miércoles, noviembre 11, 2009
Los periódicos de hoy no llevan ya casi ninguna opinión sobre el secuestro del Alakrana, ese barquito sin bandera, para no pagar impuestos, que surcaba tranquilamente las aguas de Somalia cuando fue apresado por unos piratas muy modernos. Debe de ser que los familiares han tenido la ocurrencia de no hablar en los medios y que, por tanto, una vez acallada la voz discordante del PP, ya nadie tiene nada que reprocharle al PSOE. Ni tan siquiera Nuñez Feijoo.

Pocos, eso sí, se han parado a pensar qué hacía allí un barco presuntamente español –aunque sin bandera para no pagar impuestos. Pocos incluso han comparado el caso con la retención del Fabel III en Guinea Bissau, casi por las mismas fechas. Mientras en el primero el Gobierno asume responsabilidades, con el segundo se puede limpiar las manos. ¿Y todo por qué? Pues por la soberanía.

Guinea Bissau es un Estado soberano. Pobre, pero soberano. Su gobierno puede acogerse a la legalidad internacional e interna para imponer multas o incluso retener a los delincuentes. Si la cosa se complica en exceso, como en el caso de los niños de Chad que unos franceses pretendían secuestrar, no pasa nada. Occidente se pasa los tribunales “del Tercer Mundo” por las narices y, con gran despliegue mediático, se trae a los responsables del secuestro –haciendo escala en Madrid- “sanos y salvos”. Y los juicios se dejan para otro día.

A un Estado sobreano se le puede respetar –hasta cierto punto, como vemos- pero hay otros, como Somalia, que ni interesan ni importan. La comunidad internacional ya ha salido de un país que, en realidad, está dividido en tres partes. Somaliland, al norte, con constitución, bandera, moneda y gobierno propios, funciona de hecho como un Estado independiente pero sin que sea reconocido por el resto de países. Puntland, en el centro del territorio somalí, pugna por la conversión de Somalia en un Estado Federal. Y al sur, encontramos el resto del territorio somalí, repartido por lo que se llama mediáticamente “señores feudales de la guerra”, y que históricamente se podrían denominar “clanes”. Con esta mezcla de autoridades, y aun existiendo un presunto gobierno somalí dirigido por Cheikh Ahmed, España no mantiene relaciones diplomáticas ni de ningún otro tipo y, por tanto, se desentiende en cierta medida de lo que allí ocurra.

Desentenderse de lo que ocurre allí no es malo. España no tiene, como ningún otro país, la obligación de liderar procesos de trabajo dentro de la comunidad internacional ni de participar en ellos más allá de los caminos trazados por las organizaciones internacionales en las que participa. Pero resulta que este desentendimiento es sólo y exclusivamente de iure, que no de facto. Porque la realidad es que el gobierno consiente que empresas españolas trabajen en aguas somalíes, echando las redes de pesca en un mar para el que no tienen permiso. Aprovechándose de este vacío legal y de la ceguera voluntaria de las autoridades españolas, barcos como el Alakrana recorren millas y millas buscando esquilmar los mares ajenos de peces.

Lejos de impedirlo, y tras el anterior secuestro de otro barco, las autoridades españolas envían fragatas del ejército a realizar operaciones –más o menos efectivas- de protección de estos barcos. Francia incluso ha cambiado la legislación para permitir en sus pesqueros la presencia de hombres armados. Es decir, la comunidad internacional se desentiende de todo aquello que ocurre en Somalia, pero se moviliza militarmente para que sus nacionales puedan robar pescado aprovechando que el país africano no tiene capacidad naval.

Los somalíes han llevado su guerra en forma de red hacia las aguas del mar, viendo en este campo de batalla una importante fuente de ingresos. Armados con jóvenes desubicados en la sociedad somalí, que no tienen oportunidades para desarrollar sus capacidades –ahora que está tan de moda las ideas de Sen-, y movilizando despachos de abogados londinenses –que ya cobrarán su tanto por ciento-, surca los mares una nueva flota naval somalí, desestructurada y desmilitarizada, pero no desarmada que, sin mediar Tratado internacional, ya que nadie les reconoce como sobreanos, defienden las aguas propias con un peculiar y peligroso estilo: “si quieres mi pescado, pagas”.

Y es aquí cuando el Estado rico en cuestión, ha de poner dinero encima de la mesa, saltarse su ordenamiento jurídico propio y también soberano al liberar a unos detenidos y todo para rescatar a unos empleados por cuenta ajena que han sido enviados allí por el empresario de turno que, habiendo obtenido pingües beneficios de estos caladeros ilegales, ahora se queja de su desprotección. Bonita manera de enseñarnos que el Estado Capitalista está para defender a la Empresa nacional que escaquea impuestos a la que puede.

A continuación un pequeño reportaje desde Kenia en donde se muestra la influencia de este problema en la economía de las zonas costeras. Bien interesante para relacionarlo con el problema de la cooperación al desarrollo. Lástima que aquí, en España, no se hagan cosas por el estilo.




Etiquetas: , , , , , ,

 
escrito por el_situacionista | 12:07 | 4 comentarios
lunes, noviembre 09, 2009
Hoy es 9 de Noviembre de 2009 y, aunque resulta muy tentador para un blog sobre Relaciones Internacionales, no se va a hablar de la caída del Muro de Berlín, ni del fin de la Guerra Fría ni de por qué El País ahora nos dice que el único líder europeo de la época que apoyó la reunificación de Alemania desde el comienzo fue Felipe González.

Etiquetas: , , , ,

 
escrito por el_situacionista | 11:33 | 1 comentarios
martes, noviembre 03, 2009
Reorganizando las temáticas de El Señor Kurtz, me encontré hace poco con la impresión de que multitud de temas se me quedaban fuera de este blog sin encontrar un refugio cómodo en la situación del espectáculo, mi otro espacio. Y repasando la libreta de temas a tratar, esa maldita moleskine que siempre me pide más de lo que puedo dar, la impresión se confirmó.

Surgió entonces la idea de acabar con Kurtz para iniciar un nuevo proyecto que recogiera todo de lo que hemos hablado aquí y todo lo que nos ha faltado por hablar. El nombre y el diseño de la plantilla del nuevo proyecto ya estaba terminado cuando Kurtz se rebeló y obligó a rectificar. Al fin y al cabo son tres años y pico dando tumbos por aquí. De manera que tuvimos que cambiar de idea.

Se presenta así una nueva sección de este blog que, como indica la nueva cabecera, ya no habla sólo sobre África Subsahariana, sino también sobre Relaciones Internacionales, ese contenedor desde el que se podrán abarcar los acontecimientos que explican la lógica del sistema global que, en última instancia, tanto tiene que ver con los problemas africanos.

Con la etiqueta The Anarchical Society, podremos encontrar agrupadas todas aquellas entradas sobre política internacional que no traten la temática africana. Al menos no exclusivamente. Entradas sobre Relaciones Internacionales que formarán un blog dentro de otro blog.

El nombre escogido es un homenaje a una obra del profesor Hedley Bull, un clásico en la disciplina académica de las Relaciones Internacionales, llamado The Anarchical Society. A Study of Order in World Politics, escrita en el año 1977 y de la que existe una traducción al castellano de 2005.


Etiquetas: , ,

 
escrito por el_situacionista | 15:16 | 5 comentarios
viernes, octubre 30, 2009
Estos días he podido asisitir a unas conferencias -con interés dispar- sobre Inseguridad y Desarrollo en África. Allí, entre otras cosas, se ha tratado de la inseguridad personal y colectiva de los somalíes. Un tema que realmente tiene importancia histórica para nosotros, aunque sólo sea por el hecho de que Occidente contribuyó definitivamente al enquistamiento de este conflicto del cuerno de África sólo por su afán de salir en la foto.

El país somalí se encuentra dividido entre el control de varios señores de la guerra y diversas identidades de clan que actúan creando alianzas así como modificándolas. Una de las identidades unificadoras ha sido, históricamente, la identidad islámica. De inspiración sufí, la identidad islámica en somalia contribuía a romper las atarudas de clan y a unificar a la población de un Estado sin instituciones.

La desestructuración del Estado somalí provocó que el mundo de las ONG comenzaran a realizar labores humanitarias propias de los servicios públicos estatales de cada país. Y entre este grupo de ONG también se encontraban varias pertenecientes al mundo saudí del islamismo wahhabista. La fuerza de la identidad islámica, potenciada además por su red de protección social y solidaridad, provocó la pérdida de ciertos valores sufíes y la vuelta al pensamiento más tradicional -si bien el wahhabismo no está en los orígenes del Islam, sino que es una reinterpretación ortodoxa de ritos paganos y ajenos a la experiencia islámica del siglo XVIII, que es cuando nace.

En el año 2006, tras la invasión etíope de Somalia, EEUU decidió ponerse manos a la obra. El peligro de que diversos clanes fueran apoyados por Al-Qaeda hizo sentirse inseguro al (des)gobierno de Bush y se buscó una solución. Si Somalia quería ser un Estado islámico, que lo fuera, pero de los buenos, es decir, moderado. Desde Washington se apoyó la creación de una alianza entre los islamistas moderados, diversos señores de la guerra y los grupos laicos que aún existían en la política somalí que se tradujo en el actual gobierno del Cheikh Ahmed.

Este gobierno ha tenido una fuerte presión de sus opositores islámicos wahhabistas. Tal es así que Cheikh Ahmed decidió reformular su política gubernamental y, con el consiguiente apoyo occidental que sustenta y legitima a su gobierno, ha instaurado la ley islámica y a robado medidas tradicionales a su oposición, pensando así que, dejándoles sin espacio político de reclamación, tenderían a desaparecer. Sin embargo la oposición también es capaz de encontrar resistencias y modificar sus exigencias políticas y ha pasado de un wahhabismo moderado a un fundamentalismo extremo, siguiendo la senda de control político y social de Afganistán -aunque con diferencias- y provocando una polarización de la política somalí en un eje que ya podemos afirmar es: fundamentalismo-radical en lugar de moderado-fundamentalista.

Todo esto conduce a pensar, inevitablemente, en la Historia. Esa vieja señora que nos pone delante de nuestros ojos las actuaciones tales como el famoso Pacto de Munich. Éste, para quienes no quieran seguir el enlace, tenía como protagonistas a los Estados de Alemania, Francia, Italia y Gran Bretaña en 1938. Saltándonos su casuística, podemos afirmar que el Pacto tenía como objetivo primordial calmar las aspiraciones territoriales de la Alemania Nazi otorgándole una parte de Checoslovaquia. Teniendo contento al alemán, ingleses y franceses pensaban que podrían evitar una guerra.

Sé que éste es un argumento un tanto peligroso en tanto en cuanto se ha utilizado por muy diversas fuerzas políticas de izquierda y de derecha para justificar su capricho de no reunirse o negociar con tal o cual facción contraria. Sin embargo me he de arriesgar a utilizarlo por cuantas similitudes he encontrado entre los proyectos fundamentalistas nazi y wahhabistas.

Ambos poseen una cosmovisión de supremacía de su proyecto. Mientras que el alemán era un radicalismo surgido de la Modernización, el wahhabismo pretende recuperar unos tiempos míticos e inexistentes de tradición y código moral. Los wahhabistas, además, combaten a los heterodoxos en tanto en cuanto se consideran la voz de la ortodoxia divina, y permiten a éstos convertirse a su doctrina, es decir, tiene un carácter inclusivo. Mientras que el proyecto nazi no permitía agregarse al grupo -como todas las teorías del pueblo elegido- y su proyecto político era muy fuerte y determinado.

Con estas similitudes y diferencias de los actores a los que se intenta contentar, debemos tener en cuenta qué está haciendo este proyecto de Gobierno Global que a día de hoy estamos experimentando, alimentando y engordando. Y la priemera de las conclusiones que podemos sacar es que no existe una verdadera voluntad de provocar el cambio político, social y económico hacia la mejora de las condiciones de la gente, sino una sencilla voluntad de que los gobiernos de países pobres actúen como kapos encargados de la vigilancia de su población, para que no molesten a los intereses occidentales. Cosa que no sorprende, claro.

Pero lo que más preocupa es que no existe entre toda esa masa crítica existente en el mundo, ningún grupo capaz de proporcionar una advertencia sobre esta forma de actuar, capaz de liderar una postura contraria a la teoría del contento, a la práctica de que si el pensamiento fundamentalista-radical quiere quedarse con un Estado y retener su población como rehén, el Gobierno Global no va hacer nada siempre y cuando no molesten llamando a la puerta o insultando desde la barrera. Que falta un Objetivo General al que contribuir y, por tanto, formulamos malos Objetivos Específicos en nuestra política internacional.

Etiquetas: , , , , ,

 
escrito por el_situacionista | 12:31 | 2 comentarios
lunes, septiembre 21, 2009
Cae la lluvia tropical y torrencial. Jamás has visto llover así. Se supone que deberías estar afuera, haciendo todo lo que se supone que se hace aquí. Pero lejos de convencerte a ti mismo de que desperdicias un tiempo valioso colocas la silla para acompañar a esa lluvia. Te rodeas del Relec, coges el ajedrez de viaje -como el pescador que lleva la caña, por si se tercia-, la libreta para apuntar, la cámara de fotos -no sea que hoy pase por allí el lagarto de todos los días presto para posar un poco. Y por supuesto: el libro. Jamás leer te llevó tanta preparación ni tanto equipaje. Estarás de vacaciones, pero la tensión emocional no te la quita nadie.

Y te sumerges. Esta vez, quién lo iba a decir, precisamente él, precisamente este libro, no te lleva a una situación muy lejana. Hace mucho tiempo que lo tenías, mucho que lo compraste, incluso lo has regalado varias veces y recomendado cientos de miles, pero jamás pensaste que estarías aquí mismo leyendo lo que estás viendo.

Kapuscinski es muchas veces poco riguroso con la Historia. Sus libros están escritos a la manera de reportajes periodísticos clásicos y, si de pasada toca un tema que tú conoces bien, puedes advertir cierta laxitud en sus aseveraciones políticas, cierta dejadez por reflejar los hechos tal y como fueron. Sin embargo, lo dejamos pasar encantados de la vida. El valor de sus libros no se refleja en su rigurosidad científica, ni en sus descubrimientos. Sus libros son valiosos porque están llenos de humanidad, de personas que se pasean por las páginas siendo ellos mismos sin necesidad de que nadie las interprete, verdadero periodismo antropológico. Son como esos compañeros de nuestra infancia, algo más mayores que nosotros, más maduros, y por tanto más seguros de sí mismos. Pero sin la arrogancia que valoriza la ignorancia. Son como son, y no te piden que los comprendas.

Ébano es un libro de reportajes que tienen como protagonista principal a la región de África Subsahariana. Son 29 artículos que Kapuscinski va a escribir durante sus corresponsalías para un periódico polaco. Podemos encontrar artículos algo más ensimismados sobre el autor, y otros más preocupados por saber captar la esencia del personaje que describen, pero siempre nos trasladarán un pequeño aprendizaje sobre cómo podemos situarnos para comprender al diferente. Aunque muchas veces el diferente puedas ser tú mismo.

Hay imágenes que se quedan clavadas en la retina del lector. Las palabras incrustadas en el cerebelo provocando que se rinda la voluntad ante la imagen de un joven Kapuscinski subido en un bidón de gasolina junto con su compañero de viaje, tratando de aguantar las sacudidas de una cobra que, debajo, trata de sobrevivir y matar a su vez. Podemos ver cómo se tambalea afectado por la malaria, preocupado porque su médico lo quiera enviar de vuelta a Polonia en lo que sería su primer reportaje en el continente. Asustado por si a su jefe le da por anular la corresponsalía por el mero hecho de que su primer reportero hubiera enfermado de gravedad.

Podemos sentir un pánico que Ryszard aparentemente no sufre, cuando leemos cómo es despojado en Monrovia de ese manto de protección que cubre a todo occidental que atraviesa una frontera africana: el pasaporte. Sin él, el europeo se siente golpeado, sin argumento que demuestre la necesidad de ser arrancado de cuajo de situaciones de inseguridad relativa. No digamos ya si en lugar de europeo es estadounidense. Las fronteras son el reino de los privilegiados; siempre que tengas el papel adecuado. Y sin embargo terminamos por sentir aún más pánico cuando nos describe el tamaño de las cucarachas de aquella habitación en donde pernoctará despierto.

Un pero, bastante grave, para la editorial Anagrama y para la persona que ha editado a Kapuscinski en España, es que hay algunos artículos -creo recordar que dos- que están doblemente reproducidos. En Ébano y en el divertidísimo La guerra del fútbol, Kapuscinski nos cuenta su día a día en Lagos, la capital de Nigeria. El relato de los personajes del barrio se disfruta y los hace cercanos y presentes a cualquiera que haya decidido entregarse a la narración. Estamos hablando de la dueña del bar, que sirve cerveza casera caliente. De los ladrones que siempre acuden a su piso cuando él no está, y que le agradecen el no llamar a la policía no entrando cuando él sí que está. Y otros tantos.

En este mismo artículo, Kapuscinski nos enseña que, aún a pesar de la voluntad, un blanco en África es siempre un blanco en África, y que mientras exista la posibilidad de tener aire acondicionado en una barriada de Lagos cualquiera, las diferencias siempre estarán ahí. Al fin y al cabo, como bien dice en las primeras páginas de Ébano, los africanos y las africanas tienen una vida que es un "martirio, un tormento que, sin embargo, soportan con una tenacidad y un ánimo asombrosos".

Etiquetas: , , , , ,

 
escrito por el_situacionista | 14:34 | 0 comentarios
domingo, agosto 09, 2009
"La historia de la sociedad poscolonial (neo)patrimonial, muestra que esa estrategia de explotación prebendística es mutuamente ventajosa, con tal de que los beneficiarios realicen una distribución adecuada. Los estados africanos, desde luego, se beneficiarían sin duda de una economía más regulada, pero las principales elites políticas y económicas saben convertir la ausencia de transparencia en el recurso más valioso."

Patrick Chabal & Jean-Pascal Daloz

África Camina

Etiquetas: , , , , ,

 
escrito por el_situacionista | 12:29 | 0 comentarios
miércoles, julio 22, 2009
"Mientras que antes los académicos mal pagados trataban de obtener acceso a los recursos del Estado, hoy tratan de obtener un contrato con una ONG extranjera. Se podría, desde luego, argumentar que ese cambio en el financiamiento contribuye a debilitar las redes controladas por el Estado y a fortalecer las asociaciones de la sociedad civil. Pero sería difícil demostrarlo, dado que los recursos canalizados a través de las ONG se usan en su mayor parte de la misma manera y para los mimos propósitos patrimoniales y clientelísiticos. Además, las redes creadas por las ONG se mezclan inevitablemente con las que provienen del Estado."

Patrick Chabal & Jean-Pascal Daloz
África Camina

Etiquetas: , , , ,

 
escrito por el_situacionista | 14:16 | 0 comentarios