer país en obtener la independencia tras la Segunda Guerra Mundial, cuando los aliados la liberaron de su periodo colonial italiano y pasó a establecerse una monarquía. En 1969 Gadafi da el golpe de Estado por el que se alza con el poder y no es hasta 1975 cuando decide cambiar la bandera del país por la que hasta hoy es la bandera oficial. Al llegar al poder Gadafi se intenta reinventar a sí mismo como uno de los líderes del socialismo no alineado. Escribe un texto que bautiza como Libro Verde reproduciendo los pasos de Mao Tse Tung y su Libro Rojo. Uno de sus principales idearios era la consecución de una unidad árabe, idea muy popular en esos años y sobre la que se imponía un color como símbolo : el verde. El mismo del que coloreó la nueva y, hasta hoy, oficial bandera de Liba.


Cuando estalla una guerra en la que interviene un país occidental todo el mundo corre a ver las cuentas corrientes de dicho país para explicar los motivos. Que las guerras son movimientos de los poderosos para acaparar más riqueza o más poder que le conduzca a la riqueza es algo que ya está inventado, como la pólvora. Por eso que en el caso de Libia miremos las cuentas corrientes y no veamos nada claro a primera vista desorienta un poco.

EEUU y Francia lideran la coalición militar y han guiado al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en la resolución 1973 (2011) que permita el uso de la fuerza. Y sin embargo ninguno de ellos tiene intereses económicos aparentemente comprometidos con la estabilidad del país.

El principal socio comercial de Libia es Italia. Ya se ha movido por la web un vídeo de Berlusconi besando la mano de Gadafi y el Parlamento italiano, el día que votó el apoyo a la intervención, notó la ausencia del Primer Ministro italiano, que se ausentó inexcusablemente. Con la caída del régimen, es el país europeo que más tiene que perder.

La ausencia de Gadafi abriría a otros actores la negociación de contratos en materia de energía. Los franceses ya han perdido concursos de concesiones estatales libias frente a los italianos, y un cambio en el poder libio quizás haría inclinar la balanza a su favor.

EEUU no se suministra con petróleo libio, aunque sí China –y de ahí se explica su predisposición a vetar la intervención. Sin embargo los primeras voces a favor de la exclusión aérea –término que implica el ejercicio de la fuera aérea- vinieron del grupo de asesores del presidente George W. Bush, los conocidos como halcones, que planearon la invasión de Iraq en 2003. Interpretar que si EEUU gana el acceso al petróleo libio China lo pierde es hacer un falso juego de suma cero.

En realidad, la salida de Gadafi permitiría a EEUU abrir una nueva fuente de petróleo, si bien no con un peso muy importante, sí con un peso relativo muy necesario en su política de diversificación del suministro. Además, no hay que olvidar que la península arábiga, de donde procede la mayor parte de su petróleo, está también envuelta en un clima de rebelión democrática que puede no favorecerle. China podría consentir –como ha hecho- a cambio de asegurarse seguir manteniendo sus cuotas de suministro o poder participar más en otras regiones. Y es así como obtenemos un juego win-win que permite el voto favorable de uno y la abstención del otro en el Consejo de Seguridad.

Pero aquí no acaba la cosa. Tras Túnez y Egipto, Libia podía haber caído o, al menos, desestabilizarse. Es muy probable que Francia no tenga más intereses en Libia que los de asegurarse algún contrato, pero lo que sí es seguro es que la clave en la estructura político-económica francesa tiene un nombre: Argelia. La desestabilización libia podría dar alas a una ya de por sí soliviantada rebelión argelina de consecuencias impredecibles, con actores islamistas contrarios al comercio con Francia y unas inversiones energéticas europeas ya comprometidas. Demasiado que perder explica el liderazgo francés en la intervención –junto con otras cuestiones de carácter interno que no nos detendremos a explicar.


Gadafi promocionó en el pasado intervenciones terroristas contra intereses occidentales. También financió a todo tipo de guerrillas que se levantaban contra gobiernos cómodos a los ojos de Europa y Estados Unidos. Así fue como, poco a poco, con el continuo pasar del fracaso de los movimientos revolucionarios mundiales, el país se quedó aislado de la política internacional del centro del sistema. Incluso en 1986 EEUU realizó un bombardeo sobre el país con el fin de atacar los intereses de Gadafi.

Desde el 11S la estrategia de occidente con respecto a Libia cambió. Se le requirió como vigía de occidente en los campos de entrenamiento yihaddistas en el Sahara y como Estado tapón frente a la inmigración africana hacia Europa. Además de ser suministrador de petróleo para el continente, Tony Blair llegó a proponer en la cumbre de la UE de 2002, en Sevilla, la construcción de campos de internamiento en suelo libio con la finalidad de enviar allí a los demandantes de asilo político en territorio europeo hasta que se resolviera su expediente.

Los motivos del nuevo bombardeo a Libia sólo se explican, por tanto, si se tiene en cuenta el contexto internacional del momento. Cuando las revueltas de Túnez y Egipto estaban en su punto álgido, especialmente esta última, los países occidentales comenzaron a acusar las presiones de la sociedad civil internacional que les demandaban un mayor compromiso con la democracia global y las revueltas pacíficas. Los tiempos entre el final de la revolución en Egipto y el comienzo en Libia –y sus similitudes de protesta pacífica- coincidieron y los discursos de apoyo a la democracia egipcia se interpretaron como un apoyo a las protestas libias. Los países occidentales han sido, por tanto, esclavos de sus palabras, demostrando que, por cínico que nos parezcan los discursos, muchas veces estos tienen su importancia y obligan a los Estados a seguir una línea política y no otra.


Defender los Derechos Humanos a bombazos es una actividad que recuerda mucho al Ministerio de la Paz de 1984. Sin embargo, en ocasiones, tomar este camino es irremediable. Una vez que, como bloque de Estados, te has posicionado a favor de la caída de un dictador alegando que viola los Derechos Humanos y que, además, en dicho país ha surgido una resistencia armada que es interpretada como democratizadora del país, te quedan pocas escapatorias para no intervenir militarmente. Itziar Ruíz-Giménez lo explica muy bien en su libro La historia de la intervención humanitaria. Durante los años 90 se estableció la norma de intervenir militarmente a favor de la defensa de los Derechos Humanos. Es cierto que dicha norma se quebró tras la salida de Somalia, pero los Estados occidentales quedaron colgados de ese discurso intervencionista y rompedor con el régimen de soberanía estatal.

Eso sí, como hicieron en el caso de Kosovo, las potencias occidentales han procurado dejar bien claros dónde están sus límites. En la resolución del Consejo de Seguridad se habla tan sólo de mantener una zona de exclusión aérea, lo que deja a una intervención terrestre fuera de todo programa –salvo operaciones especiales puntuales. Es una guerra legal –no como Kosovo- que trata de evitar la violación de Derechos Humanos en Libia. Es, por tanto, una intervención humanitaria.

Que sea humanitaria no significa que sea buena, ojo. Una guerra es una guerra, se sabe cómo comienza y no cómo acaba. Se sabe contra quién se hace, pero no contra quién se acabará. Se saben los objetivos iniciales, militares y políticos, pero no se sabe qué atacar cuando éstos se acaban y el dictador sigue resistiendo. Y, por supuesto, se sabe que causará daños a la población civil, pero se les llama daños colaterales.

viernes, marzo 25, 2011

Winners, de Mercedes Goiz y Luis Bardón

Haciendo frontera con Costa de Marfil, Sierra Leona y Guinea-Bissau, la República de Liberia es uno de esos casos paradigmáticos del conflicto africano de los 90. Su realidad social, política y económica se puede interpretar, y se ha interpretado, desde todos los ámbitos con el fin de explicar o justificar teorías tales como el nuevo barbarismo o la imposibilidad de gestionar una paz africana.

Su conflicto, que puedes entender muy bien a través del libro de la profesora Itziar Ruiz-Giménez, Las buenas intenciones, finalizó en 2003 con la instauración de un gobierno de transición y en el año 2005 el pueblo de Liberia eligió a Ellen Johnson-Sirleaf como Presidenta, convirtiéndose en el primer país africano en nombrar a una mujer como máxima autoridad estatal.

En el marco de la recuperación de la sociedad civil tras el conflicto, el documental de Mercedes Goiz y Luis Bardón nos cuenta la historia de unas mujeres liberianas y de su lucha por superar las heridas del conflicto. Son 18 minutos de gran calidad, técnica y humana, que te recomendamos desde aquí. Por motivos técnicos no se puede colocar el vídeo directamente en el blog, pero si quieres verlo puedes pinchar en el enlace de más abajo.

Por cierto, que según parece los autores están proyectando un documental de más larga duración sobre la situación de la mujer en Liberia en el marco de las próximas elecciones del mes de octubre de 2011, las primeras sin el tutelaje de ningún organismo internacional. Si quieres apoyarles o quieres conocer algo más del proyecto, ponte en contacto conmigo y les pasaré todos los comentarios.

jueves, marzo 24, 2011

La situación del mundo 2011: innovaciones para alimentar el planeta

En este blog ya han aparecido alguna vez los grandes compañeros de UNESCO Etxea. Junto con esta casa vasca de apoyo a la UNESCO, en el resto de España destaca también el grupo catalán. UNESCOCAT, si bien con otras fortalezas diferentes de UNESCO Etxea, realizan una labor de igual calidad y de gran repercusión política y social desde su sede en Barcelona.

El próximo lunes 28 de marzo nos invitan a la presentación del informe del WorldWatch Institute. Dicha institución estadounidense saca todos los años un informe sobre el estado del mundo, que centra en un eje temático. Si en 2009 fue el cambio climático y en 2010 el cambio cultural, en esta ocasión se centran en la agricultura mundial y las estrategias más eficientes de inversión agrícola con el objetivo último de luchar contra la pobreza.

Los informes del WorldWatch Institute son siempre interesantes. En castellano los puedes encontrar editados a través de la FUHEM, otra de esas instituciones que hace una gran labor en el trabajo sobre política internacional en España. UNESCOCAT se encarga de la edición en catalán, en cuya presentación intervendrán Daniel Nierenberg, codirectora del informe, y Carme Valls, del Consejo Asesor para el Desarrollo Sostenible (CADS) de la Generalitat de Catalunya.

Qué: Presentación del libro L'Estat del Mon 2011: innovacions que alimenten el planeta, del WorldWatch Institute.
Cuándo: Lunes 28 de marzo de 2011, 12:00h.
Dónde: Salón de Actos del Museo y Centro de Estudios del Deporte Melcior Colet, Barcelona. [ver plano]
Cuánto: gratuito pero con aforo limitado. Se ha de confirmar asistencia bien por teléfono al 93 363 38 67 o por correo electrónico a la dirección acads.vicepresidencia@gencat.cat.

viernes, marzo 18, 2011

Trabajar en Naciones Unidas

Si eres un profesional español del ámbito de las relaciones internacionales, cooperación al desarrollo y demás sectores relacionados con los organismos internacionales esta es una información que te interesa. El próximo miércoles 6 de Abril de 2011 se celebrará en la sede de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) de Madrid un evento abierto al público sobre las próximas oportunidades de trabajo en Naciones Unidas para españoles.

En el acto intervendrá una misión de reclutamiento de diferentes programas y agencias de Naciones Unidas, como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), UNICEF o el Fondo para la Población (FNUAP). Se hablará de perfiles disponibles que requieren una experiencia laboral de entre 3 y 15 años, y que estén enfocados a los ámbitos de desarrollo, gobernanza, desarme, administraciones públicas, ingeniería (agua, saneamiento, medioambiente), logística, gestión de contratos y proyectos, licitaciones, gestión de la información y otros. Los puestos serán de categoría P3, P4 y P5, e incluso D1, es decir, de responsabilidades altas.

Además, una representación de la AECID hablará de los programas de reclutamiento para españoles que se llevan a cabo desde el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España.

Qué: Encuentro con una misión de reclutamiento de Naciones Unidas.
Cuándo: Miércoles 6 de abril de 2011, 17 horas.
Dónde: Sala V Centenario de la AECID en Madrid [ver mapa].
Cuánto: gratis, pero si de aquí te sale un trabajo quedamos en que me invitas a algo.

ACTUALIZACIÓN

Desde la Asociación para las Naciones Unidas en España (ANUE) han organizado el mismo encuentro, pero en Barcelona. Por lo tanto tendrás, además de la reunión en Madrid, dos oportunidades más de poder informarte de este proceso de reclutamiento, esta vez en la ciudad condal.

Qué: 1er encuentro con una misión de reclutamiento de Naciones Unidas en Barcelona.
Cuándo: Lunes 4 de abril de 2011, 16:30 horas.
Cuánto: gratuito, pero se ha de confirmar asistencia al teléfono 93 301 39 90.

Qué: 2º encuentro con una misión de reclutamiento de Naciones Unidas en Barcelona.
Cuándo: Martes 5 de abril de 2011, 11 horas.
Cuánto: gratuito, pero se ha de confirmar asistencia al teléfono 93 301 39 90.

martes, marzo 08, 2011

La extracción de recursos naturales en África

La Universidad Autónoma de Madrid, desde su Grupo de Estudios Africanos (GEA), viene realizando estudios y docencia sobre África Subsahariana. De tal manera que dicha universidad cuenta ya con algunos de los africanistas españoles de más reconocido prestigio a nivel internacional. Su duro y buen trabajo siempre es digno de mención y reconocimiento, y más cuando realizan conferencias tan acertadas como la que justifica esta entrada en un blog sobre África.

Cuestiones en torno a la extracción de recursos naturales en África es una Conferencia organizada por el GEA dentro del marco de AEGIS, el grupo de estudios interdisciplinarios África-Europa. Tendrá lugar en la Facultad de Filosofía de la propia universidad. Se abordarán temas como la presencia china en el continente, la extracción de petróleo o las relaciones conflicto-industrias extractivas. Será un lugar donde podremos escuchar a ponentes internacionales, como Uche Igwe, del Centro Internacional Woodrow Wilson, y españoles, como la propia Alicia Campos Serrano, de la Universidad Autónoma de Madrid, quien viene desarrollando investigaciones como ésta sobre el petróleo de Guinea Ecuatorial.

Cuándo: 14 y 15 de Abril de 2011.
Dónde: Sala de Conferencias, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid.
Más información: [pdf]

miércoles, marzo 02, 2011

Construcción de paz postbélica y construcción de estado en las Relaciones Internacionales

Ya está disponible el nuevo número de la Revista Académica de Relaciones Internacionales, editada por el departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid.

En esta ocasión la edición corre a cargo de los expertos en conflictos y construcción de paz Raquel Ferrao y Oscar Mateos.

El presente número cuenta con artículos sobre la Paz Liberal, la apropiación local en la construcción de paz posconflicto, las relaciones de género en situaciones de paz posconflicto o los casos del Congo y de Irán.

Además, en las secciones habituales se pueden encontrar artículos sobre Haití o reseñas de libros clásicos de las relaciones internacionales y temas más novedosos, como la gobernabilidad del SIDA.

jueves, febrero 17, 2011

Derechos Humanos, cooperación internacional y el Mayo del 68 árabe

Días de protestas en los países árabes. La crisis económica, combinada con los abusos de poder de las élites políticas han llevado la expresión de malestar y la voluntad de cambio en los estados árabes. Y, como muchas otras veces a lo largo de la Historia, el origen de la revuelta surge de lo anecdótico y casi cotidiano. Mohamed Bouazizi, comerciante tunecino a quien la policía de la dictadura había confiscado su puesto y humillado públicamente, se inmoló en señal de protesta. Su desesperación y sacrificio hizo levantar el ansia de cambio de la juventud tunecina y sus protestas derrocaron al presidente Ben Ali.

El presidente Ben Ali era un miembro del ejército formado por la antigua metrópoli, Francia, que había llegado al poder a través de unas elecciones. Modificando la ley a su antojo para poder seguir presentándose ilimitadas veces a la reelección, Ben Ali además había prohibido a partidos políticos contrarios al régimen -de izquierda o islamistas-, y disfrutaba del prestigio internacional de ser un aliado de occidente. Su partido político formaba parte de la Internacional Socialista –de la que ha sido expulsado a raíz de los levantamientos populares- y constituía la única fuerza a la que Europa y Estados Unidos ofrecían legitimidad y apoyo. En todas sus reelecciones como presidente de Túnez, la sospecha de fraude electoral era muy elevada.

Tras Túnez, cayó Egipto. El efecto contagio ha hecho que lo impensable, sucediera. Hosni Mubarak renunció a su cargo de presidente el pasado día 11 de febrero y a día de hoy el país es gobernado por una junta militar, la cual ha anunciado que renunciará al poder en el momento en que se celebren las elecciones libres. A la espera de lo que suceda con el futuro democrático de El Cairo, la caída de Mubarak anuncia tiempos de cambio para los países árabes. Mubarak era el prototipo de dictador militar árabe, hijo de su tiempo –formado en la URSS y sin embargo apoyado y legitimado en el poder por EEUU e Israel- y fuertemente anclado en el escenario internacional que su salida se veía impensable, hasta que sucedió.

A día de hoy, Libia reprime con balas las protestas pacíficas de estudiantes, Yemen dispersa las reuniones de jóvenes en la plaza Tahir –libertad-, Barhein produce muertos entre sus manifestantes y Jordania ha cambiado de Primer Ministro, nombrando el Rey Abdullah a un ex general para así desviar la atención de las revueltas que se estaban organizando en Amman.

Muchos analistas hoy nos señalan la importancia de los medios de comunicación sociales en estas revueltas. Si bien no es del todo así. Lo que hoy se comenta por Twitter o Facebook, ayer se comentaba en los cafés árabes. Y sin embargo ninguna revuelta podría haber triunfado sin la atención de los medios de comunicación internacionales.

Éstos han prestado toda la atención que no dedican a los movimientos de protesta nacional a los jóvenes tunecinos o egipcios. Lo cual no significa que este supuesto cuarto poder haya cambiado gobiernos, sino que la emisión en directo de conductas pacíficas de protesta, en horario de máxima audiencia, en portada de papel y la explicación de unas demandas razonables o acordes con el discurso político global han atado de pies y manos a los gobiernos occidentales, verdaderos padres de la criatura.

Porque, no nos engañemos, Mubarak, Ben Ali, Gadaffi, Abdallah y tantos otros son “nuestros hijos de puta”. Aquellos líderes que occidente ha sostenido en relación a sus intereses económicos, políticos o geoestratégicos.

Justo en estos días coincide, además, que Human Rights Watch ha lanzado su informe mudial. En esta edición de 2010, HRW se cuestiona el modelo de promoción de los Derechos Humanos que tienen los gobiernos en general, pero particularmente los occidentales. Frente a las violaciones de Derechos Humanos, el informe señala que la práctica de los gobiernos se basa en una palabra: cooperar. Cooperar con los violadores para, teóricamente, convencerles de las bondades del respeto a los Derechos Humanos. HRW dice que esta cooperación es falsamente idealista. En la mayoría de las ocasiones, la cooperación basada en la buena voluntad de los gobiernos violadores sirve de parapeto y desvío de la atención para éstos y de falsa justificación para unos gobiernos occidentales interesados más en su geoestratégia y la buena diplomacia que en extender el régimen de protección sobre los Derechos Humanos.

Un reciente estudio –lo lamento, no encuentro el enlace- indicaba que criticar a China al respecto de la situación allí de los Derechos Humanos implicaba pérdidas en la balanza comercial durante, al menos, 5 años. Lección que han dado por aprendida Obama, Sarkozy o el premier británico, David Cameron, mudos en sus últimas reuniones políticas con Hu Jintao. Los Estados occidentales están primando la consecución de objetivos económicos o los intereses geoestratégicos por encima de la supuesta fórmula de gobierno global que estaban intentando implementar: Derechos Humanos + liberalismo económico + democracia liberal representativa. El proyecto de la Paz Liberal, para ellos, sólo ha de funcionar si eso implica beneficios económicos a corto o medio plazo.

HRW nos enseña en su último informe que la presión pública a un gobierno sobre el respeto a los Derechos Humanos no es incompatible con la diplomacia entre bambalinas y las conversaciones discretas entre gobiernos. Y que es precisamente esta estrategia la que ha favorecido el cambio pacífico y el desarrollo en diversos países. Todo lo que se desvíe de este punto sirve a los intereses particulares de cada gobierno, y no al establecimiento de un régimen sólido, estable e internacional de Derechos Humanos.

Hoy hay quien compara o sugiere que el mundo árabe está viviendo su 1989 particular. Sin embargo, todo esto se parece más a un 1968. Gentes humildes, solidarizándose unos con otros en búsqueda de cambios políticos y sociales que aumenten sus libertades políticas, y enfrentándose a unos demonios más grandes y más altos que los del comunismo: los demonios del liberalismo económico y de los intereses geoestratégicos mundiales.

viernes, enero 21, 2011

La democracia y orden global, de David Held

El libro de David Held trae un modelo de nuevo sistema internacional que, cuanto menos, se hace complicado de concebir.

Un sistema global basado en la democracia en todo rincón del mundo. Democracia entendida al estilo occidental, donde todos los actores de un Estado resulten comprometidos con los principios fundamentales del mismo y donde las divergencias se solucionen mediante un ejercicio democrático.

El “Sistema Held” de cosmopolitismo nos conduce a la organización del sistema internacional mediante un transplante del sistema democrático liberal interno al mundo de las relaciones internacionales. Con todos los beneficios que, en teoría, podría llevar también transplantaríamos todos los defectos que los sistemas internos sufren y padecen. La consideración de que todos los Estados son iguales y, por lo tanto, pueden decidir de la misma manera que otros, es también la legitimación del sistema de fuerza, del reparto de poder en el sistema internacional que exista en el momento de plasmarse en la realidad el proyecto de Held en la realidad.

Esta aceptación de un orden preestablecido perjudicará y beneficiará a unos y otros, como cualquier orden. Y también restará legitimidad para que aquellos Estados que actúen para subvertir el orden. De manera que las supuestas ventajas del modelo de Held quedarían socavadas.

La descripción de Held también nos hace entender que hay unos principios morales universales por los que cualquier Estado estaría dispuesto a luchar y que todos los Estados están dispuestos a compartir. Podemos presuponer, por ejemplo, que el acto político más cosmopolita que nos encontramos en las relaciones internacionales de hoy es la Declaración de Derechos Humanos. Sin embargo ésta es fruto de su tiempo. En ella sólo están presentes los derechos que quienes la redactaron estimaron oportuno. Son hijos de su tiempo pero, además, hijos de quienes detentaron el poder en aquellos días de 1945 y de quienes lo detentan ahora. Se flexibilizan y se amoldan, se recortan o se olvidan según la palabra de la superpotencia. Aquellos que tengan el poder de la palabra en cualquier momento son los únicos que pueden delimitar al sistema político que se cree, sea internacional o nacional.

Existe un cosmopolitismo que está extendido por el mundo. Una idea que, al igual de la idea imaginaria de Held, está presente en cada rincón del mundo y que se sigue extendiendo. Dentro del binomio que los Estados occidentales preconizan por donde quiera que tienen influencia, a saber “Democracia y Mercado”, es este último, el Mercado capitalista, el que realmente se está volviendo canalizador de la idea cosmopolita.

En lugar de la democracia occidental, se está extendiendo la idea de Mercado que occidente tiene, logrando que los Estados se ayuden unos a otros para la consecución de un gran mercado global. El orden económico (y ahora político) que en la actualidad existe y se extiende, tiene como todos los órdenes aquellos beneficiados y poderosos y aquellos perjudicados quienes, en cualquiera de los casos y a pesar de las posibles discrepancias, luchas o desacuerdos que se puedan dar, solicitan de los beneficiados y poderosos ayuda para poder integrarse mejor en el sistema. ¡El cosmopolitismo ha llegado!

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David Held es un sociólogo británico especializado en Relaciones Internacionales. Sus teorías sobre esta disciplina le han llevado a ser considerado como uno de los principales pensadores de la corriente del cosmopolitismo, que defiende la existencia de una sola comunidad mundial por encima de razas, religiones y demás diferencias y en favor de una moral universal compartida al estilo kantiano.

jueves, enero 13, 2011

Secesionismo en África, de Jordi Tomás (ed.)

Justo ahora, en el mismo momento en que la población del sur de Sudán está votando en referéndum la secesión del norte, se presenta en Barcelona un libro dedicado a los movimientos y problemas territoriales en África.

Secesionismo en África es un volumen de casi 500 páginas que nos pasea por distintos casos del independentismo africano. En su interior se nos explican los problemas del trazado fronterizo en el continente. Concretamente, encontraremos los estudios de caso sobre el Sáhara Occidental y Marruecos, Níger, Eritrea, la región de Casamance en Senegal, el sur de Nigeria, Camerún meridional, la región de Cabinda en Angola, la de Caprivi en Namibia, el Barotseland en Zambia y el Katanga en la República Democrática del Congo. Y, por supuesto, la región sur de Sudán.

Un libro, pues, de tremenda actualidad. No sólo por el referéndum de Sudan, sino que también porque coincide con un supuesto brote de violencia en Casamance y una próxima manifestación en Ziguinchor a favor de la pacificación definitiva de la turística provincia senegalesa.

La presentación del libro correrá a cargo de Aureli Argemí, presidente del Centre Internacional Escarré per a les minories ètniques i les nacions, CIEMEN, donde se realizará el acto. Junto a él intervendrá el profesor de la Universidad de Lleida Albert Roca, director de la colección Biblioteca de Estudios Africanos y el editor del libro, Jordi Tomás, que además es quien escribe el capítulo dedicado a Casamance.

Qué: Presentación del libro Secesionismo en África.
Cuándo: 20 de Enero de 2011, 19 horas.
Dónde: En la sede del CIEMEN, [ver mapa].
Cuánto: gratis.

lunes, diciembre 20, 2010

Wikileaks y las Relaciones Internacionales

La ciencia de las Relaciones Internacionales, la politología experta en asuntos exteriores, sufrió en su día un duro golpe cuando fue incapaz de advertir las señales que provocaron la repentina caída de la Unión Soviética. Una disciplina cuya producción científica se sostenía, en su mayor parte, en el conflicto entre potencias y que tan sólo unos años antes del fin de la U.R.R.S. auguraba su victoria basándose en una supuesta superioridad militar y una potencialidad económica que luego no resultó tal. La Unión Soviética se hizo a sí misma el harakiri, dejando en ridículo a los sovietólogos y los politólogos internacionalistas. ¿Ha podido suceder lo mismo con Wikileaks?

En esencia, el escándalo Wikileaks es el desvelo sobre cómo funciona la diplomacia internacional. Escándalo tras escándalo, las mandíbulas de la opinión pública se resienten de mostrar asombro en cada telediario de la mañana. Pero, ¿es el fin de la política internacional tal y como la conocemos?

La respuesta a ambas preguntas es no. Ningún escándalo que pueda ver la luz a través de medios de comunicación hará caer un sistema diplomático y unas costumbres de esta comunidad tan particular que forman los Estados soberanos y sus políticos y funcionarios.

Tampoco es el fin de las actuales concepciones teóricas de las Relaciones Internacionales. Es cierto que, cuando se asiente el polvo de este escándalo, muchas de ellas podrán verse comprometidas o finiquitadas. Sin embargo no serán las teorías que mejor definen la vida internacional, sino aquellas de las que, ya sabemos, no se sostienen en casi ningún caso aplicado. Huntington seguirá equivocado, Fukuyama seguirá sin enterarse del todo y Hardt y Negri seguirán vendiendo humo. Pero seguirá habiendo quienes escriban para El Príncipe.

Sin embargo, estos días de escándalo ven cómo aquel vetusto libro de una profesora inglesa cobra más y más importancia. Nos referimos, claro está, a La retirada del Estado, de Susan Strange. La tesis que defendía la profesora Strange tenía esa sencillez que tienen las cosas cuando encajan. El mundo de los Estados ha pasado a mayor gloria a favor de un mundo en donde sí, existen Estados, pero en los que éstos han de convivir con cientos de miles de actores de diferente calado que, para bien o para mal, le han comido terreno. Quizás fuese éste un argumento no muy novedoso, pero la profesora añadió un concepto del poder en su discurso que es precisamente el que cobra todo el sentido en estos días de Wikileaks.

Susan Strange hablaba del concepto del poder estructural. Hasta entonces dos conceptos sobre el poder de los Estados se habían repartido las páginas de las revistas especializadas. Por un lado el soft power o poder blando, relacionado con la capacidad de Estados Unidos para convencer a sus aliados de que lo sean a través de acciones culturales o ideológicas. Concebido por el Profesor Joseph S. Nye, el poder blando es atribuido a las administraciones demócratas en Estados Unidos, llama al multilateralismo y a la creación del liderazgo internacional a través del comportamiento ideal y perfecto. Es un concepto de poder relacionado con la idea de que si los valores de un Estado son respetados o admirados por los demás miembros de su comunidad, provocará que éstos imiten su comportamiento. Es un poder no coercitivo.

Al otro lado de la mesa se encuentra el poder duro. Éste ha sido históricamente defendido, en su mayor parte, por los teóricos realistas de las Relaciones Internacionales. El poder duro consiste en la acción militar o el ejercicio de poder para lograr que los demás hagan exactamente lo que quieres que hagan. Está tradicionalmente atribuido a las administraciones republicanas y el unilateralismo.

Para Susan Strange, las teorías del poder duro o blando están impregnadas de una visión del poder como una prioridad de los actores de las relaciones internacionales. Sin embargo para ella, el poder que se ejerce es un poder estructural, que existe y se ejerce pero no desde un actor hacia otro, sino que está centrado en las relaciones de los actores. Es parte de un proceso social al que se someten los actores en el momento de relacionarse. En palabras de ella, el poder estructural consiste en

“La capacidad de una persona o de un grupo de personas para influir en los resultados, de tal forma que sus preferencias tengan prioridad sobre las preferencias de los demás” La retirada del Estado, pp. 38.

Es un poder que al estar centrado en las relaciones como un proceso social, muchas veces es ejercido de manera no deliberada y, por lo tanto, no excesivamente controlada. Es un poder sobre qué, no como una capacidad que se posee.

Lo que los cables desvelados por Wikileaks nos muestran es una administración norteamericana, sea demócrata sea republicana, preocupado con cada pequeño detalle político y económico que surja allá donde estén esas pequeñas 5ª columnas que constituyen sus embajadas. Una realidad mundial donde Estados Unidos domina y controla la política local de todos los súbditos del Imperio, no de una manera sutil –como dirían Hardt y Negri-, no de una manera coercitiva –que dirían los realistas clásicos-, no buscando la imitación y réplica de sus comportamientos –lo sentimos, Profesor Nye-, sino buscando influenciar cualquier decisión o actitud local a tomar a partir del entrevelado de sus intereses, buscando acceder a las estructuras políticas y económicas de los Estados y dejando ver cuál será la decisión apoyada por Washington.

Adiós, por tanto, a las políticas de discursos. Adiós al cinismo liberal. Adiós a las máscaras de los políticos locales. Lo que Wikileaks supone para la disciplina de las Relaciones Internacionales es el fin de cientos de discusiones sobre cómo y por qué se realizan ciertos actos de política internacional no centralizada. Supone la comprobación de que la Sociedad Internacional de hoy día es, más que nunca, un cierto Imperio, con diferentes escalas de poder, pero en el que un Hegemón –llamado Estados Unidos- que dispone de la política interna de sus iguales en derecho para la realización de sus fines, y lo hace entendiendo que todos los Estados están representados y gobernados por personas y que las personas son, lógicamente, influenciables ante la visión de algo más grande que ellas mismas dispuestas a apoyarles o a regañarles según tome una u otra decisión. Nada más, pero tampoco menos.

Ahora, los que nos dedicamos a las Relaciones Internacionales, podemos hacer como si Wikileaks no hubiera existido, igual que hicimos como si la Guerra de Kosovo no hubiera sido planeada para tapar un adulterio presidencial. Sin embargo, en nuestra responsabilidad para con la sociedad de la que formamos parte, más vale que no lo olvidemos y tengamos abiertos los ojos a la hora de interpretar la realidad. En ello nos jugamos nuestra credibilidad.