AVISO

lunes, septiembre 17, 2012

Todo se desmorona, de Chinua Achebe


Okonkwo es un gran guerrero, fue el luchador más conocido por entre los poblados de su zona cuando era joven, tiene tres mujeres y un buen almacén de ñames. Es un hombre de éxito. Un hombre respetado. Comenzó de la nada, pidiendo prestados sus primeros ñames a un hombre respetable, arando y cultivando, esforzándose más que el resto. Tenía que salir adelante, porque su padre no le había dejado nada en herencia más que el miedo al fracaso, el miedo a ser como él. Con prudencia y esfuerzo,  Okonkwo se ha hecho con varios títulos de su comunidad y puede tener realistas aspiraciones de convertirse en un gran hombre de su poblado, guardián del orden y de las normas que heredaron de las generaciones anteriores.

A través de este personaje, que representa a un hombre cualquiera del África Occidental, Chinua Achebe es capaz de narrar la destrucción de un mundo. El sistema social y político que describe Achebe nos muestra unas comunidades perfectamente organizadas según normas y conceptos propios. Los matrimonios, las guerras, las cosechas, las fiestas, las creencias, todo está en perfecta armonía con el mundo que les rodea. El escenario de Okonkwo es un mundo nada idealizado, donde hasta la contradicción tiene cabida y donde la vida y la muerte –como en todos lados- tienen un sentido y un precio determinado. Un orden político, social, económico y religioso que permite continuar con la vida y asumir las dificultades inherentes que hay en ella.

Pero ¿cómo se acaba con un mundo perfectamente organizado? Las tres imágenes clásicas del colonialismo europeo -el soldado, el comerciante y el misionero- ejercen actividades perfectamente coordinadas en el relato de Achebe. Puede que no de manera premeditada, pero esta coordinación es capaz de fijarse en las incongruencias de los sistemas políticos, sociales y religiosos del periodo precolonial y utilizarlas para reventarlos. Como la dinamita que se coloca en las brechas de una montaña en la minería al aire libre. La montaña –los sistemas- queda hecha trizas a la espera de que un agente externo le proporcione un nuevo sentido.

El papel de la religión europea, del cristianismo británico en este caso, supuso la modificación de las costumbres autóctonas y la clave del conflicto colonial al suponer un reto a las creencias más firmes de la población africana. La figura de los africanos conversos, encarnados en su mayoría por los más desfavorecidos por el sistema político y social, es clave en este proceso. Avalados por el poder y la fuerza que la nueva religión les otorga se enfrentan a los poderes que antes les excluían y luego, cuando se convirtieron, les ignoraban. La revolución colonial, parece que nos dice Achebe, pudo comenzar con la llegada del misionero europeo, pero no hubiera tenido sentido sin la acción revolucionaria de parte de la sociedad africana, ya conversa. Frente a un sistema político, social y religioso africano que excluía a unos e integraba a otros, el sistema colonial otorga fuerza a los excluidos para ser ellos los nuevos excluyentes.

El comerciante, no tan presente en la novela de Achebe, es el que marca el camino y el sentido de la movilización europea hacia África Subsahariana. La oportunidad de ganar riquezas y materias con las que comerciar en nombre de la monarquía colonial es la punta de lanza de la intervención europea.

Por último el soldado es quien hace que la misión civilizadora y la misión comercial tengan éxito. La tecnología militar europea permite avasallar al enemigo africano -pacificarlo en términos coloniales- sin apenas resistencia y tan si quiera con la sensación de que el otro es un enemigo digno de llamarse tal. Su debilidad es casi insultante para el soldado, en constante y plena búsqueda de la gloria militar y colonial.

La sociedad africana que describe Achebe no fue capaz de prever ni prevenir lo que se le venía encima, oponiendo resistencia pero condenada a su fracaso. Desconocedora de la historicidad bélica europea consiente en permitir el asentamiento del misionero en su tierra, en parte aterrado por los relatos de pueblos que se han resistido y han sido masacrados, y en parte por una aparente cualidad de conformismo y prudencia que les hace esperar una reacción hasta que ya es demasiado tarde.

La novela de Achebe tiene el mérito de saber describir bien una poderosa vitalidad dentro de la sociedad precolonial y cómo la invasión europea fue capaz de subvertir el orden establecido mediante la combinación del poder de la convicción y el militar. Supuso un hito en la Historia de la Literatura cuando se publicó por primera vez, en 1958, y quizás por eso se le ha negado constantemente a su autor el Premio Nobel –autoconstituido como premio universal de las letras, pero de una evidente y aplastante europeidad. Inexplicablemente descatalogado desde hace años en el mundo editorial español, en 2010 la casa Random House Mondadori lo reditó dentro de la colección de bolsillo que dedicó a todas las novelas largas de Chinua Achebe. Su lectura se disfruta en lo literario y se sufre en lo político, siendo el sufrimiento el único camino posible para acceder a lo que Achebe desea que entendamos: cómo es posible destruir un mundo.

domingo, septiembre 09, 2012

La furia del hombre blanco en América


Foto de euthman
El próximo mes de Noviembre Estados Unidos se marchará de elecciones presidenciales. Unas elecciones que, como muchas otras veces, han sido marcadas como las elecciones. Como si de una gira de los Rolling Stones se tratase –que siempre dicen que va a ser la última- las elecciones presidenciales tienen la costumbre de venderse como las decisivas para el definitivo establecimiento del país en uno u otro lado. En 2000, cuando ganó George W. Bush, por proclamación anticipada de FoxTV, los analistas las vendían como las últimas elecciones del pueblo norteamericano, en clara referencia a que ambas candidaturas habían recibido nada desdeñables aportaciones económicas de los mismos sectores empresariales. Si tienes dos caballos que pueden ganar, apuesta por los dos.

Pasó Bush Jr. y llegó el ciclón Obama. Nadie apostaba por una victoria de un negro –allí les gusta decir no-blanco para referirse a Obama- en las primarias, mucho menos en las presidenciales. Pero ganó contagiando a su campaña un aire de refundación de los Estados Unidos de América, el paso del país al siglo XXI tras los 8 años de estercolero religioso, conservador y corporativo en que se habían convertido las presidencias de Bush Jr.

Que un negro ganara la presidencia y que además propusiera el cambio del país hacia una línea más liberal hizo reactivarse a las bases más conservadoras norteamericanas, quienes a su vez terminaron por dar más luz a aquellos grupos extremistas que cuando salen en un vídeo de YouTube pueden parecer graciosos, pero que en realidad son lo más cercano al terrorismo interno que tiene Estados Unidos.

Es ese un país donde la vinculación de los ciudadanos con el Estado es muy frágil, a diferencia de Europa. La desobediencia civil es un concepto extendido desde hace siglos y una herramienta que utilizan una enorme multitud de grupos políticos muy heterogéneos. Esto puede favorecer la aparición de terroristas individuales o de grupos perfectamente legitimados por gran parte de la sociedad para hacer la guerra al Estado.

Estos grupos se entroncan con el ideario que salió a la luz el año pasado tras la masacre de Noruega perpetrada por Breivik, y su mediatización ha permitido popularizar el acrónimo RaHoWa para señalar su lucha: Racial Holy War. Esta nueva guerra por la supremacía blanca se basa en la organización desestructurada ya probada con éxito por Al-Qaeda la década pasada. Se trata de terroristas individuales que, en un país donde te regalan un arma al abrir una cuenta bancaria, sólo tienen que pensar el cuándo porque el cómo les resulta evidente. En esta línea se inserta la masacre en un templo sikh el Agosto pasado. Tener capacidad organizativa para perpetrar atentados de gran envergadura, como el de Oklahoma en 1995, sólo es cuestión de motivación y un poco de suerte en la organización.

Y es en el ámbito de la motivación donde el inicio oficial de la campaña electoral por la presidencia está contribuyendo. El Partido Republicano lanzó su convención con el sencillo eslogan “We built it” en referencia a que fueron ellos –el hombre blanco de América- quienes construyeron el sueño americano y fundaron los Estados Unidos de América. En esta misma convención, que proclamó a Mitt Rommey como candidato republicano a la presidencia, los asistentes abuchearon a la representante republicana de Puerto Rico cuando ésta subía al estrado para apoyar al candidato. Y lo hicieron con el determinante grito de “USA, USA, USA”. No se trata de ideas ni de partido, se trata de la raza.

Pero si el eslogan oficial de la convención ya decía mucho de la barrera que los Republicanos están montando en torno a la figura del hombre blanco americano, no se queda a la zaga el eslogan extraoficial “Defiende América. Derrota Obama” que estos días circula por los círculos republicanos. Alrededor de Obama ha crecido la teoría conspirativa de que en realidad es –agárrense- un musulmán socialista que desea acabar con los Estados Unidos de América. Es la entrega del país por parte de un infiltrado del que se cuestiona incluso su nacionalidad –más de la mitad de los votantes republicanos piensan que Obama no nació en Estados Unidos, y cerca de un 34% cree que es musulmán.

De manera que este es el camino que el Partido Republicano está cogiendo. “Take America Back”, borrar todo lo que ha hecho Obama durante estos últimos cuatro años –que tampoco ha sido tanto como parecía en un inicio- y prometer un nuevo milenarismo basado en la idealización de un pasado no muy lejano donde la crisis económica era sólo patrimonio de las clases bajas y no de los biempensantes republicanos (“Los hombres de bien” a los que por aquí también aluden Rajoy o Artur Mas).

La idea del posible atentado contra Barack Obama parece desaparecer del imaginario mediático, pero la guerra parece que no está acabada.

En los análisis sobre la Convención Demócrata de estos días se habla también de los posibles sustitutos de Obama de aquí a cuatro años. Hay dos que suenan con fuerza, pero cuyos momentos políticos son diferentes. Se trata de Hillary Clinton, la mujer del expresidente Bill, exsenadora del Estado de Nueva York y actual Secretaria de Estado. Ya luchó contra Obama en unas primarias extremadamente disputadas, aunque en contra tendrá la edad: 69 años en 2016. El otro nombre que suena con fuerza se trata de Julián Castro, alcalde de San Antonio con sólo 38 años de edad. Castro puede esperar a una batalla que pueda ganar, además de que aún necesita experiencia de gestión más contrastada, ya sea en la gobernación del Estado o como representante en el Congreso o en el Senado.

Si Ud. es capaz de imaginarse una presidencia norteamericana liderada por una mujer, puede que no recuerde que existe una frase en la política norteamericana que se dice de cualquier personaje político al que se quiera defenestrar “… es más liberal que Hillary Clinton”. Entendiendo el término “liberal” como aquí en España la derecha utiliza el término “comunista” o “socialista”. Una Presidenta de los Estados Unidos sería tolerable por la extrema derecha conservadora norteamericana. Pero una Presidenta Hillary Clinton haría que el Tea Party fuera encargando más cañones para su lucha mediática y política, secuestrando aún más al sector moderado del Partido Republicano.

En el mejor de los escenarios para los demócratas, Clinton podría ganar para 2016 y dar paso en 2020 a la oportunidad de Julián Castro. Un Presidente de los Estados Unidos apellidado Castro, latino educado en Harvard, que casi no habla castellano. Y un Partido Republicano más a la derecha que nunca en su historia, capaz de provocar la ruptura del gigante norteamericano y llevando la actual fractura mediática al ámbito social y político.

Con todo, los peligros futuros son los menos preocupantes que los de hoy. Vivimos en un mundo donde aquello que pasa en Estados Unidos marca de manera definitiva el devenir del resto del sistema político mundial. Las alas norteamericanas de la RaHoWa, junto con el caldo de cultivo de la crisis estafa económica actual, que provoca el aumento del racismo y la creación de la figura del furioso hombre blanco americano no son un fenómeno exclusivo de los Estados Unidos. Breivik en Noruega, Aurora Dorada en Grecia, Merah en Francia. Son muchos las señales que nos indican que estamos inmersos en otro reto global, menos espectacular que el mediático 11S, pero de similares dificultades y retos. Y no lo estamos entendiendo.

domingo, agosto 12, 2012

Polisemia del tiempo histórico desde las Relaciones Internacionales


Nuevo número -con éste hacen 20- de la Revista Académica de Relaciones Internacionales editada por los compañeros de la Universidad Autónoma de Madrid.

En esta ocasión la revista centra su atención en el aparato teórico sobre la interpretación de la historia. Una labor no exenta de importancia por muy teórica que pueda resultar al ojo no experto.

El nº 20 de la revista cuenta con un artículo de Francisco Javier Peñas Esteban, profesor de la UAM y padre de este grupo de internacionalistas y africanistas anclados en el Campus de Cantoblanco de Madrid. También con otro de Christian Reus-Smit, profesor en el Instituto Universitario Europeo y del que el propio Peñas Esteban ya reseñó un libro en otro número de la revista. También se cuentan con otros dos artículos sobre el tema central de la revista, escritos por el historiador Hugo Fazio y José María Hernández. La sección de reseñas y reviw-essays, siempre de gran interés, complementan la visión temática de los artículos centrales, así como los fragmentos de otras obras que siempre se recogen en cada número.

Por lo que respecta a la ventana social, desde la redacción de la revista se centran en el portal Madrilonia y realizan una interesante entrevista sobre su aniversario y el aniversario paralelo de las movilizaciones sociales del 15M madrileño.

lunes, julio 30, 2012

Bibliografía básica sobre Relaciones Internacionales (en castellano)


Ahora que se acerca el mes de agosto y uno tiene más tiempo para leer y reflexionar cualquiera puede sentirse atraído hacia la lectura sobre Relaciones Internacionales. He aquí una pequeña bibliografía, de libros clásicos y menos clásicos, sobre el tema. Para asegurar que sean de fácil acceso he procurado seleccionar sólo aquellos libros que han sido traducidos al castellano y editados en España. En principio, cualquier red de bibliotecas municipales más o menos grande contará con un ejemplar de estos libros. No digamos ya las bibliotecas universitarias. Algunos de ellos ya han sido comentados aquí. Otros lo serán en el futuro –procuraremos añadir los enlaces a esta misma entrada.

Si echas en falta alguno, sólo tienes que ponerte en contacto conmigo y ampliaremos la lista. Deja un comentario con el nombre del libro al final de la entrada o escribe un correo a info@srkurtz.com.

Ali,Tariq. (2002) El choque de losfundamentalismos. Alianza, Madrid.

Attina, Fluvio. (2001) El Sistema Político Global: una introducción a las relaciones internacionales. Paidós, Barcelona.

Barbé, Esther. (2007) Relaciones Internacionales. Tecnos, Madrid.

Beck, Ulrich (2004) Poder y contrapoder en la era global. Paidós, Barcelona.

Beck, Ulrich (2006) La mirada cosmopolita, o la guerra es la paz. Paidós, Barcelona.

Bull, Hedley. (2005) La sociedad anárquica. Un estudio sobre el orden en la política mundial. Catarata, Madrid.


Echart Muñoz, Enara. (2008) Movimientos sociales y relaciones internacionales. Catarata, Madrid.

Halliday,Fred. (2002) Las Relaciones Internacionales en un mundo en transformación. Catarata, Madrid.

Held,David. (1997) La democracia y el ordenglobal. Paidós, Barcelona.

Hobsbawm, Eric J. (2007) Guerra y Paz en el Siglo XXI. Crítica, Barcelona.

Merle, Marcel. (1995) Sociología de las relaciones internacionales. Alianza, Madrid.

Morgenthau, Hans. (2001) Escritos sobre política internacional. Madrid, Barcelona.

Peñas Esteban, Francisco J. (1997) Occidentalización, fin de la Guerra Fría y relaciones internacionales. Alianza, Madrid.

Peñas Esteban, Francisco J. (2003) Hermanos y Enemigos. Liberalismo y Relaciones Internacionales. Catarata, Madrid.

Pereira, Juan Carlos. (Coord.) (2009). Historia de las Relaciones Internacionales contemporáneas. Ariel, Barcelona.

Ruíz-Giménez,Itziar. (2005) La Historia de la intervención humanitaria. El imperialismo altruista. Catarata, Madrid.

Sotillo, José Ángel. (2011) El sistema de cooperación para el desarrollo. Actores, formas y procesos. Catarata, Madrid.

Strange,Susan. (2001) La retirada del Estado. La difusión del poder en la economía mundial. Icaria Editorial & Intermon Oxfam, Barcelona.

Truyol y Serra, Antonio. (1997) La Sociedad Internacional. Alianza, Madrid.

Zorgbibe, Charles. (1997) Historia de las Relaciones Internacionales. Vol. 1 & Vol. 2. Alianza, Madrid.

miércoles, julio 25, 2012

Interpretar África comparativamente



Imagen del blog y de la entrada en cuestión
Cuando en el verano de mi recién lustrada licenciatura en Ciencias Políticas acometí la lectura de África Camina de Patrick Chabal y Jean-Pascal Daloz sus páginas supusieron todo un reto. Cada argumento de estos africanistas demostraba que existía un continente que retaba a cualquier concepto de la Ciencia Política que había aprendido a lo largo de mis estudios. La política comparada adquirió un nuevo enfoque para mí y desde entonces me enfrento a cualquier texto con la imagen del continente a la cabeza y la voluntad de comparar realidades. Hay que tener cuidado sí, como decía Sartori, para no comparar aquello que es incomparable. Pero en general es una “prueba del algodón” que sirve para estirar las ideas y sacarlas a pasear un poco. A ver si aguantan el trote del común de los mortales.

Traigo esto a colación de este artículo (enlace) del genial periodista en África, José Naranjo. En el blog colectivo del diario El País, “África no es un país”, publicó el pasado 10 de julio una crónica del conflicto de la Casamance, en Senegal –últimamente no paramos de hablar de esta región. La lectura que de él se desprende es la de una población, los diola, oprimidos por aquellos que dominan el aparato del Estado, los wolof. A pesar de todo el saber hacer periodístico de Naranjo, el artículo desprende una simpatía hacia el movimiento rebelde de la Casamance frente a la estructura estatal wolof. Y vuelven a sonar en mis oídos aquella frase de mi primer profesor de Ciencia Política: “Qué manía tienen Uds. con identificarse siempre con los grupos más pequeños”. La debilidad, entendí más tarde, es una cualidad que cae simpática… siempre que el débil no te esté incordiando a ti.

Porque el artículo de Naranjo aporta una serie de características que bien podríamos trasladar al escenario catalán o vasco y que seguramente serían muy contestadas en los comentarios del blog y en las redes sociales.

De entrada Naranjo habla de conflicto de baja intensidad, aunque ha producido 5.000 muertes en 30 años. El Ministerio de Interior habla de 829 muertos provocados por ETA. Cada muerte es una tragedia en sí misma pero, parafraseando a Stalin, si las juntas todas es sólo estadística. La violencia se suma a otros episodios comunes en las relaciones Senegal-Casamance y España-Euskadi, como la retirada de banderas, las manifestaciones, la voluntad de los secesionistas de resolver el conflicto en el ámbito internacional o la larga duración de las penas de cárcel.

Entre las causas del conflicto, además de las raíces históricas, Naranjo menciona el control político por parte de una identidad frente a la otra, así como una profunda diferencia “no sólo lingüística sino también cultural”. Se creó así un “sentimiento discriminatorio” en la población subyugada al Estado que está en la base de este conflicto. Y todo lo que hemos dicho en este párrafo puede ser aplicado tanto para la integración de la Casamance en Senegal como para la integración de Cataluña y Euskadi en España. Y nuevamente todo lo que se ha dicho en este párrafo podría ser discutido y ser cuestión opinable, sobre todo desde cada trinchera en la que nos encontremos.

Por último, y aunque Naranjo es optimista afirmando que el diálogo aún es posible, el artículo nos señala como una de las causas del bloqueo del mismo la innegociabilidad de las partes respecto a la indivisibilidad del territorio estatal de Senegal (o España) y respecto a la voluntad de los secesionistas de reconocer el derecho a la independencia de la Casamance (o de Cataluña, o de Euskadi).

Las interpretaciones maniqueas de la realidad, que siempre y a todos se nos escapan de entre los dedos para llegar a nuestros artículos o a nuestras discusiones (académicas o de bar), no suelen aportar nada al debate, salvo más debate en sí mismo. Ser conscientes de esto permite no rasgarse las vestiduras cuando alguien dice algo incómodo del conflicto en el cual nos sentimos inmersos. Pero también nos obliga a realizar un esfuerzo en la interpretación de los hechos que queremos narrar o analizar. No podemos caer en la tentación de idealizar cualquier tipo de lucha ajena a nuestros propios intereses por el mero hecho de ser la parte más débil de un conflicto que no nos afecta. Resulta mucho más fácil ser secesionista cuando el secesionismo no ataca nuestra identidad política que cuando éste forma parte de nuestro marco estatal. 

sábado, julio 14, 2012

Bibliografía sobre Estados, conflictos y gobernabilidad en África Subsahariana

Foto Gadl
El pasado jueves 12 de Julio tuve la oportunidad de participar como profesor en el curso Realidades del África Negra organizado por el Centro de Estudios Africanos de Barcelona dentro de los Cursos de Verano de la Universitat de Girona. 

Tal y como me comprometí con los asistentes al curso, aquí tenéis una pequeña bibliografía sobre la temática de la sesión: Estado-Nación africano y Conflictos y gobernabilidad en África Subsahariana.










Estados africanos.

  • Álvarez Feans, Aloia. (2010) Nigeira. Las brechas de un petroestado. Catarata, Madrid.
  • Bayart, J.F. (1999). El Estado en África. Bellaterra, Barcelona.
  • Chabal & Daloz (2001). África camina. El desorden como instrumento político. Bellaterra, Barcelona.
  • Chabal, Patrick (1993). Power in Africa. Palgrave McMillan.
  • Clapham, Christopher (2005). Africa and the International System. Cambridge University Press, Cambridge.
  • Ellis & ter Har (2005). Mundos de poder. Bellaterra, Barcelona.
  • Ferguson, James. (2006). Global Shadows. Duke University Press, London.
  • Grovogui, Siba N'Zatioula. (1996). Sovereigns, Quasi Sovereigns and Africans. Minnesota University Press.
  • Iniesta, Ferran. (2001) El planeta negro. Catarata, Madrid.
  • Iniesta, Ferran. (2010) El pensamiento tradicional africano. Catarata, Madrid.
  • Jackson, Robert H. (1993). Quasi-states: sovereignity, international relations and the Third World. Cambridge University Press, Cambridge.
  • Shaw, Martin (2000), Theory of the Global State. Cambridge University Press, Cambridge.
  • Strange, Susan (2003). La retirada del Estado. Icaria, Barcelona.


Conflictos y gobernabilidad.

  • Castel, A. & Sendín, J.C. (2009). Imaginar África. Catarata, Madrid.
  • Duffield, M. (2004) Las nuevas guerras en el mundo global. Catarata, Madrid.
  • Echart, E. & Santamaría A. (coords). (2006) África en el horizonte. Catarata, Madrid.
  • Kaldor, M. (2001) Las nuevas guerras. Tusquets, Barcelona.
  • Kaldor, M. (2010) El poder y la fuerza. Tusquets, Barcelona.
  • Mateos, Oscar (ed) (2009) Paz y seguridad en África Subsahariana. Catarata, Madrid.
  • Peñas, Francisco Javier (ed) (2000) África en el Sistema Internacional. Catarata, Madrid.
  • Ruiz-Giménez Arrieta, Itziar (ed) (2012) Más allá de la barbarie y la codicia. Bellaterra, Barcelona.
  • Ruiz-Giménez Arrieta, Itziar. (2004) Las buenas intenciones. Icaria, Barcelona.
  • Tomàs, Jordi (ed) (2010). Secesionismo en África, Catarata, Madrid.

Son obras, todas ellas, muy relacionadas entre sí y por tanto aunque hayamos separado la bibliografía en las dos temáticas de cada sesión, en cada una de ellas se encontrarán elementos que van más allá de su compartimento bibliográfico.

Me he abstenido de referenciar artículos científicos por hacerlo más breve, pero si alguien necesita una mayor referencia de artículos sobre estas temáticas, sólo ha de consultarme.


miércoles, julio 11, 2012

Buscando al rey de Oussouye


¿Quién no ha estado en Oussouye? De un tiempo a esta parte es hablar con alguien que haya viajado por turismo, vacaciones, trabajo o investigación a Senegal y casi siempre sale a colación el genial pueblo de Oussouye, en la región de Casamance. Somos muchos los que hemos ido a comer tortilla o pollo en el pequeño restaurante de Odette –avisando previamente, claro- y quienes conocemos a “PèreJo”.

Pero lo que se nos escapa a muchos de los que por allí hemos andado es que, además de la realidad que vemos y que disfrutamos cuando paseamos por sus caminos, existe otra oculta a los ojos del forastero. No estamos hablando de ilusiones mágicas ni nada por el estilo, sino de reinados no evidentes. Oussouye tiene un rey. Un rey del que muchos son familiares, y del que otros no te quieren hablar.

Los compañeros de GESA, el Grupo de Estudio sobre las Sociedades Africanas, con sede en la Universidad de Barcelona, se han propuesto darnos luz sobre el asunto. En este mes de Julio han iniciado dos acciones para una de las cuales nos piden ayuda.

La primera de las acciones les ha llevado al propio Oussouye a realizar todos los preparativos necesarios para el rodaje de un documental sobre dicho rey y su papel de interlocutor en el conflicto de la Casamance. Ese que parece reverdecer ahora.

La segunda de las acciones es la búsqueda de financiación para el documental. Ya cuentan con una parte importante, 9.600€ financiada por el ICIP (Institut Català Internacional per la Pau), pero necesitan otros 4.300€ como mínimo para asegurar el correcto transporte del equipo de rodaje a la Casamance.

Para obtener estos 4.300€ han recurrido a la microfinanciación, o crowdfunding, tan de moda últimamente y que permite evaluar el apoyo social a una iniciativa de este tipo. Es muy fácil hacer click en un botón de Me gusta. O compartirlo a través de un twitt. Es muy fácil apoyar iniciativas de palabra. Pero más complicado es encontrar el momento para realizar la apuesta económica por un proyecto. Los del GESA te lo ponen fácil: puedes apoyarles con 300€, pero también con 5€. Todo euro es válido. Y entre esas cantidades te ofrecen varias por las que, además de saber que estás apoyando un proyecto interesante sobre la Casamance, también recibirás contraprestaciones –como la descarga gratuita del documental en HD- y agradecimientos.

Puedes apoyarles económicamente a través de la red Verkami, siguiendo el enlace de abajo. Te animo a ello.


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ACTUALIZACIÓN A 24 DE JULIO

El documental ya ha conseguido los 4.300€ que se habían propuesto. Van ya por 5.280€. Con los casi mil euros de más –de momento- que han conseguido pretenden realizar mejoras al proyecto básico. Como subtítulos o difusión del documental. El mínimo ya lo tienen, hay que ir a por más.

viernes, junio 29, 2012

El fin de la cooperación catalana


Foto de Perrimoon
Ayer, cautivo pero no desarmado el ejército social de la cooperación catalana, el Gobierno de la Generalitat de Cataluña escenificó su punto y final a una política pública que ha costado más de 25 años en levantar. En tan sólo dos años, sin dar explicaciones y promoviendo el fin de las entidades sociales de cooperación, el Govern de Artur Mas ha logrado finiquitar la cooperación catalana.

La escenificación del fin de la política pública de cooperación vino acompañada de una acampada delante (y en el interior) del edificio de Presidencia de la Generalitat de Cataluña, en Vía Layetana nº 14. Desde las 11 de la mañana, y hasta las 4 de la madrugada, varias decenas de trabajadores y trabajadoras de ONGD catalanas se presentaron allí demandando una entrevista con el President que ya llevaban reclamando hace tiempo por carta. El motivo de tal acción es doble. Por un lado la Generalitat de Cataluña debe 15 millones de euros a las ONGD catalanas. Esta deuda, contraída mediante concurso de subvención pública, ha obligado a las organizaciones a ejecutar los proyectos para los que fueron concedidas las subvenciones sin cobrar el dinero de éstas. Se han visto obligadas a contraer préstamos con entidades financieras para cubrir los fondos comprometidos por la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (ACCD).

El otro motivo de la movilización es el ataque del Gobierno de la Generalitat hacia el mundo de la cooperación. Desde la entrada del ejecutivo de Artur Mas, la ACCD ha visto cómo era la primera agencia pública en realizar un ERE. Además, el presupuesto de la Generalitat en cooperación ha descendido un 81%, de 49 millones de euros en 2010 a 9,5 para 2012. Este porcentaje aumenta al 93% si nos fijamos en el monto dedicado a subvenciones para ONGD.

Además, la ACCD dirigida por el equipo de Artur Mas ha modificado la política de cooperación que se tenía hasta ahora. Se continúa sacando convocatoria de subvenciones –aún a pesar de la deuda contraída- para justificar su existencia presupuestaria y su existencia física. Sin embargo, desde la primera convocatoria de la “era Mas”, la ACCD ha fijado como criterio de valoración que las ONGD concurran a la subvención auspiciando a una empresa privada catalana. Es decir, se utiliza la cooperación al desarrollo como una herramienta directa de financiación para la internacionalización de la empresa catalana. Pareciera que el Gobierno de la Generalitat se haya olvidado que las ONGD son en realidad entidades privadas, exactamente igual que las empresas, pero que en realidad cumplen una función social de manera activa y que, al no tener ánimo de lucro, reinvierten sus beneficios en su proyecto social y organizacional, no mediante beneficios a los accionistas.

El ataque pormenorizado hacia las ONGD catalanas ha llevado a que, según la Federació Catalana d’ONG per alDesenvolupament (FCONGD), al menos dos tercios de éstas tengan un grave problema de liquidez que se está llevando por delante puestos de trabajo y proyectos, así como la imagen catalana en muchos países del Sur. La misma FCONGD se ha visto obligada a despedir a la mayor parte de su plantilla debido a la quiebra de ONGD federadas.

La situación en el sector es crítica. Pero el Gobierno de la Generalitat no quiere verlo, y con la excusa de la falta de financiación va abriendo brecha en el tejido asociativo catalán. Una falta de financiación que no ha impedido a los poderes públicos abrir una convocatoria de 10 millones de euros para que empresas catalanas puedan participar en bolsa, o gastarse la friolera de 23 millones en licencias informáticas de Microsoft –que alguien instale Ubuntu en el ordenador del Molt honorable, por favor- o nada más y nada menos que 35 millones de euros en financiar el Circuit de Catalunya para que corran Fernando Alonso, Marc Márquez, Dani Pedrosa y otras personalidades patrocinadas por los bancos y cajas rescatados por los ciudadanos y ciudadanas.

La ruptura de la cooperación catalana deja en manos de las empresas del país la representación internacional. Y mientras al President se le llena la boca al hablar de solidaridad internacional en actos sobre Japón, otros terremotos de otras latitudes dejarán de contar con la ayuda catalana tan valorada hasta el momento. Adiós Cooperación al Desarrollo. Adiós Ayuda Humanitaria. Adiós sector social. Bienvenidos al neoliberalismo por la gracia de Sant Jordi.

PD. Puedes seguir el debate sobre la cooperación catalana desde Twitter, a través de la etiqueta #MasNoPaga.

viernes, junio 22, 2012

La cooperación de Japón en África Subsahariana


Son tiempos estos en donde la cooperación al desarrollo de los países de la OCDE se reduce presupuestariamente y en los que hablar en la Unión Europea de pobreza mundial es poco menos que predicar en el desierto. Son tiempos en los que los intereses de quienes estudian las dinámicas de la ayuda se están centrando tanto en la presencia china e india en el continente africano como en los flujos de cooperación sur-sur. Aparece así la imagen de una África Subsahariana como refugio de capitales, algo insospechado hace no más de 5 años. Del concepto de ayuda se ha pasado al concepto de oportunidad para las inversiones españolas, europeas y mundiales. 

En todos los análisis que estudian estas dinámicas, un actor pasa desapercibido, quizás camuflado aún en esa categoría de Estado pasivo (Reactive State) que en los años 80 acuñó el politólogo Ken Calder. Se trata de Japón, un actor a medio camino entre los donantes del norte y los nuevos actores de la cooperación del sur y que actualmente es el cuarto donante en África Subsahariana.

La política exterior de Japón vino marcada desde el final de la Segunda Guerra Mundial por las consecuencias de ésta. Apartada de la diplomacia internacional y con las consiguientes reparaciones económicas que realizar a sus vecinos asiáticos, la política exterior japonesa terminó por estar encaminada a la reconversión de las éstas hacia la política de expansión comercial. 

Sin embargo a comienzos de los 70 la relación entre Japón y el África negra comienza a estrecharse. Por una parte Tokio siente la necesidad de diversificar su suministro petrolífero a raíz de la crisis del 73, y por otra los jóvenes estados africanos significan votos para Japón en el seno de Naciones Unidas, en donde se encuentra aislado por sus vecinos asiáticos, en su intento de lograr un asiento permanente en el Consejo de Seguridad. 

Desde entonces Japón se ha puesto manos a la obra en la cooperación al desarrollo con África Subsahariana, y lo ha hecho desde los mismos principios que le condujeron a iniciar la cooperación en Asia desde 1956, cuando aún recibía ayuda del Banco Mundial: prioridad del préstamo frente a la ayuda; cooperación sólo a demanda; y principio de autoayuda.

Los porqués de la aplicación de estos principios se pueden encontrar en la misma historia de desarrollo de Japón tras la Segunda Guerra Mundial. Tokio marca el mismo camino de disminución de la dependencia y de  condicionalidad de la ayuda que le llevaron a ser una superpotencia económica 40 años después del desastre de la contienda. Por eso sólo se implica en proyectos que hayan sido presentados por los gobiernos de cada país (a demanda) y sólo asume el compromiso en la financiación inicial del mismo, asumiendo el país receptor toda la gestión y financiación en el desarrollo del proyecto (autoayuda). Sólo el principio de priorización de préstamos sobre la ayuda directa ha sido modificado en el desembarco de la cooperación japonesa en África Subsahariana. En términos históricos, la relación Japón-África ha visto incrementar la AOD japonesa gracias a la implicación nipona en la Ayuda Humanitaria, sector que no se adapta a la política de préstamos. Fuera de este sector, Japón se ha convertido en un actor importante en el ámbito de infraestructuras y del sector comercial.

La agencia de cooperación japonesa, JICA, ha abierto hasta 31 oficinas en África Subsahariana. Y aunque África Oriental es la zona de mayor presencia, el enfoque territorial japonés se basa en la colaboración con países, y no con regiones. Son Kenia, Tanzania y Sudán sus socios más importantes en el continente. E incluso ahora que Sudán se ha dividido en dos, su colaboración con el nuevo Sudán del Sur se ha materializado con la reconstrucción del puerto de Juba por parte del ejército japonés.

Japón se sitúa por tanto a medio camino entre los agentes del Norte y los agentes del Sur tan interesados en cooperar con África Subsahariana. Sus principales intereses en la región son de seguridad y de suministro de recursos y a pesar de las críticas que siempre se le han hecho de buscar un interés cortoplacista en su relación con los países subsaharianos, Japón está demostrando una visión más a largo plazo. Sólo así se explica la creación de las Conferencias Internacionales para el Desarrollo de África realizadas en Tokio, TICAD por sus siglas en inglés, que nacidas en 1993 están a punto de celebrar su quinta reunión. O la posterior creación del Foro África-Japón, asociado a las TICAD. 

Si durante los 80 Japón pasaba por jugar un rol pasivo en las relaciones internacionales y en la política de cooperación con África, el cual tuvo su punto álgido cuando sólo las fuertes presiones internacionales lograron finalizar el apoyo de Tokio al régimen sudafricano del apartheid, en la actualidad su compromiso con el sistema de cooperación está resultando mucho más fuerte en el continente. África Subsahariana sigue siendo la segunda región mundial con presencia de la JICA, pero programas importantes de la cooperación japonesa, como el programa de Japoneses Voluntarios de Cooperación en el Extranjero (JOCV), ya cuentan con más presencia en África Subsahariana que en Asia.

En la medida en que Japón logre agilizar su burocracia ministerial –que constituye un grupo de poder interno de gran fuerza- en su relación con los gobiernos su presencia en África Subsahariana será más importante. Lo que en los 80 se interpretó como pasividad internacional del país nipón se está transformando en una cooperación y una diplomacia con los países de África Subsahariana silenciosa pero estrecha y efectiva. Las consecuencias de la recuperación del país tras el terremoto y el tsunami de 2011 pueden hacer bajar la capacidad japonesa de vincularse con los países africanos, pero sólo de manera temporal. El puente entre ambas regiones parece tendido y viendo los estrechos vínculos económicos y sus consecuencias que Japón ha logrado establecer con muchos países de Asia a través de su cooperación internacional, convendría no perder la pista a la aventura nipona al sur del Sahara.

martes, junio 19, 2012

Sistemas Políticos Africanos en el VIII CIEA


Asistentes al VIII CIEA atienden una ponencia
En el marco del VIII Congreso Ibérico de Estudios Africanos se desarrolló el Panel sobre Sistemas Políticos Africanos que me he encargado de coordinar junto con la Profesora Gema Sánchez Medero.



El panel estaba dedicado a estudios de caso sobre países africanos y la explicación de sus sistemas políticos. En concreto, el descriptor del panel era el siguiente:




Las interpretaciones sobre el estado africano más comunes en el ámbito de la Ciencia Política consisten en una (i) interpretación neopatrimonial del mismo; (ii) la conceptualización de una estructura híbrida, donde el estado y la sociedad civil se ven afectadas por normas surgidas de la vida colonial y normas tradicionales; y (iii) el rechazo a un supuesto trasplante de las estructuras coloniales al territorio africano.

Dichas posturas de análisis pasan por encima de las estructuras políticas africanas, restándoles valor y sentido. En el ámbito del estudio de los sistemas políticos, África Subsahariana no ha sido un área geográfica que aglutine grandes estudios en parte por las mencionadas interpretaciones y en parte porque los estudios se han centrado más en cuestiones como la debilidad o fortaleza de los estados africanos, el patriominialismo, la buena gobernanza o la dependencia de los sistemas políticos africanos del sistema político mundial.

El presente panel se centrará en el estudio de los sistemas políticos africanos, poniendo en valor sus estructuras, valores e instituciones. Y lo hará tanto desde el estudio de casos africanos individuales como desde una perspectiva comparada que tome en consideración sólo casos africanos o casos africanos junto con otros de áreas geográficas diferentes.
Se presentaron 14 ponencias, de las que seleccionamos 10, y de las que luego se disculpó un ponente. Al final organizamos dos sesiones, una sobre sistemas políticos del Mediterráneo y otra con aquellas ponencias relacionadas con sistemas políticos de África Subsahariana. La relación fue la siguiente:

Sistemas políticos del Mediterráneo.

La segunda Yamahiriya libia: una estrategia de supervivencia fracasada. Por Jesús Jurado Anaya.

El sistema político de la República de Túnez: instituciones, actores y procesos. Por Rubén Tamboleo.

El sistema político de Marruecos y la reforma constitucional de 2011. Un nuevo enfoque preventivo frente a las primaveras árabes. Por Paloma González Gómez del Miño.

El mapa político de Egipto tras la caída de Mubarak. El papel del estamento militar y de los islamistas en el escenario de la transición. Por Borja Fontalva Cabeza.

Sistemas políticos de África Subsahariana.

El boom de las infraestructuras y los sistemas políticos africanos. Por Iván Cuesta Fernández.

¿Constitucionalismo africano vs. Regímenes políticos? Por Juan Álvarez Cobelas.

Poder civil y poder militar. Las dificultades de una histórica tensión en el estado postcolonial africano. El caso de Nigeria. Por Eduardo Carreño Lara.

El sistema político del nuevo Malawi. ¿La continuidad de la “cultura política del camaleón”? Por HildaVarela Barraza.

Cuotas y democracias: la participación de la mujer en los parlamentos latinoamericanos y africanos. Por Gema Sánchez Medero.

Fueron nueve ponencias, todas ellas muy interesantes, que ayudan a entender un poco más procesos constituyentes como los de Marruecos, las revueltas árabes de 2011 y sus consecuencias, la relación cívico-militar en África o las raíces de las constituciones subsaharianas.

El pequeño éxito que para nosotros, los dos coordinadores, supuso recibir tal cantidad y calidad de ponencias se vio acompañado de un éxito aún mayor que es en gran parte culpa de los ponentes y de sus propuestas de comunicación. Y es que el Panel recibió una afluencia de público que no es la habitual en este tipo de congresos científicos donde normalmente sólo están los ponentes, los coordinadores y una o dos personas interesadas. En nuestro caso recibimos con agrado la sorpresa de que asistió mucho público independiente del panel, con interés en África y sus sistemas políticos, que hicieron propio el turno de preguntas y ayudaron a mantener un debate que sólo se acabó porque llegó la hora de cerrar el Congreso. Hasta 32 personas se pasaron por la primera de las sesiones. Y hasta 45 personas por la segunda, dejando claro que un aula de la Facultad de Filosofía y Letras de la UAM puede quedarse pequeña. Un gran número de asistentes, en definitiva, al que hay que sumar su calidad pues muchos de ellos eran conocidos profesores o investigadores de la realidad africana.

La organización, huelga decirlo, fue impecable y tuvo también gran parte de culpa de que este CIEA supusiera un éxito. La gente del Grupo de Estudios Africanos de la Universidad Autónoma de Madrid sabe organizar bien las cosas. Aunque eché de menos que el Congreso no se celebrara en su casa, en la Facultad de Derecho o el vecino Edificio de Ciencias Jurídicas, Económicas y Políticas donde hemos realizado tan interesantes debates.

Ya sólo nos queda esperar al siguiente CIEA, de aquí a dos años si la periodicidad continúa y la crisis de la deuda en los países mediterráneos nos lo permite. Allá nos volveremos a ver, con una iniciativa semejante a ésta o con iniciativas nuevas que podamos realizar con el fin de fortalecer los Estudios Africanos desde España y Portugal.

Para ver los resúmenes de las ponencias, sigue este enlace.