AVISO

lunes, julio 11, 2011

Derechos Humanos: uno de los rasgos de identidad del mundo de la post Guerra Fría

Itziar Ruiz-Giménez, profesora universitaria de relaciones internacionales y que hace poco fue presidenta de Amnistía Internacional, dirige la edición del último número de la Revista Académica de Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid. El número está dedicado al estudio del régimen internacional de Derechos Humanos desde el fin de la Guerra Fría.

Se incluyen artículos tan interesantes como la actualización del artículo The social construction of Human Rigths, de Jack Donnelly, en el que se repasa la evolución histórica del régimen internacional de protección de los Derechos Humanos.

También se reproduce un informe de Amnistía Internacional sobre la política exterior española, un artículo sobre el ámbito de la empresa y otro sobre las personas desplazadas internamente.

Además, en las secciones habituales de reseñas de libros, ya sean en su formato tradicional o en el formato de review-essays sobre dos obras, el número de la Revista Académica de Relaciones Internacionales aborda temas como el poder en la República Rusa o el imperialismo. Sin olvidar, por supuesto, al reseña del reciente libro de Jane Burbank y Frederick Cooper sobre la configuración histórica de los imperios, de gran interés para los africanistas.

Y, como siempre, todos los artículos disponibles de manera gratuita en su web.

sábado, julio 09, 2011

Metodología de investigación en cooperación para el desarrollo, de VV.AA.

Los estudios en materia de cooperación al desarrollo han sido, desde finales de los 90 hasta la actualidad, un nicho de mercado para las universidades y centros de postgrado en España. Con mejor o peor suerte, la oferta de Másteres, Expertos o Especialistas en temas de cooperación ha llenado toda la geografía española, nutriéndose de estudiantes de disciplinas como la economía, la sociología, la antropología, el derecho y, sobretodo, la ciencia política.

Paralelamente a la creación de estos cursos de entrenamiento profesional, la cooperación española ha experimentado un acercamiento hacia el sector universitario, requiriendo de él sus habilidades para la investigación aplicada al sector de la cooperación. Así lo demuestra la inclusión de tareas de investigación para el desarrollo en el Plan Director de la Cooperación Española 2010-2012. Sin embargo, como señala José Ángel Sotillo en el libro que hoy nos ocupa, este interés por la investigación para el desarrollo no se ha materializado en la dotación de recursos económicos necesarios para convertirla en una línea de investigación universitaria con entidad propia.

Metodología de investigación en cooperación para el desarrollo es una obra colectiva pensada para la guía de estudiantes e investigadores neófitos en materia de cooperación para el desarrollo. El libro comienza con un buen capítulo del profesor de la Universidad Complutense de Madrid José Ángel Sotillo, el cual pone en valor la disciplina de las Relaciones Internacionales y contextualiza los trabajos sobre la cooperación internacional para el desarrollo. Apoyándose en obras tan motivadoras como las de Fred Halliday, Sotillo realiza un repaso a la agenda actual de la investigación internacionalista.

Francisco Sánchez, autor del segundo capítulo, se encarga de la desagradecida tarea de la epistemología. Moverse por esta doctrina es siempre una difícil tarea, no digamos ya pretender compactar las discusiones y matices de cada posición epistemológica de las ciencias sociales. Sin embargo el resultado que se encuentra en la obra es de buena calidad, capaz de situar al lector en el debate que afecta a los estudios de desarrollo y proporcionando las herramientas necesarias para continuar profundizando en el mismo.

Acerca del proceso participativo de la investigación, una tarea principalmente liderada por la Sociología, encontramos muy interesante también el capítulo de Esperanza Roquero. E ámbito de la cooperación al desarrollo ha sufrido de una idealización y hasta dogmatización del paradigma participativo, viéndose en muchas ocasiones como un recurso sine qua non puede existir ningún tipo de desarrollo y condicionando –por exceso o por defecto- multitud de acciones de desarrollo y de cooperación. La explicación del proceso participativo que realiza Roquero ayuda a contener la fervorosa ilusión por estas técnicas y a resituarlas como lo que en realidad son, un recurso que bien empleado puede ser muy útil.

Los capítulos 4 y 5 son, en realidad, el centro del libro. Es aquello por lo que cualquier lector ha venido aquí. Constituyen los conejos e instrucciones, los pasos para realizar cualquier tipo de investigación en materia de cooperación para el desarrollo. Es difícil, muy complicado, estar a la altura de obras clásicas sobre orientaciones para la realización de tesis o investigaciones, como puede ser Cómo se hace una tesis, del profesor Umberto Eco. El valor de lo construido en estos dos capítulos reside en el ajuste de dichos clásicos al campo de la cooperación para el desarrollo. Los consejos son muy prácticos y pautados, permitiendo al lector establecerse una guía de trabajo que le lleve con éxito a la realización de una investigación.

Una vez realizada la investigación, la obra continua con el proceso de comunicar los resultados de la misma. José Manuel Toledano proporciona útiles consejos para la realización de informes, en su concepción más genérica, que sirvan para la presentación de las investigaciones y que permitan acceder a los matices de la misma al público en general, a los decisores o a los demandantes de investigaciones.

Un recurso, en general, muy útil para quienes pretenden dedicar sus esfuerzos investigadores al ámbito del desarrollo. Tan sólo se ha extrañado una cosa. En una obra dirigida fundamentalmente al público estudiante de másteres y postgrados sobre cooperación –como atestigua Bruno Ayllón en su capítulo- existe poco espacio y pocos consejos sobre la frustración.

Investigar tiene múltiples facetas y entre ellas, aún en los casos más exitosos, se encuentra el proceso de frustración del investigador. Es mucha la información y mucho el trabajo que se ha ido recopilando durante una buena investigación, y gran parte de la misma se traduce, en el momento de redactar una versión definitiva, en un trabajo en balde que se ha de aparcar en beneficio de los resultados finales. Yo he realizado dos tesinas académicas –además de otras investigaciones ya en el ámbito profesional- y puedo afirmar que sólo con aquello que se quedó en el tintero podría haber realizado al menos otras dos investigaciones del mismo nivel. Información y casos a los que uno se termina sintiendo apegado y que considera extremadamente relevantes, terminan por quedarse en el cajón del escritorio en beneficio del resultado final. Y les aseguro que eso genera mucha frustración.

domingo, junio 12, 2011

La crisis de los veinte años, de E. H. Carr

Obra clásica e indispensable para el estudio de las Relaciones Internacionales, La crisis de los veinte años no es sin embargo la obra cumbre de su autor. Edward Hallet Carr, fue el dueño de la primera cátedra en Relaciones Internacionales tras haber podido ejercer durante muchos años en el Ministerio de Asuntos Exteriores británico. En el Foreign Office, Carr desempeñó varios cargos que le permitieron analizar la realidad de su tiempo desde una perspectiva crítica.

Fascinado por la Unión Soviética tras haber sido destinado a los países bálticos, Carr escribió una de las obras más importantes para el estudio de dicho ente político. Su Historia de la Unión Soviética supuso en su momento una obra cumbre de la sovietología, aún hoy difícilmente superable.

La crisis de los veinte años, sin embargo, es fruto de otra experiencia profesional distinta y en cierto modo alejada de su trabajo en la Unión Soviética. Participó como asesor en la Conferencia de París y, más adelante, en la Sociedad de Naciones. Vivió de cerca la política de un momento en el que el sistema mundial se estaba replanteando desde cero y donde, por primera vez, tuvieron voz y voto los defensores del idealismo político.

El idealismo político, enfrentado al tradicional realismo, era una corriente considerada progresista en su época y sin embargo defenestrada por esta obra de E. H. Carr. En ella, Carr critica la fe ciega de los políticos idealistas, en especial del presidente norteamericano Woodrow Wilson, en sus teorías políticas. En ellas veía el profesor inglés la necesidad de agarrarse a unos ideales aún cuando la realidad y los comportamientos de los actores demostraran lo contrario. Abrazando el concepto de Utopía, los idealistas pretendían ajustar la realidad a su visión mental del mundo y en caso de fallar en el resultado de sus acciones -las más de las veces- se cuestionaba el comportamiento irracional de los actores mal adheridos a la Utopía homogeneizante.

Subrayando la conflictividad inherente a cualquier política o proceso decisorio, Carr critica la visión liberal/idealista de su tiempo de interponer el poder de la razón frente a cualquier otra consideración en la resolución de conflictos en la escena internacional. Carr da voz a un pensamiento realista diferente del clásico cinismo hobbesiano, un realismo de aspecto crítico capaz de servir a ideales políticos a través del convencimiento de que los intereses, los conflictos de poder y las relaciones de autoridad importan más que los conceptos teóricos. Asume que la paz que el sistema internacional de su tiempo trata de imponer como lógica e irremplazable es, en realidad, el statu quo imperante de los poderosos, de los vencedores de la contienda del 18 y, por tanto, fruto de un momento histórico y de unas fuerzas de poder que continuamente están cambiando.

Pero al contrario que los autores realistas clásicos, el realismo crítico de E.H. Carr, aún asumiendo que los movimientos de los actores internacionales van, las más de las veces, encaminados hacia la consecución de un mayor poder, éstos pueden no desencadenar en un ataque violento. Frente a la idea clausewitziana de que los Estados se preparan para la guerra y buscan mejorar posiciones con el conflicto como meta de la carrera, y frente a la idea liberal que apelaba a la moral humana como rango sobre el cual edificar el mundo de política, Carr dibuja una política internacional donde las relaciones se dan en el marco de una comunidad plenamente constituida -aunque pueda no estar institucionalizada-, con unas características particularmente diferentes a las de las sociedades internas y, por lo tanto, con una moral internacional muy particular que indica qué cosas están permitidas o entran dentro de lo concebible, y qué cosas no.

Al asumir que existe una comunidad internacional específica, Carr rechazaba que ésta tomara la moral humana individual como marco de actuación propio, algo que hasta aquel momento era cuestión que no admitía discusión. Carr asevera la existencia de reglas, teorías, moral y otros tipos de características propias en la comunidad internacional que hace que los Estados actúen de una manera diferente en el plano externo e interno.

El libro de Carr contiene mucho de interpretación de la historia presente de su tiempo, pero el motivo de que se haya convertido en clásico de la literatura sobre Relaciones Internacionales es sencillamente que su marco de análisis aún es válido para interpretar las actuaciones en la escena internacional de hoy día. La lucha contra el pensamiento único instaurado desde las instituciones internacionales, así como desde la teoría política en boga comenzando por los preceptos de John Rawls.

La obra se puede leer como un ensayo clásico de teoría de las Relaciones Internacionales, pero también como un documento de análisis sobre un momento histórico que terminó por definir el mundo en el que hoy vivimos. Los años de entreguerras estuvieron llenos de decisiones que provocaron, de una manera u otra, la Segunda Guerra Mundial y las alianzas que en ella se produjeron, y Carr hace una interpretación absolutamente preclara de aquellos momentos. Sólo una cosa pareció escapársele en aquellos instantes, y es que Carr fue partidario de la política de apaciguamiento levada sobre Hitler y, como tal, defensor del Pacto de Munich. Sin embargo, las ediciones que hoy se manejan de la obra han eliminado convenientemente toda referencia a este apoyo, el cual no invalida los argumentos de E.H. Carr, pero sí contribuye a aumentar el mito de este libro.

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E.H. Carr (1892-1982), diplomático británico y director de la Cátedra “Woodrow Wilson” de Relaciones Internacionales en la Universidad de Gales. Curiosamente su mayor obra en esta disciplina La crisis de los veinte años, constituyó una crítica demoledora de los preceptos políticos del presidente Wilson. Carr es, sobretodo, conocido por sus obras históricas sobre la Unión Soviética así como por sus obras sobre teoría de la Historia.

jueves, junio 02, 2011

Foro: Agua para el desarrollo

La Fundación Canal de Isabel II lleva varios años realizando este foro de debate sobre agua y desarrollo y, en esta ocasión, centran el debate en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y su relación con el agua.

Entre los ponentes del Foro de este año cabe destacar al estupendo Gonzalo Pizarro, del PNUD, o a la muchas veces citada Virginia Roaf, asesora de la Experta Independiente de Naciones Unidas sobre el derecho humano al agua y al saneamiento, Catarina de Albuquerque.

Pero el evento también contará con la presencia de representantes del sector de la sociedad civil española que trabaja en agua y cooperación así como representantes del sector público de cooperación y del propio Canal de Isabel II. En definitiva una gran oportunidad de profundizar sobre las cuestiones de cooperación, derecho humano al agua y los propios Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Qué: 6º Foro Agua para el desarrollo.
Dónde: Fundación Canal de Isabel II [mapa]
Cuándo: Lunes 6 de junio de 2011, a las 9h.
Cuánto: gratuito, pero has de solicitar entrada antes del viernes 3 de junio a la dirección info@fundacioncanal.es
Más información: Programa [pdf]

La estupenda fotografía de esta entrada se la debemos a Eva Vendrell i Sarroca.

miércoles, junio 01, 2011

Seminario África Subsahariana. Especificidades culturales y desarrollo

Desde el Centre d'Estudis Africans (CEA), una ONG barcelonesa dedicada a la investigación, información y formación en diferentes materias relacionadas con el continente africano, están organizando estas jornadas en las que se hablará de salud, cooperación y migraciones.

Se celebrarán en el Hospital Sant Joan de Reus, en la provincia de Tarragona y el acceso es gratuito pero es necesaria inscripción previa.

El programa de las sesiones cuenta con el antropólogo del CEA Albert Farré para hablar sobre el desarrollo en las sociedades africanas, Abdou Mawa Ndiaye, presidente de la Asociación Catalana de Residentes Senegalesos, quien además es trabajador social y centrará su charla sobre medicina tradicional y salud. Cerrará las jornadas el también antropólogo Gustau Nerín quien últimamente creó algo de polémica al criticar en su último libro el actual régimen de cooperación. Dedicará su charla de cierre a la cooperación sanitaria en África.

Una buena oportunidad, por tanto, para escuchar voces de quienes se han dedicado durante años a reflexionar sobre la cooperación y la salud en África Subsahariana.

Qué: Jornadas informativas África Subsahariana. Especificidades culturales y desarrollo.
Dónde: Sala polivalente (planta baja, área C) del Hospital de Sant Joan de Reus [mapa].
Cuándo: 20, 21 y 22 de Junio de 2011.
Cuánto: gratuito, pero requiere de inscripción enviando un correo a cblanch@grupsagessa.cat
Más información: [pdf]

jueves, mayo 12, 2011

Historia de Rusia en el siglo XX, de Robert Service

"El comunismo es el joven dios que fracasó; el capitalismo, una deidad más antigua, aún debe triunfar la mayor parte del tiempo a ojos de la mayor parte del mundo".
Robert Service


Son países que siempre han estado ahí, en el imaginario colectivo de todos y cada uno de nosotros. Durante nuestra infancia hemos visto perder siempre a los mismos, pertenecientes al reino de la bandera roja, doblegados ante el poderío e inteligencia del héroe de turno norteamericano -o británico-, indescifrables y ocultos ante su rocambolesco idioma.

Por eso, cuando se presenta la ocasión de conocerlo, uno no debe desaprovecharla en todos los sentidos. Hace unos meses que todo me pillaba planificando un viaje a la ciudad de los tres nombres. Sus ciudadanos nacieron en Petesburgo, crecieron en Leningrado y ahora se jubilan en San Petesburgo. Y entre toda esa planificación estaba, sin duda, la exigencia de conocer más de cerca una historia que, no por muchas veces narrada, deja de ser apasionante.

Historia de Rusia en el siglo XX, del profesor británico Robert Service, es un estupendo paseo por todos los rincones de un país cuyo legado histórico es más un análisis de psicología social que una enumeración de batallas ganadas o perdidas. Inmerso en la línea de estudiosos británicos sobre la historia de Rusia, la obra de Robert Service no tiene nada que envidiar, en cuanto al carácter divulgativo, al insuperable estudio de la historia soviética que realizó el ex-embajador británico en Moscú, E. H. Carr. Las dimensiones, y por tanto la manejabilidad, de la obra de Service hacen de este libro una lectura apta para estudiantes, expertos o simplemente lectores corrientes.

Service se adentra en la historia rusa desde finales del siglo XIX, explicando los motivos que conducen a la caída de los Romanov, hasta la reelección de Boris Yeltsin como Presidente de la Federación en 1995. Y lo hace siguiendo varios ejes de análisis en todos los periodos históricos bien definidos. Service nos muestra el estado de la economía, sociedad y las principales luchas políticas y legislativas de cada momento. Su obra es capaz de destilar el momento social que se vive ante cada acontecimiento, haciendo que el lector pueda percibir el sentir de la población como si se tratase de un personaje más de cualquier novela.

Pero además, escribir sobre Rusia es hacerlo sobre sus líderes. Pocos países han visto su política tan marcada por la personalidad de quienes representaban el más alto poder estatal en cada momento. Service nos ofrece un perfil personal, histórico y político de todos estos líderes, ya se apelliden Romanov, Kerensky, Lenin, Stalin, Jruschov, Brezhnev, Andropov, Chernenko, Gorbachov o Yeltsin.

Historia de Rusia en el siglo XX es un libro que se hace apasionante no sólo por los propios hechos históricos narrados, capaces por sí mismos de cambiar el discurrir del siglo XX en todo el mundo, sino también por el oficio de historiador. Service sabe cómo transmitir al lector desde la ilusión colectiva por el fin del Imperio y del zarismo como la angustia personal de un miembro del Soviet a punto de ser purgado.

La historia de Rusia, como decimos, ha sido capaz de marcar la historia de la humanidad durante todo un siglo. A través de los acontecimientos que ocurrían en un impenetrable -a los ojos occidentales- Moscú, las fronteras europeas, los líderes del Tercer Mundo o la fecha del fin del mundo cambiaban. Con la creación del primer Estado socialista, la invención del comunismo, el Gran Terror, la victoria sobre la Alemania de Hitler, el levantamiento del “telón de acero y la guerra fría, la distensión, la crisis energética, la carrera armamentística e informática y la desintegración del bloque de países que había conseguido controlar bajo su mandato, Rusia se hizo a sí misma protagonista del Mundo por pleno derecho. Un protagonismo que bien parece haber perdido en tanto en cuanto ha sido superada por alianzas y bloques económico-políticos que han conseguido limitar su otrora ilimitado poder institucional o militar.

Puede que Rusia hoy esté desplazada de ese centro político de poder internacional, si bien sigue presente por los derechos adquiridos. Sin embargo, aún es capaz de ejercer como potencia con plena autonomía, incluso sin cuestionar sus relaciones con el FMI, declarando guerras a otros estados aún más periféricos que él o manteniendo la dignidad diplomática que en otros momentos históricos no pudo mantener. Y esta nueva posición rusa sólo se entiende si se conoce su historia más reciente, la de aquellos años que la constituyeron como Estado moderno y formaron su cultura política de base. A través de este libro del profesor Robert Service cualquier lector podrá comprender otras obras más analíticas o centradas en un sólo acontecimiento histórico.

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Rober Service es profesor de Historia de Rusia en la Universidad de Oxford, Inglaterra. Formado en el King's College de Londres, ha estudiado en la Universidad de Essex y la Universidad de Leningrado. Entre sus obras se puede encontrar, además de esta Historia de Rusia en el siglo XX, una biografía de Lenin, otra de Stalin y una última de Trotski. Además, también ha publicado estudios sobre la década de los 90 en Rusia y una breve historia del comunismo. Fue uno de los primeros investigadores en acceder a la documentación de la URSS tras su desintegración.

miércoles, mayo 04, 2011

Prohibido, de Amal Ramsis

Justo ahora que no nos llegan muchas noticias de Egipto, estrenan en España el documental de Amal Ramsis Prohibido. No conocía nada de esta directora ni del documental, pero me acaban de hacer llegar por correo electrónico las fechas de sus estrenos en España en el marco de diversos festivales y, visto el trailer, parece un documental interesante.

Si te gusta el trailer y te interesa verlo, las fechas de las distintas proyecciones son las siguientes.




Madrid, 7 de mayo de 2011, 18:15h. en el Cine Palafox.

Madrid, 8 de mayo de 2011, 20:30h. en el Cine Palafox.

Barcelona, 27 de mayo de 2011, 19:30h. en el CCCB.

Granada, 25 de mayo de 2011, 19:00h. en la Fundación Euroárabe.

También lo proyectarán en otros países europeos, así como en el propio Egipto. Por si acaso te viene mejor, te informo que en Lubliana, Eslovenia, se representará en el mes de septiembre -fecha aún por confirmar.

Bruselas, 11 de junio de 2011, hora por confirmar, Cinema Venom.

El Cairo, 18 de mayo de 2011, 19:00h. en el Centro de Creatividad (Opera House).

Como ocurre con tantas cosas, yo no podré asistir a ninguno de los pases, pero si tú sí puedes, te animamos a que nos dejes tus impresiones en un comentario.





lunes, mayo 02, 2011

No consecuencias de la muerte de Bin Laden

Ha muerto Bin Laden. O al menos eso parece. El presidente de los Estados Unidos realizó una declaración, con toda la pompa de los grandes eventos presidenciales, en la que afirmaba que tropas estadounidenses habían intervenido en la ciudad pakistaní de Abottabad, a menos de 100 km. de la capital Islamabad, habían matado a Osama Bin Laden y se habían hecho con su cuerpo.

A partir de aquí, la típica polvareda de información y desinformación que sigue a cada acontecimiento relacionado con la política internacional o con la seguridad. Más aún si se relaciona con el gobierno de Estados Unidos. Se abrirá mucho debate sobre qué pruebas hay acerca de la muerte, qué se ha realizado con el cuerpo -oficialmente ha sido lanzado al mar, contrariamente a la norma musulmana-, o si la fotografía que ha circulado de Bin Laden con el tiro en la cabeza es real o no -ahora mismo, Reuters la ha retirado de su servidor. Se creará mucha literatura acerca de cómo se llegó a encontrar al fugitivo, cómo se recibió la noticia en tal o cual parte de cualquier país o qué ha estado haciendo durante todos estos años de huida.

Pero sea como fuere, lo que es cierto es que la muerte de Bin Laden, el cómo y el cuándo, responde a una estrategia política de clave interna del presidente Barack Obama. Actualmente, Obama se encuentra en los niveles más bajos de popularidad, y ve cuestionada incluso su candidatura a la reelección para 2012, algo que en el caso de presidentes en activo siempre se ha considerado como incuestionable. El hecho de que saque las tropas estadounidenses de Afganistán estaba poniendo en compromiso su imagen de líder político y espiritual de la nación norteamericana. Una imagen que, durante la campaña de 2008, ya fue denigrada y definida por sus rivales políticos como Obama Bin Laden. Una imagen, sin embargo, que hoy queda reforzada tanto por el qué de su anuncio -la muerte de Bin Laden- como por el cómo. Obama ha sido, en términos internos, quien ha traído justicia al pueblo estadounidense.

Por el contrario su imagen internacional, ya de por sí reforzada aun a pesar de sus pocos éxitos, se verá comprometida. No serán los otros líderes mundiales quienes cuestionen la capacidad del estadounidense de influir en la política internacional, sino la sociedad civil organizada que, si finalmente es capaz de desenamorarse del icono Obana, seguramente verá en esta captura y ejecución sumaria un mensaje claro sobre la política internacional del presidente, algo que, tradicionalmente, domina las segundas legislaturas de los diferentes equipos de la Casa Blanca.

Cabría haber esperado, por aquello del mensaje obamista de la nueva forma de hacer política, una captura de Osaba Bin Laden y el sometimiento a un juicio justo. Cabría haber esperado, por supuesto, una ruptura de la actual presidencia estadounidense con la política del Far West de Bush. Sin embargo nos hemos encontrado con la continuidad del dead or alive que, como bien saben los cinéfilos, siempre acaba primando el dead sobre cualquier otra itención. Muerto el objetivo, se le entrega la noticia al pueblo para que exprese su alegría por dicha muerte y se le ofrece, de paso, la posibilidad de alabar al nuevo líder que ha recuperado el honor patrio gracias a una palabra: venganza.

No ha habido juicio. No se le ha respetado todo aquello que él no reconocía a quienes eran objetivos de su lucha armada. Y sin embargo su muerte nos delata más a nosotros que a él. El fin de Bin Laden no traerá consigo la ansiada paz milenaria. La muerte de Bin Laden tampoco nos traerá de vuelta a los verdaderos damnificados por la lucha global contra el terror: los derechos civiles.

Gracias al 11S, se ha podido crear un régimen de control ciudadano internacional capaz de justificar cualesquiera medidas políticas o judiciales. La nueva jerarquía de este régimen prima el concepto de seguridad por el concepto de Derechos Humanos, o incluso por el concepto de Derechos Fundamentales. La seguridad, en tiempos de terrorismo, nos lleva a justificar medidas como el nuevo escáner corporal en los aeropuertos. Nos lleva a ver la revuelta saharaui como un motivo para mirar para otro lado y seguir haciendo negocios con Marruecos. Nos lleva a entender el expolio pesquero del Índico como un asunto de protección de los intereses nacionales frente a grupos terroristas. Conduce a la Patriot Act y a sus réplicas en las legislaciones de todos los Estados, y a verlas como el mal menor. Conduce al establecimiento de regímenes políticos dictatoriales en los países de la periferia política internacional.

Yemen está sostenida por un dictador apoyado por occidente por ser un aliado en términos de seguridad. Gadafi fue rehabilitado en la misma clave. El régimen de refugio internacional fue sustituido lentamente por un régimen de sospecha frente a cualquier inmigrante político. Y la muerte de Bin Laden no nos va a devolver estos 10 años de requiso internacional de los derechos civiles en nombre de la seguridad.

Tampoco vamos a tener oportunidad de abrir estos debates. La muerte de Bin Laden, de tiro a la cabeza y lanzamiento de cuerpo al mar, inyecta más violencia al sistema. Los mismos medios que las dictaduras latinoamericanas utilizaban en los años 70 y 80 para deshacerse de los militantes de izquierda, levantará ampollas entre esa base social -minoritaria en cualquier parte, pero abundante en números absolutos- que se siente involucrada en el proyecto de la yihad global. Y entre medias nos encontraremos nosotros. Mirando cómo sube la popularidad de unos, cómo crece el resentimiento en otros, y cómo nuestros derechos más elementales se fueron hace años a comprar tabaco. Y nosotros aquí esperando.

martes, abril 26, 2011

Cine africano en Valladolid

Durante los días 3, 4 y 5 de mayo de 2011 se celebra en Valladolid la 4ª muestra de cine africano de la ciudad. Buena oportunidad para acercarse a otras historias.

El ciclo cuenta con películas de Burkina Faso, Sudáfrica o Benín y está organizado por UMOYA. Se proyectarán las películas Yaaba, Yesterday y Arlit, Deuxiéme Paris.

Qué: 4ª Muestra de Cine Africano.
Dónde: Salón de Actos Caja España-Caja Duero, Pza. España 13, Valladolid. [ver mapa]
Cuánto: Gratuito hasta completar aforo.

lunes, abril 04, 2011

Historia del África Negra, de Joseph Ki-Zerbo

Joseph Ki-Zerbo fue un historiador africano que falleció en 2006. Nacido en Burkina Faso, su trabajo consistió en la redacción de diferentes volúmenes sobre la historia de África o, más concretamente, sobre la historia de África al mundo.

Ésta ha sido una cuestión de gran necesidad, más durante los tiempos de la descolonización. Desde que la Modernidad estalló en Europa y este continente fue capaz de dominar militar e intelectualmente el mundo, la historia del África pre-colonial se había resumido en una no-historia irrelevante y oral.

El trabajo de historiadores como Ki-Zerbo consistió en valorizar, en cánones occidentales y modernos, es decir, en cánones del actual sistema político, económico y cultural mundial, la historia de todo un continente. Gracias a gente como él, y a trabajos como el que ahora publica la Editorial Bellaterra, las voces que reclamaban y aún reclamamos la visión del otro africano como un igual, capaz de aportar a la vida social, económica y política, pero también científica y jurídica, puntos de vista que mejoren la vida de las personas, están más reforzadas. Porque gracias a trabajos como el suyo, la presencia de África en la historiografia es una realidad. Y no hay ni filósofo, ni político, ni escritor, que sea capaz de ignorarlo.

Desde que comenzó este blog sobre África Subsahariana y Relaciones Internacionales, allá por 2006, podemos encontrar una frase de Joseph Ki-Zerbo justo al final de la portada del blog. No recuerdo de dónde la saqué, pero desde luego me motiva a encontrar y leer este inmenso volumen sobre la historia de África que hoy publica la Editorial Bellaterra y que también te animo a consultar.

Qué: Libro Historia del África Negra, de Joseph Ki-Zerbo.
Dónde: Editorial Bellaterra.
Cuánto: 40€.