AVISO

viernes, octubre 18, 2013

Cafè Zoo, de Ana Moya

Acostumbrado a tener familia escritora he desarrollado con los años un pequeño reparo a leer lo que ellos escriben. Otro tanto de lo mismo cuando se trata de amigos. Ninguno de ellos es Dickens, pero eso no significa que sean malos. Sencillamente es que una coma mal puesta, cuando el que la pone es alguien conocido, duele más que si la escribe un completo desconocido. El dolor se hace más intenso cuando lo que falla no son las comas, sino los argumentos. Con todo, siempre venzo ese pequeño reparo y me lanzo hacia la aventura de la lectura en la que seguramente puedo encontrar muchas más referencias ocultas que en las del mismísimo Dickens. No hay nada como conocer datos del autor que se lee en cada momento.

Por eso cuando me encontré con Cafè Zoo, ganadora del Premio Literario de la Ciudad de Barcelona y del Premio Literario Països Catalans – Solstici d’Estiu, y escrito por Ana Moya, a quien conozco porque los dos colaboramos en el Centro de Estudios Africanos de Barcelona, me atreví a vencer el reparo y me animé a leerlo con detenimiento.

Esta primera novela de Ana, camuflada como presunto libro de cuentos, nos narra las historias de un personaje central de Windhoek, la capital de Namibia. Se trata del homónimo Café Zoo, un viejo café al uso de las costumbres europeas de comienzos del siglo XX y que aún hoy atestigua el pasado colonial de esa ciudad. El mapa que figuran las mesas y las sillas del café nos trasladará a menudo a otros rincones de la ciudad o del país, paseándonos por su historia política y social.

Las relaciones entre la población blanca y negra, sus cambios de estatus económicos y sociales, la permanencia de las divisiones raciales aun informalmente o los ecos de las luchas por la independencia se trasladan a estas páginas color café y nos hacen partícipes del pulso de una ciudad tan lejana de los estereotipos y lugares comunes cuando hablamos de África. Los personajes se nos describen desde su propio y complejo interior y en ocasiones muestran el pulso de la convivencia propia de la sociedad africana.

Una novela recomendable, en definitiva, incluso para quienes no están acostumbrados a leer en catalán. Esperamos que pronto algún editor en castellano se atreva con ella para que aumentemos su potencial público. A ver si así conseguimos entre todos llenar las sillas libres que quedan en el Café Zoo. 

lunes, septiembre 30, 2013

Westgate o el posible fin de una forma de hacer diplomacia

Foto de strupler
El ataque al centro comercial Westgate, en Nairobi, trae olores de la Guerra Fría, la interminable lucha de Bush contra el terror y discursos paternalistas sobre África. Pero en realidad oculta el debate sobre la pobreza y sus consecuencias sociales; locales y globales.

En el momento de escribir estas líneas Westgate ya está evacuado y las labores de las fuerzas de seguridad keniatas consisten, esencialmente, en las tareas de recuento de heridos y fallecidos. 175 y 67 respectivamente. Es el primero de los días de luto oficial declarados por el presidente Kenyatta. El día después de que éste dijera que Al-Shabaab, milicia somalí que se ha hecho acreedora del ataque, no podrá romper los estrechos lazos de la comunidad intercultural de Kenia. Interesante comentario para quien está siendo investigado por la Corte Penal Internacional por promover y liderar los enfrentamientos étnicos que se sucedieron a las elecciones de 2008, y que en las elecciones de 2013 también azuzó a unas comunidades contra otras.

miércoles, mayo 15, 2013

Political Theory and International Relations, de Charles Beitz

Asumir como asume Charles Beitz que el Estado debe satisfacer un elemento moral dado que somos los propios individuos los que legitimamos ese Estado, es asumir que en la actuación del ente estatal existe una moralidad impuesta por los individuos que lo forman. 

Hobbes y los realistas tratan de justificar la amoralidad del Estado en sus relaciones con los demás Estados, o al menos la no inclusión de los principios morales en las mismas, argumentando que la esfera interna del poder estatal es diferente a la exterior y, por tanto, la fundamentación de los actos ha de ser diferente. El concepto de Relaciones Internacionales como un mundo exclusivamente de relaciones estatales, la no supeditación de las mismas a un ente superior y junto con el principio del “propio interés” es claramente engañosa y limitada. 

Las Relaciones Internacionales, argumentará Beitz, serán relaciones entre individuos que, ocasional o históricamente, forman Estados. Y estos Estados han de estar supeditados a la manera de vivir la vida de los individuos que la forman. No pueden por tanto obviar que los individuos tienen una moral y unos principios. Sin embargo surge una duda al reinterpretar las palabras de Maquiavelo que destaca Beitz. El príncipe, decía Maquiavelo, ha de hacer todo lo posible para conservar su Principado. Hoy, el príncipe es el gobierno, y el Principado el Estado. Por tanto el gobierno habrá de realizar cualquier función que considere necesaria para la conservación de ese Estado. Sea la guerra, la cooperación, la alianza, etc. Si tenemos en cuenta que el Estado ha debido ser creado para asegurar un mínimo bienestar en las vidas de los ciudadanos que lo forman, y el modo de vivir de los mismos, el interés de ese gobierno será el asegurar ese Estado de bienestar, ése será el interés nacional. Tan sólo habrá que discutir cómo se desarrolla el interés nacional, quién lo da forma y con qué argumentos ya que dependiendo del mecanismo de formación y desarrollo, la actuación del gobierno girará hacia un lado o el otro. 

jueves, abril 18, 2013

Ndiyo tunaweza. La política de Obama en África Subsahariana



Imagen de dellhunk
Se cumplen en estos días cinco años ya del movimiento Obama. Tras los ocho años de plomo de George W. Bush, Estados Unidos iniciaba una fase nueva de su historia con la elección del espíritu propositivo y de cambio de la candidatura de Barack Obama frente a las planas propuestas del republicano McCain. Este aire de cambio llegó hasta África. Por primera vez un hombre negro comandaba el ejército militar y económico más grande del mundo. Las esperanzas de que la potencia mundial dominante entendiera por fin los problemas de los países africanos recorrieron muchos rincones de la política subsahariana.

Pero la negritud de Obama ha resultado no ser tal. A pesar de que nada más llegar a la presidencia Obama visitara El Cairo y Accra y contagiara así su optimismo, la realidad de la intervención de Washington en el continente durante estos años es otra. Obama tardó casi un año en fijar su política frente a la Unión Africana, y casi cuatro en lograr publicar un documento de política sobre África Subsahariana. Su política de gestos que no se ha traducido en documentos o acciones de impacto.

La misma estrategia para África Subsahariana que, de haber perdido Obama contra Romney nunca habría podido implementar, establece cuatro ejes de actuación –democratización, oportunidades económicas, paz y seguridad y desarrollo- que en el fondo se traducen en dos. Y es que Obama sitúa a África Subsahariana como un actor fundamental en la economía y la seguridad de la comunidad internacional.

En la guerra económica, Washington ha perdido protagonismo como inversor en el continente. Hasta el punto de que desde 2009 China supera a Estados Unidos como mayor inversor. Esta pérdida de protagonismo ha venido acompañada de la implementación de la African Growth and Opportunity Act (AGOA), creada por la Administración Clinton en 2000, potenciada por Bush durante su mandato y que ahora Obama pretende reformar. Esta herramienta promueve la inversión estadounidense en África Subsahariana, y no ha tenido impacto a la hora de convertir ésta en una inversión más sostenible y que promueva el crecimiento interno.

En cuanto a la guerra militar, el puesto de mando para África Subsahariana, el AFRICOM, nunca ha estado del todo desarrollado. Atrapado en la política militar de un Estado que ha tenido dos guerras abiertas, el AFRICOM se ha dedicado a formar y armar a los ejércitos locales con el combate a los grupos terroristas como principal objetivo. El reciente acuerdo de Washington con Níger para establecer una base africana de drones responde a la coyuntura actual en Mali, pero también a la fuerza que está tomando Boko-Haram en Nigeria.

Frente al abandono escénico al que, durante sus primeros cuatro años, Obama ha sometido al continente la Secretaria de Estado Hillary Clinton se ha puesto manos a la obra. La ofensiva de Clinton por recuperar la imagen de Estados Unidos en el exterior y trazar nueva alianzas diplomáticas la ha llevado a visitar 23 de los 54 países del continente. Entre sus hitos está el apoyo al nuevo gobierno de Somalia, reconociéndole como legítimo –hecho que no pasaba desde 1993-  y apoyando su indivisibilidad frente a las regiones secesionistas. También ella ha sido decisiva en el proceso que finalizó con la división de Sudán en dos Estados y deja el camino encauzado para que el conflicto en la fronteriza región de Abiyei se resuelva formalmente con otro referéndum.

Clinton ya tiene nombrado sucesor, el excandidato a la presidencia John Kerry, quien a priori debería mostrar cierta sensibilidad hacia África al estar casado con una mozambiqueña formada en universidades sudafricanas. Kerry tendrá que lidiar con la sombra de Clinton y una figura presidencial que, poco a poco, parece querer priorizar su presencia en la política africana estadounidense. Estos días hemos visto cómo Obama sedirigía a la nación keniata, de donde era originario su padre, para pedir unas elecciones presidenciales sin violencia.

Estamos tan sumergidos en el día a día de la crisis global que hemos consumido una legislatura de las dos de Obama casi sin darnos cuenta. Y no ha surgido un verdadero cambio del orden global. Los problemas son los mismos que en el mandato Bush, las respuestas se le parecen,  y no conseguimos quitarnos la sensación de estar perdiendo muchas oportunidades. El cambio de halcones por palomas no ha sido suficiente.

La gestión de la política interna, principal mandato de Obama, no debería servir de justificación para evaluar el impacto de las nuevas acciones estadounidenses en África Subsahariana.  Las segundas legislaturas, especialmente el final de éstas, son habitualmente utilizadas por los presidentes para intentar modificar la imagen exterior que se tenía de ellos. Obama finalizará en 2016, un año después de la fecha límite para diversas metas internacionales y todo apunta a que las buenas intenciones de Barack terminarán por imponer un nuevo pacto blanco como el pacto del Milenio que, pensado para ser incumplido, sitúe a África Subsahariana en el foco de una política espectáculo internacional que no tenga verdadero impacto en el día a día de los africanos y las africanas. Al final el profesor Ake puede volver a tener razón: la prioridad no es el desarrollo del continente, por muchos documentos estratégicos que nos encarguemos de diseñar.

viernes, marzo 22, 2013

El acceso al agua y al saneamiento en África Subsahariana


Es 22 de Marzo y como cada año se celebran por todo el mundo multitud de actos en conmemoración al Día Mundial del Agua anunciando prioridades, objetivos y logros en este campo.

Foto de Rémi Kaupp
El suburbio de Kibera, cerca de Nairobi, es como otros muchos suburbios del mundo. Sin embargo hay una cosa por la que destaca en los informes de expertos y los anecdotarios periodísticos. Allí la falta de saneamiento adecuado ha sido solucionada por su población con la creación de una herramienta: los flying toilets. Éstos consisten en defecar dentro de una bolsa de plástico, que es lanzada después por los aires, ya sea en zonas de desechos en mitad del suburbio, ya sea en mitad de la calle. La anécdota, el chiste fácil y escatológico, oculta tras de sí una realidad dramática que se lleva por delante muchas vidas a lo largo del año en forma de enfermedades fácilmente mitigables.

El saneamiento es el hermano pobre de los organismos y los departamentos encargados del agua en el mundo. Siempre ha sido más fácil encontrar financiador para inaugurar un pozo que unas letrinas. A pesar de ello entró dentro de la Resolución 64/292 de la Asamblea General de Naciones Unidas por la que ésta reconocía el Derecho Humano al Agua y al Saneamiento.

La Resolución se tomó allá por 2010, a cinco años de la fecha límite de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Fue quizás por eso que hoy justo hace un año, el 22 de Marzo de 2012, en el Día Mundial del Agua, Ban Ki-moon anunciaba que la meta del Milenio de reducir la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento se había cumplido. El tiempo apremiaba y los anuncios de éxito en las políticas globales de agua y saneamiento se debían de comenzar a realizar… incluso si se tenía que pasar por encima de las cifras.

Lo que en realidad decía el informe en el que Ban Ki-moon se basaba era que se había conseguido aumentar la proporción de personas que acceden a una fuente mejorada de agua potable. Entre fuente mejorada y acceso sostenible, que implica una fuente segura, existe una gran diferencia que el departamento de prensa del Secretario General decidió omitir. Cifras más realistas hablan de entre 1.000 y 4.000 millones de personas que no tienen acceso al agua potable segura actualmente. El Banco Mundial habla sin tapujos de 3.000 millones (¡la mitad de la población mundial!). En cualquier caso, se utilicen las cifras que se quieran utilizar, las de Ban Ki-moon, las del Banco Mundial o las de otros estudios, todos coinciden en afirmar que África Subsahariana es la región donde más gente se ve privada del agua potable y de un saneamiento adecuado cada día.

Si nos sentamos a analizar las causas de esta situación más allá del Sahara, el imaginario colectivo nos llevará a pensar que es la imposición de políticas del norte sobre el sur lo que impide que África Subsahariana implemente alternativas al modelo neoliberal. Sin embargo la realidad no es ésta. Los gobiernos africanos no están interesados, en general, en ofrecer una alternativa al modelo, sino en sumarse al mismo. La solicitud de éstos es, en general, de falta de financiación o de coordinación con los fondos de ayuda al desarrollo existentes. Esto hace que la respuesta que buscan para solucionar el conflicto por los recursos hídricos se encamine hacia los modelos privados.

Sin embargo los resultados de la apuesta por el modelo liberalizador no son elocuentes. A pesar de su predisposición a contar con capital privado los gobiernos africanos no logran movilizar la inversión necesaria. Y eso que el mercado privado internacional de los proyectos medioambientales está en alza y que se calcula que la producción de las diez cuencas más pobladas del planeta se prevé aportará en 2050 un cuarto de la producción global.

Los motivos van más allá de la voluntad de apostar por un modelo público o privado de agua. Los gobiernos africanos están llevando a cabo acciones paralelas al sistema de agua y saneamiento que hacen peligrar el acceso de la población en general a éste. Uno de los mayores riesgos viene de la cesión de tierras para la gran industria agrícola. En lo que se ha dado en llamar un suicidio hidrológico, los gobiernos africanos ceden tierras propias a otros países para el cultivo, eliminando recursos tradicionales de agua para la población. En Mali, se calcula que las aguas del río Níger que pasan por el país podrían irrigar 250.000 hectáreas. Sin embargo el gobierno democrático de antes del actual conflicto había asignado 470.000 hectáreas de tierra cultivable a compañías principalmente de Libia, China, Reino Unido y Arabia Saudí.

Podemos comprobar, por tanto, que el mercado privado no está interesado en invertir en agua y saneamiento en el continente. Tampoco existe una verdadera voluntad política de priorizar las inversiones públicas en agua y saneamiento, ni a nivel de los donantes ni a nivel de los gobiernos africanos. La Agencia Española de Cooperación al Desarrollo (Aecid) dedicó en 2008 el 46% de la ayuda en agua y saneamiento a la construcción de pozos, cuyo impacto en el acceso al agua es extremadamente bajo.

Las prioridades políticas están en la evolución de unas más que cuestionables cifras. Pero en lugar de preocuparnos por cuántos africanos y africanas carecen de acceso al agua y al saneamiento y de cómo podemos maquillar las cifras o establecer objetivos técnicos, carentes de contenido político, deberíamos asumir que es un problema de desigualdad económica. El 20% más pobre tiene una probabilidad veinte veces mayor de defecar al aire libre que el 20% más rico. Queda claro, pues, que el acceso al agua y al saneamiento depende de lo desigual que es una sociedad. Que la necesidad más acuciante consiste en la construcción de una democracia de base y la necesidad de realizar un reparto de la riqueza a través del cual el Derecho Humano al agua y al saneamiento sea posible. 

Este artículo fue publicado originalmente en El Europeo

jueves, febrero 28, 2013

Elecciones en Kenia: la política formal contra la real

Con este artículo comienzo mi colaboración con la web El Europeo.


Foto de Demosh
Samuel Kivuitu era el responsable de la Comisión Electoral Keniata en 2007. Pocos días antes de las elecciones presidenciales que se encargaba de coordinar afirmó que éstas se celebrarían en un ambiente de calma y que la transición política se realizaría de manera suave y ordenada. Sin embargo la realidad le tenía reservada una sorpresa tanto a él como a toda la comunidad internacional, a quienes la violencia política desatada tras el conflicto electoral entre Odinga y Kibaki les pilló a contrapié.

Desde diciembre de 2007 hasta febrero de 2008 murieron 1.200 personas y cientos de miles expulsadas de sus hogares en el conflicto resultante de las elecciones presidenciales. Kibaki se autoproclamó ganador por un margen muy estrecho. Odinga respondió acusándole de fraude electoral, y las milicias en las calles obtuvieron la orden de estrechar el cerco sobre su rival.

Fueron varias semanas de conflicto abierto por todo el país que se saldó con una solución de coalición: Kibaki fue nombrado Presidente y se creó la figura de Primer Ministro para Odinga. Paralelamente se inició un proceso de reforma constitucional que pretendía situar a Kenia como un país referente en la política moderna de África Subsahariana.

La Constitución aprobada en 2010 establece una división territorial del país en 47 regiones, con su gobernador particular y su propio parlamento. Además, introduce la novedad de los debates presidenciales obligatorios en periodo electoral, y otras medidas dinamizadoras de la democracia, como las consultas populares o la transparencia en la información.

De esta manera llegamos al periodo electoral en el que Kenia se encuentra inmersa. Por primera vez en la historia ha habido un debate presidencial televisado con hasta ocho candidatos (siete hombres y una mujer) a presidir el país.

Las elecciones, cuya primera ronda presidencial será el 4 de marzo, se celebran en el 50º aniversario de la independencia. La formalidad de la campaña, su occidentalización, ha hecho que multitud de medios de comunicación internacionales se vanaglorien del éxito de reconversión de la democracia keniata. Voces que han sido potenciadas con la participación de Barack Obama en la campaña del que fue país de nacimiento de su padre.

El ensimismamiento de estos medios contrasta con las voces que desde el terreno están realizando diversas organizaciones de la sociedad civil. La política formal, edulcorada por la Constitución de 2010, hace vivir la ficción de que se trata de unas elecciones estandarizadas, donde el debate de las ideas prevalece sobre cualquier otro. Sin embargo, un pequeño seguimiento de la campaña permite demostrarnos que nada ha cambiado en Nairobi.

En 2007, como ahora, la política keniata estaba dominada por el debate identitario de carácter étnico. La etnia ha sido la herramienta social utilizada para facilitar o limitar el acceso a la tierra o a las oportunidades políticas y está en la base de la desigualdad social keniata. Los dos candidatos más fuertes, el Primer Ministro Odinga y el recién llegado a la política, Keniata, vienen de familias políticas fuertes, protagonistas del proceso de independencia. Ambos tienen una fuerte identidad étnica (Luo y Kikuyu respectivamente) que explotan políticamente y que movilizan frente a un ataque político. Keniata, además, está acusado por la Corte Penal Internacional de crímenes durante el conflicto de 2007.

En Kenia, a pesar de la estandarización de la política formal, continua existiendo un debate fuera de los focos que tiene a la identidad como eje fundamental. Los motivos que provocaron el conflicto en 2007 siguen abiertos. En 2012 se relataron hasta 400 muertes por violencia política. El paro juvenil es muy elevado, y los indicadores de pobreza no mejoran. Todo esto, unido al alto nivel de corrupción de las estructuras del Estado, hace que se augure un posible escenario de violencia si la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, programada para abril, se resuelve por un margen muy corto de votos o si se percibe poca transparencia en el proceso electoral. Y sin olvidar que las elecciones en cualquiera de las 47 regiones también puede servir de mecha.

Los jóvenes profesionales keniatas, aquellos que podrían estar trabajando fuera del país en cualquier ciudad global, están furiosos con esos partidos políticos etnificados que continúan un debate que no aporta soluciones a las desigualdades sociales del país. Ven como imprescindible un cambio en las élites políticas del país. Pero el líder anticorrupción John Githongo ya lo advirtió: “El nuevo mundo está naciendo, pero el viejo aún no ha muerto”.

miércoles, enero 30, 2013

Reproducir Afganistán en Mali


Foto CC de jedalani
El pasado día 12 de Enero de 2013 fuerzas militares de la República Francesa atacaron desde las bases de Chad, por tierra y por aire, a las fuerzas rebeldes de Azawad. Hace casi un año, se lo contábamos aquí, tropas tuareg y de dos grupos islámicos de la zona habían iniciado un ataque desde la frontera con Libia que había llegado a expulsar al ejército de Mali de la parte norte del país. Finalmente, el 6 de abril, se declaró la independencia de Azawad, no reconocida por ningún organismo internacional ni ningún otro Estado.

Desde entonces la población malí ha sobrevivido como ha podido a la inseguridad alimentaria, a la inexistencia de una Administración pública descabezada por un Golpe de Estado militar y a la espera de que los actores internacionales decidieran intervenir de una manera u otra. La manera escogida ha sido la de una intervención militar unilateral, retrotrayéndonos a los momentos más estelares de 2001. Hemos escuchado a François Hollande –la última esperanza blanca europea para el Estado de Bienestar- decir que Francia permanecerá –intervendrá- Mali hasta que las tropas islamistas hayan sido derrotadas. Y hemos escuchado a David Cameron –la esperanza y ejemplo de la Europa liberal- afirmando que está en peligro “nuestro modo de vida”. El terrorismo ha vuelto a constituirse como el leitmotiv oficial de la política exterior de los estados occidentales. George Bush Jr., te esperamos impacientes.

Cuando en 2012 se escenificó la inoperancia del gobierno militar malí para hacer frente al reto secesionista de Azawad las reservas –económicas y militares- de los países de la OTAN estaban bajo mínimos tras la intervención de Libia –origen de estas tempestades. Todas las miradas apuntaban a una intervención delegada realizada a través de los países que forman la CEDEAO (ECOWAS). Una intervención africana para un conflicto africano. El problema es que los más de diez años de programa de formación y cooperación militar de los países de la Unión Europea y EEUU con los países del Sahel no habían terminado de dar frutos. Se necesitaba una formación más adecuada y, por tanto, tiempo para llevarla a cabo. Naciones Unidas, en un informe de hace pocos meses, ya hablaba de una posible fecha de intervención conjunta africana: Septiembre de 2013.

Sin embargo a comienzos de Enero de este año los movimientos islamistas realizaron movimientos de acercamiento a Konna, desde donde la llegada a Bamako, la capital, era franca. Esto precipitó la decisión francesa que ha provocado la creación de un Afganistán a poco más de 6.000 km de París –y 4.900 de Madrid. Porque esto, la creación de un problema militar de difícil solución y el enquistamiento de la situación en la región, está fuera de toda duda.

Si alguien piensa que las tropas islamistas no van a llamar a la acción internacional de sus bases, igual que se realizó en Afganistán o en otros tantos lugares, no conoce la voluntad de Al-Qaeda por invertir esfuerzos en el frente de África del Norte. La expulsión de estas fuerzas sólo puede suponer su instalación, y consecuente desestabilización, de otro país. Puede que los países occidentales no estén en guerra contra el Islam, pero a fe que lo parece. Se han pasado diez años secuestrando, torturando, asesinando, bombardeando, invadiendo y ocupando países de mayoría musulmana (Afganistán, Iraq, Libia, Pakistán, Somalia). Más leña al fuego que se encargan de avivar constantemente las fuerzas islamistas.

Cuando nos centramos en los porqués de la intervención francesa es muy tentador fijarse en sus intereses económicos en la región. Francia interviene porque es la que más tiene que perder con la pérdida de Mali. Sus empresas tienen los contratos más jugosos de extracción de uranio. Pero además no se puede olvidar que París tiene el gatillo fácil. En nombre de la razón, la protección de nuestro modo de vida o de la democracia global, Francia ha intervenido en África tanto como ha querido desde el final de la Guerra Fría. Estos antecedentes de defensa de sus intereses económicos –o de sus empresas- en el continente conforman una explicación completamente coherente. China ya les está haciendo mucho daño con su guerra comercial –y silenciosa- en África Subsahariana. Demasiado como para perder piezas por el camino. El intervencionismo francés es común a las diferentes fuerzas de gobierno, traspasa colores, genera intereses económicos en las empresas cercanas al Eliseo e intereses militares entre los altos mandos del ejército de la República.

El Reino Unido o Estados Unidos no van a dejar sola a París. A pesar de los gritos desesperados de algunos políticosfranceses que antes se denominaban pacifistas y contrarios a la intervención, el resto de países de la Unión Europea a duras pena tiene suficiente con aguantar la crisis económica y los continuos ataques al Euro. Londres, a través del apoyo logístico aéreo, y sobre todo Washington también están jugando sus cartas. Obama ha firmado un pacto de última hora con Níger para poder operar desde este país con los famosos drones. Si yo fuera líder de Boko Haram iría dándome por aludido.

Tendremos por tanto una intervención francesa que poco a poco se irá retirando –nunca del todo, pues es un territorio demasiado extenso- a favor de una posible fuerza de ocupación africana –se habla de tropas de Burkina y, en especial de Nigeria- que necesitará tiempo para terminar de formarse y hacerse con el control operativo de las instrucciones dictadas por el Eliseo. Y alrededor de esta intervención terrestre, una operación más quirúrgica de asesinato selectivo organizada por el Pentágono a través de las operaciones no tripuladas.

La intervención iniciada por Hollande complica la solución del puzle de Mali al internacionalizar el conflicto en sí mismo. Frente a una posible solución negociada y arraigada en el control que sobre el territorio tienen las fuerzas tuareg –que podrían haberse transformado en aliadas de Bamako a través de mecanismos de reconstrucción del Estado malí y de la ingeniería constitucional desde la base- París ha impuesto la visión guerra contra el terror, un escenario donde los movimientos islamistas se mueven mejor que nadie y donde consiguen más ventajas al mantener el fuego de su lucha encendido. A partir de ahora todo lo que haga Francia, la Unión Europea o las propias Naciones Unidas será interpretado por los movimientos islamistas como una afrenta más al Islam o una derrota de los valores occidentales, sirviendo la intervención de Francia como amplificador del discurso y, por tanto, escondiendo el resto de sus complejidades.

La ruta de la democracia interna, que permitiera a los malienses controlar sus recursos minerales y económicos, no se contempla. Ellos son sólo víctimas de los movimientos de estos dos actores globales.

viernes, diciembre 28, 2012

Etiopía, Egipto y las guerras por el Nilo


Foto CC de S J Pinkney
Siempre tan citado que ya se ha convertido en un lugar común. El que años después fuera Secretario General de Naciones Unidas, y por entonces Ministro de Asuntos Exteriores de la República Árabe de Egipto, Boutros Boutros-Ghali afirmó a finales de los 80 que la próxima guerra que se libraría en la región sería una guerra por el agua. Desde entonces las guerras y los conflictos no se han parado y esta máxima adorna las pizarras de los grandes estrategas y pensadores de opinión, a la espera de que la guerra por el agua se produzca y así poder desempolvar la manida frase. No hay nada como esperar a poder llevar razón.
Pero la historia de esta frase va más allá de la premonición perpetrada por un aparentemente avezado político egipcio. No, lo que Boutros-Ghali estaba haciendo no era un análisis en prospectiva, sino una declaración de intenciones por parte del gobierno al que entonces representaba.

La cuenca del Nilo es compartida por nueve países africanos: Egipto, Sudán (del Norte), Etiopía, Kenia, Uganda, Ruanda, República Democrática del Congo (RDC), Tanzania y Burundi. Su gran caudal hace que sea de gran importancia para la supervivencia económica y vital de cientos de miles de personas a lo largo de todo su curso. Sin embargo, no todos pueden utilizar sus aguas.

Un acuerdo firmado entre las diferentes administraciones coloniales británicas de la cuenca del Nilo reconocía a la administración británica de El Cairo la facultad de decidir en exclusiva sobre sus aguas. Y un tratado firmado entre Egipto y Sudán, repartiéndose entre ellos toda el agua que llevara el Nilo. El primero firmado en 1929, el segundo en 1957. Bajo estos dos paraguas legales, Egipto se ha considerado dueño histórico de las aguas del Nilo y ha amenazado militarmente durante décadas la construcción de cualquier obra que afectara al caudal. A su fuerza legal se añadían dos fuerzas más, la diplomática –utilizada para bloquear cualquier intento de financiación internacional de obras hidráulicas Nilo arriba- y la militar –constituyéndose en el ejército dominante de la zona tras los acuerdos con Washington.

Esta situación de conflicto se intentó reconducir hacia la cooperación entre todos los países de la cuenca. Se creó la Iniciativa de la Cuenca del Nilo (Nile Basin Initiative), un mecanismo de negociación entre los nueve estados ribereños para renegociar el uso del caudal y dirimir cualquier conflicto sobre los diferentes proyectos de construcción planificados. La iniciativa se llevaba presentando durante más de una década como el paradigma de la cooperación multilateral sobre cuencas, y sin embargo su fracaso era estrepitoso. Cansados de toparse contra el muro egipcio, que seguía ejerciendo su influencia diplomática y exhibiendo su poderío militar, seis de los nueve países de la cuenca decidieron constituir un mecanismo paralelo, el Acuerdo Marco de Cooperación (Cooperation Framework Agreement), a través del cual se repartirían de una manera equitativa los usos del caudal del Nilo y se debatirían los proyectos que afectaran al caudal de otros estados ribereños. Se trataba de la rebelión de Kenia, Uganda, Ruanda, Tanzania, Burundi y Etiopía, encabezada por esta última y a la que probablemente se añada en un futuro la RDC.

De este modo Etiopía reventaba el statu quo de la cuenca, ofreciéndose a liderar el cambio que los otros países reclamaban. Addis Abeba ha sido capaz de generar un cambio en la hegemonía de esta región a través del modelo económico y político del difunto Meles Zenawi. Un modelo económico que combina la fuerte Inversión Extranjera Directa (IED) de facilidades fiscales a la inversión y un redireccionamiento de ésta hacia los sectores que más le interesan al Estado. Y un modelo político que hace caso omiso de los llamamientos al respeto de los Derechos Humanos, que continua con los desplazamientos forzosos de poblaciones afectadas por obras hidráulicas o ventas de tierra y que, con mayor relevancia internacional tras las elecciones de 2005, acalla la oposición a través de la represión política y el exilio.

Al calor de la “guerra contra el terror”, Etiopía se ha convertido en eje de la política de Washington en el Cuerno de África, interviniendo directamente en Somalia y comprometiendo fuerzas de paz etíopes para el caso de una intervención entre Sudán y Sudán del Sur o para el conflicto de la RDC. Todo esto ha convertido a Etiopía en el país que mayor AOD recibe del África Subsahariana, segundo en todo el mundo, a establecer planes para convertirse en un país de renta media hacia mediados de la próxima década o a poseer un ejército con una mayor capacidad de despliegue.

La fortaleza de Etiopía, tanto militar como diplomática y financiera, le ha permitido anunciar la inminente construcción de una presa en el Nilo Azul. La denominada presa del Renacimiento, situada casi en la frontera con Sudán del Norte, será construida por empresa italiana que ya realizó el proyecto de la presa del río Om –con desplazamiento forzoso y mal compensado de población autóctona. El anuncio de esta construcción se realizó a mediados del año 2011, aprovechando el momento de debilidad política interna de Egipto.
Sin embargo El Cairo, aun mermado, pudo reaccionar ganando tiempo y solicitando la creación de un comité de expertos –una parte egipcios, otra parte etíopes y otra parte independiente- que diriman si la presa del Renacimiento afectaría a los caudales medioambientales y productivos del Nilo a su paso por Egipto. Fuera de toda duda, se calcula que dichos caudales tardarían de 3 a 5 años en recuperarse del impacto de la presa, pero la duda está en qué pasará más allá, cuando la construcción ya sea un hecho y la dependencia de El Cairo de las aguas del Nilo sea un arma controlada por Addis Abeba.

Meles Zenawi, antes de su fallecimiento en agosto de este año, ya advirtió que con informe positivo o negativo de la comisión de expertos –que ha de resolver su discusión en los próximos meses- la presa del Renacimiento se realizará de todas maneras. Etiopía considera el proyecto fundamental para su desarrollo, en tanto en cuanto es una obra encaminada a la generación de energía eléctrica, y no parece que el sucesor de Zenawi, Hailemariam Dessalgn, vaya a hacerse a un lado ante las batallas que le plantee Egipto.

Sea como sea, el proyecto de la presa del Renacimiento constata el hecho del cambio de hegemonía en la región a favor de Etiopía. El apoyo externo, pero también la transición interna tras la muerte de Zenawi –pausada, a pesar de contar con unos índices inflacionarios muy elevados y un elevado descontento de la población- han permitido robarle terreno a Egipto tanto en el terreno militar como en el diplomático. El Cairo, por su parte, realiza esfuerzos diplomáticos para que la Comunidad Internacional interprete la construcción unilateral de la presa como una agresión a los intereses vitales de Egipto y, por tanto, pueda consentir la respuesta militar ante el proyecto. La debilidad de Morsi, la necesidad de encontrar cohesión social en el Egipto de las protestas –qué mejor que buscar un buen enemigo-, y la vinculación de la construcción de la presa con la afectación de los intereses más vitales de cada egipcio –el agua-, pueden terminar probando antes de tiempo la capacidad militar de Etiopía para responder al reto de su hegemonía regional. Sería el tiempo de desempolvar –por fin- la maldita frase de Boutros-Ghali y comenzar a tomarse en serio los cientos de conflictos abiertos por las privatizaciones salvajes del agua a lo largo y ancho de todo el mundo. Sería el tiempo de las guerras por el agua.

miércoles, noviembre 21, 2012

Call for Papers: Sistemas Políticos Comparados de África Subsahariana (ECAS 2013)


El pasado mes de Junio de 2012, en el marco del Congreso Ibérico de Estudios Africanos, la Profesora Gema Sánchez Medero y yo dirigimos un grupo de trabajo titulado Sistemas Políticos Africanos. La valoración que hicimos, tanto profesional como personal, fue muy positiva. Como ya comenté en su día, tanto la calidad como la cantidad de ponencias presentadas fueron superiores a las expectativas iniciales. Aún más si añadimos el éxito de asistencia de público y de los debates que generaron.

Aquel panel se dividió en dos sesiones, una enfocada a las revoluciones árabes y otra hacia los sistemas políticos subsaharianos.

Ahora, aprovechando la 5ª Conferencia Europea de Estudios Africanos (ECAS) que se celebrará en Lisboa durante el mes de Junio de 2013, pretendemos seguir con el trabajo inicial. Para esta nueva tarea hemos añadido al equipo al Profesor de Ciencia Política, Rubén Sánchez Medero. Entre los tres nos encargaremos de crear el espacio y generar el debate necesario para que este nuevo grupo de trabajo sea bien recibido por la comunidad científica y para que sus resultados puedan ser trasladados a todos los interesados en el tema.

En esta ocasión centraremos la atención en los sistemas políticos de África Subsahariana, dejando de lado la política africana al norte del desierto. Las primaveras árabes han sido ya muy discutidas y, por otra parte, la aún elevada volatilidad de sus sistemas políticos impiden un debate sereno y reflexivo sobre los mismos.

Pero además de centrarnos en los sistemas políticos subsaharianos, lo intentaremos realizar desde una perspectiva comparada. Giovanni Sartori decía que la Ciencia Política o es comparada o no es. Aunque no seamos tan categóricos, si podemos considerar que el estudio de los sistemas políticos es, en esencia, una tarea comparativa. Y por este camino vamos.

La ECAS se celebrará en inglés, por tanto, aunque el resumen del proyecto lo pongo aquí en castellano, si te animas a participar deberás hacerlo en inglés. Si quieres ver el resumen original, sólo tienes que ir a este enlace.

Fecha de celebración de la ECAS 2013: Del 26 al 28 de Junio de 2013.
Fecha límite para presentar propuestas: 16 de Enero de 2013.
Cada propuesta debe constar de:
-      Título
-      Resumen breve (300 caracteres máximo)
-      Resumen largo (250 palabras máximo)
-      Requerimientos audiovisuales para la presentación
Idioma del panel: inglés.
Presentación vía web: [link] Por favor, no enviar las propuestas por correo electrónico.
Fecha de notificación de la aceptación: 26 de Enero de 2013.
Inscripción en ECAS 2013: A partir del 27 de Febrero de 2013.


Sistemas Políticos Comparados de África Subsahariana.
Factores endógenos y exógenos en la construcción del marco político.

En los procesos de desarrollo político de los distintos Estados que conforman la realidad de África Subsahariana han intervenido diversos factores que han condicionado la construcción de sus sistemas políticos. Entre ellos no podemos obviar la importancia de los factores exógenos como una variable interviniente del proceso. La presencia de los actores coloniales o de diversos organismos de carácter internacional, han ejercido una influencia, en mayor o menor medida, en la construcción institucional y política de los sistemas políticos de esta región. A menudo importando fórmulas consolidadas en Europa o América del Norte, que, al menos aparentemente, tienen un difícil encaje en la realidad africana. Es por ello por lo que estos Estados se han sometido, en estos procesos de construcción, a una fricción entre estos elementos externos y una serie de factores endógenos que describen la realidad de cada país y que necesitaban participar del proceso de la creación del sistema político. Esta relación imperfecta, entre unos y otros factores, es la que ha dado lugar al establecimiento y desarrollo de una serie de sistemas políticos específicos en el área subsahariana.

El estudio clásico de los sistemas políticos, sus tipologías y características, han pasado por alto, en la mayor de las ocasiones, los casos de África Subsahariana. Este hecho es quizás debido a que las interpretaciones del Estado africano terminan centrándose en el neopatromonialismo, las estructuras híbridas, la debilidad del Estado africano o directamente en la concepción de éste como una entidad ajena a la realidad del continente. Un esfuerzo analítico habitual en las ciencias sociales, que provoca una desviación de la observación del objeto de estudio, derivando la discusión en cuestiones como la buena gobernanza o la dependencia de los Estados africanos del sistema político mundial.

Por lo tanto, y en virtud de lo expuesto anteriormente, este panel tiene por objetivo el estudio de los sistemas políticos africanos y sus diferentes categorías o aspectos relacionados desde una perspectiva comparada y analítica, bien comparando casos del área subsahariana, bien a través de la comparación de casos subsaharianos con otros ajenos a la región.

Dirigen el Panel:

Fernando Díaz Alpuente – www.srkurtz.com
Gema Sánchez Medero – Universidad Complutense de Madrid
Rubén SánchezMedero – Universidad Carlos III de Madrid

Call for Papers: Compared Political Systems of Sub-Saharan Africa (ECAS 2013)


Call for Papers for 5th European Conference on African Studies (Lisbon, June, 26 to 28, 2013) is now open and panel “Compared Political Systems of Sub-Saharan Africa. Endogenous and Exogenous Factors in the Construction of Political Frameworks” is accepting paper proposals.

Deadline for proposal submissions: January 16, 2013.
Proposal should consist of a:
-          Paper title
-          Short abstract (300 characters maximum)
-          Long abstract (250 words maximum)
-          Audio-visual requirements for your presentation
Panel language: English.
Presentation via web: [link] Please do not send any proposal by email.
Notification of acceptance: January 26, 2013.
Registration opens: February 27, 2013.

Information about the Panel: Compared Political Systems of Sub-Saharan Africa

In the political development process of African States several factors have got involved and have conditioned their political systems. Among them we cannot ignore the exogenous factors relevance, as an intervening variable in the process. The presences of various colonial actors or international agencies have influenced, greater or lesser extent, institutional and political construction of political systems in the area. Often importing Western formulas, which, at least apparently, have a difficult fit in the African realities. It is for this reason that these States have undergone, at the process of its construction, to friction between these external factors and also endogenous, which describe the reality of each country and needed to participate in the process of the political system construction. This imperfect relationship between factors has led to the establishment and development of specific political systems in the Sub-Saharan region.
The political system’s classical studies, their typologies and features, have overlooked in the Sub-Saharan African’s cases. Perhaps because of the African State interpretations focus on neopatrimonialism, the hybrid structures, the weakness of the African State and the conception of the African State as non-African entity. A common analytical effort in the social sciences derives the discussion on issues such as good governance or African States’ dependence on global political system.
This panel aims to study African Political Systems and their different categories or aspects from comparative and analytical perspectives, well Sub-Saharan area compared cases, either through the comparison of Sub-Saharan cases with other outside the region.
Convenors:
-          Fernando Díaz Alpuente. African Studies Center of Barcelona – www.srkurtz.com
-          Rubén Sánchez Medero, Carlos III University of Madrid.
-          Gema Sánchez Medero, Complutense University of Madrid.

Information about the 5th European Conference on African Studies
The 5th European Conference on African Studies (ECAS 2013) will take place at the ISCTE-IUL, Lisbon, Portugal, from 26 to 28 June 2013. It will be organized by Centro de Estudos Africanos - Instituto Universitário de Lisboa (Centre for African Studies, Lisbon University Institute (ISCTE-IUL)) on behalf of AEGIS, the Africa-Europe Group for Interdisciplinary Studies. Its general theme will be African dynamics in a multipolar world.
ECAS 2013 will be open to scholars from all over the world and the call for panels is open to disciplines and methodological approaches representing the Social Sciences and Humanities.