
lunes, agosto 27, 2007
Una dama llamada Historia y África

viernes, agosto 10, 2007
Jerarquías

"Una especie de manía, amigo mío, se apoderó de este mundo loco e impredecible, la manía del desarrollo. ¡Todo el mundo quería desarrollarse! Todos pensaban en cómo desarrollarse, pero no de una manera natural, acorde con las leyes divinas, eso de que el hombre nace, se desarrolla y muere, sino en cómo desarrollarse de una manera espectacular, dinámica y potente; en hacerlo de forma que todos lo admirasen [...] se percató [de esto] el Emperador, viendo las ventajas y los atractivos de la costosa novedad, y como siempre había mostrado cierta debilidad por todo progreso, más aún, como le gustaba el progreso, en aquella ocasión también se revelaron en él un bondadoso deseo de actuar y una manifiesta ambición de, transcurridos unos años, oír gritar a un pueblo saciado, agradecido y lleno de gracia: <<¡Vítor! Éste sí que nos trajo el desarrollo>>"
martes, julio 24, 2007
Desarrollismo exterior
viernes, junio 22, 2007
Rumble in the Jungle
Un joven de Lousiana crecía en ese mundo, tratando de sobrevivir y de buscarse la vida con lo que mejor sabía hacer, pelear. El boxeo apareció en su camino y su genio sólo pudo obligarle a ser el mejor de todos los tiempos. Decidido a conquistar el mundo, Cassius Marcello Clay, que así se llamaba el muchacho, logró derribar una torre que parecía demasiado alta para ser derribada. Sonny Liston besó la lona y nada excepto el Sol estaba más alto que Clay.
Sin embargo, al bajar del ring le obligaron a cambiar de campo de batalla. EEUU estaba metido en una guerra sin sentido, y él era el elegido para demostrar al mundo que todos estaban en la obligación de participar en ella. La misma lucha que demostró Clay encima de un ring le hizo rebelarse contra el sistema y en lugar de luchar en la selva vietnamita decidió luchar en lo social y en lo político. “Nada tengo contra el Viet Cong, ningún Viet Cong me ha llamado negro”.
Para entonces ya había cambiado su nombre de esclavo por su nombre de hombre libre y africano: Muhammad Ali. Había cambiado de religión uniéndose a los Hermanos Musulmanes Negros, la religión que decía ser la suya, la de un hombre africano secuestrado por el blanco en un continente que no era el suyo.
Este hermano en el Islam fue condenado con 5 años de cárcel y una multa económica por negarse a acudir a la llamada a filas. Nada era nuevo para él, si el hombre blanco ya le había secuestrado una vez bien podía volver a hacerlo ahora. Pero lo que más le dolió fue que le retiraran aquello que había conquistado con pleno derecho: el Título de Campeón del Mundo de los Pesos Pesados. Liston había caído en la lona para nada, para que luego los hombres blancos de la corbata decidieran quitárselo.
Su licencia pugilística le había sido retirada por
Rumble in the Jungle. El slogan del combate lo decía todo. Ali, que ya peinaba 32 años, se enfrentaría al campeón George Foreman, con sus insultantes 25. La lucha estaba servida. Ali tenía la oportunidad de demostrar que su lucha era legítima, que su honor seguía intacto y que la raza negra seguía de pié, esperando a que el esclavista volviera sobre sus pasos para lograr le revancha.
Los ámbitos político y deportivo se identificaron. Ali era el representante del pueblo africano, del pueblo colonizado. Foreman se defendió: “Soy más negro que Muhammad Ali”. Pero de él ya no se creía nada. Había aparecido en el podio de México 68 con una bandera de los EEUU y esa imagen contrastaba con la de los puños negros de los atletas. Foreman era blanco y Ali era negro. El esclavista frente al esclavo. La dignidad de un pueblo frente a la dominación del mundo.
Para terminar de arreglarlo, Foreman llegó al aeropuerto de Kinshasa con un pastor alemán de la mano. El mismo tipo de perro que el colonizador belga llevaba durante sus represiones. No contento con ello, Foreman se instaló en el hotel más caro de la ciudad, aislado del pueblo africano. Por el contrario, Muhammad Ali salía a entrenarse por las calles de Kinshasa, donde se le unían cientos de congoleños y le acompañaban en su carrera diaria. Vivía en un barrio modesto de Kinshasa, se paraba a hablar con todo aquel que le reclamara. Era el hombre del pueblo, el que les defendería de los ataques coloniales.
Comenzó la pelea. Era el 30 de Octubre de 1974 y todo el planeta estaba observando aquello que ocurría en el corazón de África, en el corazón de las tinieblas. Ali rompió sus esquemas. Ya no “volaba como una mariposa y picaba como una abeja”. Se quedaba quieto en las cuerdas y Foreman sólo tenía que golpearle. Ali apenas se defendía a pesar de los gritos de su entrenador desde la esquina. África estaba siendo golpeada por el hombre blanco otra vez y el público asistente que se dio cuenta de ello se puso a decirle a Ali lo que tenía que hacer: “¡Ali bomaye! ¡Ali bomaye! -¡Ali, mátalo! ¡Alí, mátalo!
Foreman no castigaba a Ali de la manera normal, golpeando la cara, sino que buscaba su cuerpo. El objetivo estaba claro: había que inmovilizarle, dejarle a su servicio, doblegar su voluntad. Ali lo sabía pero no hacía nada para evitarlo. Se daba cuenta de que, poco a poco, los golpes de Foreman llegaban con menos fuerza hasta que al final del séptimo asalto éstos ya carecían del ímpetu que debían. Comenzó el octavo, y Ali pudo culminar su estrategia. El contrincante se había cebado, estaba lleno de su propio desgaste y sólo quedaba descargar contra él su ira. La ira y la venganza de todo un pueblo ultrajado. Ali comenzó a golpear y pronto, más pronto de lo que él mismo se esperaba, el cansado Foreman calló a la lona en una de los knock-out más espectaculares de
No sirvieron excusas, el hombre negro había derrotado al hombre blanco tras esperar que éste le vejara y consintiera. La metáfora se había cumplido. Foreman volvía a ser negro, también él podía alegrarse.
miércoles, junio 20, 2007
Fantasmas Balcanicos (III)
Tras las pesquisas diplomáticas y la decisión de intervenir militarmente, la visión estadounidense del asunto se presumía sencilla, como tantas otras veces. “Llegamos allí con los aviones, bombardeamos los puntos clave, dejamos algún recado a la población local –para que aumente la presión sobre el gobierno serbio- y en 10 o 15 días todo está acabado”. Esto sí que era cirugía y no lo del Cambio Radical.
Sin embargo se equivocaron. El empecinamiento de Milosevic a no darse por rendido obligó a EEUU –OTAN entremedio- a bombardear hasta el punto de que el jefe militar de la operación tuviera que confesar ante las cámaras de que ya no tenían nada más en la lista de objetivos. Los planes se habían hecho para una docena de días bombardeando de manera que, al igual que el borracho en la pista de baile tras soltarle las frases hechas a la presa de turno, se quedó donde estaba, haciendo como que hacía algo. La idea de intervenir por tierra sobre unos terrenos tan complejos como lo son los Balcanes estaba de antemano totalmente descartada –cosa que contribuyó a hablar de la cobardía de occidente frente a los serbios.
La búsqueda de nuevos objetivos bombardeables terminó con la paciencia de los militares. Absolutamente cualquier objetivo era discutido por los representantes políticos de
El bombardeo de la televisión produjo muchos efectos tanto en uno como en otro bando.
El affaire televisivo contribuyó además a que los medios occidentales se hicieran eco de la tremenda oposición que los serbios hacían a Milosevic. El régimen de éste se vendía como una nación yugoslava tremendamente unida. Por entonces aún existía el ente llamado Yugoslavia y estaba formado por las Repúblicas de Serbia –incluida la región de Kosovo- y Montenegro. Sólo ésta última era capaz de inhibirse de la política de autodestrucción de Milosevic y, por lo tanto, se salvó de ser bombardeada. Los serbios y las serbias tenían entre ceja y ceja a un Milosevic endiosado, que se pensaba capaz de superar cualquier eventualidad que le saliera al paso en su política internacional y que tenía dominada la política nacional mediante un discurso enteramente nacionalista, alegando que Serbia había sido vilipendiada por todas las naciones europeas durante las Guerras en Bosnia y que ahora era privada de su capacidad de decisión sobre un asunto interno: la serbialidad de Kosovo.
Los serbios ajenos a la política, es decir la inmensa mayoría, sólo interpretaban una cosa. Milosevic les había llevado de ser el país más próspero del Este de Europa, con becas universitarias que cubrían desde los estudios hasta la vivienda, con transportes públicos eficaces, poder adquisitivo y unas cooperativas de trabajadores que realmente conseguían sacar beneficios espectaculares que se revertían en la propia ciudadanía a ser el agujero negro, el desagüe de Europa. Ellos querían quitárselo de encima, limpiarse de políticos como los que tenían que prestaban su apoyo incondicional a la política nacionalista y en lugar de recibir ayuda de los países occidentales, les bombardeaban en nombre de los Derechos Humanos.
Como era inevitable la resolución del conflicto no vino por la vía militar, sino por la diplomática. Rusia, durante todo el conflicto, se mantuvo alejada de mostrar intención de ayudar en la defensa de su hermano eslavo –paneslavismo, decían entonces- y sólo hacía declaraciones condenando las acciones de
Sin embargo, como en esas películas malas donde se da más papel del debido a actores que deberían estar ya jubilados, EEUU aceptó de buen grado que Rusia jugara al juego de Gran Potencia. Necesitados los americanos de una salida airosa, pensó que
Había que escenificarlo todo y para eso todos tenían que ganar, como en una noche electoral cualquiera. EEUU, y
martes, junio 05, 2007
El agua en Sudáfrica
En Sudáfrica, la constitución surgida del derrocamiento del Apartheid garantiza el derecho al agua. En una localidad sudafricana, Harrismith, la gestión de aguas estaba en quiebra. El río fluía lleno de aguas residuales y la solución que se vio desde la municipalidad fue la de buscar un operador privado que les enseñara o ayudara a mejorar el sistema.
Las primeras prospecciones indicaron que ningún operador privado quería invertir en una localidad tan sumamente pobre, hasta que una Junta de Aguas, llamada Rand Water, ganó la licitación.
Los resultados de las negociaciones emprendidas en 1999 terminaron por desembocar en la creación en 2001 de una unidad empresarial integrada en el departamento de agua y saneamiento y que ese encargó de la gestión del agua. El contrato resultó un éxito por poseer una serie de cláusulas que garantizaban la buena gestión del servicio. Por un lado la empresa tenía una sanción de un millón de rands en caso de abandonar el proyecto, sus beneficios estaban limitados a un 5%, con lo que las tarifas no aumentarían, además otro 5% de los beneficios iría a un fondo social del ayuntamiento.
Otro elemento importante para la buena solución de este proyecto fue que la comunicación se realizó de manera efectiva con la población. Los mismos concejales fueron los agentes de comunicación y llevaron puerta a puerta los beneficios del programa de asistencia a pobres, creando la lista de familias que sí necesitaban asistencia de suministro de agua.
El proyecto ha tenido alguna crítica como la insuficiencia de la asistencia a los pobres o la poca formación recibida por parte de los funcionarios del ayuntamiento, con lo que la municipalidad sigue dependiendo de la empresa privada, pero en términos generales se valora al proyecto como una buena salida, consensuada y establecida desde la necesidad de aliviar la pobreza.
viernes, mayo 04, 2007
Vaso Roto, de Alain Mabanckou.
Hacía tiempo que buscaba la oportunidad de comentar literatura africana. El blog, sin duda, comenzó por los politiqueos que tanto gustan a este que escribe, pero El Señor Kurtz tiene una inevitable referencia literaria –que no africana- y por tanto había que saldar deudas. Aún coleando en mi estantería están otros títulos africanos, leídos y no leídos, que esperan comentario. Pero actualidad llama y como hace bien poco salió el último africano que me he leído empezaremos por el final, que siempre es una bonita manera de empezar.Así pues, inauguramos los comentarios sobre literatura africana –léase, escrita por africanos y africanas, que no sobre África, de la que ya daremos buena cuenta. Y comenzamos con Vaso Roto (título original Verre Cassé), novela finalista del Premio Renaudot en el año 2005 y que casualmente firma Alain Mabanckou, ganador del mismo premio literario en 2006 –debe ser que le pasa como a Eduardo Mendoza. Como todo indica, título original y premios, está escrita originalmente en francés. Éste es un hecho que destaca de todas las obras de africanos y africanas. ¿Qué lengua elegir? El escritor africano se presenta siempre, en un momento u otro de su vida, ante este dilema. Puede seleccionar el idioma en el que fue criado, probablemente una lengua minoritaria en donde creció. Puede optar por otra lengua africana, la dominante en su región –ya sea Swahili o cualquier lengua Bantú. Con estas dos opciones reivindicaría su capacidad cultural para expresarse por escrito –algo que, desde Hegel, ya se le reprochaba a las lenguas africanas eran su incapacidad de ser traspasada a papel, carecer de historia escrita propia. El único problema de estas opciones es que con ambas su difusión queda impresionantemente reducida a causa de los problemas de analfabetismo en África o incluso de las dificultades de encontrar un editor en el extranjero. Sin embargo tiene una tercera opción. Ahí se presenta la lengua colonial, el inglés, el portugués o el francés –no hablemos del español, que en Guinea Ecuatorial no tienen el horno para bollos. Normalmente estas lenguas son co-oficiales en los Estados africanos, e incluso a veces los documentos legales han de ser redactados en ellas. Escribir en esta lengua abre las puertas a ser leído por mucha más gente de manera más directa, abre las puertas a editar directamente en la antigua metrópoli. Pero a mi juicio sigue proyectando el encuentro colonial en toda su magnitud. Quizá la opción de una lengua regional, seguida de un esfuerzo editorial desde África por publicar y distribuir las obras entre los swahiliparlantes, por ejemplo, podría ayudar a comenzar un circuito africano que las editoriales extranjeras –fuertes multinacionales- tuvieran que tener en cuenta.
En cualquier caso, y retomando lo que nos ha traído hasta aquí, el libro de Mabanckou es una serie de catastróficos relatos que reflejan a personajes hundidos en su humillación e incapaces de desear salir de ella. La estructura del libro es bien sencilla, todo nos sitúa en un bar de la capital Brazzaville, en
El estilo del libro roza lo vulgar. Al menos la traducción al español, que está cerca del fenómeno poligonero. Sin embargo éste no es óbice para que Mabanckou sepa usar a su culto africano para observar la realidad de los fracasados de un bar de Brazzaville. Como en todos los bares, los fracasados se sientan a beber. La peculiaridad de éste consiste en que además de tener clientes fracasados, éstos sienten necesidad de verse inmortalizados para la posteridad en el libro de Vaso Roto, y los méritos que todos van a alegar serán los mismos: nadie fracasó más que yo. Así se suceden los primeros relatos de tan dispar destino pues uno podrá leer verdaderas genialidades de ironía política y acontecimientos escatológicos que harán reír hasta la carcajada y, al tiempo, relatitos sin la menor importancia y con una fuerza más que relativa que, además, destilan un tufillo machista achacable a los personajes y no al autor.
La segunda parte decae en cuanto a reflejo de personajes variopintos, y se centra más en el narrador dentro de la narración; Vaso Roto. En primera persona, éste nos dejará un sucinto análisis de lo que hasta el momento ha sido su vida a través de miles de referencias literarias -especial mención para las memorias de Chateaubriand. Para alguien que haya leído bastante a los grandes de la literatura, en especial la francesa, ésta parte puede suponer todo un deleite. Para los que hemos leído menos algunas referencias se nos escaparán, pero disfrutaremos de las que encontremos y hará desear poder entender el resto.
Ésta es, por tanto, una buena oportunidad para leer algo africano. Si no por la calidad, que no es abundante a raudales, sí por lo entretenido de algunos pasajes y por la facilidad de comprensión de la trama, por la credibilidad de los personajes más extravagantes y por
martes, abril 03, 2007
La gestión del agua en Ghana: ¿un asunto típicamente africano?
Durante el gobierno militar los Programas de Ajuste Estructural serán aplicados.
En 1993 el gobierno, presionado por el Banco Mundial, decide poner en marcha el programa de privatización del agua. Con este programa las poblaciones rurales terminarán por verse desabastecidas al quedar establecida una tarifa imposible de pagar por ellos. En 1996, GWSC se pone en venta y está a punto de ser comprada por Azurix, filial entonces de Enron, pero se destapa un caso de corrupción en la negociación que implicaba a un ministro y el escándalo rompe la venta.
El siguiente paso será la creación de una Comisión de Recursos Hídricos, la cual se encargará de conceder derechos y permisos para la gestión del agua. En 1999 se crea

Buscando una mayor financiación de la compañía, el Banco Mundial y el gobierno ghanés proponen la privatización de
La privatización de
jueves, marzo 29, 2007
Fantasmas Balcanicos (II)
Slobo llevaba años hostigando a la mayoría albanokosovar de la región de Kosovo. Ésta era una provincia perteneciente a
Milosevic estaba provocando la huida de los albanokosovares y el establecimiento de la población serbia marginada dentro de la región de Kosovo. Se trataba de poblar de serbios una zona económicamente deprimida y de echar de allí a los habitantes centenarios. Exactamente lo mismo que croatas y serbios habían realizado en las guerras de Bosnia. Y siguiendo con el modelo, Milosevic no movilizó a su ejército federal ni a fuerzas policiales serbias sino que estableció una red de financiación de fuerzas paramilitares y de extrema derecha. Liderados por Arkan, jefe de las Águilas Negras, como se hacían llamar, quemaban las casas de los albanokosovares y asesinaban a los hombres en edad militar.
Desde la población kosovar la opción política que se terminó imponiendo fue la liderada por Ibrahim Rugova. Dentro de la cultura política kosovar existe una tradición de no violencia y la creación de redes solidarias que provoca que aquél que haya sido víctima de una desgracia sea recogido por la sociedad y ayudado a volver a comenzar de nuevo. Rugova y la no violencia lideraba la política kosovar frente a los que abogaban por la creación de guerrillas que se enfrentaran a las Águilas Negras. Y fue en este contexto donde
Madeleine Albright, Secretaria de Estado de esa Administración, era la encargada de la ofensiva diplomática y quien logró arrastrar a países europeos como Francia y Alemania a la implicación con el problema kosovar. Las conversaciones de Rambouillet entre kosovares, serbios, estadounidenses rusos y europeos parecía que iban a desarrollarse en un clima de entendimiento. Serbia, que era la implicada negativamente en el conflicto a quien se le estaba obligando a cambiar su política interior, terminó mostrando su buena predisposición a cambio de que no se planteara la independencia de Kosovo. El acuerdo estaba cercano a la firma gracias también en parte a la postura Rusa de apoyo a Milosevic. Esta vez EEUU ya no protegía a su otrora aliado serbio y parecía dar cobijo a la mayoría kosovar. Sin embargo Rugova fue traicionado por Albright. EEUU necesitaba el estallido del conflicto –acuérdense de Lewinsky- tras el fracaso de la cortina de humo y llevaba meses intentando sacar adelante una resolución del Consejo de Seguridad de
Yeltsin se pasó de listo y dejó a Rusia con el culo al aire. Él pensaba que EEUU nunca se atrevería a atacar sin el consentimiento de Moscú, sin embargo Washington sabía que el mundo en 1999 no era el de
Fue así como el 24 de Marzo de 1999, EEUU llamó a 
domingo, marzo 25, 2007
Que 50 años no son nada
Europa, dicen, está de celebración. No cabe duda que, en los tiempos que corren, que un Tratado llegue a los 50 años es para celebrarlo. Y más si éste ha sido ampliado por otros muchos que han remodelado el proyecto en sus formas pero no en sus bases. Hace 50 se firmaba el Roma el Tratado por el que se establecía el Mercado Común europeo. Más allá de la intención de obtener beneficios económicos conjuntos, el proyecto europeo nace con la intención de lograr una paz duradera entre Alemania y Francia. La paz, de este modo, será entendida de la manera más sencilla. Si
Para los defensores del actual proyecto, nada euroescépticos claro, el proyecto no sólo ha funcionado, sino que al desarrollarse en otros ámbitos y en otras regiones, éste ha visto cómo la pacificación se ve extendida, cómo los europeos están más juntos y piensan más en términos Europeos y menos en términos nacionales. Sin embargo, en opinión del que suscribe, esto no ha sido así.
Es evidente que la formación de instituciones europeas, de ventajas para los ciudadanos tales como las ERASMUS, el Euro, el Tratado Schengen y otras, han facilitado ciertos ámbitos de vida pero ¿significa eso que el proyecto se vea justificado? Empezando con la historia de más de 60 años de Paz en Europa o como dicen sus defensores, el periodo más prolongado de paz en el continente –debe de ser que lo de los Balcanes no cuenta- han tenido más que ver con la presencia de EEUU en Europa tras
Por que al salir de la contienda, EEUU se convirtió en el valedor de la paz Europea. El Plan Marshall –inicio de eso que ahora llamamos Cooperación para el Desarrollo- inició una vinculación económica de EEUU con los países del continente. Si éstos se pacificaban y si éstos se tenían los unos a los otros como buenos amigos, EEUU podría fortalecer su economía –los 50 fueron los años de mayor crecimiento económico para los norteamericanos. Además, para fortalecer su defensa frente a
Sí, créanlo,
Otra vinculación más entre el proceso de integración europea y
El resto, el desarrollo de las directivas económicas y políticas, de los intentos de hacer política social desde Europa, no es más que el aprovechamiento de la coyuntura por parte de los diferentes grupos políticos y económicos dominantes en Europa. La oportunidad de modificar los reglamentos nacionales sobre, por ejemplo, el negocio del agua y hacer que éste sea abierto a cualquier entidad privada. Las directivas que modifican las condiciones laborales al permitir que una empresa que opere en Francia actúe según la normativa laboral letona por tener su sede allí. El proteccionismo de una agricultura económica y socialmente insostenible por parte de las instituciones para mantener silenciados a los agricultores del sur de Europa. Y un largo etcétera de decisiones y oportunidades que hacen de
Porque, en otra frase del ideólogo Monnet, “si me dejaran volver a hacerlo empezaría por la política y no por la economía”. A los 50 años de empezar este proyecto, la única parte asegurada es la militar. Hoy, políticamente,
La solución para el proyecto es complicada en su desarrollo pero simple en su concepción. La única manera para hacer de éste un proyecto duradero es exclusivamente otorgar una importancia fundamental en las disposiciones sociales, aumentando y no reduciendo derechos, al hilo de lo que la ciudadanía europea exige, y no concediendo más importancia a las voces empresariales y norteamericanas que se escuchan en Bruselas.


