AVISO

martes, marzo 08, 2011

La extracción de recursos naturales en África

La Universidad Autónoma de Madrid, desde su Grupo de Estudios Africanos (GEA), viene realizando estudios y docencia sobre África Subsahariana. De tal manera que dicha universidad cuenta ya con algunos de los africanistas españoles de más reconocido prestigio a nivel internacional. Su duro y buen trabajo siempre es digno de mención y reconocimiento, y más cuando realizan conferencias tan acertadas como la que justifica esta entrada en un blog sobre África.

Cuestiones en torno a la extracción de recursos naturales en África es una Conferencia organizada por el GEA dentro del marco de AEGIS, el grupo de estudios interdisciplinarios África-Europa. Tendrá lugar en la Facultad de Filosofía de la propia universidad. Se abordarán temas como la presencia china en el continente, la extracción de petróleo o las relaciones conflicto-industrias extractivas. Será un lugar donde podremos escuchar a ponentes internacionales, como Uche Igwe, del Centro Internacional Woodrow Wilson, y españoles, como la propia Alicia Campos Serrano, de la Universidad Autónoma de Madrid, quien viene desarrollando investigaciones como ésta sobre el petróleo de Guinea Ecuatorial.

Cuándo: 14 y 15 de Abril de 2011.
Dónde: Sala de Conferencias, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid.
Más información: [pdf]

miércoles, marzo 02, 2011

Construcción de paz postbélica y construcción de estado en las Relaciones Internacionales

Ya está disponible el nuevo número de la Revista Académica de Relaciones Internacionales, editada por el departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid.

En esta ocasión la edición corre a cargo de los expertos en conflictos y construcción de paz Raquel Ferrao y Oscar Mateos.

El presente número cuenta con artículos sobre la Paz Liberal, la apropiación local en la construcción de paz posconflicto, las relaciones de género en situaciones de paz posconflicto o los casos del Congo y de Irán.

Además, en las secciones habituales se pueden encontrar artículos sobre Haití o reseñas de libros clásicos de las relaciones internacionales y temas más novedosos, como la gobernabilidad del SIDA.

jueves, febrero 17, 2011

Derechos Humanos, cooperación internacional y el Mayo del 68 árabe

Días de protestas en los países árabes. La crisis económica, combinada con los abusos de poder de las élites políticas han llevado la expresión de malestar y la voluntad de cambio en los estados árabes. Y, como muchas otras veces a lo largo de la Historia, el origen de la revuelta surge de lo anecdótico y casi cotidiano. Mohamed Bouazizi, comerciante tunecino a quien la policía de la dictadura había confiscado su puesto y humillado públicamente, se inmoló en señal de protesta. Su desesperación y sacrificio hizo levantar el ansia de cambio de la juventud tunecina y sus protestas derrocaron al presidente Ben Ali.

El presidente Ben Ali era un miembro del ejército formado por la antigua metrópoli, Francia, que había llegado al poder a través de unas elecciones. Modificando la ley a su antojo para poder seguir presentándose ilimitadas veces a la reelección, Ben Ali además había prohibido a partidos políticos contrarios al régimen -de izquierda o islamistas-, y disfrutaba del prestigio internacional de ser un aliado de occidente. Su partido político formaba parte de la Internacional Socialista –de la que ha sido expulsado a raíz de los levantamientos populares- y constituía la única fuerza a la que Europa y Estados Unidos ofrecían legitimidad y apoyo. En todas sus reelecciones como presidente de Túnez, la sospecha de fraude electoral era muy elevada.

Tras Túnez, cayó Egipto. El efecto contagio ha hecho que lo impensable, sucediera. Hosni Mubarak renunció a su cargo de presidente el pasado día 11 de febrero y a día de hoy el país es gobernado por una junta militar, la cual ha anunciado que renunciará al poder en el momento en que se celebren las elecciones libres. A la espera de lo que suceda con el futuro democrático de El Cairo, la caída de Mubarak anuncia tiempos de cambio para los países árabes. Mubarak era el prototipo de dictador militar árabe, hijo de su tiempo –formado en la URSS y sin embargo apoyado y legitimado en el poder por EEUU e Israel- y fuertemente anclado en el escenario internacional que su salida se veía impensable, hasta que sucedió.

A día de hoy, Libia reprime con balas las protestas pacíficas de estudiantes, Yemen dispersa las reuniones de jóvenes en la plaza Tahir –libertad-, Barhein produce muertos entre sus manifestantes y Jordania ha cambiado de Primer Ministro, nombrando el Rey Abdullah a un ex general para así desviar la atención de las revueltas que se estaban organizando en Amman.

Muchos analistas hoy nos señalan la importancia de los medios de comunicación sociales en estas revueltas. Si bien no es del todo así. Lo que hoy se comenta por Twitter o Facebook, ayer se comentaba en los cafés árabes. Y sin embargo ninguna revuelta podría haber triunfado sin la atención de los medios de comunicación internacionales.

Éstos han prestado toda la atención que no dedican a los movimientos de protesta nacional a los jóvenes tunecinos o egipcios. Lo cual no significa que este supuesto cuarto poder haya cambiado gobiernos, sino que la emisión en directo de conductas pacíficas de protesta, en horario de máxima audiencia, en portada de papel y la explicación de unas demandas razonables o acordes con el discurso político global han atado de pies y manos a los gobiernos occidentales, verdaderos padres de la criatura.

Porque, no nos engañemos, Mubarak, Ben Ali, Gadaffi, Abdallah y tantos otros son “nuestros hijos de puta”. Aquellos líderes que occidente ha sostenido en relación a sus intereses económicos, políticos o geoestratégicos.

Justo en estos días coincide, además, que Human Rights Watch ha lanzado su informe mudial. En esta edición de 2010, HRW se cuestiona el modelo de promoción de los Derechos Humanos que tienen los gobiernos en general, pero particularmente los occidentales. Frente a las violaciones de Derechos Humanos, el informe señala que la práctica de los gobiernos se basa en una palabra: cooperar. Cooperar con los violadores para, teóricamente, convencerles de las bondades del respeto a los Derechos Humanos. HRW dice que esta cooperación es falsamente idealista. En la mayoría de las ocasiones, la cooperación basada en la buena voluntad de los gobiernos violadores sirve de parapeto y desvío de la atención para éstos y de falsa justificación para unos gobiernos occidentales interesados más en su geoestratégia y la buena diplomacia que en extender el régimen de protección sobre los Derechos Humanos.

Un reciente estudio –lo lamento, no encuentro el enlace- indicaba que criticar a China al respecto de la situación allí de los Derechos Humanos implicaba pérdidas en la balanza comercial durante, al menos, 5 años. Lección que han dado por aprendida Obama, Sarkozy o el premier británico, David Cameron, mudos en sus últimas reuniones políticas con Hu Jintao. Los Estados occidentales están primando la consecución de objetivos económicos o los intereses geoestratégicos por encima de la supuesta fórmula de gobierno global que estaban intentando implementar: Derechos Humanos + liberalismo económico + democracia liberal representativa. El proyecto de la Paz Liberal, para ellos, sólo ha de funcionar si eso implica beneficios económicos a corto o medio plazo.

HRW nos enseña en su último informe que la presión pública a un gobierno sobre el respeto a los Derechos Humanos no es incompatible con la diplomacia entre bambalinas y las conversaciones discretas entre gobiernos. Y que es precisamente esta estrategia la que ha favorecido el cambio pacífico y el desarrollo en diversos países. Todo lo que se desvíe de este punto sirve a los intereses particulares de cada gobierno, y no al establecimiento de un régimen sólido, estable e internacional de Derechos Humanos.

Hoy hay quien compara o sugiere que el mundo árabe está viviendo su 1989 particular. Sin embargo, todo esto se parece más a un 1968. Gentes humildes, solidarizándose unos con otros en búsqueda de cambios políticos y sociales que aumenten sus libertades políticas, y enfrentándose a unos demonios más grandes y más altos que los del comunismo: los demonios del liberalismo económico y de los intereses geoestratégicos mundiales.

viernes, enero 21, 2011

La democracia y orden global, de David Held

El libro de David Held trae un modelo de nuevo sistema internacional que, cuanto menos, se hace complicado de concebir.

Un sistema global basado en la democracia en todo rincón del mundo. Democracia entendida al estilo occidental, donde todos los actores de un Estado resulten comprometidos con los principios fundamentales del mismo y donde las divergencias se solucionen mediante un ejercicio democrático.

El “Sistema Held” de cosmopolitismo nos conduce a la organización del sistema internacional mediante un transplante del sistema democrático liberal interno al mundo de las relaciones internacionales. Con todos los beneficios que, en teoría, podría llevar también transplantaríamos todos los defectos que los sistemas internos sufren y padecen. La consideración de que todos los Estados son iguales y, por lo tanto, pueden decidir de la misma manera que otros, es también la legitimación del sistema de fuerza, del reparto de poder en el sistema internacional que exista en el momento de plasmarse en la realidad el proyecto de Held en la realidad.

Esta aceptación de un orden preestablecido perjudicará y beneficiará a unos y otros, como cualquier orden. Y también restará legitimidad para que aquellos Estados que actúen para subvertir el orden. De manera que las supuestas ventajas del modelo de Held quedarían socavadas.

La descripción de Held también nos hace entender que hay unos principios morales universales por los que cualquier Estado estaría dispuesto a luchar y que todos los Estados están dispuestos a compartir. Podemos presuponer, por ejemplo, que el acto político más cosmopolita que nos encontramos en las relaciones internacionales de hoy es la Declaración de Derechos Humanos. Sin embargo ésta es fruto de su tiempo. En ella sólo están presentes los derechos que quienes la redactaron estimaron oportuno. Son hijos de su tiempo pero, además, hijos de quienes detentaron el poder en aquellos días de 1945 y de quienes lo detentan ahora. Se flexibilizan y se amoldan, se recortan o se olvidan según la palabra de la superpotencia. Aquellos que tengan el poder de la palabra en cualquier momento son los únicos que pueden delimitar al sistema político que se cree, sea internacional o nacional.

Existe un cosmopolitismo que está extendido por el mundo. Una idea que, al igual de la idea imaginaria de Held, está presente en cada rincón del mundo y que se sigue extendiendo. Dentro del binomio que los Estados occidentales preconizan por donde quiera que tienen influencia, a saber “Democracia y Mercado”, es este último, el Mercado capitalista, el que realmente se está volviendo canalizador de la idea cosmopolita.

En lugar de la democracia occidental, se está extendiendo la idea de Mercado que occidente tiene, logrando que los Estados se ayuden unos a otros para la consecución de un gran mercado global. El orden económico (y ahora político) que en la actualidad existe y se extiende, tiene como todos los órdenes aquellos beneficiados y poderosos y aquellos perjudicados quienes, en cualquiera de los casos y a pesar de las posibles discrepancias, luchas o desacuerdos que se puedan dar, solicitan de los beneficiados y poderosos ayuda para poder integrarse mejor en el sistema. ¡El cosmopolitismo ha llegado!

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David Held es un sociólogo británico especializado en Relaciones Internacionales. Sus teorías sobre esta disciplina le han llevado a ser considerado como uno de los principales pensadores de la corriente del cosmopolitismo, que defiende la existencia de una sola comunidad mundial por encima de razas, religiones y demás diferencias y en favor de una moral universal compartida al estilo kantiano.

jueves, enero 13, 2011

Secesionismo en África, de Jordi Tomás (ed.)

Justo ahora, en el mismo momento en que la población del sur de Sudán está votando en referéndum la secesión del norte, se presenta en Barcelona un libro dedicado a los movimientos y problemas territoriales en África.

Secesionismo en África es un volumen de casi 500 páginas que nos pasea por distintos casos del independentismo africano. En su interior se nos explican los problemas del trazado fronterizo en el continente. Concretamente, encontraremos los estudios de caso sobre el Sáhara Occidental y Marruecos, Níger, Eritrea, la región de Casamance en Senegal, el sur de Nigeria, Camerún meridional, la región de Cabinda en Angola, la de Caprivi en Namibia, el Barotseland en Zambia y el Katanga en la República Democrática del Congo. Y, por supuesto, la región sur de Sudán.

Un libro, pues, de tremenda actualidad. No sólo por el referéndum de Sudan, sino que también porque coincide con un supuesto brote de violencia en Casamance y una próxima manifestación en Ziguinchor a favor de la pacificación definitiva de la turística provincia senegalesa.

La presentación del libro correrá a cargo de Aureli Argemí, presidente del Centre Internacional Escarré per a les minories ètniques i les nacions, CIEMEN, donde se realizará el acto. Junto a él intervendrá el profesor de la Universidad de Lleida Albert Roca, director de la colección Biblioteca de Estudios Africanos y el editor del libro, Jordi Tomás, que además es quien escribe el capítulo dedicado a Casamance.

Qué: Presentación del libro Secesionismo en África.
Cuándo: 20 de Enero de 2011, 19 horas.
Dónde: En la sede del CIEMEN, [ver mapa].
Cuánto: gratis.

lunes, diciembre 20, 2010

Wikileaks y las Relaciones Internacionales

La ciencia de las Relaciones Internacionales, la politología experta en asuntos exteriores, sufrió en su día un duro golpe cuando fue incapaz de advertir las señales que provocaron la repentina caída de la Unión Soviética. Una disciplina cuya producción científica se sostenía, en su mayor parte, en el conflicto entre potencias y que tan sólo unos años antes del fin de la U.R.R.S. auguraba su victoria basándose en una supuesta superioridad militar y una potencialidad económica que luego no resultó tal. La Unión Soviética se hizo a sí misma el harakiri, dejando en ridículo a los sovietólogos y los politólogos internacionalistas. ¿Ha podido suceder lo mismo con Wikileaks?

En esencia, el escándalo Wikileaks es el desvelo sobre cómo funciona la diplomacia internacional. Escándalo tras escándalo, las mandíbulas de la opinión pública se resienten de mostrar asombro en cada telediario de la mañana. Pero, ¿es el fin de la política internacional tal y como la conocemos?

La respuesta a ambas preguntas es no. Ningún escándalo que pueda ver la luz a través de medios de comunicación hará caer un sistema diplomático y unas costumbres de esta comunidad tan particular que forman los Estados soberanos y sus políticos y funcionarios.

Tampoco es el fin de las actuales concepciones teóricas de las Relaciones Internacionales. Es cierto que, cuando se asiente el polvo de este escándalo, muchas de ellas podrán verse comprometidas o finiquitadas. Sin embargo no serán las teorías que mejor definen la vida internacional, sino aquellas de las que, ya sabemos, no se sostienen en casi ningún caso aplicado. Huntington seguirá equivocado, Fukuyama seguirá sin enterarse del todo y Hardt y Negri seguirán vendiendo humo. Pero seguirá habiendo quienes escriban para El Príncipe.

Sin embargo, estos días de escándalo ven cómo aquel vetusto libro de una profesora inglesa cobra más y más importancia. Nos referimos, claro está, a La retirada del Estado, de Susan Strange. La tesis que defendía la profesora Strange tenía esa sencillez que tienen las cosas cuando encajan. El mundo de los Estados ha pasado a mayor gloria a favor de un mundo en donde sí, existen Estados, pero en los que éstos han de convivir con cientos de miles de actores de diferente calado que, para bien o para mal, le han comido terreno. Quizás fuese éste un argumento no muy novedoso, pero la profesora añadió un concepto del poder en su discurso que es precisamente el que cobra todo el sentido en estos días de Wikileaks.

Susan Strange hablaba del concepto del poder estructural. Hasta entonces dos conceptos sobre el poder de los Estados se habían repartido las páginas de las revistas especializadas. Por un lado el soft power o poder blando, relacionado con la capacidad de Estados Unidos para convencer a sus aliados de que lo sean a través de acciones culturales o ideológicas. Concebido por el Profesor Joseph S. Nye, el poder blando es atribuido a las administraciones demócratas en Estados Unidos, llama al multilateralismo y a la creación del liderazgo internacional a través del comportamiento ideal y perfecto. Es un concepto de poder relacionado con la idea de que si los valores de un Estado son respetados o admirados por los demás miembros de su comunidad, provocará que éstos imiten su comportamiento. Es un poder no coercitivo.

Al otro lado de la mesa se encuentra el poder duro. Éste ha sido históricamente defendido, en su mayor parte, por los teóricos realistas de las Relaciones Internacionales. El poder duro consiste en la acción militar o el ejercicio de poder para lograr que los demás hagan exactamente lo que quieres que hagan. Está tradicionalmente atribuido a las administraciones republicanas y el unilateralismo.

Para Susan Strange, las teorías del poder duro o blando están impregnadas de una visión del poder como una prioridad de los actores de las relaciones internacionales. Sin embargo para ella, el poder que se ejerce es un poder estructural, que existe y se ejerce pero no desde un actor hacia otro, sino que está centrado en las relaciones de los actores. Es parte de un proceso social al que se someten los actores en el momento de relacionarse. En palabras de ella, el poder estructural consiste en

“La capacidad de una persona o de un grupo de personas para influir en los resultados, de tal forma que sus preferencias tengan prioridad sobre las preferencias de los demás” La retirada del Estado, pp. 38.

Es un poder que al estar centrado en las relaciones como un proceso social, muchas veces es ejercido de manera no deliberada y, por lo tanto, no excesivamente controlada. Es un poder sobre qué, no como una capacidad que se posee.

Lo que los cables desvelados por Wikileaks nos muestran es una administración norteamericana, sea demócrata sea republicana, preocupado con cada pequeño detalle político y económico que surja allá donde estén esas pequeñas 5ª columnas que constituyen sus embajadas. Una realidad mundial donde Estados Unidos domina y controla la política local de todos los súbditos del Imperio, no de una manera sutil –como dirían Hardt y Negri-, no de una manera coercitiva –que dirían los realistas clásicos-, no buscando la imitación y réplica de sus comportamientos –lo sentimos, Profesor Nye-, sino buscando influenciar cualquier decisión o actitud local a tomar a partir del entrevelado de sus intereses, buscando acceder a las estructuras políticas y económicas de los Estados y dejando ver cuál será la decisión apoyada por Washington.

Adiós, por tanto, a las políticas de discursos. Adiós al cinismo liberal. Adiós a las máscaras de los políticos locales. Lo que Wikileaks supone para la disciplina de las Relaciones Internacionales es el fin de cientos de discusiones sobre cómo y por qué se realizan ciertos actos de política internacional no centralizada. Supone la comprobación de que la Sociedad Internacional de hoy día es, más que nunca, un cierto Imperio, con diferentes escalas de poder, pero en el que un Hegemón –llamado Estados Unidos- que dispone de la política interna de sus iguales en derecho para la realización de sus fines, y lo hace entendiendo que todos los Estados están representados y gobernados por personas y que las personas son, lógicamente, influenciables ante la visión de algo más grande que ellas mismas dispuestas a apoyarles o a regañarles según tome una u otra decisión. Nada más, pero tampoco menos.

Ahora, los que nos dedicamos a las Relaciones Internacionales, podemos hacer como si Wikileaks no hubiera existido, igual que hicimos como si la Guerra de Kosovo no hubiera sido planeada para tapar un adulterio presidencial. Sin embargo, en nuestra responsabilidad para con la sociedad de la que formamos parte, más vale que no lo olvidemos y tengamos abiertos los ojos a la hora de interpretar la realidad. En ello nos jugamos nuestra credibilidad.

jueves, noviembre 11, 2010

Oportunidades desperdiciadas y el Sahara Occidental

El conflicto ha cambiado. Las preconizadas nuevas guerras ya no lo son tanto. Pero este interesante concepto pretendía poner de relieve que los conflictos ya no se basan en el enfrentamiento de un ejército contra otro. Ni siquiera de una guerrilla contra un ejército formal. Los cambios en la exclusividad del ejercicio de la violencia que tenía el Estado han dado paso al empleo de múltiples actores por parte de los poderes y contrapoderes de cada conflicto bélico. Pero la clave de los enfrentamientos, los poderes y contrapoderes, siguen ahí y tan sólo utilizan las estructuras sociales, económicas y políticas que en cada espacio y tiempo les son más útiles.

Desde hace 35 años ya, el Estado de Marruecos está sometiendo a la población saharaui a través de la fuerza policial y militar pero, principalmente, a través de la “repoblación” del territorio de ciudadanos marroquíes, ortorgándoles privilegios sociales y reprimiendo cualquier intento de expresión del pueblo saharaui. Hoy a la violencia organizada de las estructuras armadas del Estado de Marruecos vemos cómo se suma la de las milicias o colonos. Es el proceso de colonización, en vivo y en directo.

Los saharauis eran ciudadanos españoles, con DNI, hasta hace 35 años. Fue en aquel momento, con el dictador en la cama, cuando el Estado de Marruecos decidió intervenir la colonia española y envió a una marcha colonial a cientos de marroquíes, la llamada Marcha Verde. Frente al intento de Marruecos y el oportunismo de Mauritania –que se quedó finalmente con una parte importante al sur de la región-, Argelia y Libia pusieron a trabajar su diplomacia de Guerra Fría, acogiendo y armando al Frente Popular de Liberación de Saghía el Hamra y Río de Oro, o Frente POLISARIO. Eran los tiempos del libro verde de Gadaffi, de la lucha internacional contra el colonialismo, incluido el propio de las ex-colonias.

La paz, las misiones de Naciones Unidas, y el plan para la realización de un referéndum de autodeterminación en la zona llegaron con el comienzo de la década de los 90. Sin embargo, pensar que un Estado como el Marroquí, donde el gobierno y la monarquía ejercen la censura sin pudor, que camufla sus mentiras entre los gobiernos socialistas españoles, los franceses de cualquier color y por supuesto los norteamericanos, pensar que un gobierno así iba a consentir que la soberanía de un territorio que reclama fuera decidida por un referéndum, era pensar en lo imposible.

Desde que en 1975 decidimos, como Estado, liberarnos del peso de ser colonizadores. Los gobiernos socialistas y populares -incluyendo los de UCD- se han ido repartiendo sus simpatías entre el gobierno marroquí y el Frente POLISARIO respectivamente. Los populares han apoyado a los saharauis por el planteamiento de un juego de suma cero, donde todo lo que ganen éstos lo pierden los marroquíes, uno de sus enemigos internacionales propios. Los socialistas, siguiendo los “pasos marcados” por Felipe González, han apoyado a Marruecos en su reivindicación de manera más o menos evidente, apoyándose en la elaboración de un consenso que permita a España seguir pescando en los caladeros marroquíes –y saharauis-, seguir disfrutando de los fosfatos de la ex-colonia y no tocar el asunto de Ceuta y Melilla –para el cual los gobiernos populares no han tenido miedo a mostrar una postura de fuerza.

El proceso de colonización del Sahara Occidental que ha llevado Marruecos desde hace más de tres décadas ha provocado el enquistamiento de los campamentos saharauis en Tinduf –desierto de Argelia- y la exclusión social, política y económica de la población saharaui que aún reside en su país. Organizados, los saharauis de El Aiun, han terminado montando una protesta visible y audible a través de un campamento a las puertas de la ciudad. Marruecos no lo ha tolerado y ha puesto a funcionar la política de tierra quemada que tantos frutos le ha dado hasta ahora.

Muy probablemente se podrá argumentar contra los dirigentes del Frente POLISARIO. También es muy factible que la responsabilidad del gobierno de España respecto a la independencia del Sahara haya caducado y que sea un asunto internacional a tratar por organizaciones internacionales –con el apoyo expreso de España, por supuesto. Y por supuesto que todo el grupo de la farándula comprometida, esos actores que lideran huelgas de hambre y envían firmas a La Moncloa, es bien criticable en tanto se elevan por encima de los legítimos líderes sociales y políticos y se piensan Bono, de U2, intentando salvar al mundo –y sólo pido que no hayan sido ellos los que animaron a los saharauis de El Aiún a acampar. Pero también es innegable que lo que está aconteciendo a día de hoy en el Sahara Occidental resulta incriminatorio para el Gobierno de Marruecos y delata en su postura de debilidad al Gobierno de España que dirige Rodríguez Zapatero.

Como antiguos detentadores de la soberanía del Sahara Occidental, la labor de España debería consistir en canalizar el proceso de resolución del conflicto a través de las organizaciones internacionales, que para eso están. Sin embargo, en casos como el que hoy está sucediendo, donde un gobierno colonial, como el de Marruecos, abusa y veja a quienes han sido ciudadanos de derecho de tu Estado, lo que se requiere es una postura firme y decida de fuerza. Una postura capaz de anteponer lo que de humano tiene la política a los intereses económicos y geoestratégicos. Estar a la altura de los altos valores que se dicen defender en cada declaración política y cada plan estratégico implica dejarnos de zarandajas diplomáticas, defensa en el Congreso de los Diputados de las hipotéticas soberanías territoriales y exigencias de que los periodistas oficiales entren a ver qué está sucediendo -les recomiendo seguir todo por GuinGuinBali. El Gobierno de España, su Presidente y la nueva Ministra de Asuntos Exteriores, tiene una oportunidad de oro para demostrar su compromiso con los Derechos Humanos y comportarse con la dignidad que parece le arrebatan, día sí y día también, los mercados internacionales.

lunes, noviembre 08, 2010

Integración regional, multilateralismo en América Latina y relaciones Sur-Sur

Desde el Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid llevan varios años editando una revista sobre política internacional que se publica on-line con acceso gratuito desde la web. En ocasiones he colaborado con ellos, siendo los primeros que se atrevieron a publicar algo con mi nombre [puedes leer mi colaboración aquí y aquí].

Más allá del agradecimiento por las oportunidades que siempre dan a toda la gente que se acerca a ellos, la Revista Académica de Relaciones Internacionales merece ser visitada por la gran calidad de sus artículos y lo bien pensados y fundamentados que están sus números temáticos.

En esta ocasión, en el lanzamiento del número 15, podemos encontrar diversos puntos de vista sobre la siempre abierta cuestión de la integración latinoamericana y sus políticas conjuntas. Te recomiendo que eches un vistazo a alguna de las ideas que se despliegan por el número de Octubre.


miércoles, octubre 27, 2010

Dame un minuto de agua

UNESCO Etxea es el Centro UNESCO del País Vasco, una organización en la que tengo en gran estima por su trabajo y en la que tengo buenos amigos y gente a la que admiro por su perseverancia y sus conocimientos. Hacen una muy buena labor de reflexión y comunicación política y social sobre los distintos problemas de la agenda de UNESCO, no sólo en el País Vasco, donde se centran la mayoría de sus actividades, sino también en toda España y en los foros internacionales en los que son invitados a participar.

Desde hace tiempo cuentan, además, con un departamento para tratar la agenda internacional del agua. Una cuestión que por motivos profesionales y académicos siempre he seguido. Este departamento se ha convertido desde hace años en una referencia en España sobre cuestiones como desarrollo y agua y el Derecho Humano al agua y al saneamiento.

Hoy me llega la noticia de que han lanzado un premio abierto a todos y a todas. Se titula "Dame un minuto de agua" y consiste en un concurso de piezas audiovisuales de un minuto de duración que giren en torno a la temática del Derecho Humano al Agua y al Saneamiento. Y los premios no son nada despreciables. El ganador viajará a la sede de la UNESCO en Senegal para rodar un documental sobre esta cuestión. Y los dos finalistas se repartirán una cámara de vídeo y un iPod.

Tienes de fecha desde el pasado 22 de Octubre hasta el próximo 28 de Noviembre de 2010 para inscribirte en su web, y todos los vídeos serán colgados en la web del concurso. Si fuera tú, no dudaría en presentarme. Como mínimo habrás ganado un minuto de reflexión sobre una de las cuestiones fundamentales que están ahora encima de la mesa internacional.

lunes, octubre 25, 2010

La guerra contra Cuba y Trinidad Jiménez

Los cambios en un gobierno –que no de gobierno- traen, en principio, cambios en el estilo de hacer política. En el Gobierno de España que dirige la política Española desde el año 2004, cuando ganó las elecciones generales el PSOE, existía un Ministerio en el que, aparentemente, no había habido cambios sustanciales. Por supuesto, nos referimos al Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación.

Miguel Ángel Moratinos, diplomático de profesión –nunca he entendido eso de diplomático de carrera- ocupó el cargo de Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación durante 6 años en un gobierno que reservó a la política exterior un lugar muy importante en su programa. Durante las elecciones de 2004, la Guerra de Iraq y el apoyo del anterior ejecutivo a la invasión estadounidense provocaron que la política exterior fuera objeto de debate público. Las tesis dualistas a las que unas elecciones nos tienen acostumbrados llevó a presentar el diálogo en términos de Europa (PSOE) contra Estados Unidos (PP) o, si se prefiere, Multilateralismo contra Unilateralismo hegemónico. La victoria socialista en Marzo de 2004 llevó a Moratinos desde su puesto de enviado especial de la diplomacia europea en Palestina a un Ministerio en el que se puso mucho músculo político.

Sin embargo, la tan vanagloriada experiencia de Moratinos en el campo de la política internacional no evitó grandes fallos diplomáticos, como las declaraciones de Bernardino León ante la nacionalización del petróleo boliviano en 2006, o grandes muestras de diplomacia fallida, como la tan anunciada Alianza de civilizaciones, de la que Tariq Ali dijo, cuando le invitaron a participar, que si queríamos montar un foro donde líderes mundiales se reunieran para intentar solucionar los problemas dialogadamente, ya teníamos Naciones Unidas. Todos estos errores provocaron dos cosas. Por el lado político, fundamentado en un supuesto acuerdo anterior a la formación del gobierno, se aseguraba que Moratinos sólo estaría una legislatura como máximo. Por el lado jocoso, los propios compañeros de partido comenzaron a tildar al Ministro como “Desatinos”, en alusión a su apellido y a los fallos del Ministerio.

Sea como fuere, Moratinos ha logrado aguantar -o le han logrado convencer- durante 6 años en un Gobierno que ha pasado de querer hablar de política exterior a utilizarla como escudo de prestigio del líder. Todo hasta la semana pasada, en la que Trinidad Jiménez se ha hecho con el Ministerio.

La nueva Ministra de Asuntos Exteriores y Cooperación viene con la vitola de ser una experta en Relaciones Internacionales. Perteneciente al grupo de Zapatero desde antes de que éste fuera Secretario General del PSOE, Jiménez ostentó el cargo de responsable de relaciones internacionales para dicho partido y todo apuntaba a que se convertiría en Ministra del ramo en caso de ganar en 2004 las elecciones. Sin embargo, la imagen pública de un Moratinos sabiéndose mover en el escenario de Oriente Medio y la necesidad de darla a conocer entre el público político general en España, provocaron que Jiménez fuera designada por Zapatero para combatir el Ayuntamiento de Madrid al líder del Partido Popular Alberto Ruiz Gallardón.

En la municipalidad madrileña Jiménez aguantó sólo tres años en los que casi no se la vio pisando el suelo de las estancias municipales. Apenas apareció para los debates anuales sobre la ciudad, llegando Gallardón a avergonzarla al replicar su discurso con un sencillo pásese por las Juntas Municipales y entonces podrá opinar con criterio.

En 2006 su nombre volvió a sonar como ministeriable por exteriores. Ya era conocida por el público en general a costa de sacrificar el Ayuntamiento de Madrid, y Moratinos parecía haber cumplido su ciclo. Sin embargo, Moratinos aguantó en el Ministerio y a Jiménez le crearon un puesto a imagen y semejanza de ella: la Secretaría de Estado para América Latina. Antes de ser responsable de relaciones internacionales del PSOE, Jiménez había desempeñado el cargo de responsable de relaciones con América Latina. Su puesto en el Ministerio venía a replicar su labor dentro del partido y, se pensaba, sería la antesala para alcanzar una cartera de gobierno. En 2008, tras las nuevas elecciones ganadas por el PSOE, Jiménez se volvió a quedar sin su premio gordo, aunque le tocó otro en suerte.

Nombrada Ministra de Sanidad y Política Social en un gobierno que había tomado por bandera la elaboración de políticas sociales en tiempos de crisis. Sin embargo, este Ministerio era un premio menor, vivía a la sombra de una Moncloa que aparentaba querer ser líder en asuntos sociales y, por tanto, Jiménez sólo se quedaba con la Sanidad como punto fuerte de su Ministerio.

Podría haber liderado cambios en un sector en crisis, donde la amenaza de la privatización encubierta ensombrece a diversas comunidades, como la de Madrid. Sin embargo Trinidad Jiménez se decidió por crear su propia crisis: la de la Gripe A o Gripe Nueva. Durante semanas y semanas, ahora hace un año, Jiménez realizaba ruedas de prensa, comités de coordinación autonómicos y reuniones interministeriales. Todo a la luz de las cámaras para que se comprobara su capacidad de gestión en tiempos de crisis, para que el miedo a una gripe que nos mataría a todos camuflara el miedo a una crisis que nos dejaba a todos en el paro. Y así, poco a poco, Trinidad se iba haciendo un hueco en los hogares españoles. El que luego la gripe no viniera, que no fuera la tan esperada epidemia que acabara con amenazara con acabar con la civilización occidental, no se le puede achacar a ella. Ella hizo todo lo posible para dar aire a una crisis inventada sólo por el precio de ganar relevancia pública.

Y la jugada parece haberle salido bien. En la remodelación de gobierno de la semana pasada, donde los menos fieles del PSOE se han caído, ella ha ascendido. Por fin ha conquistado su tan ansiado Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, no sin antes volver a recibir un varapalo en Madrid. De su gestión del nuevo cargo cabrían esperar muchas cosas.

Cabría esperar que liderara, por fin, una política agresiva de la Unión Europea contra las violaciones de Derechos Humanos que se producen día sí, día también en nuestro vecino Marruecos. Cabría que asumiera la responsabilidad de proteger a quienes no hace tanto eran ciudadanos españoles, con DNI y todo, y obligara a la diplomacia europea a que se implicara en la resolución del conflicto del Sahara Occidental. Cabría esperar que sancionara a las empresas españolas que obtienen beneficios con la dictadura de Obiang, que apoyara a la oposición democrática guineana. Cabría que pusiera orden en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, estableciendo un programa adecuado y serio de recursos humanos y cancelara los privilegios del cuerpo diplomático en dicha agencia.

Cabría esperar muchas cosas como estas y otras más de alguien que afirma ser experta en relaciones internacionales y que sabe gestionar crisis. Sin embargo, lo que nos tememos es que Jiménez se invente espacios y crisis para poder destacar en los medios. Que utilice el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación tal y como utilizó el Ministerio de Sanidad y Política Social, para aumentar el prestigio personal a través de la agenda ministerial, que deje los problemas estructurales sin resolver y que, por tanto, la política exterior vuelva al lugar secundario que tenía hasta hace 6 años en el debate político español.

Hoy Jiménez debuta como Ministra del ramo en una reunión de Ministros de Exteriores de la Unión Europea. La principal cuestión a tratar será las relaciones europeas con Cuba, sobre las que Moratinos había realizado gestiones para comenzar la gestión internacional de la transición cubana. Y desde aquí, viendo los antecedentes, ya nos parecería un éxito que la Unión Europea no declarase tras la reunión de hoy una guerra contra Cuba.